ANALES DB x HISTORIA NATURAL. '©■»ai. JS^I ANALES DE LA SOCIEDAD ESPASOLA DE HISTORIA NATURAL. TOMO DUODECIMO. MADRID DON I. BOLIVAR, TESORERO CALLE DE ALCALA, II, TERCERO 1883 Articulo 27 del Reglamento. Las opinionos emitidas en las Memoiias publiea- las en low Anales won de la excluwiva resiionsabilidad de sus autores. IMP. DE FORTANET . LIBERTAU . 29. MEMORIAS DE HISTORIA NATURAL APUNTES PARA LA FAUNA PUERTO-RIQUENA, POR DON JUAN GUNDLAGH. Sesion del 4 de Octubre de 1882.) CUARTA PARTE. ^'^ V. MOLUSGOS. Es costumbre geaeralmente aceptada tratar de los moluscos terreF"tres y fliiviatiles por separado de los marines, auiique forman parte de difereiites familias no colierentes en el sis- tema, Seg-uire esta costumbre. A.— MOLUSCOS TERRESTRES Y FLUVIATILES. Desde 1821 datan las primeras noticiaso publicacione.s exac- tas sobre estos animales de la isla de Puerto-Rico, pues Ferussac (Ml sus Tableaux sijsiematiques (1821-1822), y Lamarck en su Histoire natiirelle des animaux sans xertebres (1822), enumeran (1) Vease para las Partes priiaeraij scgimda el lotnovn, iiaft-iiias VXt y '.W^, y para la tcrcera el x, pag. 305 de los Anai.ks. 6 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (228) ya especies encontradas por Maug'6 (1) y Krauss; despues re- C{)g-i6 C. Moritz en 1835 tambien especies terrestres (v6ase Archil. A^at. ii). y lueg'O Tivi6 el suizo Bernardo Federico Blauner diez y seis meses en Humacao en la casa de sn pai- sano Sandoz-Cunier, recog-iendo en diferentes puntos de la parte oriental de esta isla molnscos terrestres y fluviatiles, y luibiera acaso pasado tambien k otros parajes de la misma si sii muerte prematura no se lo liubiera impedido. Shuttlewortli dio a conocer en Mittheihmgen der natw/orschenden Gesell- schaft m Bern (1854. p. 125-164) la lista y las descripciones de las especies observadas y descubiertas por Blauner. El doctor L. Pfeiffer en MalakozooJoqiscJie Blatter, tomosiiiy vii^ public^ las descripciones de las especies nuevas descubiertas por Eiise y Hjalmarson, tanto en la misma isla como en la pequenaisla Vieque perteneciente k Puerto-Rico (como la isla de Pinos k Cuba). Aunque sabia todo esto. crei. fiado en mi experiencia ad- quirida en la isla de Cuba, que aiin encontraria mucbas espe- cies nuevas en las montanas de la parte occidental, lug-ar donde yo pensaba liacer mis principales excursiones: crei que. como en Cuba, cada comarca de Puerto-Rico me ofreceria, principalmente en las peilas y paredones, diferentes especies que a cortisima distancia cambiarian en otras muy distintas: pero me equivoque, pues aunque be examinado muclios ter- renes, he encontrado en todas partes casi lasmismas especies de caracoles terrestres y fluviAtiles. Con todo. alg'o de nuevo debia encontrar, puesto quelos na- turalistas que visitaron la isla se babian ocupado, sobre todo de la botanica, ornitologia y entomolog-ia, y m4s en la parte oriental 6 vecina a la capital que en la occidental. Los parajes donde be colectado son los sig-uientes: los contornos de Ma- yag'iiez, desprovistos de pefias calcareas, tienen muy pocas especies , y estas eran todas ya conocidas; lo mismo pu^de de- cirse de Anasco y las Furnias, aunque encontrase en este ul- timo punto una especie que el Dr. Pfeiffer considero nueva. nombrandola Mcgalomastomci Iljalmarsoni Pfr.; pero que el (1) Mauge era el zoolog-o en el viaje a la isla de Fuerto-Rico bajo la direccion del capital! Baudiu. (Vease pag. 8 de estos Apuntes.) iSO liago caso de la lista de Molus- cos eu paginas 217-220 de la obrita de Ledrii , por no creerla correcta. (■229) Gundlach. — fauna pleuto-riquena. 7 Dr. von Martens declara variedad menor del Meijalomasloma cylbidracenm Chemn. En el camino de Lares a Utuado, como tt dos leg'uas de Lares, existe una cueva, 6 mas bien un paso, l)or debajo de la loma. Yo la visite en busca de murciela- g"OS. Y aunque liabia alii penas ealcareas v muclios caracoles, no encontr^ esi)ecie algnma desconocida. Lleg-ue despues a Ag'uadilla, y alii tuve la satisfaccion de encontrar dos espe- cies nuevas : Cistiila AguadiUensis \ Macroceramus Jomnis Pfeiffer. Los contornos de Quebradillas tienen muclios cara- coles,, pero todos eran de especies ya conocidas. Las cercanias de Arecibo tampoco ofrecieron novedad. ni las de Yeg-a-baja. Por fin tuve mas suerte en el interior, Desde L'tuado, donde no encontre especie alg'una nueva, pase a una hacienda, a dos leg'uas de distancia en el camino k Lares, llamada Cag-uana. pues iba en busca de la Helicina Hjahnarsoni Pfr., liallada alii por Hjalmarson. Encontre en diclio punto, no solamente esta Helicina, sino tres especies nuevas: Hyalina insecta, Helix Knuftana y Bulimus (Evdioptns) Psidii, todas nombra- das por von Martens. Despues visite a Yayuya, a distancia de alg'unas leg'uas en direccion ESE. de Utuado, pasando por el pie de la Sierra de Morales, donde Hjalmarson ha descubierto td Chondropoma terehra Pfr. Alii encontre una especie nueva de Helix, \Ran(/ulifera von Mart. En la parte SO. delaisla, en Boqueron yen Guanica. solamente hall^ especies ya cono- cidas. El corto tiempo de que podia disponer, y las ocupaciones en el estudio de los animales correspondientes a otras clases, no me permitieron aclarar la naturaleza de tres especies mas, pues encontre en Cag'uana dos conchas muertas de un Cyclo- tns, pequenas, sin saber si eran de un animal joven 6 ya adul- to, parecido al Cyclotus minimus Gundl. de Cuba. Adem^s, no sirvieron para una descripcion por no estar la concha con ia frescura necesaria. Recog-i tambien en Cag-uana alg'unos ejemplares de un Limax {'?): pero eran muy chicos, 6 ig-noro si hubieran alcanzado un tamaho mayor, porque murieron 6n- tes de poderlos examinar con la lente; ])ero queda aseg'urada la existencia de un Univxx 6 de un g-enero parecido en Puerto- Rico, no teniendo la fauna malacolog-ica tan rica de Cuba ning'una especie de este g^nero. La tercera especie dudosa es un Sinraxis, mayor y mas ancho que el 2)aludinoides Orh., pero 8 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (230^ sin duda aun jcjven, a jiizg-ar por el ni'imero de las vueltas de la concha. Eu centre ambos Spiraxis en Ag'uadilla. Los caracoles encontrados y enviados por mi al Musea zoolog'ico de Berlin, fucron alii clasificados, y las especies nuevas descritas y figuradas por el Dr. vori Martens en un ar- ticnlo publicado en JahrMcJier der detitschen malakologischen GesellscJiaft, Band iv, p. .340-362; y este amig-o me ha dadO' permiso para aprovechar este articulo en la redaccion de los actuales Apuntes. No teng-o, por consig-uiente, en estos otra m6rito que el de liaher descubierto alg-nnas especies nuevas^ y dado k conocer las localidades donde se encuentran, y una corta descripcion del colorido de los animales vivos. Para que este articulo que publico sea lo mas completo po- sible, he anadido en el mismo las especies ohservadas por otros naturalistas, aunque no por mi, pero marcAndolas con un asterisco. (*) Como la isla Vi^que pertenece a Espana, he incluido las es- pecies de ella en mis Apuntes. Para no escribir siempre los titulos enteros de los libros ci- tados en la sinonimia, los doy aqui, e indicar^ las ahreviatu- ras usadas. En la sinonimia de cada especie citare solamente los autores primitivos y alg-unos posteriores, es decir, los m&& esenciales y los que trataron de las especies puerto-riquehas. Ad. Contr. — C. B. Adams, Contributions to Conchology, Nr. 1-3, 1849; Nr. 4-8, 18oO;.Nr. 9-11, 1851; Nr. 12, 1852. Ad. Mon. — C. B. Adams, Monograph of Stoastoma, 1849. Ad. in Proc. — C. B. Adams, in Proceedings of Boston Society of Natural History, 1 845. Ad. Gen. — H. and A. Adams, Genera of recent Mollusca, part, xix-xxiii,. 1855. Adans. — Adanson, Histoire du Senegal, Coquillages, 1757. Albere. — Alhers, die Heliceen nacli natiirlicher Verwandschaft systematisch geordnet, 2." edicion, 1 860. (Vease von Martens.) Beck, Ind. — Bech, Index Molluscorum pra^sentis fevi Masei Principis Au- gusti Christiani Frederici, Fasciculus i, 1837. V. Beneden. — van Beneden, in Annales des Sciences naturelles, t. ni, 1835» Binney. — Binney, in Boston Journal, ni, 1841. Bolten.— il/wsewTO Boltenianum, editio Roding, 1798: ed. Noadt, 1819. Bourg. — Bourguignat, in Journal de Conchyliologie public par Petit de la Saussaye, vol. iv, 1853. (231 )[• Gundlach. — fauna puerto-riquena. '.> Brug. — Bruguiere, in Eocyclopedie methodique, Vermes, 1789-1792. Chemn., Conch. Cab. — Martini unci Chemnitz, Systematisches Conchylien- Cabinet, t. ix, 1786; x, 1788; xi, 1793. Chemn., ed. nov. — Nueva edlcion por diferentes autores. v. gr. Pfei/fer pu- blic6 Helicinacea et Cyclostomacea, 1846-1849; los generos... et Succinea, 1854; el geuero Helix, 1846; el genero Cylindrella, 18oD y 1860; Kiisier los generos BuHnaue, Achatina, Pupa y Clausilia y Auriculacea; Dunker el genero Planorbif; von Martens el genero Neritina, etc. Chenu. — Chenu, Manuel de Conchologie, I, 1859. Crosse, Journ. — Crosse, in Journal de Conchologie. Desh., Enc. meth. — Deshayes, Encyclopedie methodique. ed. Desh. — Edicion nueva de Lamarck, Histoire, viii, 1838. (Vease La- marck.) Dillw. — Dillwyn, Descriptive Catalogue of recent Shells, 1817. Drap. — Draparnaud, Histoire naturelle des Mollusques terrestres et fluvia- tiles de la France, 1805. Dkr., in Mai. Bl. — Dunker, in Malakozoologische Blatter. Dkr., in Chemn. — Dunker, in Chemn. ed. nov. (Vease Chemn.) Fer., Tabl. — Ferussac fils. Tableaux systematiques des Animaux mollus- ques, suivis d'un prodrome, etc., 1821. Fer., Hist. — Ferussac, Histoire naturelle et particuliere des Mollusques terrestres et fluviatiles, 1819-1821. Geoffr. — Geoffroy, Traite somraaire des Coquilles des environs de Paris, 1767. Gmel., S. N. — Gmelin, Systema Natura?. — Edicion 13.' del Systeraa Nature Linnei, 1790. Gould. — Gould, in Boston Journal, iii, 1841; iv, 1844. Gray, Man. — Gray, in Turton, Manual, edit, nova, 1840. Gray, Proc. — Gray, in Proceedings of the Zoological Society. Gray, Nomencl. — Gray, Nomenclature of Molluscous Animals and Shells in the collection of the British Museum, parts I, Cyclophoridaj, 1850. Guer., Mag. — Guerin, Magasin de Zoologie... Guer., Icon. — Guerin, Iconographie du Regne animal, Mollusques, 1829- 1843. Guett. — Guettard, Memoires de I'Academie des Sciences de Paris, 1756. Guild., in Swains. — Guilding, in Swainson, Treatise of Malacology, 1840. Guild., in Linn. Trans. — Guilding, in Linnean Transactions. Guild., in Zool. Journ. — Guilding, in Zoological Journal, 18^8. Hald. — Haldeman, Monograph of the Freshwater univalve MoUusca. Hartm. — Hartmann, in Steinmiiller, neue Alpina, i, 182i. Kiister, in Chemn. — Kilster, in Chemnitz, editio nova. (Vease Chemn, ed. nov.) 10 AN ALES DE HISTOEIA NATURAL. (232) Lain., Ann. — Lamarck, Anuales du Museum. Lam., Ph. Z. — Lamarcl:^ Philosopliie zoologique, 1809. Lam., Hist. — Lamarck, Ilistoire des Animaux sans vertebres, vr, part. 2.", 1822. Lam., Prod. — Lamarch,, Prodrome, 1799. Lam., ed. Drinh. — Lamairh, Histoire, etc., editiou nouvelle, par Deeliayes. (Vease ed. Desh.) Lam., Enc. Meth. — Lamarck, in Encyclopedie metliodique. L., S. N. — Linne, Systema Naturae, editio 10', 1738; ed. 12% 1767. Lowe. — Lowe, en el Zoological Journal, v, 1831, London. V. Mart, in Alb. — von Mar lens, in Albers. (Vease Albers.) V. Mart., Moll. Ven. — 7. Martens. V. Mart., 1877. — y. Martens, Land-uud Siiswaeserschnecken von Portorico, in Jahrbilclit r der deutsclien malakologiscben Gesellschaf t, iv, 1 877. Martini. — Vease Chemnitz. Maton. — Malon and Rackett, A descriptive Catalogue of the britisli Testa- cea, in the Linnean Transactions, viii, 1807. Meg. V. Miihlf. — Megerle von Miihlfeld, im Magazin der Gesellschaft natur- forschender Freunde zu Berlin, 1818. Mke., Syn. — Menke, Synopsis methodica Molluscorum, editio 1.^, 1828; 2.a, 1830. Mke., Cat. — Mcnke, Catalogus collectionis Malsburgensis, 1829. Miller. — Miller, Annals of Philosophy, vii, 1822. Morch. — Murch, Moliusca terrestria et fiuviatilia Dania^, 1864. Montf. — Montfort, Conchologie systematique, ll, 1810. Mor. — Morelei, Testacea novissima insular Cubanaj et America) centralis, pars I, 1849; pars ii, 1831. Orb., in Sagra. — Orhigny, in Sagra, Historia poh'tica, fisica y natural de la isla de Cuba, Moluscos, 1845. (Cito solamente la edicion espa- fiola, pues hay otra francesa.) Pfr., in Wiegm. Arch. — Pfeiffer, in Wiegmann's Archiv fiir Naturges- cluchte, 1839y 1840. Pfr., Zeitsch. — Pfeiffer, Zeitschrift fiir Malacologie. Pfr., Symb. — Pfeiffer, Symboko ad historiam Heliceorum, i, 1841; )i, 1842; III, 1846. Pfr., in Phil. — Pfeiffer, in Philippi, Abbildungen und Beschreibungen ueuer oder wenig bekannter Conchylien, ii, 1844. Pfr., in Cliemn. — Pfeiffer, in Chemnitz, ed. nov. (Vease Chemn.) Pfr., in Proceed. — Pfeiff'er, in Proceedings of the Zoological Society. Pfr., Mon. Hel. —Pfeiffer, Monographia Heliceorum viventium, 1 et II, 1848; III, 1833; IV, 1839; v et vi, 1868. Pfr., Consp. — Pfeiffer, Conspectus Cyclostomaceorum emendatus et auctus. — Pueumonopomorum Monographic prodromus, 1852. (238) Gundlach. — fauna riERTO-BIQUENA, 11 Pfr., Mod. Pneum. — Pfeitfci\ Monograpliia Pneumonopomorum viveiitium, I, 1852; II, 1858; ill, 1865. Pfr., Mai. Bl. — Pfeiffer^ Malakozoologisclie Blatter, i, 1854, etc. Pfr., Nov. Qonch.—Pfeiffer, Novitates Conchologicse , I, 1854-1857. Pfr., Syn. Auric. — Pfeiffer^ Synopsis Auriculaceorum, in Mai. Bl., i, 185i. Pfr., Mon. Auric. — Pfeiffer^ Monograpliia Auriculaceorum viventium ac- cedente Proserpinarum nee non generis Truncatellae historia, 1 856. Poey, Mem. — Poey, Memorias sobre la Historia natural de Cuba, i, 1851- 185i; II, 1856-1858. Pultonay. — Pultenay, Catalogue of the Birds, Shells, etc., of Dorsetshire in Hutchius history, 1799. Rang. — Rang, in Nouv. Annales du Museum d'Hist. nat., vol. iii, 1 834. Eecluz. — Recliiz, in Reeve. Conchologia iconica, vol. xix Gnathodon, 1873. Reeve. — Reeve, Conchologia iconica, Bulimus, Achatina, Achatinella, Par- tula et Helix. Risso. — Risso, Historia Europee meridionalis, 1826. Say, Ph. Journ. — Say, in Journal of the Academy of Natural History of Philadelphia, i, part. 1, 1817; part. 2, 1818; ii, 1821; v, 1825. Shuttl. — Shuttleworth, Diagnoseu neuer MoUusken, in Berner Mittheilun- gen, 1854. Sowb., (^Q^.—Soioerly, Genera of Shells, 1820-1824. Sowb., Conch. — Sowerby, Conchological Illustrations, 1833. Sowb., Thes. — Sowerby, Thesaurus conchologicus, 1842, etc. Swain., Mai. — Sivainson, A Treatise on Malacology, 1840. (Vease Guild, in Swains.) ORDEN GASTROPODA. Familia Gyclophoridse. Genero Cyclotus Guild, in Swains. 1840. Cyclotus He encontrado en Cag-uana dos conchas pequenas vacias de un Cyclotus que. por no ser frescas, no pueden ser clasitica- das ni descritas. Tampoco se puede saber si eran 6 no de ani- males adultos. Recomiendo k mis sucesores la recoleccion de esta especie. 12 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (234) Genero Megalomastoma Guild, in Swains. 1840. Megalomastoma cylindraceum. Helix cyliiidracea, Chemn., Concli. Cab. ix, 1786, pars ii, p. 166, tab. 133, f. 1233. — crocea, Gmel., S. N., 1790, p. 3635, num. 243. Cyclostoraa flavula, Lam., Enc. Meth., t. 461, f. 6?; Hist., vi, p. 146, nu- mero 13; ed. Desk., viii, p. 33. Megalomastoma cylindraceum, P/r., Zeitschr., 1847, p. 109; Men. Pneum. i, 1852, p. 124, Cyclostoma (Megalomastoma) croceum (Gmel.) Desk.; Shuttl. 1834, p. 149, niim. 38. Megalomastoma cylindraceum, Chemn.; v. Mart. 1877, p. 341, num. 2. — Hjalmarsoni, Pfr., Mai. Bl., xxii, 1873, p. 119 (es segun V. Martens var. minor del cylindraceum, y figurada por V. Mart., t. 12, f. 7.) Esta especie varia miichisimo por su tamafio, seg*un las di- ferentes localidade.s. Cog-i ejemplare.s de 30-38 milim. en Que- bradillas (Cano g-rande), Agniadilla y Veg-a-baja; de 20-30 mi- limetros en Cag-uana, las Marias, y de 15 milim. en las Fur- nias. Blauner encontro la especie en la proximidad de la capital, en Humacao y Luquillo. Vive debajo de las piedras, palos y liojarasca. El color del animal es pardusco-blanco; los tentaculos tie- nen nn color palido de coral 6 de ocre, y este color se tras- luce tambien del interior de la cabeza. * Megalomastoma verruculosum. Cyclostoma (Megalomastoma) verruculosum, Shuttl., 1834, p. 130, nu- mero 59. Megalomastoma verruculosum, Shuttl.; Pfr., Mon. Pneum. ii, 1838, p. 86. Esta ('specie difiere de la precedente por tener en la nltima vuelta de la espira peqnenos tuberculos 6 papilas en hig-ar de costillas fmas. Fue encontrada por Blauner debajo de los troncos 6 debajo de las hojas podridas de los phitanos en la Sierra de Luquillo. (23 j) Gundlach. — fauna puerto-eiquena. i;^ Familia Cyclostomidse. Genero Choanopoma Pfr. Zeitscli.,. 1847. Choanopoma decussatum. Cyclosloma decussata, Lam., Hist.,'ed. Desk., viii, 1838, p. 358. Choanopoma — Pfr., Cousp., niim. 224; Mon. Pneura., i, 1852, p. 155; in Chemn., ed. nov., p. 288, t. 29, f. 10-13. Cyclostoma (Choanopoma) deciusatum, Lam.; S'huitl., 1854, p. 150, nii- mero 60. Choanopoma decussatum, Lam.; v. Mart.., 1877, p. 342, num. 3. Encontr^ esta especie en las cercanias de las Marias y Are- cibo, y en este punto en los troncos del uvero (Coccoloba iivi- fera) en las orillas del mar. Blauner la encontr6 en los alre- dedores de la capital, en Ag-uas-claras (1), Ceiba, Humacao y Luquillo; tambien en la isla Vieque. El animal es de color pardusco-blanco, donde .su cuerpo es mas gTueso, como la cabeza con el cuello, y mas oscuro en las partes delg-adas, como el pi6 y los tentaculos; las rug-osi- dades del cuerpo son blancas. Choanopoma senticosura. Cyclostoma (Choanopoma) senticosum , Shiittl., 1854, p. 130, niim. 61. Choanopoma senticosura, Sliuttl.; Pfr. Mon. Pneum., ii, 1858, p. 99. — — — ; V. Mart., 1877, p. 342, num. 4. Recog-i esta especie en Quebradillas y en Yeg-a-baja. Blau- ner la encontro en Luquillo y en la isla Vieque. Vive debajo de las piedras ii otros objelos, 6 despues de ag-uaceros apa- rece encima de las piedras 6 en los troncos de los arboles. El animal es muy claro 6 g-ris; los tentAculos tienen un co- lor de coral claro con la punta g-ris. La cabeza por encima es de un tinte mas oscuro. (1) Asi escribio Shuttlewortli; pero i.Hevix Aguas-bueuas? H ATnALES DE HISTORIA NATURAL. (236) Genero Cistula Gray, Nomeiicl., 1850. Cistula Aguadillensis. Cistula Aguadillensis, P/r., Mai. Bl., xxii, I 875, p. 207. — — — ; V. i¥ar/., 1877, p. 342, cum. 5, t. 12, f. 5. Descubri esta esj^ecie en Ag-uadilla y la encontre lia.sta Quebradillas. Vive en lo.s tronco.s de los arboles. El animal era pardu.sco muy claro; la cabeza con los ten- taculo.s y los labio.s tiene un viso ocr^ceo. Cistula Riisei. Cistula Riisei, Pfr., Mod. Pneum., i, I8o2, p. il7. Cyclostoma (Cistula) Riisei, Pfr.; Shuttl, 1834, p. 131 , num. 62. Cistula Riisei, Pfr.; v. Mart., 1877, p. 342, niim. 6. He encontrado esta espeeie en casi todas las localidades, tanto alrededor de la ciieva de la Pajita, cerca de Lares, como en Aguadilla, Quebradillas, Arecibo, Veg-a-baja, Cag-uana. Vivia en los tronoos de los arboles. Blauner la recog-io en la capital. Shuttleworth cree que puede ser ig'ual al C?/cl. Uneo- lata Lam. El animal es pardusco-claro; la cabeza con la base de los tent^culos tiene un viso rojizo, y por encima de la cabeza se ven lineas irreg-ulares formadas de ^itomos 6 manchitas ne- g-ruzcas; sobre la parte posterior del pie son las arrug-as mas blancas. La punta de los tentaculos es parda. * Cistula lineolata. Cyclostoma lineolata, Lam., Hist., vii, 1822, p. 147, num. 19; ed. Z)es7i., VIII, 138, p. 338, num. 18. — lineolatum, Pfr., in Chemn. , ed. nov., Nr. 41, p. 49, t. 6, figu- ras 27-28. Cistula lineolata. Lam.; Pfr., Mon. Pneum., i, 1852, p. 270. (Sliuttleworth la cree ig-ual a Cistula Riisei Pfr., que es pos- terior.) (237) Gundlach. — fauna rUERTO-RIQUENA. 15 En la Mon. Pneum.. t. i, da Pfeiller la isla San Vicente conio patria; pero en el tomo ii dice : « habitat Portorico (Riise.)» Pfeifier cita en la CistuJa Hiisei el caracter <-> Genero Chondropoma Pfr.. Zeitscli. 1847. * Chondropoma Blauneri. Cyclostoma (Chondropoma) Blauneri, Shuttl.^ 1854, p. 151, mitn. 63. Chondropoma Blauneri ShuttJ.; Pfr., Mon. Pneum., ii, 1838, p. 140. 131auner 1^00^16 esta especie debajo de la hojara.sca en Hu- TTiacao. * Chondropoma Swiftii. Cyclostoma (Chondropoma) Swiftii, Shuit!., f8o4, p. 1 31, num. 64. Chondropoma Swiftii, Shuttl.; Pfr., Mon. Pneum, iii, 1838, p. 140. Swift encontro .^olamente alg-unos individnos cerca de Ponce. * Chondropoma Newtoni. Cyclostoma (Chondropoma) Newtoni, Shuttl., 1854, p. 152, niim. 63. Chondropoma Newtoni, Shuttl.; Pfr., Mon. Pneum., ii, 1858, p. 141. Newton encontro esta especie en Arecibo. Hjalmarson me indico el cementerio como la localidad de ella, pero yo no la encontre, acaso porque se traslado el cementerio a otro pnnto, perdiendo asi la localidad del antig-uo las condiciones conve- nientes para la vida del molusco. * Chondropoma Newcombianum. Cyclostoma Newcombianum, Ad., Contr., Nr. 1, p. 8, 1849. Chondropoma Newcombianum, Ad.; Pfr., Mon. Pneum., i, 1852, p. 288. Cyclostoma (Chondropoma) Newcombianum, Ad.; Shuttl, 1834, p. 152, niim. 66. 16 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (238) Seg-un Swift, se encuentra tambien en Puerto-Rico. La es- pecie era conocida de las islas San Thomas, y adenitis Tortola y San Juan. * Chondropoma terebra. Cliondropoma terebra, Pfr.^ Mai. Bl., viii, 1861, p. 74, t. 2, f. 4-6. Esta especie fue encontrada por Hjalmarson en la Sierra de Morales, en el interior de la isla, al ESE. de Utuado. Familia Stoastomidae. Genero Stoastoma Ad., Mon., 1849. * Stoastoma Portoricense. Stoastoma Portoricense, Pfr.^ Mai. Bl., iii , 1856, p. 51. Hjalmarson encontro esta especie en la hacienda «DeliciaS;» cerca de Manati. Familia Helicinidae. Genero Helicina Lam. Ann., 1804. Heliciua striata. Helicina striata, Lam.; Hist., ed. Desh., viii, 1838, p. 158. — — — t Pfr., Mon. Pneum., i , 1852 , p. 361 ; in Chemn.,edi. nov., p. 33, t. 5, f. 24-27. — — — ; ShutlL, 1854, p. 153, num. 70. — — — ; V. Jl/aW., 1877, p. 343, num. 7. He encontrado esta especie en Quebradillas y en Caguana. Blauner la recolcct6 en la vecindad de la capital y en Huma- cao; fue observada tambien en Coamo. Vive debajo de las i)ie- dras 6 de otros objetos, y despues de losag'uaceros saloafuera. El animal es pardusco claro, casi bianco, con un viso de ocre. (239) Gundlach. — fauna puerto-riquena. n El cuello y los tentAculos son negruzcos, y sobre el pi(^ poste- riormente hay manchitas negras. Parece ser la misma espe- cie, pero adiilta, que la siguiente. Helicina subfusca. Helicina subfusca, MJce., Syn. 1828, p. 79; ed. 2.\ 1830, p. 133. — — — ; Pfr., Mod. Pneum., i, 1832, p. 355; in Chemn., ed. nov., p. 24, t. 4, £. 34-36. — — — ; Shuttl., 1854, p. 153, num. 69. El Dr. V. Martens cita esta Ilelicma, no como especie dife- rente, sino j6ven de la striata, y esta misma opinion mani- fiesta Shuttleworth. Es curioso, si es verdaderamente elj6ven, que no se encuentren mt\s adultos, 6 sea \SiSt?Hata, que es alg'o rara, mientras la sulfusca es muy comun y se lialla en todas las localidades. Recomiendo k mis sucesores que pon- g-an ejemplares de la sndftisca en un lug-ar k prop6sito para ver si al fin se convierten en la striata. Menke encontro sus ejemplares entre los granos de cafe traidos de Puerto-Rico. Yo los encontr^ en todas las localida- des, y Blauner tambien en abundancia en la vecindad de la capital, en Ceiba, Humacao y Luquillo. Ha sido observada tambien en San Thomas y en 8an Juan. El modo de vivir y el color del animal son los mismos. Helicina phasianella. Helicina phasianella, Soio., in schedis; Pfr., Ma]. Bl., in, 1856, p. 50; Mon. Pneum., ii, 1858, p. 199; Nov. conch., i, p. 87, niim. 149, t. 23, f. 24-27. — f asciata ia?n.; Shuttl., 1854, p. 154, num. 72; parece ser esta mis- ma especie y no la verdadera fasciata Lam. (Vease la especie siguiente.) — phasianella Sow.; Pfr.; v. Mart., 1877, p. 343, num. 8. He encontrado muchas variedades de color, v. g-r., unicolor amarillo-palida; otra con la parte inferior de un amarillo vivo; otra ademas con una faja casi perift^rica en la parte in- ferior de la concha; otra adem&s con una faja superior com- puesta de manchitas pardas; este ultimo color ocupa a veces /MALES DE HIST. NAT. — XII. 2 18 ANALES DE HLSTORIA NATURAL. (240) casi toda la concha, quedaiulo amarillas la reg-ion umbilical y una fajita ang'osta aproximada k la sutura, y mancliitas en la periferia. Otra variedad tiene soljre el fondo amarillo en la parte superior fajas alternativas blancasy rojizo-pardas. Un ejemplar cogido en Ag'uadilla presenta, en lugar de manclii- tas en la periferia, una faja bien marcada. Shuttlewortli no menciona la R. p/iasianella, pero si la fasciata Lam. Pfeiffer cree que la IT. fasciata de Shuttle worth pertenece h la pha- sianella por la indicacion de la patria, pues Lamarck indica la patria de su fasciata, Portorico et Martinique. Seg'un von Martens se encuentra tambien en Vi^que y en San Juan. Hay una diferencia en la forma de las conchas, pues la j>;7<«- siioiella tiene testam sudgJohosa-conoideam , y \?i fasciata Lam. testam ovalem dejivessam. Por ahora es preferible citar tambien k la fasciata Lam. Acaso mis sucesores encontrar^n tambien la verdadera fasciata. * Helicina fasciata. Helicina fasciata, Lmn., Hist., ed. Desk., viii, 1838, p. ISS. — — — ; Pfr., Mon. Pneutn., i, 1852, p. 383; in Chemn., ed. nov., p. 48, t. 3, f. 26-35. La patria es, seg'un Lamarck, Puerto-Rico y Martinica. Se encuentra tambien en las islas San Cristobal y Guadalupe. He citado la Helicina fasciata de la lista de Shuttlewortli como sin6nimo de la 2)hasianella, por las razones alii dadas. * Helicina foveata. Helicina £oveataP/r., in Proceed., 1853, p. 33; Mai. Bl., i, 1854, p 107; Mon. Pneum., ii, 1858, p. 204. — — — ; Shuttl., 1854, p. 154, num. 73. Habita las islas Vi^que y San Thomas. Helicina trochulina. Helicina trochulina, Orb., in Sagra, 1845, p. 138, t. 20, f. 10-12. — — — ; Pfr., in Chemn., ed., nov., p. 66, t. 9, f. 34-36; Mon. Pneum., i, 1852, p. 337. — — — ;/S/iM«?., 1854, p. 153, num. 71. — — — ;v. Mart., 1877, p. 344, niim. 9. (241) Gundiach. — fauna riERTO-ElQUENA. ]9 El primero que la di6 a conocer de Puerto-Rico fiie Moritz en 1835. Orbig-ny menciona la especie entre las de Cuba, pero parece ser una equivocacion , porque ni mis amigos ni yo la hemos encontrado hasta ahora en diclia isla. Yo la encontre €n Puerto-Rico, en Veg-a-baja, y lu^g'O en Caguana; Blauner la recolect6 en la vecindad de la capital, en Humacao, Lu- quillo y en el Rio bianco. Vive en los troncos y las ramas de los arboles. Helicina Hjalmarsoni. Helicina Hjalmarsoni, Pf., Mai. Bl., iii, 1836, p. 50; Nov. Conch., i, p. 87, num. 150, t. 23, f. 28-31. — — — ; V. Mart., 1877, p. 344, num. 10. Fu6 descubierta por Hjalmarson en Cag-uana, debajo de las yag"uas de las palmas, de las piedras, etc. El animal es pardo claro; la cabeza y el cuello son por el grosor de su masa mks oscuros que las partes delg-adas, como la parte posterior y los bordes del pie ; los tent^culos son neg-ros. Helicina vinosa. Helicina vinosa, ShuttL, 1854, p. 162, num. 67. — — — ; P/'r., Mon.Pneum., II, 1838, p. 180. — — — ; V. Mart., 1877, p. 344, num. 1 1. La lie observado en Aguadilla, Quebradillas y Caguana; Blauner la encontr6 alrededor de la capital, en Humacao y en el Rio bianco; tambien en Vi6que. Vive debajo de la lioja- rasca, de las piedras u de otros objetos. El animal es p^lido, con los tent^culos grises; el cuello apa- rece m^s oscuro por lo grueso de sii masa. * Helicina umbonata. Helicina umbonata, ShuttL, 1854, p. 153, num. 68. — — — ;P/r.,Mon. Pueum., II, 1858, p. 187. Shuttlewortli dice que, segun Knox, liabita en la isla de Puerto-Rico. Blauner no la encontro: pero mi amigoy sucesor 20 ANALES DE HISTORIA NATURAL. f'242) en el estudio de la fauna porto-riquefia, el Dr. Stalil de Baya- mon, me remiti6 un ejemplar, pero sin poder indicar el lug-ar donde fu6 hallado. Familia Truncatellidse. Genero Truncatella Risso, 1826. * Truncatella subcylindrica. Helix subcylindrica, PulL, Cat., 1799, p. 49. Truncatella — Gray , Man., 1 840, p. 22, f . 6. — — — ; Shuttl., 1834, p. 154, niira. 74. — — — ; P/r., Mon. Auric, 1856, p. 186. Esta especie lia sido encontrada en muclias localidades de la orilla del mar, donde vive debajo de la hojarasca, de las piedras, tablas, etc. Existe tamblen en las islas de Cuba, San Thomas, las Bermudas y en la Florida. El animal es ocr^ceo-blanco ; la cabeza aparece interior- mente maranuela; los tentiYculos son cenicientos. Los ojos, negros, estan por detr^s de la base de la cabeza. * Truncatella pulchella. Truncatella pulchella, Pfr., in Wiegm. Arch., 1839, i. p. 336. — — — \ Shuttl. , \%^'i,\>. 133, num.75. Recolectada cerca de Fajardo por Blauner. Vive como la es- pecie precedente, y el animal es ig-ual. Se encuentra tambien en Cuba, Jamaica, San Thomas, Florida. * Truncatella clothrus. Truncatella clothrus Lowe, Zool. Journ., v, 1831, p. 303. — — —; P/r., Zeitschr., 18 i6, p. 188. — — — ; Shuttl, 1854, p. 155, num. 76. Blauner encontr6 pocos ejemplares en diferentes localida-- (213) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 2V des, pero siempre en las oi'illas del mar, debajo de las ta- blas, de la liojarasca, etc. Se lia encontrado tambien en San Thomas y Guadalupe. Familia Testacellidae. Genero Morchia v. Mart., in Albers, 1860. Morchia concolor. Helix concolor, Fer., (Helicella) Prod., 1821, p. 208; Hist., 1819-1821, t. 82, f. 2. — — — ; Lam., Hist., vi, part. 2.", 1822, p. 86; ed. Desk., viii, 1838, p. 63. — — — ; Pfr., Mod. Hel., i, 1848, p. 110; in Chemn., ed. nov,, 525, t. 85, f. 4-6. — — — ; ShitttL, 1854, p. 131, num. 15. Morchia concolor, Ftr. (Helix); v. Mart., 1877, p. 344, niim. 12. Se conocia esta especie desde 1822, pues Maug'e la habia re- colectado; despues la encontro Moritz, lu6g"0 Blauner en las cercanias de la capital, de Humacao y Luquillo. Yo la recog"! en las Furnias, Ag"uadilla, Quebradillas, Veg"a-baja y en Ca- g'uana. Est^ por consig'uiente g-eneralmente distribuida. Ya Blauner observ6 que es vivipara. Los embriones tienen compuesta de dos vueltas su concha, que tiene 3-4 milimetros de larg'o, }' 2 X milimetros de alto. El animal vive debajo de las piedras, de la hojarasca, etc.,y es de un color pizarreno claro, con las rug-osidades m&s os- curas; los hordes del pi6 son parduscos claros por el menor g-rueso de la masa. Genero Oleacina Bolten, 1798. Oleacina glabra. Achatina (Glandina) glabra, iyr., Symb., in, 1846, p. 90; Men. Hel., ir, 1848, p. 281; in Chemn., ed. nov., t. 67, f. 1-2. Glandina glabra, P/r.; Shuitl, 1854, p. 143, num. 43. — - (Oleacina) glabra, Pfr.; v. Mart., 1877, p. 345, num. 13. a ANALES DE HISTOEIA NATURAL. (211) Ciianclo Pfeitfer publico la primera descripcion de esta es- pecie le era desconocida su patria; pero en la Mon. Hel., iii, 1853, p. 508 la indica. Se encontr6 por Blauner en la proximi- dad de la capital, de Humacao y Luquillo, y yo la recog-i en Ag-uadilla, Quebradillas y Veg-a-baja. Vive debajo de las pie- dras, de los palos y de la hojarasca, y aparece cuando Uueve. El animal come moluscos pequefios, introdiiciendo en la abertura de la concha de ellos su boca extensible como trompa^ y arrancando con su leng'ua, llena de g-ancbitos, pedacitos del molusco hasta dejar su concha vaci'a. El color del animal es pardo-claro, y en las partes menos gTuesas, como el borde del pi6 y su parte posterior, mi\s blan- cuzco. Los tent^culos mayores , y una fajita en el interior del cuello desde los tent^culos, formada por el nervio ocular, son negfruzcos. * Oleacina interrupta. Glandina interrupta, ShuUL, 1854, p. 143, num. 44. Achatina — — ; P/r., Nov. Conch., i, p. 106, num. 184, t. 29, f. 13-16. Oleacina — — ; P/r., Mon. Hel. iv, 1839, p. 633. Esta especie es notable por una faja bien marcada blan- cuzca sobre la periferia de la ultima vuelta, y por alg-unas fa- jitas ang-ostas interrumpidas hAcia la base. Blauner la descu- brio en la vecindad de Luquillo. Oleacina Portoricensis. Achatina Portoricensis, Pfr., in Proceed., 1848; Mon. Hel., ii, 1848, pd- gina 238; in Chemn., ed. nov., p. 370, t. 67, f. 3 4. Glandina — P/r.; ,S'Am«/., 1834, p. 1 44, num. 45. — (Oleacina) — — ; v. Mart., 1877, p. 343, num. 14. Pfeiffer describio la misma especie otra vez en Zeitsch., 1852, p. 151 y Mon. Hel., in, 1853, p. 509, nombrandola ^1(^/^. Riisei Pfr.; pero en su Mor. Hel., iv, 1859, p. 631 la da como ig-ual a la Portoricensis. El la recibi6 por Riise con la patria Puerto- Rico. Blauner la encontr6 en Humacao, Luquillo y en la vecin- dad de la capital, y yo en Ag-uadilla, Quebradillas y Veg-a-baja. (2J5) Gundlach.— FAUNA PUERTO-RIQUENA. 23 El modo de vivir y el color del animal son los de la 01. gla- bra y otras especies; pero lie visto que el ciierpo, dentro de la ultima vuelta de la concha, tiene alg-unas mancliitas oscuras. Oleacina terebraeformis. Glandina terebr.'eformis, Shuttl., 1854, p. I4i, num. 46. Oleacina — — ; Pfr., Mod, Hel., iv, 1859, p. 631. Glandina (Oleacina) — — ; v. Mart., 1877, p. 345, num. 15. He encontrado esta especie solamente en Veg-a-baja. Blau- ner recog-io pocos ejemplares en la vecindad de la Ceiba y del Rio-blanco. Oleacina sulculosa. Glandina sulculosa, Shuttl., 1854, p. 144, niim. 47. Oleacina — — ; Pfr., Mod. Hel., iv, 1859, p. 631. Glandina (Oleacina) ; v. 3Iart., 1877, p. 345, num. 16. Observada por mi en Cag-uana y Quebradillas , y por Blau- ner en Humacao y en la vecindad de la capital. Genero Spiraxis Ad., Contr., 1850. Spiraxis paludinoides. Achatina paludinoides, Orb., in Sagra, Molusca, 1845, p. 90, t. n, f. 13-15. Spiraxis (Euspiraxis) ; Pfr., Mai. BL, 1834, p. 202; Mon. Hel., iv, 1859, p. 574. — — — •,v. Mart., 1877, p. 345, num. 17. He liallado alg-unos ejemplares en Ag-uadilla debajo de las piedras. Se encuentra tambien en la isla de Cuba. El animal es bianco con un viso amarillo, principalmente en la planta. Las primeras vueltas aparecen parduscas por el liig'ado, que se trasluce. Los tentaculos son casi trasparentes. Spiraxis Spiraxis sp. nov.? v. Mart., 1877, p. 345, num. 18. 21 ANALES DE HISTORIA NATURAL, (24t)) He encontralio en Ag-uadilla un ejemplar parecido k la es- pecie precedente, pero mayor y mas anclio. Por ser aim j6Yen no se puede describir. Doy esta noticia para que otros colectores teng-an cuidado k ver si encuentran m^s ejemplares y estos adultos. Spiraxis Swiftianus. Bulimus Swiftianus, Pfr., Zeitsch., 1832, p. 180; Mon. Hel., ill, 1853, p4- gina 399. — — — ; Kiist., in Clieinn. ed. nov. num. 364; t. 69, f . 9-1 1 . Stenogyra (Obeliscus) Swiftiana, Shutil., 1854, num. 36. Spiraxis Swiftianus, Pfr. (Bulimus); v. Mart., 1877, p. 345, num. 19. He recog-ido esta especie en Quebradillas , y Blauner la en- contr6 en la capital, Fajardo, Ceiba, Humacao, Luquillo y en la isla A16que. Se encuentra tambien en las islas San Thomas y San Juan. El animal es pajizo-blanco, con los tentis/i., YIII, 1838, p. 65. (253) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 31 Helix (Helicogena) lima, Fer.; Pfr., Mon. Hel., i, 18i8, p. 266; in Chemn., ed. nov., Helix, p. 55, num. 29, t. 7, figu- ras 13-1 4. — — — — ; Shuttl, 1854, p. 132, num. 17. — (Thelidomua) — — ; w. Mart., 1877. p. 348, num. 30. Es una especie comun, y se encuentra sobre los arboles y los arbustos, v. g-., en Mayag'tiez, Ag'uadilla, Quebradillas, las Furnias, y, seg-un Blaimer, en Luquillo, Humacao, Ceiba y la capital, y adem^s en la isla Vieque. El animal es parduzco; las rug'osidades al lado del pi^ son amarillas; la cabezacon la nacay los tentf'iculos mayores par- dos; la punta liincliada de los menores es ocrdcea. Helix (Eucratera) angulata. Helix (Helicogena) angulata, Fer., Prod., 1821, 134; Hist., 1819-21, t. 61, fig. 2. — inflata. Desk., in Enc. raeth., 11, p. 258, niitn. 131. — (CaracoUa), —Lam., Hist., vi, 1822, p. 97; ed. Desk. viii,1838,p. 145. — angulata Fer.; Pfr., Mon. He!., i, 1848, p. 297; in Chemn., ed. nov., Helix, num. 400, t. 67, f. 1-2. — _ _ ; Shuttl.., 1854, p. 134, num. 22. — (Eurycratera) — — ; v. Mart., 1877, p. 348, num. 31. He encontrado ejemplares en los alrededores de la cueva de la Pajita, en el camino de Lares 4 Utuado; Hjalmarson la re- cog-i6 en Manati y Ciales; mi amig-o Blanco encontr6 bastante numero en Aguas-buenas; Blauner indica Humacao, Ceiba, la capital y Luquillo. Se lialla entre el follaje. El animal es amarillo claro. * Helix (Eurycratera) obliterata. Helix Gualteriana, Chemn., Conch. Cab., ix, pars 2, 1786, p. 83, t. 126, figu- ras 1100, 1101. — (Helicogena) obliterata, Fer., Prodr., 1821, 136; Hist., 1819-1821, t. 61, f. 3. — — — ; Desh., Enc. metb., 11, 258, num. 132. — — — ; Lam., cd. Desk., viii, 1838, p. 12,3. — — — ; P/r., Mon. He!., I, 1848, p. 297; in Chemn., ed. nov., Helix, num. 117, t. 20, f. 1, 2; t. 67, f. 3. — — — ; ^S'/mW/., 1854, p. 136, notac. 32 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (251) Iiidicada como de Puerto-Rico, no ha sido observada por Blauner. Tampoco hemos encontrado mis amig'os ni yo esta especie, que, seg"un von Martens, es de Haiti. Helix (Carocolla) Carocolla. Helix Carocolla, L.; S. N., ed. xii, 1767, p. 176. — — — ; Chemn., Concli. Cab., ix, 1786, pars 2, 1786, p. 75, t. 125, f. 1090, 1091. — — — ; DesJi., Enc. meth., ii, 261, num. 139. Carocolla albilabris, Lam.; Hist, iv, pars 2, p. 96; ed. Desh.^ viii, 1838, pa- gina 143. Helix Carocolla, L.; Pfr., Mod. Hel., i, 1848, p. 20; in Chemn., ed. nov., Helix, num. 35, t. 8, f. 1 -2. — — — ; ShuttL, 1854, p. 133, num. 20. — (Caracolla) Caracolla, v. Marl., 1877, p. 348, num. 32. Linneo escribio Carocolla, y los autores ban dejado asl la palabra; pero creo que, con razon, el Dr. von Martens lacorri- g-io, escribiendo Caracolla. He encontrado esta especie en las Furnias, en Ag-uadilla, Quebradillas, y Blauner en los contornos de la capital , en Santa ('atalina, Ceiba, Humacao, Luqnillo y en la isla Vi6que; vive tambien en Haiti y Santa ('ruz. El animal es ceniciento-pardo-oscuro; las rug-osidades tie- nen atomos blancuzcos; los tent/iculos son negruzcos. * Helix (Carocolla?) Arecibensis. Helix Arecibensis, Pfr., Mai. Bl., iii, 1856, p. 44; Nov. conch., i, 1854 57, p. 98, num. 167, t. 28, f. 22-24; Mon. Hel., iv, 1859, p. 113. El Dr. L. Pfeifler describio esta especie (?) por un ejemplar de la coleccion de Riise en San Thomas, cog-ido en Arecibo. El mismo PfeilTer cree que podr^ ser un individuo joven de otra especie; acaso de la precedente. Helix (Carocolla) marginella. Helix marginella, Gmel, S. N., 1790, p. 3622, num. 162. — marginata, Bornii, Chemn. ^ Conch. Cab. ix, pars 2, p. 80, t. 125, figu- ra 1097. 1255) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 33 Helix marginata, Fir., Prodr. 1821, 140; Hist. 1819-21, t. 63, f. 7, 8. Carocolla marginata, Lam., ed. Dtsli. viii, 1838, p. 147. Helix Bornii, Chemn.; Pfr., Mon. Hoi., i, 1848, p. 391. — margiaeHa, G'/neZ.=inarginata, Bornii, Chemn. ^=Boniii, Pfr.; Shuttl., 1834, p. 134, num. 21. — (Caracolla) marginella, Gmel., v. 3fart., 1877, p. 3i8, num. 33. Es una especie que se encuentra en casi todas las localida- des, pues la he encontrado en las Furnias, en Ag"uadilla, en (Juebradillas, Veg-a-baja, Utuado; y Blauner la recog'i6 en los contornos de la capital, en Cuba y en Humacao. Vive tambien en Ag"uas-buenas y en la isla Vieque. Es notable que no presente variaciones en color y textura como la especie cubana, cuyas variedades mas notables ban sido consideradas por Pfeiffer como especies; pero las transi- ciones de unas a otras no permiten admitir esta opinion. El animal es ceniciento-pardo-claro; las rug-osidades tienen Atomos blancuzcos; los tentaculos mayores son negruzcos. No he notado la linea rojiza sobre la cabeza como la tiene el ani- mal de la especie cubana. Genero Stenogyra Shuttl. Diag-n., 1854. El Dr. von Martens ha notado las once especies sig-uientes bajo el nombre g-enerico SUnogyra, ag-reg-ando solamente en una especie (dominicensls ) el nombre sub-gen^rico (Pseiidoda- lea). Aunque yo haya adoptado el arreg-lo de las especies se- g'un el articulo del Dr. von Martens, hag-o una excepcion en este g-enero y enumero las especies seg-un la lista de Shuttle- worth. Todas viven debajo de las piedras, palos y otros cuer- pos, y en tierra. * Stenogyra (Opeas) subula. Achatina subula, Pfr., Wlegm., Arch., 1839, p. 351. Bulimus — — Mon. Hel., 11, 1848, p. 138. — octonoides, Orb., in Sagra, 1843, p. 94, t. il, f. 23, 24. — procerus. Ad., in Proceed., 1845, p. 13. — hortensis, Ad., Contr., 1831, p. 168. Stenogyra (Opeas) subula, Pfr.; Shuttl., 1834, p. 138, num. 29. ANALES DE HIST. NAT. — XII. 3 34 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (-256) Esta especie lia sido encoutrada por Blauner en la vecindad de la capital y de Fajardo. Yo no la he encontrado en la isla de Puerto-Rico,, pero si en la de Cuba; vive tambien en Jamaica, San Thomas, San Juan, Barbados, Antig'ua, Granada, asi como en la Florida y en Mejico, El animal es palido amarillo de limon; el pi6 es aim mas p^lido; los ojos son neg-ros. * Stenogyra (Opeas) octonoides. Bulimus octonoides, Ad., in Proceed., 1845, p. 12. — — — ;P/r., Mon. Hel., II, 1848, p. 160. — contractus, Poey, Mem. I, p. 203 et 212, t. 26, f. 19-21. Stenogyra (Opeas) octonoides, Shuttl., 4854, p. 139, num. 30. Se encontro en Humacao, Luquillo y la isla Vi^que; ade- m^s en Cuba, Janif'iica,, San Thomas, San Juan, Barbados y Granada. El animal es bianco, con los ojos neg-ros. Las primeras vueltas son rojizas por la trasparencia de la concha. * Stenogyra (Opeas) margaritacea. Stenogyra (Opeas) margaritacea, Shuttl., 1854, p. 139, num. 31. — — — ; Pfr., Mon. Hel., iv, 1859, p. 460. Es una especie no observada por mi, pero encontrada por Blauner en la Sierra de Luquillo, en Rio-Blanco. Parece ser propia solamente de Puerto-Rico. * Stenogyra (Opeas) alabastrina. Stenogyra (Opeas) alabastrina, Shuttl., 1854, p. 139, num. 32. Bulimus alabastrinus, Pfr., Mon. Hel., iv, 1859, p. 460. Esta especie habita la Sierra de Luquillo y parece que existe solamente en Puerto-Rico. * Stenogyra (Opeas) Gompharium. Stenogyra (Opeas) Gompharium, Shuttl, 1854, p. 139, num. 33. Bulimus — — ; Pfr., Mon. Hel., iv, 1859, p. 46K Encontrada por Blauner en la vecindad de la capital. i'25i) Gundlach.— FAUNA puerto-riquena. 35.' Stenogyra (Opeas) Goodalli. Helix Goodalli, JlilL, Ann. of Phil., vii, 1822, p. 381. Biilimus pumilus, Pfr., in Wiegm. Arch., 1840, i, 2S2. — Goodalli, — , Mon. He!., 11, 1848, p. 159. Stenogyra (Opeas) — ; Shuttl, 1834, p. 139, num. 34. _ _ — \v. Mart., 1877, p. 349, num. 35. Seguu Pfeiffer es otra especie el Biilimus ascendens Poey, Mem. I, p. 395 y 422, ig-ual al assxirgens Pfr., Mon. Hel., iv, 1859, p. 459; pero seg'un el misrao Poey no difiere el ascendens Poey del Goodalli Mill., pues el pudo comparar ejemplares ti- picos de la Goodalli de Bristol recibidos por Cuming-. He encontrado ejemplares en Ag-uadilla y Quebradillas. Blauner la recog-io en la vecindad de la capital, de Fajardo, Ceiba, Humacao, Luquillo y Rio-Blanco. Se encuentra ademas en Cuba, Jamaica, San Thomas, San Juan, Santa Cruz, Gua- dalupe, Barbados, y tambien in^ liallado en Ingdaterra. El animal tiene un color amarillo de limon; los ojos son ne- g-ros; las primeras vueltas aparecen pardo-rojizas por la trans- parencia de la concha. Stenogyra (Pseudobalea) Dominicensis. Balea Dominicensis, PJr.. Proc. of Z. S., 1851, p. 148; Mon. Helic, in, 1853, p. 583. Stenogyra (Pseudobalea) Dominicensis, Shutil.^ 1854, p. 140, num. 35. Bulimus hasta, Pfr., Mai. Bl. ni, 1856, p. 45; Mon. Hel., iv, 1859, p. 454. Pseudobalea lata, Gundl.; Pfr. Mai. BL, v, 1858, p. 43. Stenogyra Dominicensis, Sh.; v. Mart., 1877, p. 349, niim. 37, tab. 12, f. 8. He observado esta especie en Quebradillas, Veg-a-Baja, Ca- g-uana; Blauner en la vecindad de la capital y en Luquillo. Se encuentra tambien en Cuba y Haiti. El animal es amarillo claro; los tent^culos mayores apare- cen un poco cenicientos por el nervio ocular interno: los ojos son neg-ros. Stenogyra (Obeliscus) terebraster. . Helix terebraster (Cochlicopa), Fer., Tabl., 1821, 370. Lulimus — Lam., Hist, iv, pars 2, 1822, p. 124, niira. 28; ed. Desk., vni, 1838, p. 234, 86 ANALES DE HISTORIA NATURAL. ('258> Achatina terebraster Pfr., Mon. Hel., ii, 18i8, p. 262, niira. 55. Bulimus — — — — III, 1853, p. 653, niim. 561. Stenogyra (Obeliscus) terebraster, Shuttl., 1854, p. 140, num. 37. — — — y. Mart., 1877, p. 349, num. 34. He encontrado esta especie en las Furnia.s, Qiiebradillas, Veg"a-baja; Blauner la tenia de la capital, Ceiba, Humacao. Se encuentra tambien en la isla de Cuba. El animal tiene un color blanco-amarillento, a veces niAs parduzco; los ojos son negTOs; las primeras vueltas aparecen ocr4ceo-pardas por la transparencia de la concha, y se ve 4 traves de ella los huevos que se transforman en el animal, que OS viviparo. Stenogyra (Subulina) octona. Holix octona Chemn., ix, pars ii, p. 190, t. 136, f. 1264. Bulimus octonus Lam., Hist., vi, pars 2, 1822, p. 124, num. 27 ; ed. Desh., VIII, 1838, p. 233. Achatina octona Menke, Syn. 1830, p. 29. — — Kilster, in Chemn., ed. nov., Bulimus, t. 37, figuras 19, 20; Achatina, num. 73. — — Pfr., Mon. He!., ii, 1848, p. 266. Stenogyra (Subulina) octona, Shuttl., 1854, p. 141 , num. 38. — — — «. i)/ari., 1877, p. 349, num. 36. He encontrado esta especie en todas las localidades; Blau- ner en la capital, Fajardo, Ceiba, Humacao, Luquillo y la isla Vi^que. Adem^s vive en las otras Antillas mayores y muclias de las menores, en la isla Trinidad, en Venezuela y el Brasil. El animal es parduzco muy claro; el cuello es por lo g-rueso de la masa pajizo, y sus rugosidades son alg-o cenicientas; ojos negros; las primeras vueltas de la espira aparecen pardas por la trasparencia de la concha. * Stenogyra (Subulina) acicularis. Stenogyra (Subulina) acicularis, Shuttl., 1854, p. 141 , num. 39. Achatina — — pfr ^ Mon. Htil. iv, 1859, p. 614. Esta especie parece ser muy rara, pues fue encontrada por Blauner un solo ejemplar. Yo no la he observado. <259) Gundlach. — fauna puerto-riquena. dt Genero Leptinaria Beck, Ind., 1837. * Leptinaria Stylodon. Leptinaria Stylodon, S'huitL, 1854, p. 142, num. 40. Tornatellina — H.et A. A Clausilia tridens, Pfr., Mon. Hel. ir, ISiS, p. 396. — — Kilster, in Chemn., ed. nov. Buliraus, t. 4, f. 1-4. _ _ Shuttl., \ 854, p. 1 46 , num. 54. — (Nenia) — v. Marl., 1877, p. 349, ni'ira. 38. Esta especie es miiy comun en los troncos cle arboles en la vecindad de la capital, en Humacao y Luquillo. En los lu- g-ares visitados por mi no la he encontrado. Se conocia ya como puerto-riquena por Maug-6 y por Moritz. Genero Pupa Drap. Hist., 1805. Pupa (Strophia) striatella. Helix striatella, Fer. Pupa — Gtierin, Ic. Moll., p. 16, t. 6, f. 12. . — — h'iister, in Cheinn , ed. nov., p. 91, t. 10, f. 14-15; t. ii, f. 13, 15. _ — Pfr., Mon. Hel. ii, 1848, p. 323; Mai. Bl., 18^4, p. 207, t. 3,f. 11, 12. — — Shuttl., 1834, p. 145, nota a. — — V. Mart., 1877, p. 330, num. 39. Encontr^ esta especie en la playa de Boqueron (en la parte SO. de la isla) en la hierba. Blauner no la recog-io, pero Shu- ttlewortli la menciona como encontrada por otros. Adem^s vive en Cuba, Haiti y Bahamas. El animal es blancuzco; las rugosidades de la cabeza y del cuello son parduzcas; entre el pi«^ y el cuello hay nn indicio de faja lateral. Los tentiiculos son alg-o transparentes y blan- cnzcos. * Pupa (Strophia) microstoma. Pupa micro&toma, Pfr., Mai. Bl.. 1854, p. 207, t. 3, f. 15-16; Mon. Hel. iv, 1839, p. 659. — — y. Mart., 1 877, p. 336. Ni Blauner ni yo hemos encontrado esta especie en la isla; poro Pfeiffer le da por patria las islas de Cuba, Haiti y Puerto- Rico, sin indicacion de la localidad donde fue encontrada en Puerto-Rico. (26iy Gundlach. — fauna puerto-riquena. 39 Las Pnpas varian mucho; asi que se piieden recover en la misma localidad individuos que parecen especies diferentes. Acaso ambas Strophias forman una sola especie. El animal de los ejemplares cubanos es palido, parduzco- blanco, con las rug-osidades del cuello cenicientas, quedando el borde del pi6 y los tentaculos claros. Los ojos son negros. A veces es por completo palido. * Pupa (Leucochila) pellucida. Pupa pellucida, Pfr., Syinb. i, p. 16; Mon. Hel. 11, 1848, p. 360. — — Kuster,xa. Chemn., ed, nov. p. 89, t. 12, f. 24, 25. — Riisei, iyr., Zeitsch., 1852, p. 151. — servilis, Gould, Bost. Journ., iv, p. 356, t. 16, £. 14. _ _ Slmttl., 1854, p. 144, num. 48. Blauner encontro esta especie en los alrededores de la ca- pital, de Humacao, Fajardo, Ceiba y en la isla Vieque. Ade- m^s vive en Cuba, Haiti, Jamaica, San Thomas, San Juan, Barbados, Bahamas, Bermudas, Florida, Tejas y Yucatan. El animal es blancuzco , con los tentaculos de azul claro y los ojos negros. Vive debajo de las piedras y de la hojarasca. * Pupa (Leucochila) marginata. Cyclostoraa marginata, Say. Pupa fallax, Say., Phil. Journ., v, 1825, p. 121 (ex Massachussets.) — Parraiana, Orh., in Sagra 1841, p. 96, t. 12, f. 9-11 (Cuba.) — fallax, Kilster, in Chemn., ed. nov., p. 88, t. 12, f. 20, 21. — — Pfr., Mon. Hel., ir, 1848, p. 309. BulimuB nitidulus, -P/r., in Wiegm. Arch. 1839, p. 352; Mon. Hel., Ii, 1848, p. 117 (ex Cuba.) — — Kilster, in Chemn., ed. nov., p. 204, t. 39, f. 23, 25. — exiguus, Reeve, Conch, icon., Bulimus, 654, t. 88 (ex Haiti.) — nitidulus, Shuttl, 1854, p. 137, num. 28. Pupa fallax, Shuttl., 1854, p. 145, nota h. Blauner la encontr6 en Fajardo; vive tambien en Cuba, Haiti, Jamaica, Santa Cruz, las Bahamas, Bermudas y en va- rias localidades de los Estados-Unidos norte-americanos. El animal es neg-ruzco en todas sus partes. 49. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (262) * Pupa (Leucochila) hexodon. Pupa hexodon, Ad., Contr. ISi'J, p, 37 (ex Jamdica.) — (Vertigo) — , ShiiUL, 1834, p. 143, num. 49. Encontrada por Blauner en Humacao debajo de la hojarasca; vive tambien en Jamaica. Familia Orthalicidse. Genero Otostomus (Beck) Ad. Gen., 1855. Otostomus liliaceus. Helix (Oochlogena) liliacea, Fer., Tabl., 1821, num. 401; Hist. 1819-1821, t. 142, B.,f. 411. Bulimus liliaceup, Pfr., Symb., i, p. 43; Mon. Hel., ii, 1848, p. 203. — — , Shuttl, 183i, p. 136, num. 24. 0tostoniu3 — , V. 3Iart., 1877, p. 330, num. 40. He encontrado esta especie en los troncos de las palmas en Lares (camino a Utuado); en Arecibo, cerca del caserio Tan- gue, yen la hacienda San Patricio de Quebradillas, en las matas de cafe; Blauner la observ6 en Rio-pied ras y Humacao. El animal es blanquecino, con los tentaculos parduzcos; la parte del mismo que estA dentro de la concha es blanca. Genero Bulimulus (Leach) Proc, 1847. Bulimulus elongatus. Helix detrita, Chenni., Conch. Cab. ix, 1876, f. 1223 a, b. (nee 3fi(ll., 1774.) — elongata, Bolten, 1798, p. 107, num. 1371. — (Gochlogena) virgulata, Fer., Tabl. 1 821 , num. 39G; Hist. 1 81 9-1 821 , t. 142, B, f. 1-7; t. 150, f. 7-8. Eulimus multilineatus. Say, Phil. Journ., v, 1823, p. 120. — virgulatus, 3Ike. , Syn., ed. 2.% 1 830, p. 27. — Caribaeorum, Lorn., Hist, vi, 1822, 26, p. 123; ed. Desh., viii, 1838, p. 233. Bulimulus — , Beck, Ind. 1837, p. 66, num. 39. (263) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 41- Buliraus virgulatuB P/r., Mon. Ilel., 11, 1848, p. 202. — — Kiister, in Chemn., ed. nov, , Bulinius, niim. 218, t. 46, f. 9-12. _ _ Shuitl., 1854, p. i;36, num. 25. Bulimulns — v. Mart., 1877, p. 350, niim. 41. Enumero esta especie con el nombre de elongatiis Bolteii poi* tener 6ste la prioridad, seg-iin Pfr. Mon. Hel. iii, p. 634, aunque Sliuttlewortli y von Martens pusiesen mrgiilatus P'er. La he encontrado en gran abundancia y en miicliisimas va- riedades de colorido. Ejemplares que convienen a las fig'u- ras 1-3 de Ferussac cog-i en la playa de Arecibo, otros k las fig-uras 4-7 en la misma localidad y en Guanica, y otros como los de la lam. 150, f. 7-8 tanibien en Arecibo. En la playa pro- xima k la lag-una Tortug-uera, cerca de Manati, y en Cang-re- jos, abunda tambien encima de los arbustos y arboles, v. g*., uveros(Coccoloba). Blauner la encontro en Fajardo, Ceiba yen la isla Vieque. »Se observa tambien en las islas San Thomas, T6rtola, Santa Cruz, San Juan, San Martin, Bartolome, Gua- dalupe, Martinica, Buenaire, y ademfis en la Florida. El animal es palido 6 blanquecino; los tent^culos mayores tienen la punta parda; hay indicios de una raya oscura desde los tent^culos mayores hacia atras, orig-inada por el nervio ocular. Bulimulus exilis. Helix exilip, GuieL, S. N., 1790, p. 3668, num. 252. — acuta, Chemn. .^ Conch. Cab. ix, 1786, t. 134, f. 1224, num. 12 (nee Miill., 1774.) — Guadalupensis, DiUio., Descript. Cat. 1817, n, p. 957, num. 159. — (Cochlogena) — Fer., Tabl. 1 821 , p. 394. Buliraus — lam., Hist, vi, 1822, 22, p. 123. — exilis, Desk., in Lam., ed. nov., v;ii, 1838, p. 232. — — Kiister, in Chemn., ed. nov., t. 10, f. 14-15. — — Pfr., Mon. Hel, ir, 1848, p. 224. — Guadalupensis, Shuttl., 1854, p. 136, num. 26. Bulimulus exilis, u. Mart., 1877, p. 351, num. 42. La sinonimia de esta especie es muy numerosa, y he ano- tado solamente la mAs principal. No he cog-ido yo mismo esta especie, sino que la he recibido 42 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2G4) por mi amig-o el Dr. Stalil; Blauner encontrola en abundancia en Ceiba. Existe tambien en Haiti, Vi^que, San Thomas, San Martin, Bartolom^, San Cristobal, Barbuda, Antig'aa, Guada- lupe, Dominica, Martinica, San Vicente y Barbados. Bulimulus fraterculus. Helix fraterculus, (Cochlogena) Fer., Tabl. 1821, p. 395. Bulimulus — iyV., Symb. ir, 1842, p. 46; Mon. Hel., ir, 1848, pa- gina 220. — — Kiistej', in Chemn.^ ed. nov. Bulimus, num. 221, t. 49, £. 5, 6. — — Shuttl, 1854, p. 136, num. 27. Bulimulus — '0. JIart., 1877, p. 331, num. 43. Encontr6 esta especie en Mayag-iiez, Ag-uadilla, Quebradi- llas J otras localidades, debajo de las tablas, piedras y lioja- rasca. Blauner la cog'id en la capital, Humacao, Luquillo, Fa- jardo y en la isla Vi(^que. Se encuentra tambien en San Tho- mas, Santa Cruz, San Juan, San Crist6bal, Antignia, Guadalupe y Barbados. El animal es parduzco claro; los tent^culos y una linea de ellos liacia atr^s por el nervio ocular son cenicientos. El cuerpo dentro de la concha es neg-ruzco, con manchas y ver- miculaciones blanquecinas, principalmente hc'icia la punta. Genero Bulimus Scop., 1787 pars. Bulimus (Eudioptus) Psidii. Bulimus (Eudioptus) Psidii, v. Mart., 1877, p. 331, niim. 44. Encontre esta especie despues de un ag-uacero, en bastante numcro, caminando en las hojas mojadas de una mata de giiayalo (Psidimn i^omifenim) en la hacienda Cag-uana, cerca de Utuado. El animal es palido 6 blanquecino, con los tent^culosy una fajadetras de ellos, por el nervio ocular, ferrug-inosos. La parte posterior del pit^ es larg-a; se mueve mucho y con lig-ereza. (265) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 43 Genero Macroceramus Guild., Zool. Joiirn., 1828. Macroceramus Joannis. Macroceramus Joannip, Pfr., Mai. BI., xxii, 1874, p. 1 19; Mon. He)., viii, p. 421; Nov. conch., t. 142, f. 7-10. Encontr6 esta especie niieva que el autor me dedic6 (Joan- nes Gundlach), en Aguadilla, subiendo el camino detrtis del cementerio, y en Yeg*a-baja. Estaba en las ramitas de los ar- bustos. El animal es palido 6 blanqueciuo; atomos negTo.s forman una corta linea oscura sobre la cabeza; desde los tent^culos chicos hdcia atr^s hay otra linea oscura. El borde del pi6 es tambien mas oscuro , principalmente sobre la parte pos- terior. El Dr. von Martens dice que esta especie difiere ap6nas del Macr. microdon, Pfr., Mon. Hel., 11, p. 365 de San Thomas, so- lamente que es m^s oscura. Pero en la coleccion de Albers hay un Macroceramus de Puerto-Rico con el mismo nombre, microdon, que es mayor y mtis g-rueso (17 milimetros larg-o y 5 X milimetros ancho); tiene costillas mucho mfts debiles y casi sin quilla en la base de la concha. A. 6ste nombra von Martens * Macroceramus Shuttleworthi. Macroceramus microdon, P/V., in Proc. Zool. Soc, 1851 , July. — — Ki'ister^ in Chemn.^ ed. nov., Bulimus, t. 42, figu- ras 7-9. — — Shutll., 1834, p. 145, niim. 50. — Shuttleworthi, v. Mart., 1877, p. 332, in Nr. 43. Pfeiffer dice en Mon. Hel. iv, p. 689, que el Macr. microdon vive, adem^s de San Thomas, en Puerto-Rico. El Dr. von Martens la dedica a Shuttleworth, porque este autor habia ya notado una diferencia, poniendo microdon var.?3. 41 ANALES DE HISTORIA NATURAL. CiOG) Genero Cylindrella Pfr., Symb. i, 1841. Cylindrella pallida. Brachypus pallidus, Guild. ^ in scliedis. Siphonostoma costata, Stvains., Mai. 1840, p. 333, f. 97 c, d. Cylindrella pallida, Pfr., in Phil. Icon, ii, 10, p. 5?, t. 2, f. 14; Mou. Hel., II, 1848, p. 379; Chemn., ed. nov., Cylindrella, t. 5, f. 15-17. — costulosa, Ad., Contr., 18S0, p. 98. — pallida, Shuttl, 18n4, p. 146, num. 52. — V. Mart., 1877, p. 352, num. 46. Encontre esta especie encima de las piedras 6 rocas en la hacienda Monserrate del Dr. D. Jose G. Padilla en Veg-a-baja; Blauner la habia recogido alrededor de la capital , y el doctor .Stalil en la vecindad de Bayamon. Se enciientra tambien en San Thomas, San Jnan y Tortola. El animal es blanqnecino en todas sus partes. Cylindrella Riisei. Cylindrella Riisei, Pfr., in Zeitsch. 1852, p. 133, Mon. Hel. in, 1853, pa- gina 578; Chemn., ed. nov. Cylindrella, t. 5, f. 18-20. — — Shuttl., 1834, p. 143, num. 53. . — — V. Mart., 1877, p. 232, num. i-7. He observado esta especie encima de las i)iedras u pefias de Ag-uadilla, Quebradillas, Arecibo, Veg'a-baja, Cag'uana. Blau- ner la enconti'6 en la vecindad de la capital y en Santa Cata- lina. Parece ser propia solo de la isla de Puerto-Rico. El animal es palido u blanquecino. pero son g-rises los ten- tiiculos superiores y una corta linea detras de ellos. La cabeza es un poco m^s oscura por estar alii la masa mas g-ruesa, y adem&s las mandibulas en el interior. Cylindrella Portoricensis. Cylindrella Portoricensis, Pfr., Zeitsch. 1852, p. 151; Mon. Hel., iii, 1853, p. 372; Chemn., ed. nov., Cylindrella, t. 4, f. 13-15. — — ^/iM«Z., 1834, p. 146, num. 61. — — V. Mart., 1877, p. 352, niim. 48. (267) Gundlach.— FAUNA PUERTO-RIQUENA. 45 La he observado cerca de Lares, alrededor de la ciieva de la Pajita, en Ag-uadilla, Qiiebradillas, Arecibo, Veg-a-baja y en Cag-uana. Blaiiner la encontr6 en la vecindad de la capital. El animal es palido 6 blanquecino, y son negruzcos los ten- tAciilos mayores y unas vermiculaeiones sobre el ciiello. * Cylindrella collaris. Helix collaris (Cocblodina), Fer., Tabl. 1821, niiin. 507; Hist. 1819-1821, t. 163, f. 7. Clausilia — Lam , Hist, ix, p. 1 1 i: ed. Besh.^ vili , 1838, pagina 200. Brachypodella — Bcch , Ind., p. 89, num. 2, 1837. Cylindrella — P/r., in IViegm.. Arch., 18i0, i, p. 41; Mon. Hel. II, 18i8, p. 375. — — S'huttl., 1854, p. 146 en la nota. Ferussac indica como patria de esta especie las islas Puerto- Rico, Martinica y Guadalupe. No la encontro Blaiiner, ni yo tampoco. Vive tambien en Barbados. Genero Simpulopsis (Beck), Shuttl., Diag-n., 1854. * Simpulopsis Portoricensis. Simpulopsis Purtoriceni-in, Shattl., 1854, p. 147, num. 55. — — P//-., Mon. H-1., IV, 1859, p. 801. Blauner la encontro en abundancia en la Sierra de Luqnillo. No la he visto en las localidades visitadas por mL Vive en los troncos de los 2}Mtanos. Genero Gseotis Shuttl., Diagn., 1854. * Gseotis nigroliueata. Gtcotis nigrolineata, Shuttl., 1854, p. 1 il, niim. 2. — — Pfr., Mon. He! , v, 1868, num. 1 1. Blauner descubri6 esta especie entre las hojas de los pldta- nos, en la Sierra de Luquillo en nuichos ejeaiplares. 4S ANALES DE HISTORIA NATURAL. (268) El animal es palido,, amarillento-verdoso, transparente , con muclias lineas muy finas, neg-ras, long-itudinales; el hlg-ado aparece ferrug-inoso. Gaeotis flavoliueata. Gteotis flavoliaeata, Shuttl., 1834, p. 127, niim. 3. _ _ /yr.,Mon. Hel., V, 1868, p. 11. — — w. i)/a?'<,, 1877, p. 353, num. 3, He encontrado solamente un ejemplar que estabaencimade un arbusto al lado del camino real, entre Arecibo y Utuado. Blauner cog-i6 tambien pocos ejemplares en la Sierra de Lu- quillo. El animal es pdlido-blanquecino, con muclias lineas finisi- mas amarillas long-itudinales. * Gaeotis albopunctulata. Gaiotis albopunctulata, SJnittl, 1854, p. 128, num. 4. — — Pfr., Mon. Hel., v, 1868, p. 12. Vive en los troncos de los ^rboles. Blauner la cog'i6 en Hu- macao. El animal es bianco transparente, con mancliitas blancas opacas. El liig-ndo aparece verdoso ; los tentaculos mayores son muy larg'os. Familia Succinidae. Genero Succinea Drap., 1805. Succinea Riisei. Succinea Riisei, Pfr., Zeitsch. 1833, p. 52; Mon. Hel., in, 1833, p. 624; Cheinn., ed. nov., p. 44, t. 4, f. 30-32. — — ,S'/i««/., 1854,p. 147, nota. — — V. J/rtrC., 1877, p. 353, niim. 50. He cog-ido esta especie en Quebradillas. Blauner no la lia observado. Vive tambien en la isla Santa Cruz. (269) Gundlach.— FAUNA PUERTO-RIQUENA. 17 Succinea approximans. Siiccinea approximans, Shuttl , 1854, p. 147, num. 56. _ _ p/r., Mon. Hel., iv, 1859, p. 817. — — V. Mart., 1877, p. 353, uiiiii. 51. Habita en terrenos liiimedos y la encontr6 en Furnias, Ag-iiadilla, Veg-a-baja y Cag'uana. Blauner la recog'i6 en los contornos de la capital, Fajardo, Ceiba, Humacao, Luquillo y Rio-Blanco. Se encuentra tambien en las islas Vi6que, San Thomas, San Juan y Trinidad. * Succinea hyalina. Succinea hyalina, Shuttl, 1854, p. 147, num. 51. — — Pfr., Mon. Hel., iv, 1859, p. 817. Blauner encontr6 pocos ejemplares en Rio-Blanco. Familia Vaginulidae. Geneeo Vaginulus Fer., Tabl., 1821. Vaginulus occidentalis. Vaginulus occidentalis, Guild., Linn. Trans, xiv, p. 323, t. 9, f. 9-12. Oncliidium Cubense, Pfr., in Wiegm. Arch. 1840, p. 250. Vaginulus occidentalis, Shuttl., 1854, p. 127, num. 1 . He observado esta especie en las Furnias y en Mayag-iiez, y Blauner la encontro en los contornos de la cai^ital y Huma- cao. Vive tambien en San Vicente. Animal pardo muy punteado de amarillento y neg-ro , y con una linea dorsal long-itudinal amarilla. NoTA. Las seis familias sig'uientes viven en ag-uas dulces 6 salobres. 48 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (270) Familia Limnseidse. Genero Limnsea Lamarck, Prodr., 1799. Limnaea Cubensis. Limnse is Cubensis, Pfr., in Wiegm. Arch, 1839, p. 354. _ _ ,S'Am«Z., 1854, p. 158, num. 83. Limncea — v. Mart.., 1877, p. 353, num. 52. Encontre esta especie en las orillas del rio Anasco, y Blau- ner cerca de la Ceiba, Humacao. Luquillo. Vive tambien en las islas de Cuba, Jamaica, Santa Cruz y San Thomas. EI animal es parduzco, con la cabcza y el cuello negruzcos. Genero Physa Drap., 1805. * Physa rivalis. Bulla rivalis, Mat. et Rack.., Trans. Linn. Soc. London, viii, 1807, p. 126, pi. 4, f. 2. Physa Sowerbyana, Orb.., in S<^wa, 1845, p. 101, lam. 13, f. 1 1-13. — Jaraaicensis, Ad., Contr. 1851, p. 174. — Suwerbyana, ShuttL, 1834, p. 137, num. 84. Esta especie fue recolectada en pocos ejemplares en Huma- cao, Luquillo y la capital; se encuentra tambien en la isla Vieque, en Cuba, .Jamaica, San Thomas, Antig-ua, Guadalupe, Martinica, Venezuela, Brasil y Montevideo. Genero Planorbis Guett., Mem., 1756. Planorbis Guadelupensis. Planorbis Guadelupensis, Soiob., Gen. 1820? f. 2. — — Dhr., in Chemn., ed. nov., t. 8, f. 7-9. — — ShuttL, 1854, p. 156, num. 77. — — V. 3/art., 1877, p. 333, nii n. 53. (271) Gundlach.— FAUNA PUERTO-RIQUENA. 49 He encontrado esta especie en el rio Anasco, en una lagu- nita en Quebradillas, en la lag'una de Guanica y en el rio, k poca distancia de Utuado. Blauner la encontro en los contor- nos de la capital, en Ceiba, Huinacao, Luquillo y Rio-BIanco, en las lag-unas. Ademas vive en Haiti, Guadalupe y en Nueva- Granada. Planorbis tumidus. Planorbis tumidus, Pfr. in Wiegm. Arch., 1839, p. 154, num. 44. — — Dkr.^ in Chemn., ed. nov. , t. 7, f. 10-12. — — SthuttL, 1854, p. 156, niim. 78. — — V. Mart.^ 1877, p. 353, num. 54. Encontre esta especie en Ag'uadilla y en Quebradillas. Blau- ner la cog-i6 en Humacao y en la isla Vieque. Existe tambien en Cuba. Animal p&lido-parduzco, con viso oliv&ceo en la cabeza. El pi(^ y la parte posterior son ferrug-inosos; ojos negros. Planorbis Schrammi. Planorbis Schramm], Crosse^ Journ., xii, 1864, p. 153, pi. 7, f. 2. — — V. 3fart., 1877, p. 353, num. 55. Cog"! solamente nn ejemplar en una zanja cercana al rio Anasco. El tipo vive en Guadalupe. El Dr. von Martens lo compara con la especie sig-uiente, y dice que es mayor, mas oscuro, por delante menos descen- dente, y no tiene deutro de la abertura los bultos dentiformes. Acaso encontraran otros colectores alg-una localidad donde abunde. * Planorbis albicans. Planorbis albicans, Pfr., in Wiegm. Arch., 1839, p. 354, num. 43, — dentatus, Gould, in Bost. Journ. iv, 1844. p. 496, t, 24, £. 14, — dentiferus, AcL, in Proc, 1845. — edentatuB, Ad., Contr., 1860, p. 132. — albicans, Shuttl., 1854, p. 156, num. 79. Blauner encontr6 pocos ejemplares en los arroyos cerca de ANALES DK n ^T. NAT. — XJI. ) 50 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (i'i) Ag'uas-buenas, Ceiba y Luquillo. Se encuentra tambien en Cuba y San Thomas. Animal de color negruzco 6 p^lido-ferrug-inoso; los tent^cu- los y bordes del pi6 mas p^lidos. * Planorbis circumlineatus. Planorbis circumlineatus. /S/m< intense. Los tent^culos son mas oscuros hacia la punta que en la base, que es p&Iida; los ojos son negTos. * Melampus pusillus. Auricula MidfB (pars), Mart., Conch. Cab., ii, 1773, p. 119, 127, t. 43, f. 446. Voluta pusilla, GmeL, S. N., 1790, p. 3436, num. 7. Bulimus ovulus, Brug., Enc. meth. i, p. 339, num. 71. Auricula ovula (Conovula), Fer., Prodr. iSSI. — nitens, Lam., Hist, vi, 2, p. 141, num. 13; ed. Desk., viii, 1838. pdgina 332. Melampus pusillus, Ad., Contr., 1849, Nr. 3, p. 42; 1851, Nr. 9, p. 186. _ _ p/,.., Syn. Auric, 1854, p. 43; Mon. Auric, 1856, pd- gina 46. — nitens, Shuttl., 1854, p. 161, num. 96. Se encuentra debajo de las piedras, tablas, etc., en las cos- tas cenag-osasbanadaspor las mareas, no solamente en Puerto- Rico, sino tambien en Cuba, Jamaica, Guadalupe, las Baha- mas y Venezuela. El animal es bianco; la cabeza interiormente alg-o amarilla; los tent^culos cenicientos. Algunos atomos ferrug-inosos se ven delante del borde del pi6. Genero Pedipes Adanson, 1757. * Pedipes mirabilis. Turbo mirabilis, Meg. v. Miihlf., viii, 1818, p. 8, t. 2, f. 13, «, h. Pedipes — /'e'r., Prodr., 1821 , p. 109, num. 2. — quadridens, Pfr., in Wiegm., Arch., 1839, p. 357. — — ^(f., Contr. 1849, Nr. 3, p. 42, Nr. 4, p. 52. _ _ p/r., Syn. Auric, 1854, p. 162, num. 99. — — Shuttl., 1854, p. 162, niim. 99. — mirabilip, Pfr., Mon. Auric, 1856, p. 70. El j6ven fu6 considerado como otra especie, y descrito con el nombre de Pedipes ovalis, Ad., Contr., Nr. 3, p. 41. _ _- Pfr., Syn. Auric, 1854, num. 69; Mon. Auric, 1856, p. 70. (277) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 55 Esta especie habita debajo de las piedras banadas por las mareas. Se encuentra en Puerto-Rico, Cuba, Jamaica, San Thomas, Guadalupe y Bermudas. El animal es blanquecino; lostentaculos son cenicientos; los ojos neg-ros, y estan en la base superior de los tentaculos, que son cilindricos. Familia Neritidse. Genero Neritina Lam., Ph. Z., 1809. * Neritina punctulata. Neritina punctulata, Zam., Enc. meth., t. 435, £. 2. — ■ — ,SoMJ&., Conch. 111., f. 21. — — Orh., in Sagra, 18 IS, p. 176. — — Shuttl.^ 1834, p. 161, num. 92 (con el 8in6nimo Ner. cassiculum Sowb., nee punctulata Sowb. Thes.) Blauner la encontro en los arroyos, cerca de Luquillo. Vive tambien en los de ag-ua enteramente dulce en Cuba, Jamaica, Guadalupe, Martinica, San Vicente y en M6jico. Neritina zebra. Neritina zebra, Brug., Enc. meth., pi. 456, f. 2. — — Zam., Hist., ed. Z>csA,, vni, 1838, p. 370. — — Soivb., Conch. 111., f. 31. — — V. Mart., Moll. Venez., p. 210; in Chemn., ed. nov., Neri- tina, p. 117, t. 10, f. 1-4; in 1877, p. 334, num. 37. Encoutr6 esta especie en Ag-uadilla, al Sur de la poblacion, en las ag-uas dulces que van al mar. Neritina virginea. Nerita virginea, Zinn., S. N., ed. xii.a, 1767, p. 1234, num. 729. — — lam., Hist., ed. Desk., viii, 1838, p. 575. — — Soivb., Thes. 11, pi. 116, f. 232-239. — — Reeve, Conch, ic. ix, f. 92. 56 • ANALES DE HISTORTA NATIRAL. (278) Neritina virginea, v. Mart., in Chemn. , ed. nov, . Neritina, p. 122, t. 14, f. 1-21; 1877. p. 354, uiim. 58. — — Shuttl.. 1854. p. 139. m'lm. 89. var. a. N. Listen. Nerita Listen, Pfr., in Wiegm., Arch,. 1840. p. 255. Neritina — v. Mart.., in Chemn.. ed. nov,, p. 123, t. 14, £. 1-3 et 10; in 1877, p. 354, niira. 58, var. a. — — Shuttl., 1854. p, 160. ni'im. 90. Encontr^ esta variedad en el rio, al Oeste de Qiiehradillas, como k leg'ua y media de la embocadiira, en ag-ua dulce. var. h. N. turriculata. Neritina turriculata, Mke., Syn. Moll., ed. i. 1828, p. 27 et 84. — Matoniana. Chenu, Man. conch., i, p. 336, £. 41 et 41 a. — turriculata, v. Mart., in Chemn., ed. nov., p. 123, t, 10, £. 5 et 6; in 1877, p. 354. num. 58, var. h. Esta variedad habita en los pantanos de la embocadura del mismo rio que la variedad precedente, pero ya en ag-ua sa- lobre. Neritina (Nerita) Pupa. Nerita Pupa. Linn., S. N., ed. xii.', 1767. p, 1153, num. 727. — — Lam., ed. Desk., viii, 1838, p. 587. — — ,Soi«6.,The8., II, pi. 111,f, 60. — — v.Mart.,\n CTemw., ed. nov., p, 130, t. 2, f. 11-13 ett. 14, f. 24-26; in 1877, p. 354, num. 59. — — ^Aw«Z., 1854, p. 161, niim, 94. Esta especie vive en ag-ua enteramente salada en los huecos de los arrecifes. La encontr^ en la costa de Quebradillas; vive tambien en Cuba, Haiti, Jamaica, las Bahamas, etc. Neritina (Smaragdia) viridis. Nerita viridis, Zinn., S. N., 1767, p. 1254, num. 729. — — Zam., Hist., ed. Desh., viii, 1838, p. 577. — — Soivb., Thes., ii, pi. 116, f, 229-230. Neritina — Shuttl., 1854, p, 161, num. 93. — (Smaragdia) —v Mart., 1877, p. 355, num. 60. <279) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 57' Esta especie es, como la antecedente, iin animal de ag-ua salada. La encontr6 muerta en la playa de Quebradillas. Tam- bien exi.ste en las costas de Cuba, Jamaica, Haiti, San Thomas, Santa Cruz, Antig-ua, Martinica, Guadalupe, Santa Lucia, Bar- bados, Bermudas, las islas Canarias y en elmarMediterr^neo. NoTA. Enumero las dos especies precedentes marinas en- tre las de ag-ua dulce por ser del g-^nero Neritina, compuesto de especies de ag-ua dulce 6 salobre. Lo mismo result6 con el Melampiis fiamis j pusillus y con el Pedipes miradilis, porque pertenecen k la familia AuriciUidce , sub-familia Melmii)e(Pr que contiene solamente especies anfibias 6 de ag-ua salobre. ORDEN BIVALVIA. Familia Dreissenidae. Genero Dreissena vanBeneden, 1835. * Dreissena Riisei. Dreissena Riisei, Dhr.^ in Mai. — — Shuitl., 1854, p. 162, num. 101. Vive fijada k las rai'ces de los ^rboles y k palos dentro del agua dulce. Blauner la encontr6 en la isla Vi6que, y ^ntes Riise en San Thomas. Familia Ungulinidae. Genero Cyrenoida Joannis, in Gu6r., Mag-,, 1835. * Cyrenoida Americana. Cyrenoides Americana, Mor.^ pars ii, 1851, p. 26. Cyrenella — &huUl., 1854, p. 162, num. 100. ^A-g^ (•-v> '^tASS'^QN, 5.S ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2805 Blauner la encontro en unas lag-unas cerca de Arecibo, Tambien vive en la isla de Pinos, perteneciente a Cuba. Familia Mactridse. Genero Gnathodon Rang-, 1834. Gnathodon Gantrainei. Gnathodon Cantrainei, Red., in Reeve, Icon., xix, Gnathodon, f. 3, <873, He encontrado muerta esta especie en la playa de Agua- dilla, donde habria llegado por las corrientes de un rio. UNA EXCURSION ZOOLOGICA POR VALENCIA, POE (Sesion del 7 de Marzo de 1883.) No me ha movido a emprender el trabajo que sig-ue la importancia de los liechos y observaciones que en 61 se encuen- tren, aunque haya alg-uno que no carezca de interns, sino el deseo de indicar k los naturalistas exploradores una de nues- tras provincias orientales, que si bien es de lasmejor estudia- das bajo el punto de vista hist6rico-natural, aun ofrece ancho campo de investigacion al zo61og-o, como f4cilmente se com- prender4 por el sig"uiente relato de la excursion casi improvi- sada y muy breve que he verificado k la reg'ion aludida. Otra causa de interns hay ademds en la parte de mi excur- sion, que pudiera llamarse maritima, que no es m6nos impor- tante que la arriba mencionada. Conocido es hoy el desarroUo que ha tomado el estudio de los animales inferiores, sobre todo los que habitan en el mar, como consecuencia de las teorias hoy dia dominantes en las ciencias naturales, y cono- cida es tambien la actividad con que los paises que marchan k la cabeza del actual movimiento cientlfico, atienden k la exploracion de sus costas y de los mares todos, org-anizando comisiones y viajes que dan k conocer sin interrupcion los s^res marinos hasta hoy tan poco atendidos. Pues bien, en mi excursion he podido convencerme de que la exploracion del Mediterr4neo que bana nuestras costas, podria hacerse muy f^cilmente y sin necesidad de los g-randes g-astos que ocasio- nan estas empresas, con s61o aprovechar los procedimientos CO ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) especiales de pesca que los pueblos del litoral usan y que pro- porcionarian al iiaturalista, no s61o las especies utiles como alimento, sino otras muchas, en su inmensa mayoria perte- necientes k los liltimos g-rupos zool6gicos, y por tanto muy interesantes. Me parece pues, conveniente dar k conocer estas noticias, tanto m^s, cuanto que la aficion al estudio de la historia natural se va extendiendo en nuestro pais y existen ya numerosos aficionados que cultivan con verdadero entu- siasmo estas ciencias; a estos va dirig-ido mi trabajo en la es- peranza de que pueda series litil. Antes de terminar, har6 presente mi gratitud h^cia los se- fiores profesores D. Eduardo Bosc^, de Valencia, que repetidas veces tendr6 ocasion de nombrar por su amabilidad para con- mig-o, y D. Aug-usto Linares que se ha prestado g-ustoso a estudiar los aniraales inferiores que de mi expedicion lie traido, y a quienes publicamente doy las gracias por su con- descendencia. Deseando aprovecliar el periodo de las vacaciones escolares de Navidad para hacer una pequefia excursion entomol6gica, resolvl despues de alg-unas dudas, dirig-irme k Valencia, donde adem^s de tener ra^s probabilidades que en otros pun- tos para encontrar un mayor numero de insectos, por las es- peciales condiciones climatol6g'icas de esta reg"ion, podia visitar la c61ebre Albufera que se encuentra en las inmedia- ciones de la ciudad, que tan nombrada es entre nuestros na- turalistas por ser una de las regiones zooWg-icas m^s impor- tantes de la Peninsula, y asistir por ultimo, k la pesca llamada delbou. en la que me seria f^cil proporcionarme determina- dos crustficeos peculiares al Mediterr§,neo e interesantes ade- m^s para nuestra fauna carcinol6g"ica. Con tal proposito, sail para Valencia el 27 de Diciembre pr6ximo pasado, adonde lleg^u^ al sig'uiente dia, trasladando- me acto continuo al inmediato puerto del Grao, que por estar situado en la costa, era para mi m^s conveniente como centro de mis excursiones que la capital misma. Una vez instalado alll, mi primer cuidado fu6 tomar los datos necesarios sobre la localidad que iba k recorrer, nueva en absolute para ml. Nada mejor para esto, que consultar con el infatig-able explo- (3) Gogorza. — exciksion zoologica por Valencia. 6i rador de las riqiiezas iiaturales de nuestro suelo, y en espe- cial de la reg-ion valenciana, el profesor 8r. Boscd, que por una casiialidad feliz para mi, se liallaba entonces en la capi- tal. A el me dirig'i y mi visita me fue de gran utilidad, pues no solamente me facilit6 cnantos datos me convenian referen- tes k mi objeto, sino que se presto g-ustoso a, acompafiarme en la excursion que yo habia proyectado para el dia sig-uiente a la Albufera. Una vez arreg-lado nuestro itinerario, convinimos en que mi amig'o iria a buscarme al Grao para desde este punto diri- g-irnos por la costa a la Albufera, atravesando en su mayor extension la debesa que Ueva este mismo nombre. A la ma- nana sig-uiente nos reunimos en efecto y ultimamos los pre- parativos de nuestra excursion, disponiendp alg-unos frascos convenientemente preparados para los insectos y otros de mayor tamafio, con alcobol debilitado, donde conservarpor el momento los ejemplares que asi lo requiriesen; alg-unos otros utensilios indispensables al naturalista recolector completa- ban nuestro equipo. Pertrecbados de este modo, emprendimos el camino de la Albufera. Este atraviesa al principio diferentes terrenos dedi- cados al cultivo y en donde nuestra recoleccion fue por esta causa escasisima. Poco tiempo despues, los terrenos cultivados djesaparecieron y lleg-amos a los limites del lag-o que veiamos claramente extenderse h nuestra derecba como una inmen- sa sabana de ag-ua, rodeada de pueblecillos 6 invadida en mucbos puntos por la veg-etacion, que forma alii pequenos islotes y macizos de muy ag-radable aspecto, donde viven multitud de aves en extremo interesantes y dig-nas de una e.special investig-acion. En aquel punto empieza la g-ran faja arenosa que separa el lag-o del mar, llamada la Debesa 6 De- vesa en valenciano, y que por sus condiciones y por su veg-e- tacion, encierra un gran ninnero de especies animales carac- teristicas. Aquel paraje tenia, como mi companero me bizo observar con mucba exactitud, un marcado caracter de aridez africana: el suelo arenoso formaba monticulos de poca elevacion y se hallaba cubierto a trecbos por grupos de plantas raquiticas y escasas, pero muy caracteristicas, que k pesar de la estacion se ballaban en flor. La mayoria ])ei'tenecian a la familia de 62 ANALES DE HISTORIA NATIRAL. . (4) cruciferas y h la de las compuestas, que juntamente con el Solanum sodomevm L. que ostentaba las ramas cubiertas de bayas amarillentas, semejantes k pequenas manzanas, y la palma del pals Chamarops JmmUis L., cuyo tallo es en parte comestible, son las plantas mAs frecuentes en aquella zona; tambien son particularmente abundantes las plantas barri- lleras. Todas estas circunstancias de suelo y de flora, contribuyen como ya he dicho, k que la fauna de aquel punto teng-a un carS-cter local muy marcado, y k que sean m4s especialmente abundantes los reptiles, los moluscos terrestres y determina- dos g-rupos de insectos. De los primeros recog-imos varios ejemplares del Psammodromiis Mspanicus Fitz., entonces es- caso, pero que en 6poca m^s conveniente es abundantisimo, y uno tan s61o de su cong-enere, el Ps. cinereiis Bon., pequefia especie de coloracion uniforme, y cuya area de dispersion es tan limitada, que liasta el dia no se ha encontrado sino en la localidad que recorriamos, y kun en ^sta, en s61o un espacio de poca extension; lo cual induce k creer, dada la g-ran afini- dad que existe entre ambas especies, si seWi la ultima tan .s61o una variedad local de la primera, k pesar de la opinion contraria del Sr. Lataste. Del Acanthodactyhs Boschiamis Fitz., no conseg-uimos ver ni un solo ejemplar, k pesar de buscarlo con especial cuidado y de que nos hallabamos en la zona que habita de preferencia; limit&ndose nuestra caza por consi- g-uiente, k las dos especies arriba mencionadas. Tal escasez de reptiles no dejo de extranarnos, pues hasta entonces el dia habia sido muy k prop6sito para la recoleccion de 6stos. Con respecto a los moluscos fuimos m^s afortunados, pues encontramos ocultos entre el ramaje de las pocas plantas que alii crecian, muchas especies de Helix y alg*un Bulmus: en especial preciosos ejemplares del H. splendida Drap., tan fre- cuente en toda la zona oriental y del //. splanata Miill., cuyas conchas aquilladas, mezcladas con las del H. p)isana Miill., eran tan abundantes, que en alg-unos sitiossus despojos blan- queaban materialmente el suelo. La ultima de estas especies es usada como alimento c'l pesar de su pequefio tamano. Pro- sig-uiendo de este modo nuestras investig-aciones y reg"istrando los sitios m&s resg-uardados del sol, pudimos proporcionarnos adem^s el //. lactea Miill. y cnantos ejemplares quisimos re- <5) Gogorza. — exclusion zoologica pou Valencia. m €og-er de dos pequenas especies, el Bullmus soUtarius Poiret, el H. j!;ymw/(^«^« Drap., que tantas variedades de color pre- sentan. En cuanto k los insectos, objeto principal de mi excursion, la caza no pudo ser m^s escasa, lo que no me sorprendio te- niendo en cuenta lo poco k proposito que era para estos la estacion k que tuve que acomodar mi viaje. Sin embarg-o, no faltaban por completo, y aim pude encontrar algunos que no iig-uraban en mi coleccion, entre los cuales el Carahus la- tus Dej. y el Erodius parviis Sol., fueron los m^s notables. A pesar de esto, si se ha de juzg-ar por el g-raii ni'imero de restos secos que encontr^bamos entre la arena, alg-unos de los cuales permitian reconocer insectos muy apreciados de la localidad, aquel sitio ha de dar, explorado con detenimiento. ■como ya lo han hecho para ciertos g-rupos algunos entomc')- log"OS nacionales y extranjeros, un g*ran conting-ente de espe- cies de todos los 6rdenes. Lanaturalezaarenosa del suelo y su proximidad al mar por un lado, y a la Albufera por otro, son circunstancias altamente favorables a la vida de muchos co- le6pteros, sobre todo escaritinos , escarabeidos coprofag-os. tenebrionidos, etc., al propio tiempo que la inspeccion de los desmontesy declives del terreno, muestran en abundancia lbs trabajos de los himenopteros cavadores. Si a esto se ag'reg"a que la flora contiene muchas plantas entomofilas de diversas familias, que atraer4n otros muchos hemipteros, lepidopteros. dipteros, etc., el catalog'o entomolog-ico de la reg'ion aumen- tar4 considerablemente, y esta rica zona sera una de las que leng-a que visitar el naturalista deseoso de conocer nuestra fauna entomolog-ica. Sirva pues , esta noticia para excitar el entusiasmo de los €ntom61og'os espanoles y decidirles a recorrer esta region, que como ya he indicado mas arriba, salvo para los cole6pteros, no esta explorada todavia. Prosig-uiendo nuestra excursion, lleg-amos al poco rato a una zona completamente diferente de la que acab^bamos de abandonar. El terreno, un poco maselevado, se halla cubierto por un bosque de pinos (Pinus alepensi'i Mill.), entre los cua- les forman espesuras los g-rupos de lentiscos. mirtos y otras muchas plantas curiosas s61o para elbot^nico. A])rovechamos tan agTadable sitio para descansar im momento y almorzar. 64 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) recre4ndonos en las pintorescas perspectivas que se ofrecian a nuestra vista, y que bien merecian por si solas una excur- sion a aquel punto; continuando despues con nuevo ardor nuestras investig-aciones, en la esperanza de encontrar alg-o nuevo, pues como es consig-uiente, el cambio de veg-etacion hace cambiar tambien la fauna. El suelo estaba cubierto por una capa de restos veg-etales, bajo la cual la humedad era grande; k pesar de esto, s61o liallamos dos 6 tres pequenos crust^ceos pertenecientes al g-rupo de los isopodos, j un Ca- rychium MiilL, g-enero que tan notable es por varios con- ceptos. En las orillas mismas del lag-o, donde la veg-etacion es m^s abundante y lozana, sobre todo las altas g-ramineas, empeza- mos k encontrar los insectos m^s frecuentes. En las ramas de alg'unos lentiscos pudimos observar las curiosas cubiertas que las larvas y ninfas de las Aphro2)horas construyen con peque- nas burbujas de saliva que con este fin seg-reg-an en abun- dancia, y numerosas ag-allas de ApJiis brillantemente colorea- S'. V. — didyma 01. Argynnis lathonia L. Melanargia Lachesis Hb. — syllius Hbst. Satyrus hermione L. — briseis L. — fauna Hb. Pararge meg^ra Z. — meone Esp. r^) Cuni. ■EXPLORACION ENTOMOLOGICA V BOTANICA. 85 Epinephele janira L. var. his- pulla Hb. — ida Esp. — Frecuente. — tithonus L. Ojenonympha pamphilnsi. var. Ly- llus Esp. Spilothyrus raal varum III. Syrichthus alveus Hh. Nisoniades tages L. Hesperia Acteon Esp. — Nostrodamus F. Heterocera. Deilepliila euphorbiaj L . Macroglossa stellatarum L. Trochilium apiforme Z. Zygsena stoechadis BM. — occitanica Vil. Zeuzera pyrina Z. Ocneria dispar L. Bombyx loti 01. Cnethocampa pityocampa Schiff'. Agrotis crassa Hb. — saucia Hb. Plusia chalcytes Esp. — gamma L. Heliotbis peltigera S. V. Acontia Solaris S. V, — luctuosa Esj). Thalpochares jucunda Hb. — candidana F. Agrophila sulphuralis Z. — Vuela en las vinas. Catocala electa Bkh. Geometrae. Acidalia ochrata Sc. sylvestraria Hh. obsoletaria Bbr. calunetaria Stgr. turbidaria HS. politata Hb. immutata S. Y. Acidalia turbidaria HS. — ornata Scoj). — scabiosata Higf. Pellonia calabraria Zell. Eurrantbis plumistaria Vill. Sterrba sacraria L. Cidaria bilineata L. Microlepidoptera, Eudotricha flammealis Schiff. Aporodes floralis Hb. Botys punicealis S. V . — sanguinalis L. — cespitalis S. V. — polygonalis Hb. — nubidalis Hb. — ferrugalis Hb. Eurycreon nudalis Hb. Etiella zinckenella Tr. Ematbeudes punctella Tr. Anerastia vulneratella Z. Pentbina oblongana Hrr. Tmetocera ocellata S. V. Simfethis nemorana Hb. — oxyacanthella L. 86 ANALES DE HISTOPJA NATURAL. (4) Atychia nana Tr. Pleurota Schalsegeriella Z. Symmoca cenophila Stgr. Oxyptilus hieracii Z. Leioptilus microdactyluB Hb. Aciptilia pentadactyla L. GOLEOPTEROS. Cicindela campestris L. Brachinus explodens Duft. Demetrias atricapillus L. Chlfenius spoliatus Rossi. — vestitus Payli. Calathus cisteloides III. — fulvipes Gyll. — melanocephalus L. — montivagus Dej. — Fre- cuente. Abacetus Salzmanni Ramh. — Abunda, Feronia cuprea L. — Koyi Germ. Aristus clypeatus Rossi. — sphajrocephalus 01. Acinopus tenebrioides Dujt. — Fre- cuente debajo de las piedras, eu los alrededores de la estacion del ferrocarril. Anisodactylus binotatus Fab. Harpalus consentaneus Dej. iStenolophus teutonus Sch. Gyrinus striatus Fab. — En las aguas de la riera. Tachyporus hypnorum Fab. Quedius fulgidus Fab. — attenuatus Gyll. Ocypus olens M'dller. Psederus longipennis Er. — ruficoUis Fab. — Frecuente en las orillas de la riera. Silpha Binuata Fab. Olibrus bicolor Fab. Trogosita mauritanica L. Dermeetes Frischii Kugel. Dermestes murinns L. — ater 01. Ateuchus sacer L. Copris hispanicus Z. Onthophagus Eubneri Fab. — nuchicornis L. — furcatus Fab. — lucidus III. Geotrypes hypocrita III. Rhizotrogus rufescens Latr. Oryctes grypus III. Oxythyrea stictica L. Trichius fasciatus L. Capnodis tenebrionis L. Anthaxia inculta Germ. Corcebus rubi L. Agrilus sinuatus 01. — graminis Lap. CardiophoruB teuebrosus Er. — Fre- cuente. Adraetus pusillus Fab. Cebrio Fabricii Leach. Lampyris noctiluca L. Telephorus eremita Rosli. Malthodes marginatus Latr. Malachius bipustulatus L. Attains lusitanicus Er. Colotes maculatus Casteln. Henicopus simplicipes Duv. Danacsea tomentosa Pans. Trichodes alvearius Fab. — apiarius L. — leucopsideus 01. Lasioderma Iseve III. Sinoxylon sexdentatum 01. Asida sericea 01. (5) Cuni. — EXPLOEACION ENTOMOLOGICA Y BOTANICA. 87 Heliopathes rnontivagus Muls. Cistela fusca L. — atra F. (Eryx atra). Lagria hirta L. Notoxus cornutus Fah. Mordella fasciata Fah. — Frecuente. — aculeata L. Myodites subdipterus Fab. — Un solo ejemplar. Rhipiphorus bimaculatus Fab. Mylabris quadripunctata L. — Abun- dantisimo. — varians? Gyll. — geminata F. — duodecimpunctata 01, ffidemera cjerulea L. — barbara Fab, — flavipes Fab. Mycterus curcuiionoides III. Bruchus variegatus Germ. — sertatus III. — seminarius L. Brachyderes incanus L. — Frecuente, — pubescens Bohn. Sitones lineatus L. Metallites Fairmairei Kiesio. — ovipennis Bris. Polydrosus armipes Brull. ChlorophanuB pollinosus Fab. Hypera setosa Bohn. Larinus ursus Fab. Lixus Ascanii Z. — pollinosus Germ. Tychius siculus Bohn. Sibynia attalica Gyll. Cionus verbasci Fab. Grymnetron teter Fab. Baris T-album L. Calandra oryzse L. Apion tubiferum Gyll. — radiolus Kirb. — curvirostre Gyll. — miniatum Germ. Ergates faber L. Hylotrypes bajulus L. Clytus Massiliensis L. Stenopterus rufus L. Oberea erythrocephala Fah. Clythra sexpunctata 01. cf. Q. — quadrimaculata Z. Cryptocephalus bipunctatus Z. — bimaculatus 01. — Rossi Suffr. — Fre- cuente. — connexus III. — capucinus Suffr. Pachybrachys pteromelas Graells. Timarcha laevigata Z. Chrysomela asthiopa 01. — menthastri Suffr. — americana Z. Lina populi Z. Plagiodera armoracise Z. Adimonia angusta Kust. Haltica impressa Fab. Longitarsus crassicornis Foud. Plectroscelis aridula Gyll. — aridella Pay A. Hispa atra Z. — testacea Z. Coccinella mutabilis Scrib. — bipunctata Z. — novemdecimnotata Gebl. — duodecimpustulata Fab. — septempunctata L. Micraspis duodecimpunctata L. — Abunda. Chilocorus bipustulatus Z. Exochomus quadripustulatus Z. Hyperaspis reppensis Herbst. Epilachna gloho&s. Schn. — Frecuente — impunctata Z . Scymnus pygmteus Four. — marginalis Rossi. — Ahrensii Muls. — minimus Payk. tfj* AKALES DE HISTORIA NATURAL. ortOpteros. Anisolabis moesta Gene. Forficula auricularia Z. — pubescens Gene. Ectobia livida F. Loboptera decipiens Germ. — Debajo de las piedras: f recuente. Mantis religiosa L. Ameles Spallanzania Mossi. Iris oratoria Z. Acridium fegyptium Z. Caloptenus italicus Z. Acrotylus insubricus Scoj). Sphiuctonotus ca^rulans Z. Ctypbippus cjerulesceus Z. Pachytylus cinerascens F. — nigro-f asciatus De Geer. Epacromia strepens Zatr. Stenobothrus lia^raorrhoidalis Charp. — rufipes Zett. — biguttulus Z. — Fre- cuente. — declivus Bris. Acrida turrita Z. Pyrgomorpha rosea Charp. Tettix subulata Z . — ineridionalis Ramh. — depi-essa Bris. (Ecanthus pellucens Scop. Tylopsis liliifolia F. Conocephalus mandibularis Charp. Platycleis intermedius Serv. Decticus albifrons F. Ephippiger Durieui Bol. — Cunii Bol. NEUROPTEROS. Libellulidae. Libellula depressa Z. — brunnea Fonscol. Libellula vulgata Z. Crocotbemis erytbra^us Brull. ^schnidae. Ooychogompbus uiicatus Charp. \ Anax formosus Vand. Agrionidas. Calopteryx liEemorrhoidalis Vand. Lestes viridis Vand. Sympicna fuaca Vand. Platycnemis latipes Ramh. (~) Cuni. — EXPLOllAClUN ENTOMOLOGICA V B'JTANICA. 89 Chrysopidae. Clirysopa formosa Brauer. Myrmeleontidae. Macronemurus appendiculatus F. Panorpidae. Panorpa meridionalis Ramb. HEMIPTEROS. Odontotarsus grammicus L. — Fre- cuente. Psacasta esanthematica Scop. — conspersa Fieh. Graphosoma semipunctatum F. — lineatum L. Podops dilatata Fieh. et Put. Brachypelta aterriina Foirsl. Doryderes margiaatus Fab. M\i& acuminata Z. Neottiglossa bifida Costa. Eysarcoris inconspicuus H-S. Staria lunata Hahn. Holcostethus sphacelatus F. Carpocoris baccarum Z. — nigricornis F. Codopliila lunula F. Dolycoris verbasci De Geer. Nezara prasina L. — viridula F. Piezodorus incarnatus Germ. Khapliigaster grisea F. Strachia ornata L. — — var. dissimilis Fieh. Strachia picta H-S. — oleracea Z. — Estas tres es- pecies abundau bastante. Centrocarenus spiniger F. Coreus pilicornis Burm. Syromastes marginatus Z. — — var, fuuda- tor H-S. Verlusia sulcicornis F. — Frecuente . Micrelytra fossularum Hossl. Camptopus lateralis Ge)\ Corizus crassicornis Z. — capitatus F. — distinctus Sign. — rufus Schill. Maccevethus errans F. Lyggeus equestrisZ. — militaris F. Nysius seneciouis Schill. — Abunda. Cymus melanocephalus Fieb. Kleidocerus didymus Zetl. Geocoris siculus Fieh. Oxycarenus Helferi Fieh. Paromius gracilis Ramb. !)() ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) Pachymerus pini L. — pineti H-S. — pedestris Pz. — saturnius Rossi. Emblethis verbasci F. Heterogaster urtic« F. Monanthia auriculata Costa. Miris calcaratus Fall. Megalocercea erratica Z. Phytocoris obliquus Costa. Calocoris bipunctatus F. — seticornis F. Pocciloscytus Gyllenhali Fall. Camptobrochis lutescens Schill. Liocoris tripustulatus F- Pilophorus clavatus Z. Orthocephalus saltator Hah. Q. Pithanus Majrkelii Il-S. Nabis lativentris Boh. — ferus Z. Coranus jegyptius F. Harpactor sanguineus F. Harpactor iracundus Scoj}. — erythropus L. Limnobates stagnorum Z. — En las aguas de la riera. Pelegonus marginatus Zatr, Nepa cinerea Z. — Eq los charcos de la riera. Cicada plebeja Scop. Hyalesthes obsoletus Sign. Dictyophora europsea Z. Issus coleoptratus F. Hysteropterum grylloides F. Tettigometra impressif tons 3Ils. Aphrophora alni Fall. Philfenus campestris Fall. — spumarius Z. — Este y el anterior abundan. Gargara genistaB F. Agallia puncticeps Ger. Selenocephalus obsoletus Ger. Athysanus limbatus Fieb. — obsoletus Kb. himenOpteros. Athalia rosas Z. Rhodites spinosissiniEe Gir. — Forma agallas en las hojas de los resales. Vipio desertor Fab. (^ . Mutila rufipes Latr. of. Q. Scolia flavifrons F. Elix sexcnaculata F. — villosa F. Myzine sexfasciata Rossi. Tachytes nigripennis Spin. Ammophila lutaria F. — Hey den i Dhlb. Philanthus Sieboldti Dhlb. Pelopaeus spirifex F. — feraoratum F. Sphex maxillosa F. Sphex fuscata Dhlb. Bembex rostrata F. — oculata Pz. — sinuata Pz. Stizus ruficornis F. Solennius lapidarius Lep. Polistes Gallicus Z. Vespa Germanica F. — crabro L. Eumenes pomiformis F. Camponotus sylvaticus 01. — cruentatus Latr. Lasius niger Z. — brunneus Latr. Cataglyphis cursor Fmnsc. Aphsenogaster barbara Z. (9) Cuni. — EXPLORACiON entomol6gica y botanica. 91 Prosopis variegata F. — signata Lep. Sphecodes gibbus Lep. Halictus zebrus WalA. — cylindricus F. — veetitus Zep. Panurgus Banksianus Kirhy. — dentipes Lep. Systropha curvicomis Scop, Q. Osmia fulviventris Pz. — megacephala L. Duf. Osmia melanogastra Lep. Anthocopa papaveris Latr. Megachile pyrina Lep. Ceratina albilabris Jur. Crocisa Scutellaria Lep. Anthophora albigena Lep. — atro-alba Lep. Xylocopa violacea F. Bombus senilis F. — hortorum Latr. DIPTEROS. TabanuB vicinus Egg. Chrysops perspicillaris Lw. Anthrax flava 3Ig. Argyromceba sinuata Fll. Dioctria ?. Dasypogon diadema F. Stenopogon elongatus Mg. Helomyza flava 3Ig. — La larva en los bongos. Curtonotum Perrisii Schin. Tetanocera f erruginea Fll. Opomyza germinationis L. Chlorops cereris Fll. Sapromyza lupulina F. Rivellia singenesise F. Anthomyia pluvialis L. — flavescens R.-Desv. Lucilia ctesar L. Musca campestris R.-Desv. Pollenia rudis F. Rhynchomyia speciosa Lw. Nyctia halterata Pz. Siphona geniculata Deg. Ocyptera pusilla 3Ig. Gymnosoma rotundata L. Melithreptus mentliastri L. Melanostoma mellina L. Occemyia pusilla Mg. Physocephala vittata F. ARACNIDOS. Araneae. Araneae oculatae. Attidae. Dendryphantes nidicolens Wlh. Icius striatus Wlk. Hasarius jucundus Lc. Saitis barbipes E. S. Ballus depressus Wl&. 92 ANALES DK HISTORIA NATURAL, (10) Ocyale mirabilis CI. Lycosa radiata Ltr. — cinerea F. Lycosidae. Pardosa proxima C. K. — morosa Z. A'. Oxyopidse. Oxyopes lineatus Ztr. Aranese verse. Sparassidae. Sparassus spongitarsis Z. Duf. Synema globosa F. Herla3U8 hirsutus Wlk. Thomisus onustus Wlk. Thomissidse. Euncinia lateralis C. K. Philodromus bistigma E. S. — aureolus CI. Argiope lobata Pal. — Bruennichi Scopl. Epeira angulata CI. — diademata CI. — sclopetaria CI. — acalypha Wlk. Epeiridse. Larinia lineata Lc. Singa pygmjEa Snd. Zilla X-notata CI. Tetragnatha extensa Z . — chrysoclilora Sav. Pachygnatha Degeeri Snd. Uloboridae. Uloborus Walckencerius Ltr. Theridionidse. Theridion pinastri Z. Kock. — formosum Clerch. DipjBna melanogaster C. K. Euryopis acuminata Lc. Linyphia triangularis CI. — marginata C. K. — pusilla Wd. (11) Cuni. — EXPLORACION ENTOMOLC)GICA Y BOTAMICA. 93 Urocteidae. Uroctea Durandi Wlk. Enyoidae. Selamia reticulata E. S. Agelenidae. Agelena labyrinthica CI. \ Textrix denticulata 01. Drassidae. Aphantaulax semi-niger E. S'. Clubiona brevipes Black, Anyphfena accentuata Wlk. Phalangium opilioZ. Filistatidae. Filistata testacea Ltr. Scorpiones. Buthus europpeus Z. Opiliones. Phalangiidae. I Acantholopus spinosus Bosch. Clematis flammula Z. — vitalba L. Adonis autumnalis Z. Ranunculus acris Z. PJLANTAS. Helleborus fcetidus L. Aquilegia vulgaris Z. Delpliinium pubescens DC. Papaver Rhoeas Z. 94 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) Papaver dubium Z. — hybridum L. Hypecoura grandiflorum Bth. Fumaria officinalis L. Rhaphanus rapbanistrum L. Diplotaxis tenuifolia DO. — erucoides DC Erucastrum obtusangulum Rdib. Sisimbryum officinale Scop. — Irio L. — Sopbia L. Nasturtium officinale Br. ArabiB sagittata DC. — Gerardi Bess. Cardamine birsuta L. AlysBum raaritimum L. Biscutella laevigata L. Thlaspi bursa-paetoris Z . Lepidium grarainifolium Z. Capparis spinosa Z. Cistus albidus Z. — Abunda en los bosques de encinas. — salvifefolius Z. — Frecuente, con el anterior. — mouspeliensis Z. Heliantbemura pilosum Vers. — vulgare G'drtn. Funiana Spacbii Gr. et G. Viola odorata Z. — tricolor Z. Reseda pbyteuma Z. — iutea Z. Polygala calcarea Schults. — saxatilis Desf. Silene inflata Sm. — gallica Z. — nocturnaZ. — nutans Z. — otites Z. lAclmis dioica Z. — gitbago Lam. Saponaria officinalis Z. Diantbus prolifer Z. Arenaria serpyllifolia Z. — conimbricensis Brot. Stellaria media Vill. Cerastium viscosum L. Linum strictum Z. — suffruticosura Z. — angustifolium Huds. — catharticum Z. Malva microcarpa Desf. Altbaja officinalis Z. Geranium Robertianum L. Hypericum perforatum Z. — Andro8»mum Z. — En la f uente de la Enrabiada. Vitis vinifera Z. Oxalis corniculata Z. Ruta montana Clus. Coriaria myrtifolia L, — Bastante abundante. Pistacia lentiscus Z. Ulex parviflorus Pourr. — Abun- dante en el bosque de casa Tarres y en otras partes. Calycotome spinosa LK. Spartium junceum Z. Genista scorpius DC. Cytissus triflorus Z. — argenteus Z. Ononis viscosa Z. — minutissima L. Anthyllis vulneraria Z. Medicago lupulina Z. — sativa Z. — polycarpa W. — minima La?w. — Frecuente. Melitotus parviflora Desf. Trifolium stellatum L. — incarnatum L. — pratense Z. — arvense Z. — fragiferura Z. — glomeratum L. — repens Z. (13) Cuni.— ExPLORACiON entomol6gica y botanica. 95 Trifolium procumbens L. Dorycnium suffruticosum Yill. — Frecuente. Lotus rectus L. — En la fuente de la Enrabiada. — hirsutus Z. — corniculatuB Z. Astragalus stella Gou. — hamosus Z. Colutea arborescens Z. Robinia pseudo-acacia Z. — Culti- vada en los paseos. Psoralea bituminosa Z. Vicia sativa Z. — angustifolia Moth. — lathyroides L. — peregrina Z. — faba Z. — Cultivada. — cracca Z. Ervum gracile DC. Cicer arietinum Z. — Cultivada. Lathyrus aphaca Z. — latifolius L. — En la fuen • te de la Esllavisada, cerca del Figaro. — pratensis L. Coronilla Emerus Z. — minima Z. Amygdalus communis Z. — Culti- vado. — persica Z. — Id. Prunus armeniaca Z. — Id. — domestica Z. — Id. — spinosa L. — avium Z. Potentilla reptans Z. Fragaria vesca Z. — A.bunda en la fuente del Tramulenchs . Rubus tomentosus Borck. — thyrsoideus Wimm. Rosa sempervirens Z. — canina L. ' — rubiginosa Z. Rosa micrantha Sm. — En la fuente del Tramulenchs. Agrimouia eupatoria Z. Poterium muricatum Spach. Crata3gu8 oxyacantlia Z. Cydonia vulgaris Pers. — Cultivado. Pyrus communis Z — Id. — mains L. — Id. Sorbus domestica L. — En la fuente del Tramulenchs. Punica granatum Z. — OultivadD. Epilobium parviflorum Schr. CircJEa lutetiana Z. Lythrum salicaria Z. Bryonia dioica Jacq. Portulaca oleracea Z. Polycarpon tetraphyllum Z. Paronychia argentea Lam. Herniaria glabra Z. — annua Lag. — hirsutaZ. Sedum acre Z. — altissimum Poir. Sempervivum tectorum Z. Opuntia ficus-indica Haiv. Daucus carota L. Caucalis daucoides Z. Torilis neglecta Schultz. Fceniculum vulgare Gdrtn. Bupleurum fruticosum Z. — En un torrcnte de cerca de la Doma. Arami majus Z. Helosciadium nodiflorum Koch. Apium graveolens Z. Eryngium campestre Z. Hedera helix L. Cornus sanguinea Z. Sambucus ebulus Z. Viburnum tinus Z. Lonicera implexa Ait. — etrusca Savi. Rubia peregrina Z. — — var. angustifolia Z. 96 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14) Galium cruciata Scop. — verura L. — maritimum L. — corrudsefolium Yill. — parisiense L. Aspeiula longiflora 7?cA&. — arvensis L . Crucianella acgustifolia L. Centranthus calcitrapa Dufr. Valerianella eriocarpa Desv. Dipsacus sylvestris L. Scabioea gramuntia L. Eupatorium cannabinum Z. — En la fuente del TramulencTi. Petasites officinalis Monch. Erigeron canadensis Z. — acris Z, Aster acris Z. Bellis perennis Z. — sylvestris Cyr. Senecio vulgaris Z. — erucifoiius Z. Artemisia campestris L. — Abunda. Leucanthemum vulgare Lam. Anthemis arvensis Z. Santolina chamoecyparissus Z. Cupularia viscosa Godr. et Gr. Asteriscus spinosus Godr. et Or. Pulicaria dysenterica Gi'irtn. Helichrysum stccchas DC. — Fre- cuente. Gnaphaliumluteo-album Z. Calendula arvensis L. Cynara cardunculus L. — scolymus Z. — Cultivada, Picnomon acarna Cass. Cirsium crinitum Boiss. — monspessulanum All. — arvense Scop. Carduus tenuiflorus Curt. Centaurea pectinata Z. — scabiosa Z. — paniculata L. — En las margenes del camino que dirige al pueblo de la Atmetlla. Centaurea aspera Z. — calcitrapa Z . — melitensis Z. — En el bos- que de casa Tarres. Leuzea conifera DC. — Bosques del maneo Busquets. Stfehelina dubia Z. Carlina vulgaris L. Atractylis humilis L. Lappa minor DC. Cicliorium intybus Z. Hedypnois polymorpha DC. Lampsana communis Z. Hypocbccris radicata Z. Thrincia hispida Roth. Helminthia echioides G'drtn. Scorzonera hispanica Z. Podospermum laciniatum DC. Tragopogon crocifolius Z. Chondrilla juncea Z. Taraxacum officinale Wigg. Lactuca scariola Z. — tenerrima Pourr. Sonchus tenerrimus Z. — oleraceus Z . — asper Yill. Picridium vulgare Desf. Crepis taraxacifolia Thuill. — recognita Gr. et Gr. — virens Z. — pulchra Z. Hieracium pilosella Z. — murorum Z. — En la fuente de la Esllavisada. Andryala sinuata Z. — ragusina Z. Scolymus hispanicus L. Xanthium spinosum Z. Campanula trachelium Z. — erinus Z. — rotundifolia Z. (15) Cuui. — EXPLORACION IvNTOAJOLOftlCA Y HOTA^^ICA. Campanula rapunculus L. — En la f uente del Tramulench. Arbutus uuedo L. Calluna vulgaris Salisb. Erica multiflora Z. Anagallis arvensis L. Samolus Valerandi L . 01 sea europcea L. — Cultivado. PhyllirEea media Z. — En la f uente del Tramulench. Vinca minor L. Erythrsea centaurium Pers. Chlora perfoliata Z. Convolvulus sepium Z. — arvensis Z. — althaeoides Z . — cantabrica Z. Borrago officinalis Z. Lithospermum purpureo-cseru- leum Z. — officinale L. Echium vulgare Z. Ecliinospermum lappula Lelim. — En la fuente dela. Enrabiada; escasa. Cynoglossum pictum Ait. Heliotropium europteum L. Solanum nigrum Z. — dulcamara Z. Verbascum lychnitis Z. Scrophularia aquatica Z. — canina Z. Antirrhinum majus Z. Linaria supina Desf. Veronica beccabunga /.. — officinalis Z. Digitalis lutea Z. Khinanthus minor Ehrh. Lavandula stcechas Z. — vera DC. Mentha rotundifolia Z. — sylvestris L. — aativa L. — pulegium Z . ANALE« DE HIST. NAT. — XII. Lycopus europasus Z. Origanum vulgare Z. Thymus vulgaris L. — Frecuente. Satureja montana Z. Micromeria grteca Bth. Rosmarinus officinalis Z. — Abunda. Salvia verbenaca Rchh. — — var. multifida cle Vis. Galeopsis angustifolia Ehrh. Stachys hirta Z. — annua Z. Ballota nigra L. Sideritis hirsuta Z. Marrubium vulgare Z. Brunella vulgaris Monch. Ajuga iva Scher. Teucrium botrys Z. — chamcedrysZ. — aureum Schr. Verbena officinalis Z. Plantago major Z. — lanceolata Z. — psyllium Z. Globularia alypuni Z. Amaranthus deflexus L. — sylvestris Desf. — albus Z. Chenopodium ambrosioides Z. — vulvaria Z. — album Z. — • murale Z. — glaucum Z. Rumex pulcher Z. — acetosella L. Polygonum lapathifolium Z. — aviculare L. — convolvulus Z. Daphne gnidium Z. Lauras nobilis L. Osyrie alba L. Euphorbia helioscopia Z. — pubescena Desf. — verrucosa Zam. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) Euphorbia nicteensis All. — serrata Z. — exigua Z. — falcata L. — amygdaloides Z. — lathyrisZ. — Enlashuer- tas vi algunos ejemplares aisla- do8, que cultivan, por ser opinion de los hortelanos que dichas plan- tas ahuyentan al alacran cebollero, (Gryllotalpa). Mercurialis annua Z. Buxus sempervirens Z. — En la fuen- te de la Esllavisada. Morus alba Z. — Cultivado. Ficua carica Z. — Id. Celtie australis Z. — Id. Ulmus campei?tris Z. — En las orillas de la riera. Urtica urens Z. — dioica Z. Parietaria diffusa BL A . Cannabis sativa Z. — Cultivado. Juglans regia Z. — Id. Castanea vulgaris Lam. — Id. Quercus sessiliflora Sm. — ilex Z. — coccif era Z . Corylus avellana Z. Salix babylonica L- — En algunos torrentes, cerca delas maeias. — amygdalina L. — incana Schr. — viminalis Z. Populus alba Z. — nigra Z. Platauus orientalis L. — Cultivado en los paseos. Alnus glutinosa Gnrtn. Pinus halepensis 3/111. — pinea L. Juniperus oxycedrusZ. — En la fuen- te de la Enralnada; no abunda. Alisma plantago Z. Uropetalum serotinura Gavil. Allium sphferocephalon L. — roseum Z. Asparagus acutif olius Z . Ruscus aculeatusZ. Smilax aspera Z. Tamus communis L — En la fuente del Tramulench. Iris pseudacorus L. Agave americana Z. Cephalanthera rubra Rich. Ophrys apifera Huds. Arum maculatum Z. Typha angustifolia Z. Sparganium ramosum Huds. Juncus effusus L. — acutus Z, — lamprocarpus Ehrh. — buffoniusZ. Cyperus olivaris Targ. Scirpus Holoscbcpnus Z. — Savii Seh. Carex vulpina Z. — maxima Scop. Zea mays Z. — Cultivado. Anthoxanthum odoratura Z. Phleum Roehmeri Wihel. Setaria viridis P. Panicum repens Z. — crus-galli Z. — sanguinale L. Cynodon dactylon Pers. Andropogon Isch?eraum Z. Sorghum halepense Pers. Arundo donax Z . Agrostis stolonifera L. — verticillata Yill. — canina Z. Stipa tortilis Desf. — Por la parte de la Doma; poco frecuente. Milium multiflorum Cav. Corynephorus canescens P. (H) Cuni.— EXPLORACION ENTOMOL(!)GICA V BOTANICA. Aira — V. Avena faiua L. — bromoides Qou. Arrhenatherum elatius M . Koeleria setacea Pers. Poa annua L. — pratensis /. Eragrostis megastachya LK. Briza maxima L. — media Z. Melica Magnolii Godr. ei Gr. — major Sibth. Scleropoa hemipoa Gtiss. Cynosurus ecliinatus Z. BromuB sterilis Z. — mollis L. Hordeum vnlgareZ. — Cultivado. Triticum vulgare Vill. — Id. ^gilops ovata Z. — triuncialis Z. — Orillas de la riera, por la parte de la Doma. Agropyrum — ?. Brachypodium sylvaticum i?. et Sch. — ramosum Sch. Lolium temulentum Z. Nardurus tenellus Rchh. Asplenium trichomanes Z. — adianthum-nigrum Z. Pteris aquilina Z. Adianthum capillus- veneris Z. Equisetum arvense Z. Marchantia polymorpha Z. Parmelia — ?. ESPEGIES de inseclos (|iie he descubierlo liltimameiite cii C.ataluna. LEPIDOPTEROS. Asopia costalis F. Ennychia albofaecialis Tr. — Barce- lona. Ematheudes punctella Tr. — La Gar- riga. Anerastia vulneratella Z. — Calella; la Garriga. Tortrix angustiorana Hw. Olindia bybridana llh. — Monserrat. Grapholita nisella C7. Grapbolita nebritana Tr. Tmetocera ocellana S. V. — La Gar- riga. Pleurota Schlfegeriella Z. — Id. Anchinia laureolella H. S. — Moat- serrat. Symmoca ctmophila Stgr. — La Gar- riga. Butalis chenopodiella llh. — Id, 100 ANALES DK HISTOHIA NATURAL. (18> COLEOPTEROS. Chrysobothrys Solieri Cast. — S. Se- bastian de Palafrugell. Agrilus sinuatus 01. — La Garriga, Trichodes leucopsideus 01. — Id. Cistela atra F. (Eryx atra). — Id. Metallites Fairmairei Kiesw. Tychius siculus Bohn. Spondylis buprestoides Muls. — Ca- lella. HEMIPTEROS. Odontotarsus grammicus Z. — Ca- lella; la Garriga. Psacasta conspersa Fieb. — La Gar- riga. Holcostetlius spacelatus F. — Id . Carpocoris nigricornis F. — Id. Corizus distinctus Sign. — Id. Heterogaster artemisiie Schill. — Cal- das de Malavella. Phytocoris obliquus Cos to.— Id. Orthocephalus coracinus Fieb. — Ce- daques. Harpactor sanguineus F. — Id. Goniagnathus brevis HS. — Caldas de Malavella. Tettigometra impressifrons AlUs. — Idem. himenOpteros. Vipio deserter Fab. Tachytes nigripennis Spin. — La Garriga. Philanthus Sieboldti Dhlb.—U. Pelopaeus femoratum F. — Id. Bembex sinuata I'z. — La Garriga. Halictus vestitus Lep. — Id. Systropha curvicornis Scop. — Id. Osmia megacephala L. Duf. — Id. — melanogastra L.ep. DIPTEROS. Chrysops perpicillaris Lv'- — La j Curtouotum Perrisii >S'cAw. — La Gar- Garriga. riga. Stenopogon elongatus Mg. — Id. ' Ocyptera pusilla Mg. — Id. (19) Cuni. — KXPL()RA.CI()N KNTOMOLOGICA. Y BOTANFOA. TOl ARACNIDOS. Lycosa cinerea 7^.— La Garriga. Herla»U8 hirsutus Wlk. — Id. Philodromus bistigma E. S. — Id. Larinia lineata Zc — Id. Singa pygmsea Snd. — Id. Zilla X-notata CI— Id. Tetragnatha chrysochlora Sav. — La Garriga. Theridion pinastri Z. Koch, — Id. Linyphia pnsilla Wd. — Id. Clubiona brevipes Black. — Id. Filistata testacea Ltr. — Id. APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO, DON DOMINGO BELLO Y ESPINOSA. (Sesion del 5 de Abril de 1882.) SEGUNDA PARTE ^'\ **** MONOCLAMIDEAS. LXXXIY. — Nictagineas. 643.— Mirabilis dichotoma (!), h.—Sicilianas. 644. — Boerhaavia scandens (!), L. 645.— B. diffusa (!), L. 646.— B. erecta (!), L. 647.— B. viscosa (!), Lag-. 648.— Pisonia inermis, Jacq. — Majagna quemona. 649. — P. nigricans, Sw. — Idem. Ambas en los montes interiores, Isabela, etc. (1) Vease la Pai-te primera en el tomo x, pajj:-. ^Hl de los Anales. 104 ANALES DE HISTOIUA NATURAL. (76) LXXXV. — Aristoloquiaceas. ."-;os /y;- KW AXALES DK HI>;T0K1A NATURAL. ("78) (168.— Chenopodium murale (!), L. Verdaderamente silvestre en localidades cercanas al mar. (i(i9. — Anredera scandens (!), Moq. — Sueltla-consuelda. Probablemente el iiombre cientifico es corrupcion de enre- dadera, tornado del castellano. (i7(). — Batis maritima yl], L. — BarriUa. (>71. — Basella rubra (!), L.—Bretam. Comiiii. pero no silvestre. XC. — Amarantaceas. (>72. — Celosia argentea (!), L. Comnn en GuAnica. H73.— Chamissoa altissima (!), Kth. (i74.— Amarantus paniculatus (!), L.—Blero. 075. — A. spinosus (!), L. 676.— A. tristis (!), L. Siempre he visto las flores con tres s^palos y tres estambres. 677. — Achyranthes aspera (!), L. 678.— A. obtusifolia (!), Lam. 679. — Alternanthera argentata , D. C. 680. — A. paniculata *. CauJis gracilis, scandens. Folia ovata, acutissima, inpetiolum h'evem, angustata. Panicula folionim dimimitione in corymhmi termioialem dis])osit(e, spicis JlliformiMs , laxis, pollicarihus. Flores minuti, squamulis 3 ovatis, coucavis, ghimaceis, sepalis 5 oMongis, cequalihus, Msi pilosis , coromdd, staminiferd 5 den- tafd. Utricnlus longiUdinaliter rnptilis, stylo Hpartito. \79) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 107 681.— Alternanthera linearis *. C miles graciles, mrgati vel scandenies. Folia, lineiria. Pedun- culi axillares, longi, angnlo recto patentes , pamcnlato-racemosi, /loribus glomerulatis. Calyx laniger, coronula staminifera et stylus prions. La A. argentata no conviene del todo con la descripcion de los autores; pero se diferencia de las otras dos en que no lleva sino dos estig-mas cortos y obtusos, en vez de estilo bipartido. 682.— A. ficoidea , R. Br. 683.— A. Achyrantha, R. Br. 684.— A. sessilis, R. Br. 685. — Philoxerus vermicularis (?), R. Br. (Iresine vermi- cular is, Moq.) Capitula alba \-2, pedimculo axillari folium aquante velsupe- rante, ad apicem incrassato, M/oliolato, insidentia. XGI. — Piperaceas. 686.— Pothomorphe peltata (!), M.'iq.—Baqioifia. 687.— P. umbellata (!), Miq.— Idem. Prefoliacion involutiva. 688. — Artanthe adunca (!), Miq. — Higuillo. 689.— A. scabra (!), Miq.— Idem. Prefoliacion plicativa. 690. — Enckea smilacif olia , Kth. — Higuillo de limon. Prefoliacion conxtolutiva. 691— Peperomia nummularif olia , Kth . 692.— P. caulibarbis (?), Miq. Caulis herbaceus , parasiticus , radicans, ufrinque cwmpetiolis 108 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (80) fiisco-harbellaivs. Folia alt. elMptica. acnta, crassnla. tnjMciner' ma (4X <^ii^- long-., 2 lat., pet. 5-8 mm.)- Amentum cylindri- cmn, gracile (6-7 cm. long-.), siiMermvnale , demmn ramuli inter- positi evohitione oppositifolivm. Bractea Jloralis ovala, adpressa; stamma 2, lateralia; stigma sessile, nigrum, pnnctiforme. Fmc- tus gIot)osns , tiolaceits, pndescens. hrevissime rostratus. stipita- /■9(s. stipite conico. 693.— Schilleria caudata, Kth. 694.— Ottonia Vahlii, Kth. 695. — Steifensia Jacquemontiana (?). Kth. (Piper citri/o- lium, Lam.) Frutex ramosus, ramis divaricato-diffiisis. Folia j^pyracea. ovaia, acumioie oMiiso, dasi i7i petiolum brevem, suMnfpqualiter angustata, triplicinerma, nerm medio parce pinnato, lateralibns e medio ad apicemfolii arciiatimjiexnosis {l}i cm. long-., 3 lat., pet. 1). A^nentiim oppositifolixim, gracile, rectum (13 cm., ped. 2). Bacca parmda. aurantiacea, stigmatuon vesiigiis 2-'^-^ notdta. Folia et semina aromate piperino preedita. XGII. — Urticaceas. 696. — Ficus crassinervia, Desf. — Jagiley. 697.— F. Schumacheri, Gr. A juzg-ar por las hojas. debe de haber otras especies ciiyo frnto no lie visto. 698. — Dorstenia Contrayerba {\).—-Tiisilla. 699.— Gecropia peltata (!), L. — Llagrumo oyagnimo. 700. — Artocarpus incisa (!), L.—Palo depart. La variedad con fruto sin semillas, que es el verdadero ^rbol del pan , se est^ multiplicando con tanta facilidad y rapidez, que muy pronto se hnrk silvestre como la otra. (81) Bello. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 10!> 701. — Pseudolmedia (?) Bucidsefolia *. — Graiiadillo. Arbor mediana, Ugnoliiteo, ramisdichotomis, tertio h'evissimo adjecto, interdiim spinescetitihis. Folia ad ajncem raynorivm ro- .mlata, sessilia, ohovata, ad dasim longe angustata, penninervici, coriacea, integerrima, interdum ictu cujusdam insecti hilJata (5 yi cm. long-., 2 \i lat.). Flores monoid, amentacei. ^f amenta parmila, omia, sqitamosa, in receptaculo axillari hrevi, hracteato {gemma communis) glomerata (3-4); squamnlis imbricatis, ferrv- gineis, j^^'^^^^centiMs 9 amenta similia, solitaria, longe pe- dwnculata, ajnce 1-2 Jlora Fructus baccatus, luteiis , Icemssi- 7mis, elUpsoideus, olix)(B feremagnitiidine, apice bidenticulatiis (calycis limbi vestigia), mucilagine styptico, hand ingrato, farc- ins, nncleo monospermo, ^;o/y^r/r/co, ambiacuto. Embryo inver- sns, exalbuminosus , cotyledonibus convohUis . radicuJam occlv- dentibns. 702.— Trophis americana (!), L. — Ramon. 703.— Madura tinctoria (!), Don. — Palo de mora. 704.— M. xanthoxylon, Endl. En Coamo. 705. — Celtis aculeata (!), Sw. 706.— Sponia micrantha (!), Decs. —Palo de cabra. 707. — S. Lamarckiana, Decs. 708.— S. stipellata *. Rami tomentosidi; stipula parvce, lineares, acnlce. Folia ovala. acnmi'nata, obtnse serrnlata, snbcordata, ad sinnm bistipellata, snpra asperula, stipellis stipulis conformibus (11 cm. lono-. , 5 lat., pet. 3-5). 709.— Urera baccifera (!), Gaud. — Ortiga bram. 710.— Fleurya sestuans (!), Gaud. 711.— Pilea nummularif olia , VveM.—Yerbadeculebra, 110 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (82) 712.— Pilea ciliaris, Wedd. 713.— P. microphylla, Liebm. XCIIL — Ceratofileas, 714.— Ceratophyllum demersum, L. XGIV. — Timeleaceas. 715. — Daphnopsis caribsea, Gr. En Gu^nica. XCV. — Euforbiaceas. 716. — Hieronyma Clusioides, Miill. — Cedro macho. lYl. — Drypetes glauca, Y. — Palo bianco. 718.— Phyllanthus NiruriC), L. 719.— Ph. nutans, Sw.—Jobillo. 720.— Ph. falcatus (!), Sw. 721. — Ph. nobilis, D, C— y, siete-cueros; Q, yuquillo.palo de millo. 722. — Cicca disticha (!), L. — Cerezas. Comun, pero no silvestre. 723. — Savia laurifolia, Gr. 724. — Croton flavens, L. 725.— C. balsamifer, L. 726— C. glandulosus, L (83) Bello. — APUNTES PARA LA FLOUA DK PUl',nTO-l{I(!(). Ill 727.— Croton humilis, L. — Yerha bellaca. 728. — Ricinella pedunculosa, 1). ('. 729.— Argyrothamnia candicans, Su . 730. — Caperonia palustris (!), ^i.-Uil.—Saca-tmpos. 731.— C. Catane8efolia(!), St.-Hil. 732. — Acalypha setosa, Rich. 733.— Alchornea latifolia (!), ^w.—AcMotilh. 734. — Tragia volubilis (!), l^.—Prinqa-moza. 735. — Ricinus communis (!). 1,.—Higuereta. 736.— Janipha Manihot (!), \\X\\.—Yuca. Naturalizada. 737. — Jatropha hernandisefolia (!), Vent. 738.— J. Curcas (!), h.—Phion. 739. — J. gossypifolia (!), L. — Twa-ttta. 740.— J. multifida (!), \..—-Mand, Don Tomds. 741. — Sapium aucuparium (!), Jacq. — Lechesillo. 742.— Sebastiania lucida (!). D. C.—Yaiti. 743. — Hippomane Mancinella (!), L. — Manmnillo. Se ha pi'ocurado destruir este arbol en todas partes por isus ciialidades venenosas. Sin embarf^'o, lo lie hallado ai'in eu abundancia en el Peiion, Ponce. 744. — Hura crepitans '/. \..—JaMIh. 112 AN ALES DE HISTOKIA NATURAL. (84j 745. — Pedilanthus tithymaloides (I), Voii. — Ipecacuana, dejuco de estrella. 746— P. angustifolius (!), Poit. 747.— Euphorbia hypericifolia , 1>. 748. — E. buxifolia, Lam. 749. — E. maculata, L. 750. — E. capitata, Desc. 751.— Poinsettia pulcherrima {!). — Flor de Pasaia. Comiin, pero no silve.stre. 752. — Dalechampia scandens, L. .Solo lie liallado una vez este bejiiqiiillo en los cerros de S4bana-g'rande, florecido en Diciembre. XGVI.^ — Lauraceas. 753.— Persea gratissima (!), G.—Aguacate. 754.— Nectandra discolor, "^^.—Geo-geo. 755.— N. leucantha, 1^^.— Laurel geo. 756. — N. sanguinea, ^oit\).— Palo santo. 757.— Aero diclidium salicifolium , Cjv.—Canelilla. 758.— Mespilodaphne moschata, l^Q.—N'uez moscada. 759— Oreodaphne leucoxylon, Gr. 760. — Hernandia sonora (!), L. Raro. (85) BellO. — APUNTES PAHA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 113 761. — Cassyta americana (!), Ns. En los ceiTos de Pifiales. Hay otras varias especies de laureles coiiocidos vulgarmente con los nombres de lavrel de esjnula, espadilla, canela, sasa- frds, etc., que no he podido clasificar por ser 4rboles de los montes interiores y no liaberlos hallado en floro fruto, siendo miiy dificil disting-uirlos por las hojas, que varian mucho, principalmente en tamano. XGVIL— Salicineas. 762. — Salix Humboldtiana, W. — Sauce lloron. Parece silvestre en Furnias. No he visto mas de dos estam- bres en las flores c/. XGVIII. — Yuglandaceas. 763. — Juglans cinerea (!), L. — Norjal, En los montes del interior. XGIX.^ — Miricaceas. 764. — Myrica microcarpa, ^%\i\\\.—An'aijan. G. — Cicadaceas. 765. — Zamia integrifolia, Ait. — Marunguey. 766. — Z. angustifolia, .Jacq. — Idem. ANALES MP. niST. NAT. — XII. 114 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (3(5) MONOCOTILEDONEAS. CI. — Palmas. 767.— Sabal umbraculif era , "SlRrt.—Palma dealfanico. 768.— Oreodoxia regia (!), Ktli. — Palma de yagnas. 769. — O. oleracea (I), M.?iYi.— Palma de sierra. 770. — Bactris Pavoniana, Mart. — Palma de coyor. 771.— Acrocomia Sclerocarpa (!). Islnvi.— Palma de coroso. 772.— Cocos nucifera (!), L. — Palma decocos. La palma de d^tiles, Phoemx dactylifera, no sazona bien el fruto. GIL— Tifaceas. 77:i.— Typha angustifolia. L. — Eneas. GUI. — Aroideas. 774. — Pistia occidentalis (!). Bl. — LecJmguilla del rio. 775. — Dieffenbachia Seguine (!). Scliott. — PdM)io cimarron» 77(5. — Colocasia esculenta Schott. — Malanya. 777.— Xanthosoma sagittif olium , i^c\\Qi\. — Yaiitla ama^ rilla. 778. — X. sylvestre *. — Yaiilia cimarrona . Folia orata, 2^'^^t(f^to-c'jrdata , hreviter acuminata, margine et (S7) BellO. — APUNTES PARA LA FLOKA DK PUERTO-RICO. 115 macula cenirali triangnlari , violaceis. wfrii glavca. 'Radix dici- tiir mnenata. 779. — Philodendron hederaceum (!). Sehott. — Bejvco de calaMza. 780. — Anthurium violaceum, Schott. 781. — A. lanceolatum , Ktli. — Hoja de coslado. 782. — A. Huegelii, Schott. 783. — Dracontium polyphyllum, L. — iHiai^a. 784. — Montrichardia arborescens, Schott. — Yantia ma~ dera. 785. — Acontias cubensis, Schott. CIV. — Nayadaceas. 786.— Najas major, All. En los rios del interior. 787.— Potamogeton plantaginea, Ducr. En Arecibo. 788. — Thalassia testudinum, Keen. — Pahnas del mar GV. — Alismaceas 789.— Echinodorus cordifolius (!). Gri^ 790.— Sagittaria lancifolia (!). L. 791.— S. acutifolia (!). L. 116 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (88) CYL — Orquideas. 792. — Pleurothallis coriacea *. Caules graciles, cylindrici, dracteis scariosis hiiegris vaginati, folio sessili, ovato-ollongo , oMiiso, coriaceo, crassmsculo, caide parimi hreriore (5 cm.). RacemiiU 2-i , Jili formes , folio incnm- tentes et (cquilongi. Flores imrm, wiiilaierales, calycis tuio sub- recufvo , sepalis conniventiMs , ovaiis, acutis , violaceis , petalis cuneatis, oMusis, alhidis, Unecl media mrguUsqiie marginalihis molaceis, labello cucnllato, hasi columnce canaliculate exappen- dicxdatm adnaio. 793.— Bolbophyllaria pachyrrachis (!), Rbcli. lil. 794.— Epidendrum ramosum (!), Jacq. 795.— E. nutans (!), Sw. 796.— E, rigidum (1), Jacq. 797.— E. diflorme (1), Jacq. 798.— E. nocturnum (!), L. 799.— E. ciliare (!), L. Tal vez una variedad. 800.— E. cochleatum (!), L. Tal vez tambien una variedad. La planta de Puerto-Rico tiene las flores mas bonitas que los ejemplares que lie visto vivos en alg-unas estufas de Europa, y ademds no se presen- tan invertidas (resnpinati) sino en la posicion natural 6 con el mandil (ladeUum) por debajo. En este concepto Descourtilz las fig-ura bastante bien (Flore pittoresque et medlcdle des An- tilles, t. f), 1. 440), pero no en el color. HOI.— E. Kraenzlinii *. (Lam. i, fig-.s. 1-3.) Radix parasitica . raniosissima , pseiidolulbis teretihis , omto- (89) Bello. — APUNTES PARA LA FLORA DE rUERTO-RICO. 117 attenuatis, hlfoUatis, inter folia scapigeris. Scapus longissimns, gracilis, nutans, dracteis scariosis,Jissis, acvtis, arete vaginatus, in corymlwm maxiimini, iKinieulatmn, Jloridissimum , cxpansiis. Flores piirpiirei, mediocres, speciosl, calycis tul)o recto, gracllli- Mo, sepalis jpetalisque liheris, lanceolatis, acutis , planis , paten- tihis, (pquaUMis, lalello tripartlto, lolis lateralibus sepalis si- oniUhus , intermedio lineari-elongato , ad ajnceni suMmpliato, emarginato, infra apicemhiauriculato, auriculis planis , oMnsls. alMs, appositls, adpressis, lasi colwiimce adnato, colmmid longd, canaliculatd, exappendiciilatd, antheris Mlocularihus , polliniis- que 4, odovatis, per paria connexis, caudiciilis superis. Capsula inmatiira fiitin E. coclileato) triqnetra, demum ohovata, oltv.sa. En la Isabela. 802. — Epidendrum Krugii *. (L4m. i, fig\s. 4-7.) Pseudohiilh'is ohlongis, hand attenuatis. striatis, annulatis. annnlis (hractearum caducarum et marcescentixim Msihis) 5, aquidistantihis ; scapo orgyali apice simpliciter racemoso, fiori- dns alUs, calycis tubo fnsiformi . elongato.pctalis oltnsis, cap- suld acmninatd. Ca>tera pirioris. En Gnc'inica. Estas dos especies, que creo iiuevas, van dedicaclas respec- tivamente al Dr. Kranzlin. de Berlin, bot^nico especialista de las orquideas, que ha tenido la bondad de rectificar la nomen- datura, en vista de mis l&minas, y al senor c6nsul D. Leopol- do Krug-, k quien profeso una antig-ua y sincera ainistad, y sc ocupa activamente de la Historia natural de Puerto-Rico. 803. — Ornithidium coccineum (!). 8alisb. — Piiluelas. 804.— Oncidium Baueri (!), Lindl. 805.— O. pulchellum, Hook. 806. — Jonopsis utricularioides, Lindl. — Angelitos. 807.— J. tenera, Lindl. 808. — Cyrtopodium punctatum (!), Lindl. — Pifmelas. lis ANALES DE HISTORIA NATURAL. (90)' 809. — Vanilla Poitsei (!), Rbcli. fil. — Vainilla cimarrona. 810 — Cranichis pauciflora (!), Sw. Nil. — Spiranthes elata (!), Rich. 812.— S. tortilis (!), Rich. 813. — Stenorhynchus lanceolatus (!), Rich. 814. — Pelexia spiranthoides (!), Lindl. 815. — Habenaria maculosa (!), Lindl. Entre otras orquideas, ciiyas flores no he visto, hay una en Naranjales (Mayaglies) que se asemeja al g-^nero Bolbophy- llnm, y consiste en tuberculos pequenos esf^ricos , ap^na.s del tamaho de cerezas, con dos hojillas lineares que no alcanzan H una pulg-ada , adheridos k las ramificaciones de una raiz par^sita fibrosa. Cultivanse alg'unas especies ex6ticas, como la mag-nifica Cattleya Mossia, var. swperha, Lindl., traida de Venezuela, donde la llaman flor de Mayo, y se da perfecta- mente al aire libre. CVII. — Zingiberaceas. 81G. — Renealmia occidentalis (?), (fr. — Bijao. Folia lanceolata, longe acuminata, acuta, iasiobtusa, petio- hdo drevi, ligulce dorso ajfixa. Racemus Jongus, erectus, composi- tus, Iracteis linearihis, pedicelUs calycibvsque S2)hndide oninia- tis. Calyx ovatus, suMrigonus , limbo obconico, tridentato. Coro- lla lutea. Glandiclm epigyne (staminodia) 3, inter se liberie. Antherm locnli basi et apice subdistincti , etc. 817.— R. bracteosa (?), Gr. Racemus roseus, corollis albidis, bracieis longis, obtusis, caiia- liculatis, racemulos laterales i7wolventibus et cequantibus. Cflan- dnl(B epigynee (staminodia) in discum anlice Jissum concrete, etc. En Maricao. 818. — Zingiber officinale (!), Rose. — Jengibre dulce. (91) BellO.— APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 819. — Costus spicatus (!), Sw. — Jengidre amargo. 820.— C. glabratus (!), Sw.— Idem. 821. — Hedychium coronarium, Keen. — Narciso. Hoy casi silvestre en Mayag-ties. 822. — Curcuma longa, L. — .Jengibrillo. 823. — Calathea Allouya, Lindl. — Lerenes. 824.— Maranta indica(!), Tusa.—Maranla. Cultivada. 825.— Thalia geniculata (!), L. 826.— Canna coccinea (I), Ait. — Mamcas. 827.— C. glauca (!), L. GVIII. — Musaceas. 828. — Musa paradisiaca, L. — Pldtanos. 11!> 829. — M. sapientum, L. — Guineos. Ambas especies naturalizadas con miichas variedades mas 6 m^nos apreciadas por sus frutos: pldtanos Jiartones, congos, maricongos , clmmaliicos , guineos cle rosa, de pera, de manzana, morados, prietos, etc. 830. — Heliconia Bihai, L. — Pldtano de indio. Las grandes bracteas de la espig'a son amarillas. CIX.— Liliaceas i\ 831. — Aloe vulgaris (!), Lam. — Zdhila. (1) 'De.Xn.s irideas no conozco en Puerto-Rico sino el Pardanthiis cJdnensis, Ker., mariposas, que, desechado sin dmhi de los janlinen, se ha refugiado en el campo. 120 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (92) 832. — Agave americana (!), I..— Maguey. 833. — Fourcroya Cubensis (!), Haw. — Maguey. 834. — Pancratium Carolinianum (!), L. — Lirio. 835. — P. Caribseum, L. — Idem. 836.— Amaryllis equestris (!), kit.— Amapolas. 837.— A. tubispatha (1). Ker. — Diiendes. 838. — A. carinata (!), Spr. M6nos conmn que las otras. 839. — Hypoxis scorzoneraefolia (!), Lam. 840.— Smilax Dominguensis (?), ^Q\i\QQ\\t.—Bejnco damem- Irillo. Caulisinermis, o'amosiis, ramis ieretihus. Folia ovata, ohionga, acuminata,, ad hasim siiMngiistata , lavia , lucida, 'papjracea, 5-nerma (11-12 cm. long-., 5-6 Int.), 2Mtiolo I?revi. ad Medium cir- rhifero. En Fiirnias, Mayagiies. 841. — S. coriacea *.—Dungiiey. Inermis, ramis teretihus, foUis coriaceis , ovatis vel siihcorda- tis, aaitis, trinerviis (12 cm. long-., 10 lat.), i7i ramiUis minori- dus, ovato-oMongis, cirrJiis ad apicem petioli insertis. Bacccp ni~ grce, tfispeTm(2 , pisi magnitudine. Muy comnn. 842.— S. rotundifolia *. Caules teretes, gJanci, sjnnnlosi, s])innlis rectis, nigricantibiis. Folia rotimdata, breviter ciispidata, irinervia, wnarum reticiilo translucido, cirrMs ad medium petiohmi insertis. Las especies de Crimim que he visto son todas de jardin. (93) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA J)E PUERTO-RIOO. 121 GX. — Bromeliaceas. 843.— Ananassa sativa (!). Liiid. — Pinas. 844. — Nidularium Karatas, h^m?i\.v.—Pma de cuerm. 845.— Bromelia Pinguin (!], L. — Mayas 6 mallas. 846. — iEchmea distans, Gr. 847. — Pitcairnia angustifolia, Ait. 848.— Tillandsia fasciculata, S\v. 849.— T. usneoides, L. 850.— T. ramosa *. Folia arete imbricata, rosidata, e lasi amyJd . sensim acumi- nata, acuta, coriacea, canaliculata, lepidota, lepiclibus orMcuJa- tis, alMs. Scajms paniculatns, a basi ramosissimus , bracteatus. bracteis amplecteiitihis , oblongis , acutis, violaceo-nigricantibus, inter se distantibns, Jloralibus apice .mperioris basim attingenti- bus^ subdisticMs , nempd axis torsione ad speciem alternantibus . Flores spicati, cahjce bracted stiMongiore . tripartito, coriaceo, lobis (veJ sepaJis subliberisj lanceolatis, sinistrorsum contoht- tis (1); petalis 3, Uberis, valde exertis, erectis, albidis, lineari- s2)atJmlatis . 2 posticis caJycis irressione %s(inii medium subtortis, tertio antico exterior e; staminibus 6, hyyogynis, fiUformibi(s, mbexertis , quorum ^ petalis ojiposita , breviora, antheris oblon- gis, indivisis, medio dor so fllamento adnatis. Ovarium liberum, triloculare, loculis multiovulatis, stylo filiformi , staminum Ion- gitudine, apice trifido, ramis contortis, stigmate 2^ttpiJloso, ter- minatis. Fructus... semina... (li Siempre que hablo de la estiva rtebe enteuderse vista la flor por fuera 6 en capullo. 122 ANALES DE HISTOIUA NATURAL. (94J 851. — Caraguata macrostachya *. ScajMS simplex, spicatns, longns {\-2pedalis), bracteis imhri- catis, miniatis, dense vestUns , inferioriius violaceis , sterilibus^ Cf^teris iinijioris. Flores Intel, corolJm loMs recurvis, 2 anticis, tertio postico, staminihis (equalilus , parte liherd linearihis, an- theris basifixis, connecti'vi prolong atione apiculatis, etc. 852.— Guzmania tricolor (!), R. & P. CXI.— Pontederiaceas. 853. — Eichornia azurea (!), Ki\\.—Flor de agua. Esta bonita planta se ha hecho ya tan comun en estado sil- vestre, que puede considerarse como naturalizada. GXII. — Commelineas. 854.— Campelia Zanonia (!), Rich. — Cojitre bianco. 855. — Commelyna Cayennensis (!), ^\q,\\.— Cojitre. 856.— C. elegans (!), 'KXh.— Cojitre. 857— Callisia rep ens (!), L. 858. — C. umbellulata, Lam. 859. — Tradescantia bicolor (!), Sw. — Saiiguinaria. 860.— T. geniculata (!), Jacq. 861. — T. portoricensis *. C aides cglindrici, striati , pennm anserine crassitudine. Folia lanceolata, acuta, glabra, vagina petiolari ciliatd, secns suturam barbellatd. Bractea Jlorifera, ampla, cordata^ acuminata, plica- ta. Pedmicuhts j^ubescens, bipartitns, ramo inferiore gracili, apice 2-3 ftoro, siqwriore crassiore , ^:i-^ floro. Flores pedicellati, umbellati, albi, bibracteolati, sepalis etpetalis ovatis, conformi- (95) BellO.— APUI\TES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. ]29 l)iis, petalis taMenpaido majoribus et acutioribus; staminibiis 2^ (pfpialihus, antheris oMongis, dorso ajfixis, locniis contiffuis, con- iiectivo non dilatato. Ovarium globosmn, stylo brevi, filiformi. .^uperatum, trilociUare , loculis dis]iernm, semiiiihus su])eT])osi- tis, septo transverso, seclusis. La exacta reg-ularidad de las anteras abouaria tal vez la se- gTegacion de esta especie en otro g-enero, puesto que, en mi concepto, la forma de las anteras y del conectivo es el carac- ter g"en6rico mas importante en esta familia. GXIII. — Dioscoreaceas. 862. — Dioscorea Cayennensis, hd^m.—Ndme de Guinea. 863. — D. alata, L. — Name de ag%ia. 864.— D. bulbifera, L. — Gnndas. 865. — D. trifida , l^.—Mapuey. Es el unico bejuco en Puerto-Rico que enrosca el tallo a la izquierda. Estas especies, aunque muy comunes en cultivo, no son silvestres. La D. diilMfera, si no estoy equivocado en la deter- minacion de la especie, no echa bulbos en los tallos, sino verdaderos tub^rculos , a veces de forma muy irreg-ular, que es lo que en el pais se llama gimdas. No he visto verdaderos bulbillos axilares sino en el guayaro, especie de Rajania. (V^ase la especie sig-uiente.) 866. — Rajania pleioneura (?), Gr. of: caides fill formes ; folia alter na, oMonga , sensim iu cicsjn- deni sublateralem desiueniia, hasi cordata, lodis oMiisis , 1-ner- ma. Racemi axillares, filiformis, 3 vel lilnres, folio smpe longio- res, jioril)us mimitis, glomerulatis. Q: folia ovato-ol)lo7iga , acuta, xix cordata, vel tantiim hasi emarginata, 1-nerma, axillis UUMlliferis ; floriiiis simpliciter racemosis, samarm aid rotundatd, semine diipU vel tripld latiore. 867. -R. ovata (?), Sw. $: caides fllif Of mes; folia alterim , deltoideo-acuminata , Msi 124 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (DG) ^libtnmcata , 'h-nerxia. Racenii axillares cUiplices, mlidmsculi. samaris pendiUis, Tiolaceis, aid longd (2 cm.). (/... 868.— Rajania flexuosa *. (R. hastata (?), L.). cf: caules ^marginati; folia opjmsitay cleltoideo-acuminata, snb- cordata, sinu lato, 1-nervia, nerms infimis l)ijidis (10 cm. long",, 6 lat. , pet. 5). Racemi axillares compositi , partialihus siidfasci- culatis, spiciformihis , inter Jlores singulos geniciilatis , jiorihis in axilla hracteolm ovattp, concavre, sessilihis. ^... GXIV. — Xiridaceas. S69.— Xyris americana, Aubl. Al Norte de la isla. GXY. — Ciperaceas. 870.— Cyperus esculentus, L. — Corjuillo. 871.— C. compressus, L. 872. — C. acuminatus , Torr. 873. — Scirpus ferrugineus, L. 874. — S. mutatus, L. 875.— S. capitatus, L. 876.— S. nodulosus, L. 877.— Rhynchospora pura , Gr. Jnvolucri folia e medio ad l/asim alha. 878.— Kyllinga monocephala, Rottb. 879. — Scleria mitis, Sw. 880.— Pteroscleria longifolia, Gr. (97) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PrERTO-RICO. !•» GXVI. — Gramineas. 881. — Bambusa vulgaris (!), Schrad. — Bamhu. 882.— Arundo sacharoides, Gr. — Cam de indio. 883.— A. donax (!), lu.—CaHa de Castilla. Poco comiin. 884.— Olyra latifolia (!), L. 885. — Pharus latifolius (!), L. — Lamiedora. En el Pepino. 886.— Eragrostis pilosa, P. B. 887. — Oryza sativa (!), l^.—Arroz. Ciiltivado. 888. — Chloris radiata, Sw. 889.— Eleusine indica, G. 890.— Cynodon dactylon (!), Pers. — Qrama. 891. — Paspalum densum, Poir. 892. — P. paniculatum, L. 893.— P. affine *. Folia Msi piloso-ciliata; caterum priori simile. 894. — Digitaria marginata, Lk. 895.— D. setigera,Rth. 896. — Eriochloa punctata, Hamilt. 897.— Panicum maximum, Jacq.— r^rJ« de Guinea. }26 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (98) 898. — Panicum colonum, L. 899. — Setaria glauca, P. B. — Arrocillo. 900.- S. setosa, P. B. 901. — Cenchrus echinatus, L. 902. — Anatherum bicorne, P. B. — Matojo. 903. — A. macrurum, i\v.—MatojiUo. 904. — Sacharum officinarum (1). L.—Cana de aziicar. Hay una variedad casi silvestre, llamada caTia crioJla . que parece ser una deg-eneracion de aqu^lla. pero constante. 905. — Coix lacryma [\). L. — Camdndidas. Hoy silvestre. 906.— Zea mays (!). \..—Man. Cultivado. Esta familia, &la que he prestadomuy poca atencion, cuen- ta en Puerto-Rico varias otras especies, principalmente de los o-eneros Androimfjon, Panicum. Paspalum y sus afines. ACOTILEDONEAS vasculares. CXVII. — Licopodiaceas. 907. — Lycopodium cernuum (I), L. — IlelecJio. 908.— L. linifolium, L. ^09.— Psilotum triquetrum, >Sw. .(99: BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. HI GXVIIL— Filicineas. 910.— Gleichenia bifida, Willd. 911.— G. flexuosa, Schrad. 912. — G. longipinnata, Hook. 913. — Davallia aculeata, S\v. 914. — Adiantum denticulatum, S\v. 915.— A. tetraphyllum, Willd. 916. — A. pulverulentum , L. 917. — A. cristatum, L. 918. — A. tenerum, Sw. 919.— A. fragile, Sw. 920.— Pteris longifolia, L. 921.— P. grandifolia, L. 922.— P. mutilata, L. 923. — P. aquilina, var. caiidata, L., v var. lanuginosa, Hook. 924.— P. laciniata, Willd. 925. — Vittaria lineata, Sw. 926. — Blechnum occidentale, J.. 927. — Chrysodium aureum, Mett. 928.— Hemionitis palmata, L. )28 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (100) 929.— Gymnogramme calomelanos, Klf. 930.— Asplenium rhizophyllum, Kz. 981.— A. striatum, L. 932.— A. cicutarium, 8\v. 933. — A. radicans, .^clik. 934. — Meniscium reticulatum, Sw. 935.— Nephrolepis exaltata, »Scliott. 936.— Nephrodium patens, Desv. 937. — Aspidium pubescens, Sw. 938. — A. nemorosum, Willd. 939.— A. invisum, Sw. 940.— A. Balbisii, Spren^'. 941.— A. moUe, Sw. 942. — A. macrophyllum , Sw. 943.— A. trifoliatum, Sw. 944.— A. melanostictum, Kz. 945. — A. aculeatum, Sw. 946.— Phlegopteris crenata, Xutt. 947.— P. effusa, Fee. 948. — P. subincisa, Fee. 949. — Polypodium areolatum, Willd. (101) BellO. — APUNTES PARA LA FLORA DE PUERTO-RICO. 129 950. — Polypodium dissimile , L. 951. — P. pectinatum, L. 952.— P. Lycopodioides, L. 953.— P. Phyllitidis, L. 954. — P. crassifolium, L. 955. — P. aureum, L. 956. — P. crenatum, Sw. 957.— P. salicifolium, Willd. 958. — P. neriif olium , Schk. 959.— Hemitelia grandifolia, Spreng*. 960.— H. obtusa, Klf. 961.— Lornaria sorbifolia, Klf. 962.— Cyathea arborea, Smith.— Palma de camaron. 963.— Ophioglossum reticulatum, L. La mayor parte de las especies apuntadas de esta familia ban sido clasificadas en Berlin por el herbario de mi excelente amigo M. L. Krug", que ha tenido la bondad de comunicarme el resultado. ANALES DE HIST. NAT. — XII. 130 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (102) OMISION. Familia de las Ochnaceas. Despues de la especie 135: GompMa iUcifolia , D. C. RECTIFICACIOK Especie 390. — Dice Get%la maritima; 16ase Erithalisfruti- cosa, L. Explicacion de la lamina I. Epidendmm Krmizlinii. — 1, for; 2. c^psula; 3, seudobulbo. E. Krngii. — 4, flor; 5^ c4psula; 6, seudobulbo. 7, labelo 6 mandil de ambas. ESTUDIO MIGROGRAFICO DE LA MADERA DE LAS GONIFERAS ESPANOLAS, Y E8PECIALWENTE DEL GENERO PIN US, POR DON JOAQUIN MARIA DE CASTELLARNAU Y DE LLEOPART. (Sesion del 8 de Noviembre de 1882.) INTRODUCCION. En mi anterior Estudio sobre el tallo del Pinsapo. expuse imas lig-eras consideraciones sobre la ntilidad que reportaria el conocimiento morfol6g'ico de los elementos que constitu- yen la madera de los 4rboles y arbustos, bajo el punto de Tista de su clasificacion; y al mismo tiempo trataba de liacer ver el escaso valor que para este objeto tienen todos los ca- ract^res que no se fundan en la observacion microsc6pica. Decia tambien, que sobre este particular poco 6 nada seliabia hecho, y confirma mi asercion el que la Imperial Academin ■de Ciencias de Yiena ofrezca el premio Baumgllrtner. de 1.000 florines, al mejor trabajo sobre la investigacion microgrdfica de la madera de las 2)la7itas rkas yfosiles, que de los caracteres po7' medio de los cuales sea j)osihle reconocer con certeza los generos y las especies. EI 31 de Diciembre del afio pr6ximo venidero de 1883, deber& adjudicarse el premio, y talvez entonces que- dara satisfeclio este vacio que hoy siente la ciencia; mas como en la actualidad el vacio cxiste, y entre tanto se publique el trabajo premiado, me atrevo h presentar ;'i esta ilustrada So- cicdad un estudio que tiene por objeto el mismo tenia pro- 132 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (2>' puesto por aquella Imperial Academia, pero de m^s modestas proporcioiies, pues s61o comprende la investigacion micror/rd- fica de la madera de las conijeras espanolas, con el fin de dar los caracteres por medio de los cuales sea posible reconocer co7i certeza los generos y las especies. Bien hubiera querido darle mayor extension, pero los trabajos de esa indole, cuando se limitan & observaciones puramente personales, son penosos de hacer, y requieren mucho tiempo, y yo s61o he podido dedicarles los ratos que mis ocupaciones oblig-atorias me dejaban libres. No s6 si habr6 resuelto el problema que me he propuesto de un modo satisfactorio, pues confiado imicamente k mis pro- pias fuerzas, sin conocer trabajos an^log-os, ni estar en rela- cion con otros micr6g'rafos que se dedicasen k observaciones parecidas, no he podido recibir consejos ni consultar las difi- cultades que me ocurrian; y dig-o eso, no para dar valor k mi trabajo, si no para que se sepa que, cuando consig-no hechos que no est^n conformes, 6 sou del todo contrarios k los que se encuentrarf en las obras de eminentes bot^nicos, tales como Schacht, Sachs, Van Tieg-hem, Hartig-, etc., etc., no tienen m^s apoyo que mis observaciones personales. Tal vez sean dema- siadas pretensiones las mias al no respetar siempre la opinion y los hechos consignados por diclias autoridades, pero como- me he propuesto que este estudio sea s61o el resultado de mis- propias observaciones, no me ha sido posible hacer otra cosa; pues, por ejemplo, cuando en los radios medulares del Alerce y de la Picea excelsa veo con toda claridad dos clases de celdi- llas— Unas con poros areolados, y otras con poros sencillos — por mas que Griffith y Henfrey, tom^ndolo de Hartig-, dig-an que s61o hay una clase de poros, yo nopuedo decirlo; y asi en los dem^scasos. Antes de entrar de lleno en mi trabajo, creo no estar&fuera de su lug-ar decir alg-o sobre el modo de preparar las maderas para la observacion microsc6pica, ya que la mayor parte de obras de microscopia— todas las que conozco, y alg-unas muy modernas — pasan por alto este punto, 6 recomiendan que para tener buenas preparaciones de maderas, es lo mejor comprar- las a un preparador de profesion. Esto podr4 ser litil al ama,' ieur que s61o ve en el microscopio el modo de pasar un rato entretenido, pero el hombre de ciencia que se propone inves- tigar alg-o, no podr4 dar un paso si no sabe preparar. Las pre- (3) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 133 paraciones compradas, si salen de las manos de un h^bil pre- parador, suelen ser muy bonitas, pero su iiiter6s cieiitifico es siempre de escaso valor, como lo prueba perfectamente el doc- tor Pelletan en una carta publicada en el Journal de Microgra- pMe, J en el de la Royal Microscopical Society de L6ndres; excepcion hecha, tal vez, k favor de las preparaciones de rocas. Adem&s, esto tiene aqui un g-rave inconveniente, y es que como en Espaila no existe ni un solo preparador, liay que enviar los ejemplares k Paris, L6ndres 6 Alemania, lo que ocasiona gran p6rdida de tiempo, y se corre el riesg-o de que las preparaciones, una vez hechas, no conteng-an precisa- mente los caracteres que m^s se deseen ver. Es, pues, necesa- rio que el micr6g-rafo sepa prepararlos objetos para la obser- vacion. Si se tratase de liistologia animal podria servir de g'uia, entre otras, la excelente obrita del Dr. Marsh, Microscopical .Section Cutting (Londres 1882), 6 bien la Cfiiide dans Vexamen microscopique del prof. Exner, de Viena (trad. fran. 1879); pero trat^ndose de maderas, aunque el Dr. Marsh habla alg-o de tejidos veg-etales , y aun pone un p^rrafo sobre los cortes de maderas, se refiere mas bien k ramillas delgadas; y en seg'uida se conoce que es s61o para que no exista un vacio en el plan de la obra, y que no tiene sobre el particular ni la experien- •cia ni el conocimiento que revela siempre cuando trata de las seccionesde tejidos animales. Con todo esto no pretendodecir que los cortes de maderas sean m4s dificiles de hacer que los de otras muchas sustancias animales 6 veg-etales, sino que porel contrario, una vez adquirida cierta pr4cticay emplean- do los medios k prop6sito, se obtienen con suma facilidad; pero como s6 por experiencia propia lo que cuesta lleg-ar k hacer una buena preparacion cuando se va sin g-uia alg-una, dare los siguientes detalles que espero han de facilitar el ca- mino al que quiera emprender el estudio de las maderas. Cuando se trata simplemente de ver k qu6 especie pertenece una madera, bastard un corte de pequeiias dimensiones dado en una direccion conveniente, lo que siempre se podrd efec- tuar con una buena navajade afeita.Y convetiientemente a/lladd, sobre todo, si de antemano se ha tenido inmerg-ido por alg-un tiempo el ejemplar en el ag-ua; pero cuando se quieren exa- minar bien todos los caract6res y conservar la preparacion 134 ANALES DE HISTORIA NATURAL. 14) para que sirva de tipo, es preciso obteuer cortes delg-ados de- bastaiite extension e ig-ual g-rueso en todas sus partes, y mon- tarlos de un modo conveniente para la observacion, y para que puedan g-uardarse por un tiempo indefinido. Para esto es preciso servirse de un microtomo, y seg'uir ciertos procedi- mientos de preparacion que lueg-o indicar6. En t^rminos g-enerales puede decirse que todos los microto- mos pueden reducirse k dos grupos: al tipo Hivet y al tipo Ranvie?'. En este ultimo, que es el q^te pai'a el caso presente con- viene, la navaja 6 cucliilla se apoya en una platina, que tiene en su centre una abertura por la cual sale, empujado por el tornillo microm6trico, el objeto que se quiere cortar. En los microtomos del primer g-rupo, la navaja se mueve horizontal- mente, al aire, y la sustancia u objeto est^ contenida en una montura que resbala sobre un piano inclinado. Ladisposici6n particular de la navaja liace que sean muy k proposito para dar cortes en sustancias blandas, pero no en sustancias duras como son las maderas. Microtomos del tipo Ranvier, m&s 6 menos modificados, son los de Ross, Bourg-og-ne, Nachet, Pattern, Beck, etc., etc., y el que 6ste ultimo constructor tiene especialmente para cortar maderas, y que denomina Improved Wood-cutting Machine, cuya descripci6n y fig-ura puede verse en el catalogo ilustrado de Beck (1880), y sobre todo en el tratado sobre los microsco- piosde Smithy Beck, escrito porRicardo Beck (L6ndres 1865). Yo poseo y uso varies de los microtomos que acabo de euume- rar, pero los que mejor resultado me ban dado siempre para el corte de maderas ban sido los m^s sencillos; y la razon es que- como la madera es una sustancia dura, hay que hacer alg-un esfuerzo para cortarla, y por lig'ero que 6ste sea basta jjara descomponer el microtomo al poco tiempo. Por esto uso ahora casi unicamente el microtomo d manchonmandrin, modelo del Dr. Hayem, construido por M. Nachet (1) en bronce niquelado, con el platillo de niquel puro, que tiene toda la solidez desea- ble, y que no puede ser m^s sencillo, Un s61o inconveniente presenta, y es que hay que tenerle en la mano; pero esto es facil de remediar con la modificacion introducida por el doc- (1) Nachet constriiye tambien un A^ipareil a /aire les sections, que tambien ten go, pero que por su cuchilla, solo es a proposito para las sustancias blandas. (5) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 135 tor L. Loewe, y que consiste en adaptarle uii mang-o-tornillo por medio del cual se puede sujetar k la mesa de trabajo. Tan pronto como vi esta modificacion en el Journal of the, Mi- croscopical Society, encarg-ut^ al mismo M. Nacliet que me cons- truyese uno bajo ese nuevo plan, y aim no puedo decir nada sobre su bondad porque no le he recibido; pero indudable- mente presentara, por lo menos, estas dos grandes venta- jas: 1/ mayor fijeza y estabilidad, y 2/ poderse servir de las dos manos para dirig'ir la navaja. Eleg-ido ya el microtomo , es preciso hablar de la navaja 6 cuchilla, que es la parte m^s esencial en la operacion de bacer los cortes; pues con un mal microtomo y una buena navaja se pueden dar buenas secciones, y con las cosas a la in versa no se puede hacer nada. Es iniitil decir que el temple y demas condiciones t(§cnicas ban de ser de primera calidad, y que jamas se encontrar^n demasiado buenas. En algunas obras de microscopia se pueden ver las marcas de f^brica m^s acreditadas y los temples m^s a prop6sito, y por lo tanto solo me ocupar^ aqui de la forma que deben tener. En primer lu- g-ar llamar6 la atencion sobre la dificultad que ofrece el afilar cucbillas de formas dife rentes a los cuchillos 6 navajas ordi- narias, pues se necesitan piedras y pasadores de cuero espe- ciales, y no siempre f^ciles de encontrar, y adem&s, una pr4c- tica, especial tambien, en manejarlos. Por eso prefiero navajas del tipo ordinario y que teng-an la boja de la forma mas con- veniente k los usos que se las destinan. Para cortar maderas y otras sustancias duras, conviene que no sea muy anclia, y teng-a el lomo alto, con' objeto de que el ^ng-ulo que forman las dos caras no sea demasiado ag-udo y se salte el filo. Ade- m^s, no debe eatar vaciada, y sobre todo, lo quees indispensa- ble, es que el filo este en una linea recta. Estas condiciones raras veces se encuentran reunidas en las navajas que acom- panan k los microtomos, porque estan arreg-ladas para cortar sustancias blandas; y esta fue la principal dificultad que en- contr6 para liacer los cortes al principio de dedicarme a estos estudios. La navaja debe ^^iax perfectamente afilada, y servir^ para ello una buena turkey oilstone^ y un pasador de cuero un- tado por una de sus caras con la pasta denominada comun- mente composition zeolithe. Creo de ahsoliita necesidad que el microg-rafo sepa afilar por si mismo las navajas, pues no en- 136 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) contrary quien aprecie las ventajas de iiii buen filo, y ponga todo el cuidado y paciencia necesarias para obtenerle. Dichas ya las condiciones que deben reiinir el microtomo y la navaja, voy k indicar c6mo se ha de proceder para dar los cortes. Lo primero es preparar la madera. Para ello, con un formon 6 escoplo de carpintero, se empieza por labrar una cara de unos 2 centimetros en cuadro, que est6 exactamente en la direcclon trasversal, tangencial, radial li otra cualquiera en la que se deseen obtener los cortes; y lu6g-o, apoyando dicha cara sobre la mesa y con el auxilio del mismo formon, se corta un cilindro de modo que su eje y generatrices sean perpendi- culares k la cara de que acabo de hablar. El di&metro de este cilindro debe ser igual al de la abertura del microtomo, y bastara por lo regular que tenga de 2 4 3 centimetros de al- tura. Hecho esto, se colocan los cilindros en un vaso de agua, teniendo la precaucion de atarlos k un pedazo de plomo, con el fin de que vayan al fondo y se embeban lo antes posible. Por lo regular 48 boras de inmersion son suficientes para las conlferas (las maderas duras necesitan cuatro 6 cinco dias), pasadas las cuales se sacan los cilindros del agua y con el for- mon se ajustan k la abertura del microtomo de modo que en- tren k frote alffo fuerte, tratando de obtener un punto, que s61o la pr^ctica puede ensenar, y que es el mks conveniente; pues si est4 demasiado fuerte obedece mal y por saltos bruscos al movimiento del tornillomicrom6trico, y si demasiado flojo, se mueve la madera al dar la seccion y no se obtiene ni un corte bueno. El mejor y linico guia para enseilar k liacer los cortes es la pr^ctica; no obstante, conviene indicar que la lioja de la na- vaja debe mojarse con alcohol, lo mismo que la madera, con un pincel k prop6sito, y que 6sta debe moverse diagonalmen- te y con uniformidad, inclin^ndola m^s 6 m^nos sobre la pla- tina, segun sea mayor 6 menor la resistencia que se encuen- tre. Si entre el cilindro de madera y la platina existe un espa- cio anular en hueco, como sucede en el microtomo Boxbrgognz y en la misma Wood-cutting Machine, no puede manejarse bien la navaja inclinada k causa de la flexion que experimenta el filo. Esto no ocurre sirvi6ndose del microtomo indicado. Los cortes se cogen con unas pinzas finas 6 con un pincel si son muy delgados, y se colocan k medida que se van obte- [1] Castellarnau. — madera de las coniferas espaSolas. 137 niendo, en un recipiente lleno de alcohol, y lu6g-o se g-uardan en tubos de cristal, provistos del correspondiente tapon de cor- cho y etiqueta, y llenos en sus dos terceras partes de una mez- cla de g-licerina y ag-ua 6 de 6sta ultima y alcohol. No es preciso que los cortes sean muy grandes, y bastara per lo reg-ular que teng-an 12 milimetros de di^metro, lo que representa una superficie de un poco mks de un centimetro cuadrado. Es preferible en lug-ar de examinar un corte de 18 milimetros (2 y V2 centimetros cuadrados), examinar dos de 12, tomados en ejemplares distintos 6 en diferentes sitios de un mismo ejemplar. De ordinario un g-rueso de 2^ 3 c6ntimos de milimetro es conveniente, pero aunque teng-an 5 se recono- cer&n perfectamente todos los caract6res con un buen objeti- vo de Vs de pulg-ada 6 de menor distancia focal. Sig-uiendo el procedimiento que acabo de exponer, con un poco de pr^ctica se obtendr^n siempre, y muy f^cilmente, secciones bastante delg-adas para su complete estudio. Varias sustancias he ensayado para preparar los cortes y ning-una he encontrado mejor que la g-licerina, mks 6 m6nos diluida en ag-ua, seg-un la trasparencia mayor 6 menor de la seccion; y para montar las preparaciones permanentes la g-li- cerina g-elatinizada 6 Deane's Medium como la llaman los in- g-leses y que yo mismo preparo seg-un la f6rmula del Dr. Otto Brand fZeitsc/ir.f. Mih. 1880.) (1). En los mejores tratados de microscopia y de preparacion, y en el mismo del Dr. Marsh, que antes he citado, se recomien- da para montar las secciones de madera el bMsamo del Cana- da. Efectivamente, cuando s61o se desea tener bonitas prepa- raciones, es un buen medio; pero si han de servir para el estu- dio de sus caract^res jamas lo recomendaria, porestas dos ra- zones principales: 1." porque es necesaria la deshidratacion del corte, y los elementos histol6g-icos cambian por encon- trarse en circunstancias anormales, y 2.' porque los Indices de refraccion del b^lsamo y del corte son muy semejantes, lo que hace que sean dificiles de ver alg-unos caracteres que se (1) Puede adquirirse el Deane's Medium al precio de 16 2 chelines frasco en casade todos los fabricantes de microscopios y preparadores ingleses. Otra buena formula de laglicerina gelatinizada es la del Dr. Caiser. (Bot. Centralb. 1R80.) 138 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8} olDservan perfectamente con la g-licerina, como sucecle, por ejemplo, con los poros areolados. Este inconveuiente se reme- dia, en parte, tinendo las preparaciones; y como alg'unas veces puede convenir emplear el balsamo cuando los cortes teng-an poca trasparencia, voy a indicar el m^todo que empleo, que dar^ siempre buenos resultados. Lo primeroque hay que pro- curar es la completa deshidratacion del corte, y para obtener- la de un modo conveniente hay que hacer las sig-uientes ope- raciones: 1." Lavar el corte con alcohol, con el fin de desembarazarle de las sustancias resinosas que pudiera tener. 2/ Teiiirle con alg'uno de los colores que indicare lu6go. 3/ Lavarle otra vez con alcohol rauy fuerte. 4/ Tratarle por la esencia de clavo has^ que el alcohol haya sido desalojado por completo. 5/ Sustitucion de la esencia de clavo por la bencina. 6/ Preparacion con el balsamo. La sustitucion de la esencia de clavo por la bencina podra parecer k primera vista innecesaria, puesto que la esencia de clavo se mezcla perfectamente con el balsamo; pero como seca dificilmente, resulta que empleando sobre todo el balsamo en frio, la preparacion no acaba de secarse nunca, inconveuiente que no se ofrece con la bencina. Por no atender k esta susti- tucion se me han estropeado, al principio, bastantes prepara- ciones, desprendi^ndose la laminilla cobertora despues de mucho tiempo de hecha la preparacion y de creerla completa- mente seca. Cuando empec6 k dedicarme k estos estudios usaba el hkl- samo en caliente, lo que presenta g-raves inconvenientes. Des- pues le emple6 disuelto en cloroformo y no me di6 buen re- sultado, como hice notar en mi Estudio sobre el Pinsapo, pero luego he conocido la disolucion de balsamo y bencina que los preparadores ingleses venden con el nombre de Balsam and Benzol, que es de un uso f^cil y da perfectos resultados, no solo para secciones de maderas, sino tambien para preparar los m^s delicados cortes de histolog-ia animal, como pr^ctica- mente he tenido ocasion de comprobar. Para su uso puede verse la obra citada del Dr. Marsh, asi como tambien para las reg-las generales de preparar, que est^n expuestas con suma sencillez, lo mismo que en el tratado de microscopia del doc- (9) Castellarnau.— MADKRA de las coniferas espanolas. 18!> tor Carpenter (1) y en otros varies, pues la indole de este tra- bajo no me permite entrar en mks detalles. El reactivo que mks ventajas tiene para el estudio de las maderas es el cloro-yoduro de zinc, y conviene alg-unas veces ayudar su accion por medio del Acido sulfurico diluido, Como sustancias colorantes son de g-ran utilidad el rojo, azul y verde de anilina, que tiiien las partes lignificadas y no tienen accion sobre las celulosas. Para que esta distincion se presente bien marcada, es preciso lavar bien los cortes despues de tenidos. Estos colores se preparan seg-un la f6rmula de Frey; pero el rojo, sobre todo, conviene emplearlo en solucion mas diluida, dej indole obrar el tiempo necesario para que d6 el tono de co- loracion que se desee. Una doble coloracion muy iitil y ag-ra- dable k la vista se obtiene por el empleo sucesivo del azul so- hcblede anilina y una disolucion concentrada de ^cido picrico. Las partes celulosas toman el color azul 6 azul verdoso y las escIerosas6 lignificadas el amarillo (2). Las observaciones microscopicas tienen mayor 6 menor ga- rantia de bondad segun el microscopic y objetivos que se liayan empleado para hacerlas; y esto me oblig-a k decir algo de los medios materiales de observacion de que lie dispuesto para hacer este trabajo. Desde el principio que tom6 aficion k los estudios microg-r^ficos me sirvo de un g*ran modelo Nachet, provisto de una serie completade objetivos y de todos losprin- cipales aparatos de iluminacion. En realidad este modelo es muy bueno y g-oza de justa fama, mas los prog-resos de la mi- croscopia en Ing-laterra y Estados-Unidos ban liecho necesa- rias otras formas y nuevos movimientos; y queriendo emplear en este trabajo los mejores medios de investigacion, encarg'u6 k la acreditada casa Ross, de L6ndres, dirig-ida en la actuali- dad por Mr. Wenham, que me construyera su microscopic Patent Binocular No, /., que tiene todos los perfeccionamien- tos m^s modernos y que creo es hoy el modelo mks util, mejor y mas complete de cuantos se conocen. Adem^s de los objeti- vos y oculares, va acompanado de una coleccion completa de accesorios y aparatos de iluminacion, tales como el condensa- dor Vio fie pulgada, el paraboloide Wenham, reflector parab6- (1) The Microscope audits Revelations por W. 13. Carpenter. 6.* edicion, Londres 1881. (2) Vease el empleo del indol al liablar de los canales resiniferos, 2." tipo. 140 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) lico de Ross, etc., etc., yel Wen ham's Hi ff/t power Prism \)SiVSi\ai vision binocular con g-randes aumentos, que es aim muy poco conocido, y del que estoy sumamente satisfecho, De la serie de objetivos Ross, de fama universal, son sobre todo muy utiles para el estudio de las maderas el Vs y V's de pulg-ada. Este ul- timo de correccion, de 120° de aberturay que ^voluntad puede usarse como seco 6 de inmersion. Para el estudio de las propiedades 6pticas de las paredes de las traqu6idas y de los poros areolados— de que en la actualidad me estoy ocupando y que ser4n el objeto de otro trabajo — son de g-ran utilidad las observaciones liecbas con la luz polariza- da, y el microscopio Ross se presta a ellas perfectamente, pues tiene todos los movimientos necesarios y medios de medir los ^ng-ulos. El polarizador est^ formado por un prisma de Nicol de 5 y Vj centimetros, que uso en combinacion con el conden- sador Vio de pulg-ada. Adem&s empleo una serie de placas de selenita de Vji Yi y V; de onda, que pueden combinarse de di- ferentes maneras y en diferentes posiciones de sus ejes de elasticidad, y que trasforman en luz polarizada circularmente la del analizador 6 polarizador. Tambien me sirvo para estas observaciones de un Petrological Microscope que Swift, de L6ndres, ha construido para mi amig-o y consocio nuestro D. Rafael Brefiosa. Es de cuerpo binocular y est4 provisto de una placa de Klein y de un aparato para observar los anillos, cruces, hip^rboles, etc., etc., que presentan las sustancias mono 6 bi-^xicas k la luz converg-ente, y que por experiencia propia puedo aseg-urar que da los mejores resultados. Se ve, pues, que los medios materiales de observacion de que he dispuesto dejan poco que desear y est^n k la altura de los liltimos adelantos de la microscopia, y confio que en gran parte habr^n suplido la falta de pericia en el observador. Para observar bien no he perdonado medio ni sacrificio alg-uno, y si no lo he conseg-uido no debe atribuirse k falta de voluntad ni de cuidado; pero todos los sacrificios daria por bien emplea- dos si por lo m^nos log-rase despertar la aficion de unos cuan- tos ^este g-6nero de estudios. Antes de acabar esta introduccion, y entrar de lleno en la primera parte de mi trabajo, s61o me falta enumerar las espe- cies que ban sido objeto de estudio, y que son las coniferas que se encuentran espontiineamente en Espana. Hoy dia, las (11) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. i4i coniferas espanolas est^n perfectamente conocidas, g'racias k los trabajos delExcmo. Sr. D. M&ximo Lag-uiia, nuestro dig-iii- simo presidente, que en la <-rocamMaIes y del posicamMum , pues mi principal objeto es el estudio de los elementos liistol6g-icos de la madera con el fin practico de hallar los caracteres distintivos de los g-6neros y especies. No ser^n, pues, objet© de estudio ni los vasos espirales y punteados, ni las diversas formas que afec- tan las celdillas del estereema; y si s61o el producto del catn- Mtim, desde que el meristema secundario del liacecillo ha de- jado de ser e\ 2)roca7nbmm. Para exponer con m^s claridad estas ideas , y 4 la vez para expresar de un modo sin6ptico la rclacion g^eneolig-ica entre 144 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14) la madera y el meristema primitivo de la yema, servir^ el si- guiente cuadro , en el que se prescinde de todos los derivados del meristema, excepto del procamMtcm. MERISTEMA PRIMITIVO. Procamhiuni. (Primer hacecillo vascular) compuesto de : Floema. Cambium. Xilema I (primario". Floema. Cambium. Xilema \ I (secu ndario). j,,^^gj.^ I I \ En el corte axil de una yema que empieza su evolucion primaveral, se ven los hacecillos de procambium partir de los rudimentos foliares, encorvarse en forma de arco, y tenderse paralelamente k las g-eneratrices del cono de vegetacion, entre elpenUema y el tejido fundamental medular. Poco de.s- pues la diferenciacion empieza en sus elementos: en la parte interior nacen vasos punteados y espirales, y las celdillas de los radios; y en la exterior tubos cribosos y demis elementos del liber. La porcion central no se trasforma y continiia en estado de meristema. Al poco tiempo los diversos hacecillos, primitivamente aislados, se tocan lateralmente, y sus porcio- nes centrales se unen para formar el anillo de camMum, que durante toda la vida del fVrbol ha de producir el aumento en di^metro. Desde este momento no se forman ya m^s vasos es- pirales ni punteados, de modo que se les debe considerar de origen puramente procamMal. El cdmhrnm reproduce regular y peri6dicamente en cada 6poca de vegetacion los mismos elementos histol6gicos , dis- puestos de igual manera, y que pueden considerarse agrupa- dos formando cuatro aparatos, k saber: I, de sosten y condi^c- cion, el tejido vascular; II, de reserva, los radios medulares, y III, de secrecion, los canales resinlferos y celdillas secreto- ras, (1) y este mismo 6rden seguir6 en su descripcion. En el anillo cambial se notau dos elementos histol6gicos de (]) Vease Ph. Van Tieghem, Traite de Botanique, fas. 4, pag. 621 (Paris, W9fi). (15) Castellarnau. — madera. de las coniferas espanolas. hs distinta forma 6 independientes en su g-^nesis, como lo prueba el heclio de no tener una misma 14mina primitiva comun, los dos tipos de celdillas que orig-inan , y que son las traqu^idas y los radios medulares. A estos dos elementos podria Uam^r- seles radial y vascular, atendiendo k sus productos; y ent6n- res resultar^ que el aparato de sosteu y conduccion pro- cede del elemento cambial vascular, y el aparato de reserva del elemento cambial radial. Los canales resiniferos y las cel- dillas secretoras tienen su orig-en en el cambium vascular, y los canales resiniferos de los radios medulares, en el radial, de modo que el aparato de secrecion depende k la vez de los dos cambium. Sin6pticamente puede expresarse la evolucion del meristema cambial. en los distintos aparatos, de esta ma- nera : Cambium. Cambium vascular. Cambium radial. Traqueidas. Can. resin. Celd. secret. Radios. Can. resin, radial. I.— Aparato de sosten y conduccion. A. — Genesis de las traqueidas. ►Solo el elemento vascular forma este aparato, de modo que puede decirse que la madera de las coniferas esta constituida, casi en su totalidad, por vasos; pues los radios medulares, ca- nales resiniferos y celdillas secretoras entran en su constitu- cion en pequeiia parte. Bien s6 que hasta el presente no es al tejido vascular al que se atribuye esta formacion, sino al l)rosenquimatoso; y que uno de los caract6res que se dan k la familia de las coniferas es cabalmente que en su madera, ex- cepto en el estuclie medular, no se encuentran vasos , estando formada unicamente por flbras areoladas. A pesar de todo eso, en mi ya citado Estudio sobre el Pinsapo, llam6 sistema 'vas- cular k la formacion cambial centrifug-a, sefialando lig-era- mente las razones que me inducian k abandonar la antig-ua y g-eneral denommacion de tejido fibroso. Uno de nuestros m^s eminentes bot^nicos me llam6 la atencion sobre el particular, liaciendome alg-unas observaciones, y probandome claramente que los autores alemanes no llaman nunca vasos (Gefdsse) k los elementos liistol6g'icos de la madera de las coniferas, sino ANALES DE HIST. NAT,— XH. 10 14C AKALES DE HISTORIA NATURAL. (16) siempre Hohzellen; y que C, Sanio las denomina lo mismo Gefiissartigen Ilolzfasern oder Hohzellen (Celule sive fibre lig-- nese traqueidse); 6 ig"ual camino veo sig-uen los ing-leses al de- nominarlas Wood-cells. Dichas observaciones, como venlan de una persona muy respetable para mi, hicieron que examinase de nuevo la Question , no ya limit^ndome k una sola especie sino abarcando todas las espafiolas de la familia, y el resul- tado lia sido afirmarme m^s en la opinion de que deben con- siderarse como vasos y no como fibras. Las razones que para ello teng-o las expondr^ al final de esta Seccion I, y ser^n lare- capitulacion de todas las diferencias que har6 notar existen entre el tejido que voy k describir y el fibroso. Para estudiar la formacion de las traqu(^idas lo mejor es examinar cortes trasversales muy delg-ados de lazonag'enera- triz, preparados en una mezcla de picro-carminato de amo- nio y glicerina. Las celdillas del camMiim est^n dispuestas en dos 6 tres liiladas circulares, colocadas alrededor del xilema, y su fig-ura es un rect&ng-ulo. Los lados mayores son los tan- genciales, y los menores y mds gruesos est^n en la prolonga- cion unos de otros , de modo que s61o forman una linea en sentido del radio. Las celdillas que ocupan el centro de cada liilada radial de camhium se dividen por medio de fines tabi- ques tangenciales y las paredes radiales crecen en longitud. De esta manera se producen en cada serie, k uno y otro lado de las celdillas meristem^iticas centrales, dos elementos dis- tintos: en la parte exterior los tubos cribosos del floenia , y las traqu6idas en la interior. Esta genesis se hace de un modo bastante regular, de manera que siempre una liilada de tra- qu6idas se contini'ia con una de vasos cribosos. Estos y aqu6- llas derivan pues inmediatamente de un mismo elemento, y se diferencian solo por sus modificaciones posteriores. De vez en cuando se opera la division de alguna celdilla del camdimn por medio de algun tabique radial, pero cada una de las dos resultantes continiia su division tangencial , de modo que no se altera por eso la ley de la generacion radial (16-- mina iv, fig. L'). Entre las liiladas de camHum vascular, separando unas ve- ces dos 6 tres celdillas, y otras diez 6 doce y ^un m^s , se en- cuentra el camMum radial, siempre compuesto de una sola fila de celdillas en el corte trasversal. colocadas en linea recta (17) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. ut y en direccion del radio. De ellas me ocupar6 al hablar del aparato de reserva. Las celdillas que por division cambial se van formando en la parte interior, son, como ya he diclio, las traqu^idas; de modo que en su orig-en estAn formadas linicamente por la membrana que inmediatamente deriva del ccmibinm, y que lueg-o sera la lamina j^rimitw a 6 media, 6 la sustancia interce- lular, como antiguamente se llamaba; pero bien pronto se re- visten sus paredes de una capa de sustancia celulosa, mks 6 m^nos gTuesa, seg-un que su formacion corresponda al prin- cipio 6 al fin del perlodo veg-etativo, y que en realidad cons- tituye la verdadera traqu^ida. Atendiendo 4 este modo parti- cular de desarroUo podria decirse, estrictamente hablando, que las traqueidas son una formacion secundaria del camUimi, pues 6ste solo forma el molde, por decirlo asi, constituido por la lamina primitiva. Esta es siempre bien visible, y el rojo de anilina la tine de un color mas subido que el resto de la mem- brana. En las preparaciones sin tefiir aparece de color ama- rillo y es muy refring-ente. Al principio su seccion trasversal es rectang-ular, pero bien pronto esta figura se modifica por efecto de la presion mutua de los mismos elementos, y tambien por no desarrollarse k la misma altura los tabiques tang-encia- les de division, y se convierte en polig-onal. Por lo reg-ular tiene cinco 6 seis lados, y alg-unas veces liasta oclio, no siendo tam- poco raro encontrar alg-unas de cuatro y tambien de tres. En el Pinsapo los seis ang-ulos son de arista viva, — vistos con un objetivo de X f'' '/^ de pulg-ada — pero de ordinario estan mas 6 m6nos redondeados, y alg-unas veces hasta el punto de for- mar superficies polig-onales de tres 6 cuatro lados curvos — prismas de caras curvas — como se ve muy marcadamente en el P. laricio y en la Welling tonia gigantea. Las caras radiales son ordinariamente mas g-ruesas. (Pinus, Zarix, Taxns, Juni- perus.) Cuando las traqueidas tienden k la forma redondeada, la lamina media no puede suministrar materia bastante para re- llenar los espacios que quedan entre sus ^ng-ulos y ent6nces se forman meatus, que son de orig-en secundario, puesto que las traqu6idas al salir del meristema son ang-ulosas y s61o lue- go se redondean. He observadoestosmefl^^w^ con bastante cons- tancia en la formacion primaveral de la Sabina (J. Sahina) y 148 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) de la Wellingtonia , y alg-unas veces en el P. laricio, Alerce }' Tejo. La lamina primitiva sufre pues estas dos modificaciones principalmente: a) sus caras radiales en lug'ar de un solo piano se quiebran en dos 6 tres, y su seccion se trasforma en una llnea quebrada; y l) sus ^ng-ulos se redondean m^s 6 m^nos. Las caras tang-enciales permanecen formando un piano, y su seccion una llnea recta, excepto en el caso de un redondeamiento excesivo de los ^ng-ulos. B. — Morfologia de las traqueidas y su union entejido vascular. La forma g-eneral de las traqueidas es la de un prisma alar- g-ado, con sus dos extremidades truncadas oblicuamente por dos pianos paralelos k una linea situada en direccion radial. En ellas se pueden disting-uir tres partes: el cuerpo y las dos extremidades. El cuerpo es de ordinario un prisma, y alg-unas veces un cilindro; y las extremidades tienen siempre una cara plana, y lo denies es continuacion do la superficie prism^tica 6 cilindrica del cuerpo. Esta es la forma g-eneral que debe atri- buirse k las traqueidas seg-un el ex^men de los cortes trasver- sales, radiales y tang-enciales, y la misma que presentan cuando estan aisladas por medio del procedimiento de Scliulz; si bien en este ultimo caso la forma prism&tica desaparece, pues al mismo tiempo que la lamina media, se disuelven los principios lig-nificantes de las paredes, y se convierten las tra- queidas en tubos celulosos de paredes blandas, terminados oblicuamente por pianos en sus dos extremidades. Claro estA que esa forma que acabo de describir debe considerarse como tipica linicamente, pues los org-anismos se someten mal al ri- g-orismo g-eom^trico. Las traqueidas se unen unas k otras long-itudinalmente por medio de las superficies planas de sus extremidades, de modo que una fila vertical de traqueidas representa un larg-o prisma cortado en varias partes — traqueidas cada una de ellas — por pianos oblicuos, paralelos todos k una misma linea horizontal dirig-ida en sentido del radio del tronco. Su union lateral de- pende de su modo de formacion que, como ya he dicho, tiene lug-ar en series long"itudinales en sentido radial, de modo que cada fila radial de traqueidas de un mismo anillo puede con- siderarse orig-inada por la division sucesivade una misma eel- (19) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. ur* dilla Ccimbial. Esta estructura se desprende del ex4men de varios cortes dados en direcciones distintas, pero he preferido exponerla a priori, lo mismo que la forma general de las tra- qu^idas, para confirmarla en el estudio detallado que de ellos voy hacer, y evitar de esta manera muchas repeticiones. En la seccion trasversal se puede estudiar perfectamente la forma de las traqueidas, y la estructura lateral del tejido que forman. Conviene teuir los cortes con rojo 6 azul de anili- na (1) para disting-uir bien la 14mina primitiva 6 media, que toma un color mas vivo, y se liace por lo tanto m^s visible; y al mismo tiempo, porque es m4s agradable y m6nos cansado a la vista el examen de la preparacion. De esta manera la la- mina primitiva se ve perfectamente, y mucho mejor que con el 4cido nitrico que es el reactivo hasta ahora empleado; y aun en las especies en que es m&s delg-ada, como en el Abeto y Pinsapo, se disting'ue bien con un objetivo regular de Vs ^ 'A de pulg-ada, y unos 70" de abertura. En los cortes sin tenir pre- parados con glicerina, aparece como una lina linea amarilla muy refringente; y me extrafia que Schacht (2) digaque en el abeto (sapln) solo se ve en los puntos en que cuatro celdillas se tocan, y que unicamente en los covteii cxcesivrmienie delgados y con los mejores odjetlvos se llega a distinguir como a una finisima linea entre las membranas primarias de dos celdillas contiguas, pues yo jam&s he encontrado dificultad en verla con objetivos relativamente debiles y de pequeiio angulo de abertura; si bien hay que tener presente que hace ya bastante tiempo que Schacht escribio su obra, y que en estos ultimos ahos la construccion de los objetivos ha adelantado de un modo prodigioso. La seccion trasversal de las traqueidas, presenta todas las formas intermedias entre el poligono y el 6valo; no obstante, en algunas especies es caracteristica una de estas dos tiguras con exclusion de la otra. Asi, porejemplo, el Abeto ylos Finns sylvestris, stroMs, montana, pinaster y pinea, pertenecen al tipo poligonal; al ovalado, el P. laricio, WelUngtonia gigantea y Tejo, y formando el tr^nsito estan el Alerce y la Sabina. (Tj Hay dos azules dc anilina. El soluble en el aj.'ua y el soluble en el aleohol. Este ultimo es el que conviene emplear. (2) Lc Microscope. Traduccion del aleman de Mr. J. Dalimier, pag. 109. 150 ANALES DE HISTORIA NATURAL. ^ Estas diferencias se ven miiy marcadas, sobre todo, en el cen- tro de la zona de otoilo. El tipo polig-onal, representado por el rect^ng-ulo, pentag-o- no, exag'ono, y k veces por el oct6g'ono, es el mas connin. El rcctang'ulo indica que no lia habido modificacion desde su ori- g-en, y se encuentra comunmente en la zona do otono, muy alarg'ado en sentido tang-encial. Cuando estf\ en la de prima- vera, tiende mejor h la forma cuadrada; y si aparece en su bor- de interno, es rectang'ular, pero con el lado mayor en sentido radial. El pent&g'ono es frecuente en las celdillas (1) contig-uas a los radios medulares, k los cuales apoyan por sus bases; y el exagono puede decirse que es la forma dominante. Toma su origen, como las dem^s, del rect^ng-ulo primitivo; y empieza por el truncamiento de dos aristas opuestas de la traqu6ida por dos pianos paralelos k su eje. En la zona de otono suele verse como estos pianos truncantes van tomando incremento, hasta ig-ualarse con las dem^s caras, y ent6nces la seccion es de un ex4gono reg-ular. Casi siempre dos de sus lados paralelos son perpendiculares k la direccion radial. Los ^ngulos diedros de las traqueidas, est^n siempre m^s 6 menos redondeados, de modo que los poligonos de la seccion participan de esta particularidad. De las coniferas espanolas, el Pinsapo es la especic que lie visto presenta los ang-ulos me- nos deformados (con d^bil aumento la deformacion no cs vi- sible), y le sig-ue el Abeto; y el m^ximo alcanza en las especies que forman el trdnsito al tipo ovalado. Este, como parte tam- bien de la forma orig-inaria rectangular, presenta todas las gradaciones entre el rect^ngulo de ang-ulos redondeados y el circulo. Como car&cter constante puede asign^rsele el que aun en las traqu6idas cuyas paredes tienen el maximo do espesor, siempre la superficie interna es paralcla a la externa. Los tr4n- sitos por los que pasa este tipo, sobre todo en la formacion otofial, son: rect&ngulo con los cuatro ^ng-ulos redondeados; rect^ngulo con los dos lados menores — radiales en la formacion de otoiio — sustituidos por una linea curva, y el 6valo. Adem^s (1; Para mayor comodidad en el lenguaje, y siguiendo el uso establecido, entiendo aqui por celdillas las secciones trasversales de las traqueidas. Deben considerarse principalmente las secciones que pasan por el centre del acerpo de la traqueida, y no por sus extrcmidadcs. (21) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. isi de estas formas cl&sicas se ven en algunas especies— Alerce, Sabina y Tejo— sobre todo en la formacion de primavera, cel- dillas pentagonales y exag"onales con los ang-ulos tan redon- deados que es facil confundirlas con los 6valos. Estas fig-uras de las secciones de las traqu^idas son un po- deroso auxiliar para la clasificacion de las maderas, pero como constituyen un cardcter de sentimiento dificil de descri- bir, y adem^s presentan frecuentes transitos, hay que tener sumo cuidado en su uso; si no es f^cil que induzca a error. Cuando por otros caract6res m4s seguros se sabe poco mas 6 m^nos la especie del ejemplar que se examina, entonces puede ser muy I'ltil, y m^s adelante se ver& c6mo sirve para distin- g-uir el P. laricio del montana, y el halepensis del pinonero; pero en todos los casos es preciso asegurarse ^ntes de que la forma es normal, lo que se consig'ue facilmente con un poco de costumbre en el examen microsc6pico de las secciones. Muchas veces por ser la tension neg-ativa que experimenta el anillo cambial menor que la ordinaria, las celdillas del tipo poligo- nal se convierten en ovales, lo que se reconoce por la presen- cia de grandes meatus y la falta de constancia en la forma. Otras veces, las traqu^idas degeneran en celdillas irregulares del tipo de las secretoras, como he observado, sobre todo, en el Abeto cultivado; pero en uno y otro caso bastara casi siempre el estudio de uncortede4 6 5 milimetrosde diametro para que se noten grandes diferencias en la figura de las celdillas, y se venga en conocimiento de que se trata de formas anormales. Muchas veces con un poco de pr4ctica se puede, por la sim- ple inspcccion de la forma de las celdillas, distinguir la loca- lidad de una especie; por ejemplo, si la madera procede de un pino silvestre de la Sierra de Guadarrama 6 de los Pirineos. Las coniferas, como las demas especies arboreas de nuestro clima, experimentan un periodo de reposo cambial en el que nada producen. Antes de empezar de nuevo la actividad de di- vision, las capas lenosas formadas iiltimamente ban absorbido y embebido gran cantidad de agua, y por lo tanto las traqu6i- das se encuentran en un fuerte estado de turgencia (1), que (1) Las ultimas traqueidas de otono pueden estar turgentes poniue iiuiclias de ellas no tienen poros, y en las ((uc los ticneu liace aumento de volumen a causa del agua embcbida por las iiarcdes. 15-2 ANALES DE IlISTORIA NATURAL. (2-2) se traduce por una tension positiva en sentido radial, que oblig-a h distender la corteza; mas lueg-o, a medida que el pe- riodo veg-etativo avanza, las circunstancias cambian, y enton- ces la corteza ejerce una tension neg-ativa que sobrepuja a la del xilema. Resulta de esto, que el camhium, durante el perio- do de actividad, se encuentra sometido a tensiones en sentidos contrarios seg'un que se le considere al principio 6 al fin; y el resultado es la modificacion de los elementos que produce (1). Esta es la explicacion de la existencia de dos zonas en cada anillo anual, llamadas comunmente de primavera y otono, aunque su formacion no corresponde comunmente con dichas estaciones, sobre todo con la ultima. Mas propio seria distin- g-uirlas con los nombres de zona interior y exterior de los ani- llos anuales. La distincion de las dos zonas estjr'i bien marcada en las co- niferas, y la parte integ-rante que cada una de ellas ocupa en el anillo anual es muy variable, y solo en t6rminos g-enerales puede decirse que el espesor de la de primavera es superior a la de otono. Su diferencia est^ siempre caracterizada, en el corte trasversal, por el manor di4metro radial de las celdillas de otono con relacion a las de primavera; y de ordinario tam- bien porque sus paredes suelen ser m^s g-ruesas. aunque en algunas especies, tales como el Tejo y la .Sabina, son casi del mismo espesor. La disminucion del di^metroy elespesamien- to de las paredes, 6 sea el paso de una zona k otra dentro de un mismo anillo, se hace de un modo lento y casi insensible; y de todas las coniferas que he examinado s61o he visto el P. austraUs de los Estados-Unidos, en que sea la union brusca y cortada, de modo que la misma distincion hay entre la zona de primavera y otono de un mismo afio, que entre esta y la de primavera del ailo sig'uiente. En las especies espanolas pueden distinguirse dos tipos dc anillos anuales. En el primero que comprende el Pinsapo, Abeto, los Junipems y el Tejo, la disminucion radial de las cel- dillas, lo mismo que el espesamiento de las paredes, cuando tienen lugar, se hace de un modo progresivo 6 uniforme desde el borde interior al exterior, y solo se acentua algo mas en las (1) Esta teoria desarrollafla con gran extension i)or J. Sachs, ha side confirmada por las experiencias de H. Vries. CJ3) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 153 dos 6 tres ultimas hiladas, de modo que en realidad no existe separacion marcada entre las dos zonas; y en el seg'undo, que comprende los g-eneros Plmcs y Piced, la formacion de otono esta bien determinada, de modo que en cada anillo, a partir de su horde inferno, se encuentra primero la zona de primavera, lu^g-o sig"ue la de transito, y finalmente, en suborde exterior, la de otono. Las celdillas del borde interno del anillo, son equi^xicas 6 uni^xicas en sentido del radio, al rev6s de lo que sucede k las del borde externo, que tienen gran desarrollo en la direccion tang-encial. Excepto en las especies que ya he indicado, el espesor de las traqu^idas de otono es mayor que el de las de primavera — el doble en el Pinsapo, Abeto, y la mayor parte de pinos. — El es- pcsamiento no siempre sehace de un modo ig-ualen todos sen- tidos, de lo que resulta una discordancia entre las figuras ex- terior e interior de las celdillas, como sucede muy marcada- mente en los Pinussylvestris, imiaster y hale2)ensis. Esta discor- dancia nace de un espesamiento mayor en sentido tangencial, que tiende a hacer que la hiz de la traqueida sea redonda 11 ovalada, mientras que el contorno exterior es poligonal alargado. Algunas veces, el espesor de las paredes es tan grande, lo mismo que la disminucion radial, que en las ultimas hiladas de celdillas las paredes se tocan. de modo que la cavidadque- da reducida a una sola linea, y aun en algunos casos desapa- rece por completo (P. sylvestris^ y pinaster.) El maximo de dis- minucion radial tiene lugar en la ultima hilada, como acabo de decir, y no corresponde con el maximo de espesor de las paredes. En el genero Pinus, este maximo esta proximamente en el centro de la zona de otono, y disminuye hacia el borde exterior hasta tal punto, que en los Pinvs sylvestris, laricio y Montana, las ultimas traqueidas no tienen las paredes mas gruesas que las de la formacion primaveral del aho siguiente, que estan junto a ellas; mientras que en las especies j»r/;zg«,j»z- naster y Jialepensis, es siempre mayor, y lo mismo sucede en el Abeto, Pinsapo y Picea excelsa. En el corte trasversal se ve bien que las traqueidas estan dispuestas en series radiales que van de un borde al otro de los anillos, y en cada serie se estudian perfectamente las mo- dificaciones que sufren las celdillas al pasar de una formacion 154 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (24) k otra. El diametro tang-encial es el mismo en toda la serie, y s61o el radial es el que cambia del modo que he dicho. En los g-6neros Pinus y A dies, se pueden estudiar bien estas hiladas, que haciendo abstraccion de las laterales quedan reducidas h una sei'ie de celdillas cuyasparedes de union son lineas rectas, y los limites laterales est^n m^s 6 m6nos en zig-zag. Cada hi- lada representa una serie de traqu^idas Mjas de ima misiiid celdilla camMal, de modo que el grado de parentesco — si puedo expresarme asi — que existe entre dos traqu6idas situadas en una misma fila^, 6 lateralmente, es distinto. La union lateral de las hiladas se hace, en el tipo claramen- te polig*onal, de modo que las membranas tang-enciales primi- tivas, unen los vertices salientes de las dos lineas en zig-zag que forman los costados. Si estos puntos salientes correspon- den al centro de las celdillas, su forma se acercar^ a la exago- nal, y al contrario, tendera tanto mas a la rectangular cuanto m6nos central sea. Segun lo expuesto hasta aqui, el di4metro tangencial de todas las hiladas deberia ser el mismo, y en realidad no es eso lo que se observa, pues hiladas de diametro menor est^n in- tercaladas a las de diametro normal. Estas corresponden a la seccion del cuerpo de las traqu^idas, y aquellas h la de sus ex- tremidades; y el hecho de presentarse tambien en filas radia- les, consiste en que la union longitudinal de las traqu6idas de una tila se hace a la misma altura. Esto se comprendera mejor al hacer el estudio del corte radial; y si no sucediese asi, no presentarian las secciones trasversales esa estructura re- gular, y el predominio de la disposicion radial, pues aunque la generacion fuese en series de la manera que he indicado, las secciones del cuerpo aparecerian mezcladas, sin 6rden al- guno, con las de las extremidades, y toda disposicion regular se borraria. Esto es lo que sucede en el tejido fibro-lenoso de las dicotilcdoneas. La l&mina media tangencial, corresponde siempre a la di- vision de la celdilla cambial, y marca la union de dostraqu6i- das hermanas;y la radial sera, segun los casos, correspondiente k la union lateral 6 longitudinal de las mismas. Sobre este particular insistir6 m^s adelante. La dimension de la seccion de las traqu6idas que me parece ser mas constante en las diversas especies, es el diametro tan- (25) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas, 155 g-encial de las celdillas mayores de la ultima hilada de otoiio. La sig"uiente lista expresa, en mil6simas de milimetro el t6r- raino medio de varias medidas que lie obtenido en los ejem- plares de mi coleccion; y el eleg-ir los di^metros mayores, es porque corresponden al cuerpo de las traqu6idas, pues de otra manera cambiarian en una misma traqu^ida segun el sitio en donde fuese dada la seccion. Juniperus communis. 20 d 25 |x. — Sahina ... 30 a 35 u.. Taxus baccata 25 a 30 (j. (variable). Larix europcea 40 a 50 [j.. Picea excelsa 40 a 45 p.. Abies pectinata. ... 40 a 45 a. — Pinsapo 40 a 45 jx. Pinus syhestris. ... 40 a 50 ja. Pinus laricio 40 d 45 [j. — viontana 30 a 35 jj. — pinaster 50 a 55 {a — pinea 50 a 55 [a — halepensis 40 a 50 [x — Strobus 30 a 35 /* — australis 40 a 45 /» Para estudiar la forma long-itudinal de las traqueidas, y sus relaciones en este sentido, es preciso el examen de cortes ra- diales y tangenciales. Estos, sobre todo, son de la mayor [uti- lidad, puesto que contienen las trazas de los pianos de union de unas traqu6idas con otras; y como ademas diclios pianos le son perpendiculares, porser paralelos a los radios, resultaque determinan su verdadera posicion. A pesar de esta ventaja, y de la facilidad con que pueden estudiarse, casi todos los auto- res de bot^nica y microscopia que conozco , prefieren el exa- men unico del corte radial, que es dificilisimo de interpretar en lo tocante a la union long-itudinal de las traqueidas. No s6 ning-un dibujo bueno de esta seccion, pues los que no pecan por falta de exactitud, pecan por deficiencia, esto es, por pre- sentar s61o parte de lo que se ve con el microscopio, supri- miendo lineas muy importantes, sin las que es imposible for- marse una idea clara del tejido. En esta categ-oria coloco los g-rabados de Saclis, Schacht, Van Tieg-liem, Pelletan, Beck, Griffith, etc., etc., aun prescindiendo de que alg-unos de ellos no pertenecen ni al g-enero ni k la especie que su epig-rafe in- dica. Desde que empec6 a dedicarme al estudio de las coniferas, me llam6 la atencion la dificultad de ver bien las relaciones long-itudinales de las traqueidas en los cortes radiales,y sobre todOj la diferencia que se observa cntre la complicacion de li- 156 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (26) neas que revela el microscopio y la sencillezde los dibujos. Al principio atribiii la causa k la poca delg-adez de mis prepara- ciones; pero cuando logr^ hacerlas de 2 centimos de mili- metro de espesor, y ^un de m6uos, y continue, viendo lo mis- mo, y lo mismo veia en las de M. Bourgogne, que tienen fama europea, abandon^ esa idea, y me convenci de que la sencillez de los dibujos era la que estaba equivocada. Contribuy6 k ello tambien, el ver que Mr. Beck (1), que tan magistralmente di- buja 6 interpreta los objetos microsc6picos mks dificiles, tales como las escamas de la Podura y Lepisma, la Plewrosigma, Na- vicula rhomboides y formosum, Arachnodiscus japonicuTtij otros test-objects, contiesa el mismo, al tratar de dibujar el corte ra- dial de la madera de una conifera, en fondo negro — hermoso grabado bajo el punto de vista artistico — «que es imposible representar su verdadera apariencia por medio del dibujo. » La dificultad de interpretacion, producida por la confusion aparente de lineas, creo es el motivo principal que sostiene aim la idea del tejido fibrosa de las coniferas, y por eso no puedo m6nos de recomendar su estudio. Para 61 me sirvo, con muy buen resultado, de un microscopio binocular estereosc6pico, y de objetivos no muy fuertes, de */» a V* de pulgada, de mo- derado angulo de abertura, pero de gran profundidad local. De estamanera, como se ve el relieve, parte de la dificultad desaparece, pues en seguida se distinguen las lineas que cor- responden al piano anterior y posterior, lo que no se ve con microscopio monocular; pues si bien enfocando distintos pia- nos se podran observar todas las lineas, sucede que cuando se ven las superiores desaparecen las inferiores , y es imposible toda comparacion. x^lgunas veces me he valido de un medio que me ha dado buenos resultados, y consiste en dibujar en distintas hojas de papel trasparente todo lo que aparece en cada piano focal, reunirlas kn^go y mirando al trasluz se tiene una idea verdadera de lo que la preparacion representa. Las causas que principalmente motivan la dificultad de interpretacion de los cortes radiales, en lo referente a la union longitudinal de las traqueidas, son: 1 ." Que las lineas de la cara superior 6 inferior de la seccion (;l) «A Treatise on the Construction, Proper use, and Capabilities of Smith, Beck and Beck's Acromatic microscopes.» por R. Beck; descrip. de la lam. xi. (27) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. m: no se proyectaii en los mismos sitios como sucede en la tras- versal, en la que las lineas correspondientes a los dos pianos est^n homolog-amente unas sobre otras, de modo que en las distintas posiciones del foco siempre se ve lo mismo, con la sola diferencia de la claridad. 2." Que cada traqu^ida, seg-un los casos, puede estar repre- sentada por un numero distinto de lineas. Si el corte es como representa la fig-. A {\km iv, fig*. 2), cada traqu6ida da cinco li- neas; si como la fig". Ctres, y dos 6 tres si eatk como en B. Con- sid^rese aliora las diversascombinacionesy el distinto numero de lineas que puede producir, cuando adem&s de las paredes verticales del cicerpo entran en el corte las oblicuas de sus ex- tremidades. 3.° Que como se carece de la proyeccion borizontal, es de- cir, de las partes superiores (A, B y C, fig*. 2.'' de la l^m. iy) y s61o se ve el conjunto de lineas verticales, es imposible reunir- las, en la mayor parte de los casos, de modo que cada g-rupo represente una traqu6ida. En efecto, en C, por ejeraplo, el mis- mo sistema de lineas puede corresponder a las proyecciones horizontales fig-uradas en a, b, c y d. 4.' Que no se tiene la seg-uridad de que los pianos secantes sean paralelos k los ejes de las traqu6idas, ya por efecto de no existir medio material para dirig-irlos en tal sentido, ya tam- bien porque muclias veces dichos ejes no son lineas rectas. De esto resulta que la seccion podr4 pasar de una traqu6ida h otra sin tener medio de conocerlo, y 5." Que las caras planas que forman las extremidades de las traqu6idas, por ser muy oblicuas, seran casi paralelas k los pianos de seccion y de ordinario no estar^n contenidas en su totalidad en el corte, de modo que solo ser^ visible uno de sus extremos. A estas causas debe anadirse la confusion que produce la mayor 6 menor irreg-ularidad de las traqu6idas, pues distan mucbo de ser cuerpos g-eom6tricamente reg"ulares; y tambien que cuando quedan porciones de paredes tales como en a dela fig". A , (Ikm. IV, fig". 2.°), es f^cil, por la presion que sobre ellas se ejerce con la laminillacubre-objeto, al hacer la preparacion, rebatirlas en un sentido distinto del que deben estar, en b, por ejemplo, y alterar por esta causa la serie de lineas verticales. Me he permitido esta pequena digresiou sobre la interpreta- 158 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (28) cion del corte radial de la madera de las coniferas, para que se vea cuan f^cil es equivocarse y atribuir el a2mrenU desorden de las traqu6idas k la textura fibrosa; y al mismo tiempo para que se vea que si difiero algo de la opinion de alg'unos ilustres bo- t&nicos, no es k la lig-era y sin liaber hecho antes un estudio detenido. Toda la dificultad que se presenta en el corte radial para ver bien la union delastraqu^idaslong-itudinalmente, se convierte en facilidad al examinar el tangencial. Enefecto.en^laparece deun modo claro (l^m. iv, fig*. 10),queest4n unidas por las su- perficies planas de sus extremidades, formando series long-i- tudinales. Los radios medulares respetan siempre esta union, "pwe^ jamas se encuentran entre los pianos de sus extremida- des, 6 sea interrumpiendo la serie long-itudinal, sino siempre entre los cnerpos, disminuyendo su trabazon lateral; y lo mis- mo acontece con los canales y celdillas resiniferas, de modo que bay que suponer que la faerza de union en sentido long-i- tudinal es mucbo mayor que en el lateral, y que por lo tanto, cada serie vertical forma un todo aut6nomo. Esto le disting-ue del tejido flbroso, que presenta en todos sentidos ig-ual fuerza de union. Por medio de la fotog-rafia se podria representar fielmente el corte radial, y esa era mi intencion, pero laabsoluta caren- cia de medios que en esta localidad (1) bay para ello, me ba hecho desistir. C— Paredes de las traqueidas y sus modificaciones. Sig-uiendo el desarroUo de la membrana de las traqu6idas desde el principio de su formacion, lo primero quebar6 notar es que en el sentido estricto de la palabra, no debe considerarse como producto del camhmon, pues como ya he dicho 4ntes, su formacion empieza despues del completo desarrollo de las^;ro- traqueidas — si asi seme permite llamarlas — constituidas I'lni- camente por la lamina primitiva. Estas 'pro- traqueidas^ por un trabajo individual, revisten sus paredes de sustancias celulo- sas que dan orig-en k la traqu6ida, y que nunca se confunden como lo prueba la existencia distinta de la lamina intermedia en todas edades. (1) San Ililefonso ^Seg-ovia). , (29) Castellarnau. — madera de las coni'feras espanolas. 159 Nacla dire respecto al mecanismo del crecimiento de la mem- brana, porque s61o expong"o aqiii observaciones puramente personales, y sobre este particular no las lie liecho. Me limi- tary k indicar que en la mayor parte de las especies el espesor es mucho mk& grande en las traqu^idas de otono que en las de primavera — como 1 : 6 en la Picea excelsa, y como 1 :5 en el P. syhestris — si bien en otras ap6nas se nota la diferencia, como en el Tejo. Los reactivos obran tambien de muy distinta manera seg-un ix la formacion k que pertenezcan, como es f4- cil observar tratando los cortes trasversales por el cloro-yo- duro de zinc solo, 6 bien en combinacion con el 4cido sulfu- rico diluido. Siempre atacan de un modo m4s r^pido y com- pleto las de otono, sobre todo en las especies cuya diferencia de espesor es muy notable. Estas observaciones llevadas con buen criterio, escog-iendo bien los reactivos, y sirvi^ndose ade- m^s de alg-unos fermentos tales como e\ BaciUns AmyJohacier, 6 de otros apropiados, podrian dar bastante luz sobre las cua- lidades de duracion de las maderas, conveniencia del mayor 6 menor desarrollo de cada una de las zonas, 6 influencia de la epoca en que ban sido cortadas. En cuanto k la estructura y propiedades 6pticas de las pa- redes alg-o podria decir, pues en la actualidad me estoy ocu- pando de ello: pero como me falta aim mucho que estudiar, y son varias las dificultades que lie de veneer 4ntes de darnie explicacion satisfactoria de muchos fen6menos, he de dejarlo para otra ocasion. La luz polarizada es un auxiliar poderoso para el estudio de las propiedades 6pticas de los cuerpos , y desde que se emplea en el an^lisis microscupico son ya muchos los descubrimientos que se le deben. En la introduccion he dicho ya alg'O respecto a los microscopios y aparatos de pola- rizacion de que me sirvo, y aqui solo liar6 notar de paso que mis observaciones no siempre est^n conformes con las de otros autores. Por ejemplo, seg-un Van Tieghem (loc. cit. p4g-ina 563), dos de los ejes de elasticidad est^n en un piano tang-ente a la traqueida, y son perpendiculares al sistema de estrias de que lu6g"0 hablar6. No dig"0 que esto no sea exacto en la mayor parte de celdillas veg-etales, pues para ello no teng-o datos, pero si puedo decirlo trat4ndose de las coniferas, pues en todas ellas, cuando las estriaciones se manifiestan, sig-uen una direccion pr6ximamente de 45" con el eje de la traqu6ida, y 160 ANALES DE HISTORIA NATTRAI.. (30) por lo taiito, si diclios ejes les fuesen perpendiculares, con los Nicoles cruzados corresponderia una extincion cuando el eje de la traqu^ida formase un ^ng-ulo de 45" cou el piano de pola- rizacion del analizador y sucede cabalmente lo contrario: cuando el ^ng"ulo es de 45" hay m^ximo de luz, y extincion cuando es ig-ual k 0°, lo que indica que los ejes de elasticidad 6ptica deben estar en la direccion paralela y perpendicular al eje de la traqu6ida. Tampoco estoy conforme en que en todos los casos las secciones trasversales de las membranas presen- ten la cruz neg-ra con los Nicoles cruzados, pues en ciertas po- siciones hay extincion completa. Al tratar de los poros areolados, indicaretambienlosfen6me- nos m^s notables que presentan examinados con la luz pola- rizada, dejando para otra ocasion un estudio m4s completo so- bre este particular. Las modificaciones que afectau h la membrana de las tra- qu^idas, pueden reducirse a las esculturas 6 marcas espirales y k los poros. Estos consisten siempre en soluciones de conti- nuidad, y las esculturas provienen de un mayor desarroUo centripeto en determinados sitios. Los poros y las esculturas en relieve se combinan en los poros areolados. resultando lo que alg-unos bot^nicos franceses llaman sculpture en creux. Fuera de este caso las esculturas son siempre bandas u filetes en relieve dispuestos en espiral. § Esculturas espirales. Tres tipos de esculturas espirales hay que disting-uir en las coniferas espaiiolas: el primero y m^s g-eneral, consiste en las estrlacmies, que de un modo constante 6 accidental pueden presentarse en casi todas las especies, y los otros dos pertene- ceh exclusivamente al Tejo y al Alerce. a) Estriaciones. — Las estrias est4n en intinia conexion con la estructura de la membrana; y tanto Sachs como Van Tieg-- hem, las explican por la disposicion particular de las lami- nillas m4s y m6nos refring-entes de que se compone. Seg-un este modo de ver no deberian considerarse como esculturas, y se asemejan mucho a los pianos de crucero de los minerales. Observadas con un buen objetivo de Vs de pulg^ada, aparecen como lineas finas y singrueso, arrolladas en espiral, y tan pr(j- ximas unas de otras que no se disting'ue espacio alg-uno inter- (31) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. lei medio. En el corte longitudinal de las paredes (secciones tan- g-encial y radial), ob^ervado con el mismo objetivo, los bordes est&n formados por una linea recta^ sin que presente trazas de eminencias ni depresiones, lo que parece probar que en reali- dad dichas estrias no est^n formadas por ning-una escultura en relieve ni en hueco, sino que s61o son debidas al distinto po- der refring-ente de los elementos de la membrana. Mas otras veces, como lie observado en la WeUingtonia gigantea, se pre- senta una marcada tendencia al hilo espiral en relieve, consti- tuyendo un principio de tr^nsito,, aunque remoto, k los dos tipos sig'uientes. Las estriaciones se observan principalmente en las traqu^i- das de otoiio, y no son incompatibles con las demas escultu- ras espirales, pues muchas veces se ven en el Alerce, ademds de las que describir6 comocaracteristicas deesta especie. Todas las coniferas pueden presentarlas, si bien en alg-unas, como el P. laricio y montana, J. commimis. etc., etc., son coraunes, y en otras raras veces se ven, como en el P. sylvestris, Picea ex- celsa, AMes Pinsapo, etc., etc. Me ha parecido observar de un modo g-eneral, que las estriaciones se presentan mas desar- rolladas en las especies cultivadas fuera de su reg-ion propia. Las estrias no pueden confundirse con las dos sig-uientes clases de esculturas espirales, cuando se observan con un au- mento conveniente ('/s de pulg-ada); pues i^w fades es comple- tamente distinta. La influencia que ejercen sobre los poros la tratar6 al hablar de ^stos. b) FiJetes esinmles. — Esta escultura es propia del Tejo (1) que la tiene siempre bien marcada, lo mismo en las traqu^idas de primavera que en las de otono. Est^ formada por un filete de seccion rectang-ular (l^m. iii, fig-. 2 y 8) con los ^ng-ulos no re- dondeados, de manera que en el microscopio, con cualqiiiera iluminacion, se ve siempre bien terminado por dos lineas ne- gras perfectamente definidas; y en la seccion long-itudinal de las paredes aparecen los bordes con losdientes rectangulares. Las dimensiones del filete son de 2 k 3 u. de altura {y- = y^de milimetro) y otro tanto de ancho; y el espacio entre filete .y filete es siempre m^s g-rande, pues oscila entre 5 y 20 i^. El (1) En las coniferas de Espaua se entiende, pues, el g-enero CuUitris, tambien la presenta, segun Hartig. ANALES DR HIST. NAT. — XII. 11 16iX AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (32) paso de la espiral es muy variable, pero por lo reg-ular es ma- yor en las traqu^idas de primavera que en las de otofio. En estas ultimas no es raro ver la espira trasformada en anillos (lamina iii, fig-, 8), como tampoco lo es que la espiral sea do- ble, en vez de sencilla, en las de primavera. c) Ondulaciones esjylrales (1). — En la seccion longitudinal de las paredes del Tejo, el borde interior aparece claramente in- terrumpido, de trecho en trecbo, por las secciones rectang-u- lares del filete, como se ve bien en la fig*. 2 de la Uim. iii; pero en el Alerce la linea interior se presenta undulada (fig'u- ra 12, lam. iii), sin que haya verdaderos ^ng-ulos entrantes, pues est4n sustituidos por una curvay los salientes est&n tam- bien redondeados. De aqui resulta que las espirales, vistas con un aumento conveniente (Vg de pulgada), no tienen losbordes definidos, sino que aparecen como lineas brillantes li oscuras, y mis 6 m^nos desvanecidas, seg-un la posicion del piano focal del microscopic con respecto al foco prismitico de la estria. Habiendo tan s61o comparado una vez las espiras del Alerce con las del Tejo^ no es ficil confundirlas. Por lo comun, en el Alerce, las ondulaciones espirales solo se ven en las traqu^idas de otoiio, y no es raro que presenten la disposicion anular 6 reticular. §§ Por OS. En las traqu6idas se encuentran poros de distintas clases, seg-un que se desarrollan en las paredes de contacto con los radios medulares 6 con ellas mismas. En este iiltimo caso son siempre los conocidos con el nombre de poros areolados los que se ven; y por mis que Van Tieg-hem afirma (loc. cit. pig". 560) que son puntuaciones simples las de las caras intero-posterio- res, jamas he podido ver tal cosa, sino siempre poros areola- dos, como dir6 al tratar de las especies que los presentan. Los de las caras de contacto con los radios medulares, pueden ser tambien areolados en alg-unos casos,y ent6nces su diametro es, por t(^rmino medio, mitad menor; pero por loreg-ular pertene- cen al g-rupo de los poros sencillos, y a alg-unos por su tamaiio les corresponde mejor el nombre de aherturas que el de poros. (1) Doy eate nombre, d falta de otro mejor, para no confundir esta escultura cou la del Tejo. (33) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 163 Sus formas y disposicion son muy variadas, de modo que los radios medulares presentan distintos aspectos que son de gran utilidad para la clasificacion. Como caracter g-eneral puede asig-narseles el ser poros abiertos, es decir, no puntuaciones cerradas por la lamina primitiva, * Poros areolados. La forma de los poros areolados est^ bien conocida, y tanto Schacht como Sachs la describen bien, k pesar de que en los dibujos que este ultimo pone en la p^g*. 34 de su Bot^- nica (1) encuentro un pequeno error, k mi modo de ver, y es que la l&mina primitiva parece dividirse en dos, y tapizar in- teriormente las paredes de la cavidad lenticular, cosa que en realidad no sucede. Su desarroUo puede estudiarse sin dificul- tad en los cortes muy delgados de la region del camdmm, sobre todo en los tang-enciales y radiales. El primer g-rado de su evo- lucion consiste en un cambio de las propiedades Opticas de la membrana primitiva, limitado en determinados espacios cir- culares, cambio que se nota 4ntes de que empiece a formarse la membrana de la traqu6ida, y que en realidad no be podido averiguar en que consiste. Estos espacios circulares aparecen m^s oscuros que el resto de la lAmina, de aspecto granujiento 6 punteado^ y ligeramente coloreados, habiendo notado que el color depende de la manera que esta beclia la correccion cro- m^tica del objetivo que se emplee en su ex^men. Cuando la formacion de la membrana celular empieza, en la circunfe- rencia de cada espacio se desarroUa un anillo brillante cuyos bordes avanzan liacia el /irea oscura, hasta llegar k un limite en el que quedan estacionarios. Esta evolucion se liace en un i()do como describen, 6 por mejor decir, representan Sachs y Schacht en las figuras ya citadas, y por lo tanto no entro aqui en m4s detalles. El diimetro de los espacios circulares como aparecen como primer signo de los poros areolados, es poco mas 6 m6nos, el que ha de tener el poro cuando haya llegado k su completo desarrollo, lo que tiene lugar con suma rapidez, pues le ha alcanzado ya en las traqu6idas que est^n separadas del cam- (1) Traiiif de Botaniqitp, poi- J. Saelis, traduciilo S'mien- tras que el n. s. anda solamente el n. 0. (o 8 > n. O.J Ent6n- ces — el eje de la traqueida est^ en la direccion B.-O. — los dos brazos vuelven k ser perpendiculares; y durante un giro completo de la preparacion liabra cuatro posiciones iguales a 6sta, correspondientes a los 4ngulos 0°, 90", 180°, y 270°; y cuatro tambien en las que los brazos alcanzaran el m^ximo de inclinacion, y ser^n cuando el eje de la traqueida' forme con el piano de polarizacion primitiva los ^ngulos de 45°, 135°, 225° y 315°. Como 4ntes ya he diclio , en la actualidad me estoy ocupan- do en el estudio de estos fenomenos, y espero darlos k conocer extensamente en otra ocasion ; asi es que ahora s61o apuntar^ ligeramente que pueden explicarse de un modo satisfactorio suponiendo que las vibraciones del 6ter se efectuan tangen- cialmente a una elipse, De esta manera se concibe perfecta- mente el movimiento de los brazos con distintas velocidades, y liasta se puede determinar la relacion entre sus di^metros, y su posicion. En los poros de primavera, por ejemplo , el dia- metro mayor es perpendicular al eje de la traqueida, y en los de otono suele serle paralelo, como se deduce de la disposicion de la cruz cuando dicho eje forma un angulo de 45° al NB. 6 al NO. En las traqu6idas intermedias los dos ejes son , por lo regular , iguales, y ent6nces las vibraciones son tangentes a una circunferencia , y por lo tanto los brazos de la cruz son perpendiculares 6 invariables (fig. 2) durante todo un giro de la preparacion (1). ** Poros mdiales. Ademas de los poros areolados que acabo de describir, y que se encuentran siempre en las paredes de las traqu6idas en contacto con otras traqu^idas , se desarrollan otra clase de po- ros 6 aberturas en las que estAn justapuestas a los radios me- dulares, y que por este motivo las llamar6 radiales. Pueden (1) Igual fenomeno sucede con una lente biconvexa de espato calizo , tallada per- pendicularmeute a su eje. 172 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (42) agruparse en estos tres distintos tipos : a ) poros radiales areo- lados; b ) poros sencillos-pseudo-areolados , y c ) aberturas ra- diales. El tipo a) se encuentra de un modo constante en todas las especies de los g'(^neros Pinus, Picea y Larix; el b) en las de los generos Abies, Taxiis y Jimipei'iis, y alg-unas del g^nero Finns ; y el c) s61o en determinadas especies de este ultimo g^nero. a) Poros mdiales areolados. — Descritos ya los poros areola- dos, ning-una particularidad ofrecen cstos; y su diferencia esencial consiste en qvie en su formacion no intervienen dos traqu^idas, sino una sola, y una clase especial de celdillas ra- diales que se encuentran en los g^neros Pimis, Picea y Larix, y que describir6 en el Aparato de reserva. Su di^metro oscila alrededor de 10 /i, y es por lo m^nos menor en una mitad que el de los poros areolados. V^ase la fig-. 8 de la l^m. ii , que repre- senta la seccion de varios de estos poros en el pino piilonero, y las 1 , 4 y 7 de la lam. in, en las que est^n vistos de frente. b) Poros sencillos 2)seiido-areolados. — Tal vez este nombre parecer^ raro, pues si los poros son sencillos no son areolados, y viceversa; pero como no se que nadie se haya ocupado de ellos, y les haya dado nombre, propong-o este a falta de otro mejor, entendi^ndose bien que se refiere no k un poro indivi- dualmente, sino k todo el tipo. Un estudio hecho k la lig'era me Imbiera dado dos clases de poros : los sencillos y los pseudo- areolados; mas como despues de un examen detenido lie visto el paso de unos k otros por transitos insensibles , y esa trans- formacion se hace de un modo constante, creo deben reunirse en un solo tipo; pues si bien fijandose en los extremos de la serie aparecen claramente los poros sencillos en uno , y los pseudo-areolados en el otro , estudiando las formas interme- dias se ven claramente los lazos de union y de g-^nesis que entre los dos existen. Los llamo pseudo-areolados porque en una de sus formas extremas presentan una areola, no muy visible en alg-unos casos, pero debida siempre a un modo de formacion distinta de la de los poros areolados. En el corte radial del Abeto y Pinsapo (1) se puede estudiar (1) En mi Estudio sobre el tallo del Pinsapo decia que los poros de los radios me- dulares eran sencillos , ovales, etc., etc. Un estudio mas detenido , y la comparacion con los de otras especies me ha hecho ver que no era asi. (43) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. iri perfectamente toda la serie que contiene este tipo de poros, pues los dos extremes de ella se encuentran ig-ualmente des- arrollados. En las traqu^idas de primavera los poros son sen- cillos, ovalados, con los bordes bien definidos , y terminados por una sola linea. Su di^metro es por t6rmino medio de 7 a. En las de otono son areolados, con el borde exterior de la areola circular y el interior eliptico alarg-ado, y alg-unas veces casi lineal. Su eje est^ inclinado con respecto al de la tra- qu6ida. Entre estas dos formas se encuentran todas las inter- medias representadas en la fig-. 3 de la l^m. iv. En los pinos pinonero, halepensis y pinaster se ve tambien el desarrollo completo de la serie, pero en los poros seucillos falta la reg-u- laridad del contorno, debido k la presencia de lineas semejan- tes k las de que be hablado al tratar de los poros areolados , y que est&n representadas en la mi.sma fig-ura. En las traqu^idas de otofio la areola es circular, y el poro lineal 6 eliptico muy alarg-ado, sobresaliendo bastante en alg-unos casos del borde de la areola, y sig-uiendo las lineas de estriacion. En el Tejo s61o se presenta — por lo m6nos en las especies que he podido examinar, — la forma areolada, lo mismo en las traqu6idas de primavera que en las de otono. La abertura del poro es elip- tica, pequena y ocupa el centro , siendo ig-ual en todos los poros (fig' 16, l^m, ii; y 2, 14m. iii). Una cosa an^log-a sucede en la Sabina (J. Sablna), aunque se nota alg-una variacion en la forma del poro seg-un pertenezca 4 las traqu6idas de otono 6 de primavera, y en el Enebro (J. comnmnis) vuelve otra vez 4 presentarse toda la serie, desde el poro sencillo liasta el areolado con la abertura lineal, que sobresale mucho del borde exterior de la areola. Los poros pseudo-areolados se disting-uen k primera vista de los areolados, por su abertura , que jamas es circular, sino siempre mks 6 m^nos eliptica 6 lineal , ^ inclinada con res^ pecto al eje de la traqu6ida. En las fig-uras 16 de la 14m. ii y en la 2 de la iv puede verse perfectamente el modo como est4n formados. En la primera, las paredes de la celdilla radial no toman parte alg-una en su formacion , y en la seg-unda linica- mente por un lig-ero reborde que se desarrolla en su cara inte- rior. Estos poros pueden colocarse en el g-rupo de las escultu- ras en hueco; y se comprende bien que s61o se presenten en las traqu6idas cuyas paredes teng-an cierto espesor, pues em- 174 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (44) piezaii por ser poros seiicillos , y solo k medida que 6stas en- gruesan se van convirtiendo en pseudo-areolados. c) Aleftiiras radiales. — Por su g-ran tamauo, mas propia- mente que j^oro^ me parece deben llamarse aberturas las solu- ciones de continuidad de las paredes de las traqu6idas de que voy k tratar. Por reg-la general puede decirse que ocupan toda la superficie de contacto entre 6stas y las celdillas de los ra- dios, y s61o se encuentran en las especies espanolas del g-^ne- ro Pimis: sylvestris, laricio y moniana, y adem4s en el Strohis y australis. Comparando dos cortes radiales de pino silvestre y laricio, se nota en seg"uida una gran diferencia entre sus aberturas. En el silvestre (fig-. 5, l^m. ii, y fig-. 1, \km. iii), ^primera vista se conoce bien que son simples aberturas en las paredes de las traqu6idas; pero en el laricio (fig-. 6y 4, 14m. ii), las aberturas est4n formadas por la interseccion de dos elipses, y en una misma traqu6ida se ven colocadas en series, encadenadas y cortandose dos k dos, lo que da origen k los espacios abiertos. Ig-ual fen6meno se observa en el P. moniana. A primera vista no se comprende esta disposicion, 6 por lo m6nos yo encontr^ en ello alguna dificultad, y s61o despu6s de un detenido ex4- men y de ensayar varias explicaciones, creo liaber Ueg-ado k la verdadora, que sera la que lu6g-o expondr6. Estas dos formas de aberturas, son de g-ran utilidad para la clasificacion, y, por lo tanto, es preciso disting-uirlas con dis- tintos nombres, y k falta de otros mejores, llamar6 aberturas cuadradas 6 del tipo rectangular cuadrado k las del pino silves- tre, no porque siempre sean cuadradas, pues pueden presen- tar distintas formas, como se ve en las fig-uras anteriormente citadas, sino porque en su maximo de desarroUo libre — en las traqu6idas de primavera — tienden siempre a la forma cuadrada 6 rectang-ular; y elipticas, k las del pino laricio, por una razon ig-ual. Las aberturas cuadradas se acomodan a la anchura radial de las traqu6idas, que es menor en las de otono que en las de primavera, y como laaltura de las celdillas radiales es siempre la misma, de aqui resulta que afectan en an mismo radio todas las fig-uras, desde la rectangular, alargada en sentido radial, hasta la lineal paralela al eje (fig. 7, 14m. ii). Algunas veces no toda la superficie esta abierta, sino que quedan algunas (45) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. ns fajas que, a manera de istmos, unen los dos bordes opuestos, como se ve en la fig-. 5. Entonces, en lug-ar de una abertura Linica hay dos 6 tres, pero suprimiendo estas fajas de division queda restablecida la forma tipo. En el pino tea, de los Estados- Unidos (figr. 4, 14m. iv), alcanza esta particularidad sum4ximo, hasta el punto que, eri alg-unos sitios, el espacio que deberia ocupar la abertura iinica est& Ueno por otras varias mks peque- ilas y de fig-ura casi oval, que sin un ex4men detenido, podria creerse que correspondian al tipo 5), descrito anteriormente; mas fij4ndose en que el niimero de aberturas de cada espacio es muy variable, en que son de distintos tamanos y forma y en su tendencia k rellenar todo el espacio radial, se comprende que son una deg-eneracion del tipo cuadrado, como lo prueba ademas palmariamente el encontrarse tambien alg-unas aber- turas completamente normales y el entrar en la composicion de los radios las celdillas celulosas de paredes lisas, como en su lug-ar se vera. No s6 que hasta ahora ning-un botinico se haya ocupado en estudiar las aberturas elipticas, a pesar de que su disposicion particular no deja de ser bastante curiosa y no f^cil de com- prender k primera vista. En un corte radial delg-ado, aparecen como k una serie de elipses, con sus ejes mayores alg"o incli- nados con relacion a los de las traqu6idas y cortandose dos k dos, de modo que la parte superior de la abertura corresponde k una elipse y la inferior k otra. Estas fig-uras elipticas, que como es de esperar no tienen regularidad matem4tica, tienden a la forma cuadrang'ular en las traqu6idas de primavera y k la eliptica alarg-ada en las de otono, y sus intersecciones, por lo tanto, toman todas lasformas intermediasentre la cuadrado- redondeada y la eliptico-lineal. Para comprender bien c6mo resultan las aberturas de la interseccion de las elipses, lo mejor es estudiar las traqu6idas aisladas por el procedimiento de Schultz, y tratarlas lu^g-o por el cloro-yoduro de zinc y el acido sulfi'irico diluido. Por este medio se pueden observar las aberturas deserabarazadas de las celdillas radiales y en diver- sas posiciones, y, sobre todo, con las paredes muy hinchadas y de color, lo que favorece mucho los efectos de perspectiva. La fig". 12 de la lam. ii, representa la pared de una traqu6ida asi tratada, y la 15 de la \km. iv, una fig-ura te6rica para hacer ver bien la disposicion de las aberturas. Cada una de 6stas 176 ANALES I)E HISTORIA NATURAL. (46) est^ compuesta de dos mitades colocadas en distintos pianos. Si una de ellas, la a — a' — a", por ejemplo, esta colocada en la cara anterior de la traqu^ida, la 5 — b' — b" lo estar^ en la posterior. En realidad, las elipses no existen y solo hay semi- elipses (c), pero por un efecto de perspectiva debido k la su- perposicion de la llnea c—c" con d—d", resulta la elipse a', e', d',f', y de un modo an^log-o nacen las denies. Seg-un esta manera de ver, cada abertura formada, al parecer, por la in- terseccion de dos elipses, corresponde en realidad h dos aber- turas semi-elipticas colocadas, una en la cara anterior y otra en la posterior de la traqu6ida, y en posicion invertida como se ve en la fig-ura C, en la que las de linea llena representan estar en la cara anterior y las de puntos en la inferior. Las ef y e' /, se proyectan en la inters(*ccion de las celdillas radiales y no son visibles; y muclias veces no lo son tampoco aunque dichas celdillas no existan, porque el borde, en lug-ar de estar en arista viva, es redondeado. La secciun de los tabiques 6, d, es un romboide como se ve en la fig-ura C. La difereucia real entre las aberturas ellpticas y cuadradas, aparecer^ aliora bien claramente. Estas ultimas no dependen de la combinacion de las aberturas parciales de las caras an- terior y posterior, puesto que son semejantes y est^n homol6- g-amente colocadas, y si posible fuese suprimir una de ellas, la forma general de la abertura seria la misma, mientras que en el tipo eliptico, si tal cosa pudiera liacerse, las aberturas, en vez de ellpticas, serian solo semi-elipticas. El cloro-3^oduro de zinc y el ^cido sulfurico, infiuye en las aberturas cuadradas de un modo bien diferente que en las ellpticas, como se puede ver en la fig-. 11 de la 14m. ii. Alg*unas veces, debido k la distinta accion que ejerce en las diversas capas, hace aparecer dos bordes long-itudinales, lo que nunca se ve en el tipo eliptico. Ell las fig-uras 2 y 7 de la misma lamina estan representadas, en corte trasversaly radial, las aberturas del tipo cuadrado en la formacion de otono ; y en las 3 y 4, en ig-uales circunstan- cias las del eliptico. La difereucia es bien marcada y confirma la explicacion que de estas ultimas acabo de dar. Descrita ya la forma, posicion , desarrollo y demas particu- laridades de los elementos que forman el aparato de sosteu, 47ui/c'sd(' /{/ Soc ('s/xnn^/if {/fJ//s/. //<-//. /bnu) X//.L{//n./. hp iden drum Ji/yfri xhii //' . E. Ju rutju -//////f'S(/(' /// Sf'c. (\s/)f/f/(^/(/ ///' ///y/. //<-//. I'o/i/i) . \7/./.(i//i // I'A" C»-tiU^,^ ^ .X F. XioxiS . lit. /n(ilc\>'c/(' /<-/ Sor. (\vpf////)/(f ^/r ///.y/. //<-//. Z-)///^' \7/.LI///.J7/. a^r. JA .-.^1- /;* /^. F. Kro.us , lit. /f/ti/<'S '/(' /( ('x/n!rtr'/(f (/(■ ///.\/. ///// 7i>////> . V//.y.a///. I\ / I L": F. fco.us , (47) Castellarnau.— MADERA de las coniferas espaxolas. 1-77 ha lleg-ado el caso de examinar la ciiestion , antes animciada, de si diclios elementos forman un tejido vascular 6 fibroso, y por lo tanto, si deben considerarse como vasos 6 como fibras. La mayor parte de autores de Bot^nica, sin tratar la cuestion ni snponer que pueda existir la menor duda, dicen terminan- temente que la madera de las coniferas est4 caracterizadapor la ausencia completa del elemento vascular — excepto en el estuche medular — y formada exclusivamente por fibras lefio- sas. J. Sachs, en su tratado de Bot^nica, sig-uiendo las ideas de C. Sanio, no est^ ya tan terminante; y si bien no los llama vasos, sino traqueidas, los incluye en la forma vascular y no en la fibrosa (pag*. 133). aunque protestando de que sean vasos al- g-unas veces, y casi concedi^ndolo en otras. Van Tieg-hem en el cl^sico tratado de Bot^nica que en la actualidad se est4 publi- cando, los llama, en el fasciculo 4.", p^g-. 360, sin prejuzgar la cuestion , «larg'as celdillas de cuatro caras;» pero al describir el tejido vascular en el fasciculo 5.°, que es el ultimo pu- blicado^ al hablar de los vasos cerrados dice terrainante- mente (p^g". 667), «los vasos cerrados areolados de las coni- feras , » y m^s adelante que la madera secundaria de las coniferas esta compuesta de vasos cerrados. La opinion de tan ilustre bot^inico ser& sin duda alg-una de m^s peso que cuantas razones pueda yo dar, y las suprimiria si no fuese que ya las tenia escritas cuando la conoci (1), y adem^s aludo 4 ellas al empezar k describir el aparato de sos- ten; pero 4ntes de tratar la cuestion bajo su verdadero punto de vista histol6g'ico, voy a liacer unas lig-eras consideraciones de car^cter filog"6nico para probar , que seg-un el orden del desarrollo de los elementos veg-etales, tampoco debe conside- rarse como tejido fibroso el constituyente de las coniferas. Sig-uiendo la evolucion monofil^tica del reino veg-etal, tene- mos en primer t^rmino los individuos veg*etales del tipo cehi- lai\ lu^g-o los del celnlar-vascular, y ultimamente los celiilares- i^asculares-fihrosos , formando una cadena en cuyo primer eslabon estan las alg-as , y en el ultimo las ang-iospermas , y los intermedios, seg-un las leyes de la filog-enia y ontolo- (1) Cuando escribi el borrador de este trabajo no conocia aun la opinion de Van Tieghem, pues no se habia publicado el fasciculo 5." ANALES DE HIST. NAT. —XII. 12 178 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (48) g-ia, apoyadas por la paleontologia veg-etal son las sig-uien- tes (1): Algas ) I Teiido celular. Musgos ; Helechos Tejidos celular y vascular. Gimnospermas. . Tejidos celular y vascular. Angiospermas. . . Tejidos celular, vascular y fibroso. En el grupo de los helechos los elementos histol6g'icos del tallo sufrieron una primera diferenciacion con la aparicion de los vasos, diferenciacion intimamente lig-ada con la presencia de las raices, que por primera vez se presentaron en este g"rupo, puesto que en un vegetal la existencia de 6stas supone la de aquellosy vice-versa; y en las ang-iospermas la diferenciacion llega k su ih^ximo, pues se encuentran los tres tipos: celular, vascular y fibroso. Seg-un la ley del desarrollo progresivo es 16g'ico suponer que la marcha en la diferenciacion de los teji- dos ha sido: primero el celular, despues el vascular, y iiltima- mente el fibroso; y admitiendo eso, claro esta que el tallo de las coniferas debe considerarse formado por los sistemas celu- lar y vascular, y de no admitirlo nos resultaria esta gra- dacion : Teiido celular. Musgos ) Helechos Tejidos celular y vascular. Gimnospermas. . Tejidos celular y fibroso. Angiospermas... Tejidos celular, vascular y fibroso. Segun la cual el elemento fibroso, m^s elevado que el vas- cular, puesto que aparece despues que 61, toma en el tallo de las g'imnospermas gran preponderancia, y en cambio el vas- cular queda en estado rudimentario (estuche medular). Se avanza un paso m^s, y en las angiospermas el tejido vascular vuelve k recobrar su preponderancia y la pierde el fibroso, lo que no est^ conforme con las leyes histog^nicas. Una raz6n fisiol6gica se opone tambien 4 que se considere como tejido fibroso el de las coniferas; y es, como ya he indi- (1) Veanse los trahajoa y los cuarlros trazados por Haeckel sohre este particular. (49) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 179 cado, la intima relacion que existe entre los vasos y las raices. Van Tieghem la expresa de iin modo terminante al decir que la existencia de la raiz «implica la existencia, en el interior del veg-etal, de tubes capaces de conducir estos liquidos (los absorbidos por la raiz) k todas las regiones del cuerpo, tubos que se Hainan vasos. Todo vegetal con raices es pues un vege- tal con vasos, un vegetal vascular; todo vegetal sin raices es un vegetal sin vasos, una planta no vascular» (1). Siendo tan importante la funcion fisiologica de los vasos en plantas de sistema radial tan completo como las coniferas, claro esta que no puede suponerse la llenen los pocos vasos espirales y pun- teados del estuche medular, a no ser en el primer ano , y por lo tanto los elementos liistologicos de las formaciones sucesi- vas deben liacer el papel de vasos, lo mismo en el xilema que en el fioema. En 6ste ya casi todos los bot^nicos reconocen la carencia del tejido fibrose, tan desarrollado en las angiosper- mas, y admiten solo los vasos 6 tubos cribosos y el tejido celular. Dejando estas consideraciones histog^nicas y fisiol6gicas voy k examinar la cuestion bajo el punto de vista morfol6- gico. Los caract6res esenciales de los vasos pueden resumirse & los siguientes: \ a) Estar compuestos de varies elementos celulares, seme- jantes en forma y que obedecen k una misma ley de desarro- llo, dispuestos en filas longitudinales, b) Tener, los diversos elementos de que se compone cada fila, comunicacion directa por medio de aberturas existentes en sus caras de union, que k veces desaparecen del todo. (Van Tieghem no se expresa de un modo tan terminante respecto k las aberturas de las caras de union, pero Sachs si.) c) Una vez alcanzado el completo desarrollo, perder para siempre su contenido protopt^smico, lignificar las paredes y no servir nunca de dep6sito k sustancias de reserva, amil^ceas principalmente. Los elementos histol6gicos que forman el aparato de sosten y conduccion que acabo de describir, satisfacen por completo k estos tres caract6res, y por lo tanto deben considerarse como (1) Trait, de Bot., dntes citado. 180 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (50) vasculares; y adem^s de los tr^nsitos insensibles que existen entre las traqu6idas y los vasos espirales y tr&queas del es- tuche medular (Saclis), pueden citarse, en prueba de la mis- ma opinion, varias analog-las, de las que s61o pondr6 las si- guientes como principales: Los poros areolados son muy eomunes en los vasos, y no en las fibras. Las esculturas espirales son muy eomunes en los vasos, y no en las fibras (Sachs). Las fibras no abren poros en comunicacion con los radios medulares y los vasos si. La seccion trasversal del tejido fibrose no ofrece reg*ulari- dad de ning-un g-^nero. Las fibras tienen almidon en ciertas 6pocas del afio. Los va- sos nunca. Seg'un Sachs, la principal razon por la cual no deben consi- derarse las traqu6idas del todo como vasos, y por lo tanto como vascular el tejido que forman, consiste en que, seg*un 61 (p^- g-ina 873), «los poros areolados solo se desarrollan, de ordina- rio, en las paredes que miran k los radios medulares, » y «de esta manera no hay series celulares autonomas y semejantes k tubes continues, sino masas enteras de hacecillos de c61ulas, cuyos elementos est^n en comunicacion libre, puesto que no hay diferencia entre las caras longitudinales y trasversa- les» (p^g". 133). Si esto no es exacto, como en [su lug-ar yahe manifestado (1) — y adem^s es f^cil que cualquier observador lo compruebe por si mismo con s61o el ex^men de un corte radial — y la cantidad de poros areolados es siempre muclio mayor en las caras trasversales, siendo muchas veces en las iinicas en que se encuentran, no hay razon alg-una para que se las considere como fibras y no como vasos, puesto que el mismo Sachs dice (pag". 133), que «no hay otra diferencia (la de presentar s61o poros areolados en las caras radiales) entre estas fibras areoladas y los verdaderos vasos 6 tubes leiiosos; pues relativamente k las paredes late rales, los vasos tubulosos de la madera se conducen absolutamente como las traqu^idas cuando sus paredes tienen puntuaciones areoladas. » (1) Vease las paginas 138 y IGT. (51) Castellarnau. — madera de las conifera.s espanolas. isi En cuanto k la disposicion de las traqu^idas en series lon- gitudinales, Saclis la concede al decir que la madera de las coniferas esta formada por traqveides allonges ajiistes bout a lout j^ar des faces oMipces {pkg. 575). Creo pues que si se continua diciendo que la madera de las coniferas est4 formada por el tejido fibroso, es solo por no romper con la costumbre, pues hay razones filog-^nicas, morfo- 16g-icas , fisiol6g-icas y de analog-ia para considerarla com- puesta de vasos y por el tejido vascular. Bien s6 que el nsus tyraoimis, como me decia el ilustre botAnico a quion antes lie aludido , har4 que se continue hablando del tejido fibroso de las coniferas; pero el deber de todo observador es exponer 6 interpretar lo que ve, pero de un modo libre y sin sujetarse k ideas preconcebidas, ni k lo que ban visto determinadas auto- ridades, pues de otra manera el niimero de observadores se reduce a unos cuantos que en cada ramo de la ciencia ban adquirido un nombre ilustre, y los dem^s k no liacer otra cosa que repetir lo que ellos dicen, y decir que ven lo que ellos ban visto. Las observaciones err6neas, una vezprobadoquelo son, sirven para afirmar las verdaderas; y asi probando que mis in- terpretaciones no son exactas, quedar4 mds firme la idea del tejido fibroso de las coniferas. II. — Aparato de reserva. Los linicos elementos histoWgicos que pueden considerarse como formando este aparato son los pertenecientes k los radios medulares, que continuan en estado vivo por mucho m^s tiem- po que las traqueidas, y que no lleg-an k su completo desarro- llo tan pronto, como puede observarse en los cortes radiales y trasversales de la albura, proximos k la reg-ion cambial, tin^n- dolos con el picrocarminato de amonio. Las paredes de las tra- queidas toman el color amarillo, mientras que las celdillas radiales permanecen blancas, y el color carmesi m^s 6 m6- nos intenso de su contenido indica las sustancias protoplas- micas. Los radios medulares de la madera primaria tienen distintos origenes, pero los de la madera secundaria, que son los iinicos de que me he de ocupar, son exclusivamente de procedencia 182 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (52) cambial. Su cambkcm se disting-ue del vascular por la forma de sus elementos, que son alarg-ados en sentido radial; y por su division produce k uno y otro lado los radios de^oema y los del xilema. Se componen siempre de varias hiladas horizonta- les de celdillas alargadas radialmente , colocadas unas sobre otras en un mismo piano, de modo que su espesor es siempre de una sola celdilla, excepto en alg-unos casos raros {\km. iv, fig-, 7), y cuando contienen canales resiniferos. La forma de las celdillas es cilindrica, con la base poco inclinada, de sec- cion eliptica por lo comun, y cuya long-itud contiene bastante niimero de veces el di^metro, por lo m6nos en las de prima- vera. En dos g-rupos principales pueden dividirse las celdillas ra- diales, seg-un que sus paredes est^n lig-nificadas 6 continuen durante toda su vida en estado celuloso. Las primeras pueden presentar en sus caras poros areolados, 6 bien puntuaciones elipticas 6 redondeadas, y las segundas tienen siempre sus pa- redes lisas. De aqui las tres clases de celdillas que describir6 por separado. a) Celdillas esclerosas 6 lignificadas. *— Celdillas con poros areolados. — En todas sus caras de con- tactocon otras celdillas de la misma especie, 6 con traqucidas, presentan poros areolados de formacion semejante a la ya des- crita; pero cuando el contacto se establece con celdillas celu- losas 6 punteadas, los poros son reemplazados por puntuacio- nes sencillas que est&n formadas por las dos membranas con- tiguas, cuando son esclerosas, y solamente por una cuando la otra es celulosa. Los poros areolados cuando se desarroUan entre dos elemen- tos radiales no siempre est^n abiertos, conservando en mu- chos casos la lamina media, mas espesa en su centro y adel- gazada en los bordes, tal como dice Van Tieghem se encuen- tra en los poros areolados de las traqueidas. En la lam. iv, fig. 16 est4n representados algunos de estos poros en seccion axil. La lignificacion de las paredes se liace en estas celdillas al- gunas veces de una manera muy desigual, de modo que inte- riormente presentan multitud de crestas salientes que les dan un aspecto particular, lo que liace que scan reconocibles a pri- mera vista, ^un sin ver los poros. Estas crestas avanzan k ve- (53) Castellarnau.— MADERA de las coniferas espanolas. i83 ces tanto, que alcanzan las paredes opuestas k manera de puen- tes, como puede verse en la fig-. 1 de la misma lamina. Estas crestas 6 protuberancias no son condicion esencial de esta clase de celdillas, pues hay algunas especies que no las tie- nen. De aqui el que las celdillas esclerosas con poros areolados puedan subdividirse en estos dos pequenos gTupos: X — paredes con crestas y X X — paredes lisas. Al primero corresponden los Pinus sylvestris, laricio, Monta- na, pinaster y sob re todo el australis; y al seg-undo la Picea cx- celsa, Larix europceay los Pimis halepensis y StroMs. El pino- nero forma el tr^nsito. La lig-nificacion 6 esclerosis de estas celdillas, lo mismo que las de la clase sig-uiente, es distinta de la que tiene lug-ar en las paredes de las traqueidas, pues la accion de los reactivos es diferente. Con el rojo de anilina, por ejemplo, se conducen de un modo muy semejante a la sustanciade la lamina media, y lo mismo con el cloro-yoduro de zinc. Con el clorato de po- tasio y el acido nitrico en caliente, se disuelve, lo mismo tam- bien que la lamina media, mientras que las traqueidas no ex- perimentan esta accion. ** — Celdillas con puntnaciones ovales. — Se encuentran 6stas en los g^neros AMes, Picea, Juniperus, Larix, Taxus y en al- g-unas especies del Pinus. Su forma g-eneral no ofrece ning-una particularidad, y en las esculturas de sus paredes hay que dis- tinguir, cuando se examinan en corte radial, si proceden lini- camente de su membrana, 6 si estan en combinacion con las existentes en las paredes de las traqueidas, pues como se ven superpuestas pueden dar lug-ar k equivocacion. Siempre, y en todas sus caras, solo presentan puntuaciones sencillas, cerra- das al parecer por la lamina primitiva, pero que presenta to- dos los caract6res, tratada por los reactivos, de una membrana celulosa. En las caras radiales que estan en contacto con las traquei- das — y en este caso siempre presentan 6stas poros elipticos pseudo-areolados — las puntuaciones son g'randes y se encuen- tran en oposicion con un poro, de modo que en los cortes ra- diales se confunden , y no se ven mks que las formas ya des- critas al tratar de los poros eliptico-pseudo-areolados de las tra- 184 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (54) queidas; pero de sii conjunto resulta una puiituacion , esto es, que no existe comunicacion directa entre la traqueiday lacel- dilla radial. Tratados los cortes con el rojo de anilina parece que dicha comunicacion existe, pues la membrana que cierra las puntuaciones no toma color alg-uno, y como los bordes le toman, parece que realmente el espacio queda abierto; mas el cloro-yoduro de zinc revela en seg'uida su presencia por la co- loracion azul morado, lo que prueba ademas que diclia mem- brana obturadora se encuentra en un estado diferente del de la lamina media, que se colora en amarillo, lo mismo que las paredes de las celdillas radiales. Con el azul soluble de ani- lina y el ^cido picrico tambien se revela su naturaleza celu- losa, pues toma el color azul mientras los bordes de la puntua- cion se tiiien de amarillo. En las caras superior 6 inferior de las celdillas, y lo mismo en las tang-enciales, existen ig-ualmente puntuaciones senci- llas, pero m^s pequenas. El Tejo liace excepcion, pues solo las tiene en las superiores 6 inferiores — ademas de las radiales — y la Wellingtonia, s61o en estas ultimas. Las celdillas de esta clase son las que m^s comunmente for- man los radios medulares, y las que estan llenas de sustancias alimenticias de reserva, principalmente g-r^nulos amil&ceos, sobre todo al principio de primavera. En ejemplares de Pin- sapo procedentes de la Serrania de Ronda lie encontrado ade- mas hermosos cristales de oxalato de calcio, y tambien, aun- que muy raras veces, en el Pimis halepensis. c) Celdillas celiUosas de imredes lisas. Siempre estan en contacto con las traqueidas que presentan aberturas radiales, y por lo tanto se encuentran s61o en el g-6- nero Pinus, y en las especies sylvestris, laricio, monfana, Slro- bns y australis. El encontrarse en este ultimo es una prueba mas de que sus poros ovalados no son otra cosaque unadeg-e- neracion de las aberturas del tipo cuadrado, como dejo diclio en su lug"ar. Las paredes de estas celdillas est^n formadas por celulosa pura. Son completamente trasparentes, sin color, flexibles y blandas. En los cortes trasversales se ve como, por efecto sin duda de la osmosis que pone las celdillas muy turg-entes, sa- len por las aberturas de las traqueidas formando hernia, tal como est4 representado en la fig\ 10 de la lam. ii. Con el cloro- (55) Castellaruau.— MADERA de las coniferas espanolas. iss yoduro de zinc s61o, 6 bien con el 6cido sulfiirico diluido, dan la reaccion de la celulosa. El aziil soluble de anilina las tine de azul, y no toman color alg'uno con el rojo. Por efecto de su gran trasparencia y falta de color, las aberturas de las traquoi- das, en los cortes radiales, parece que corresponden tambien a aberturas de las celdillas , y para desvanecer la ilusion es preciso emplear los reactivos y sustancias colorantes. d) Union de las celdillas en la formacion de los radios. Descritas ya las tres clases de celdillas radiales podemos ver c6mo se ag'rupan para formar los radios. Ante todo liar6 notar que las dos primeras clases pueden encontrarse solas, pero nunca la tercera, y adem^s que siempre los poros areolados se oponen a los radiales de la misma especie de las traqucidas; h los sencillos, los eliptico-pseudo-areolados y ix las celdillas celulosas las aberturas radiales. Fuera de los poros areolados, y en 6stos no siempre, como ya he dicho, no existe comunica- cion directa entre las traqueidas y los radios , pues la pared obturadora de los poros no se reabsorbe; condicion esencial para que teng-a efecto la osmosis y contini'ien los fenomenos vitales en la celdilla. Los radios medulares en su estado de completo desarroUo pueden reducirse a tres tipos: 1." Los formados exclusivamente por celdillas esclerosas con puntuaciones sencillas. Estos son los iinicos radios (1) que se encuentran en los g'eneros Jimipenis, AMes y Taxus; (la- mina ii, fig". 1.) 2." Los formados por la combinacion de celdillas con poros areolados, y esclerosas con puntuaciones sencillas. Se encuen- tran en el Alerce, Picea excelsa, y Pimispinea, pinaster y hale- petisis (lam. iii, fig\ 4y 7); y 3.° Los formados por las celdillas arooladas, y las celulosas de paredes lisas. Se encuentran en las especies del g-^nero Pi- mis: sylmstris, laricio, montana, Strohts y australis (lam. iii, fig-. 1.) Se ve pues, que los g*eneros Pimis, Larix y Picea tienen los radios formados por dos clases de celdillas con distintas pun- (1) Tanto el nr. Pelletan como Schacht estan cqiiivocados al dibujar un radio del {jenero Alies con dos clases de celdillas, en las obras citadas. 186 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (56) tuaciones, aiinque en rig-or las especies de pinos que tienen celdillas celulosas (3."' tipo), no presentan m&s que poros areo- lados; pero como en los cortes radiales se ven las aberturas de las traqu6idas, parece que los tienen de dos clases, como se ve en la fig-. 1." ^ntes citada, y asi lo dice Hartig- y lo copian los autores del MicrograpMc Dictionary, cuya cuarta edicion se est& en la actualidad publicando. En cuanto k los g-6nerosZ«- O'ixy Picea han pasado hasta ahora portener una sola clase de poros, y asi consta en un ensayo de clave analltica de alg-unos g'6neros de coniferas, debida k Hartig-, cuyo trabajo orig-inal no lie tenido ocasion de ver, pero si la reproduccion que de ella hacen Griffith y Henfrey, autores del citado Diccionario en el capitulo «Coniferfe» (1). De un modo terminante dicen que los g-6neros Picea y Larix s61o tienen puntuaciones de una clase en sus radios medulares {uniform pits ) , dejando para car^cter exclusivo del g-^nero Pinus los que los presentan de varias (varying 2>its); pero por m^s que los nombres citados me mc- recen el mayor respeto, en esta ocasion me he de apartar de sus afirmaciones, pues he visto siempre que los radios medu- lares del Alerce y de la Picea excelsa est^n formadas por dos clases de celdillas que tienen en sus paredes puntuaciones sen- cillas y poros areolados; si bien 6stas, como son de paredes lisas, y no se encuentran en muclia abundancia, pueden pasar desapercibidas si no se observan con cuidado, y con un au- mento bastante fuerte (Vs de pulg-ada). Respecto al ni'imero de celdillas que se superponen vertical- mente para formar los radios, nada puede decirse, porque es variable en un mismo ejemplar, dentro deextensoslimites: de una 4 20 6 30 celdillas. Schacht (loc. cit. p^g". 148) asig-na para el g6nero Jimipenis de una k cinco hiladas , pero en los mu- chos ejemplares que he tenido ocasion de examinar, lo mismo las he encontrado de 5 que de 8, 10 6 m^s. En el /. Sahina, no obstante, se repiten con mucha frecuencia los radios de una y dos hiladas solamente, y entonces las celdillas son may ores que de ordinario. Para estudiar la union de las celdillas radiales entre si, y con las traqu6idas, sirve bien el corte tang-encial. En 61 aparecen (1) Vease el cuaderno viii correspondiente al mes de Feteero de este ano. (57) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 187 los radios como k una fila vertical de celdillas ovaladas, con- tenidas entre las paredes de las traqu6idas (l^m. iv, fig-. 10); y es conveniente servirse de preparaciones tenidas por el rojo 6 verde de anilina, pues como ya he diclio, las paredes de las celdillas toman un tono de color diferente del de las traqu6i- das, y se diferencian por esto muy bien. Cuando las celdillas son esclerosas, su seccion es siempre eliptica, excepto en las de los dos extremos que es triang-ular, y de unos 20 ix de di^me- tro mayor. El contacto se verifica por las extremidades de 6ste, lo que indica que el m^ximo de presion la sufren en sentido horizontal. Alg-uuas veces, en lug-ar de una sola hilada verti- cal, hay dos 6 tres, como representa la fig". 7, A de la 14m. iv; pero son esas excepciones que deben considerarse como a una especie de tr4nsito k los canales resiniferoS; pues se observa esto con m^s frecuencia en las especies que no los tienen. La union de las celdillas entre si y con las traqueidas no es fuerte, pues s61o tiene lug"ar por las superficies pr6ximas k las extremidades de los ejes, quedando cuatro espacios intercelu- lares en los cuatro ^ngulos, como se ve en la fig-. 7 de la lami- na IV. Entre ellas no me ha sido posible disting-uir lamina pri- mitiva alguna, y sli union debe ser s61o de contacto. Una cosa parecida se nota cuando en la composicion de los radios en- tran las celdillas celulosas, y ent6nces conviene tefiir los cor- tes con el azul soluble de anilina y el 4cido picrico. Muchas veces est^n estas celdillas completamente aisladas, porque la sustancia de las paredes de las traqueidas se prolong-a entre ellas y acaba por formar un puente, como se ve en la fig-. 11 de la lam. in, 6 ig-ualmente en el corte radial de pino silvestre que representa la fig-. 1." En la formacion de otono, la impresion de las celdillas celulosas sobre las traqueidas aparece en estas ultimas como a un circulo en cuyo di^metro vertical est4 la abertura, seg-un demuestra la fig-. 7 de la lam. ii. La long-itud de los radios es muy variable. A veces no pasa de un anillo anual, y otras atraviesan dos, tres 6 m^s. Lo mis- mo sucede con su distancia horizontal , sobre la que tampoco puede decirse nada preciso, pues unas veces es de seis u ocho hiladas de traqu6idas, otras de dos 6 tres, y el m6.ximo de 15 k 20. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (58) III.— Aparato de secrecion. El aparato secretor de las coiiiferas est^ formado por los ca- nales resiniferos y las celdillas secretoras. a) CehliUas secretoras. Por su forma son 6stas muy semejantes al par^nquima le- iioso de las ang-iospermas, y como ellas s61o contienen, ciian- do j6veiies, sustancias amihlceas, y ent6ncescorresponden in- dudablemente al aparato de reserva; mas lueg-o, ^medidaqiie envejecen, se llenan de sustancias resinosas liquidas y semi- liquidas, que acaban por secarse, concrecion^ndose en sus pa- redes. Dos variedades principales deben considerarse en estas celdillas, que se disting-uen por su forma y por el sitio en donde se desarrollan. Laprimera, que constituye los verdaderos /^//o5 celulares de Hartig-, se encuentra diseminada entre lastraqu6i- das sin orden alg-uno, y la componen hiladasverticales de cel- dillas que parecen ser traqueidas divididas en varias partes por tabiques perpendiculares 4 su eje. Sus paredes tienen pun- tuaciones sencillas, ovales por lo comun, lo mismo en las de contacto con otras celdillas de la misma especie , que con las traqu6idas. En los cortes tang-enciales puede examinarse bien su forma; y sus relaciones con los elementos vasculares, en los trasversales. En estos se disting-uen porque su seccion es algo diferente de la de las traqueidas, y adem&s por estar lle- nas de resina, y verse en alg-unas de ellas los tabiques de di- vision punteados. Estas celdillas se encuentran constantemente en el g-6nero Jmiipenis, y de un modo accidental en el A dies; y es muy raro verlas en el Tejo. En los dem^s g-eneros que tienen canales re- siniferos no se encuentran aisladas, y puede considerarse que forman parte deltejido envolvente, como m&s adelante se vera. La seg-unda variedad la constituyen las celdillas resinosas que se encuentran de un modo constante en el limite exterior de los anillos anuales, entre la formacion de otoiio y la de la pri- mavera del auo sig-uiente. En los cortes radiales (l&m. in, fig*. 6), aparecen como k celdillas cilindricas, alarg-adas, mas 6 menos reg-ulares y de paredes punteadas. Su diametro es menor que el de las traqu6idas de primavera con las que estdn en contacto; (59) Castellarnau.— MADERA de las coniferas espanolas. 189 y la liilada vertical que forman se ve que est4 compuesta de celdillas, al parecer, primitivamente distintas, y no de una celdilla unica dividida lu^g-o por varies tabiques, como sucede en la primera variedad. En el corte trasversal (l^m iv, fig-. 19), se disting-uen porque su seccion es mka pequefia y de distinta forma que la de las traqueidas de primavera que las rodean; y por poco liabituado que se est6 en el ex^men de la madera de las coniferas se reconocen en el acto, pues interrumpen la uniformidad y ley de estructura del tejido vascular. Por lo re- gular aparecen aisladas, y tambien alg'unasveces reunidas dos 6 tres, pero siempre en sentido tangencial. En el radial son muy raros los casos en que se ven agrupaciones de mas de una. Lo mismo que en los kilos celulares de Hartig, puede presen- tarse alguna hilada de estas celdillas en varias especies— nun- ca las he visto en el g^nero Pinns — perode unmodo constante y en abundancia en toda la linea de separacion de dos anillos anuales, s61o se encuentran en el Alerce y en el Abeto, lo que proporciona un buen caricter para diferenciar especies que en el corte trasversal se parecen mucho, como el Pinsapoy Picea excelsa del Abeto, y el Tejo del Alerce (1). b ) Cana les resmiferos . No he visto que se haga distincion entre los canales resini- feros de la corteza y los de la madera, y no obstante, encuen- tro que la hay bien marcada. Los primeros son semejantes 4 los canales secretores que se encuentran en la mayor parte de vegetales, y en t^rminos g-enerales puede decirse que est4n formados por un espacio intercelular m^s 6 menos cillndrico, cuyas paredes estan revestidas por una capa de celdillas secre- toras. En los de la madera no existe, cuando se encuentran en estado vivo, espacio intercelular alguno, y las celdillas que los rodean, ni por su forma, ni por sus funciones, seasemejan k las secretoras de los canales de la corteza. En las Bot^nicas de Sachs y de Van Tieghem, no se habla de estas diferencias, y se supone que los canales de la madera de las coniferas per- tenecen al tipo comun, como los de la corteza, que est4n per- fectamente descritos, segun he tenido ocasion de comprobar en mi Estudio sobre el Pinsapo. (1) Presciniliendo. por supuesto, de los canales resiniferos. 190 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (60) En los canales resiniferos de la madera de las coniferas hay que distinguir dos tejidos: el central formado por celdillas globuloso-irreg-ulares, que constituye el verdadero tejido se- cretor, y el envolvente, 6 tejido parenquimatoso que sirve para tener en dep6sito las sustancias que se han de trasformar en resina. Estos dos tejidos forman los canales de la sig-uiente manera: las celdillas g-lobulosas se unen de un modo irregular k manera de cilindro 6 cordon lleno, y se extienden k lo largo del tronco y ramas; y el tejido parenquimatoso se agrupa al- rededor de este cilindro, formando una vaina 6 envoltura. El todo arma en el tejido vascular. Se ve, pues, que en realidad no existe espacio intercelular alguno en forma de canal, y que las celdillas secretoras en vez de separarse del centro, y apre- tarse contra las paredes, se unen en un cilindro s61ido. En to- dos aquellos casos que, como en la corteza, el canal arma en un tejido que continua vivo el mismo tiempo que en 61, no hace falta el tejido envolvente; pero en el caso actual es deabsoluta necesidad, pues las traqu^idas pierden en seguida su contenido protopl^smico y no podrian suministrar materlales para la se- crecion. Los canales se pueden dividir en dos clases segun el cam- bmm de que proceden, y el tejido en que arman; y k falta de nombres mejores los llamar6 vasadares y racliales. Los prime- ros, aislados 6 por pares , se encuentran de preferencia en la zona de otofio, menos en el Alerce que est^n diseminados in- distintamente en todo el anillo anual; y los segundos ocupan el centro de los radios medulares, que pierden ent6nces su for- ma lineal, ensancli^ndose en el centro, como se ve en la figu- ra 12 de la 14m. ii, y las 5, 6 y 11 de la in. Por lo regular en las dos extremidades quedan algunas celdillas en fila simple, con todos los caracteres de las radiales, sin sufrir trasformacion, y las denies componen el tejido envolvente, en cuyo centro est4 el cilindro secretor. Para ver bien este cilindro, compuesto de celdillas, es precise observar cortes radiales pr6ximos al ani- llo del camhrnm-, pues en el duramen , cuando los canales son viejos y no funcionan ya, dichas celdillas est^n desgarradas, y s61o se encuentran los restos de sus paredes, y 4un 6stos pue- den faltar. El di^metro de los canales es muy variable, sobre todo el de los vasculares ; pero asi y todo ser4 en muchos casos de (61) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. i9i utilidad coiiocer los limites entre los cuales oscila, y que son los sig-uientes: Can. vasculares. Can. radiales. Picea excelsa 70 i 1 50 u. 40 a oO u.. Larix europcea 40 a 60 jj.. 20 a 30 u.. Pinus sylvestris . . .. 130 a 150 u.. . . . 30 d 40 a. — laricio 1 30 a 1 50 p. 30 a 40 ;x. — pinaster 1 50 d 200 p. 40 a 50 u.. — pinea 150 a 200 p. 40 a 50 f*. — halepensis.. . 100 a 120 p.. . . . 30 a 40 p.. — Strobus 80 d 1 00 p. » » — australis 90 a 120 p. 30 d 50 p.. Lo mismo en los canales vasculares que en los radiales, se pueden disting-uir tres tipos diferentes, queconviene estudiar bien, puesto que de ellos se sacan caract6res muy buenos para la clasificacion, y que denominar6 con un numero de 6rden y el nombre de la especie que los presenta mas caracterizados, de esta manera : 1." tipo, P. sylmstris ; 2." tipo, P. 2)inaster, y 3." tipo, Larix enroiMa. I.'"' ti^o: Pimts SI/ Ivestris. — El car^cter principal de los ca- nales de este tipo consiste en que las paredes del par6nquima envolvente permanecen en estado celuloso y no toman nunca la forma esclerosd (1). En los canales vasculares (corte tras- versal), se reconoce perfectamente este car^cter, pues como las paredes del parenquima son muy delg-adas, contrastan de un modo muy notable con las secciones de las traqu^idas; y este contraste se liace m^s visible empleando sustancias colo- rantes debidamente escog-idas, como dir6 en el tipo sig-uiente. En los cortes tang-entes se observan tambien perfectamente los canales y el tejido celuloso que los forma, sobre todo para ver las relaciones que existen entre el tejido envolvente y el secretor; pero para estudiar la forma de las celdillas es pre- ciso recurrir k los trasversales para los canales de los radios, y k los radiales para los vasculares; pues entonces aparecen en seccion axil, como se ve en la fig*. 12 de la 14m. iv. Las especies que pertenecen k este tipo, son las siguientes (1) Ldmina m , %. 9. 192 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (62) del g-^nero Pimis: sylmstris, laricio, montana, jDinea, halepensis y Strohis. 2.''tipo: Pinus imiasUr. — A este tipo pertenecen los Pinus pinaster y mistralis, y se distiiig-ue del anterior, porqiie el pa- r^nquima envolvente en lug-ar de tener las paredes celulosas, delg-adas y lisas, las tiene fuertemenle esclerosas, g-ruesas y con puntuaciones. En el corte trasversal (lam. iii, fig-. 14), se disting-uen perfectamente de las traqueidas por su forma dife- rente y por los frecuentes espacios intercelulares que existen entre sus celdillas y las traqueidas, cosa que sucede igual- mente en el tipo anterior; y en el tang-encial (lam. iv, fig-. 5), aparecen los radios llenos de celdillas, de paredes tan g-ruesas como los radiales de los extremos, que dejan un espacio cen- tral para el conducto secretor. La forma de las celdillas envol- ventes es cilindrica, como en el tipo anterior, pero sus paredes son g-ruesas y punteadas (lam. ii, fig-. 1.3), y se nota que su union es mas intima en los canales radiales que en los vasculares. De ordinario las celdillas secretoras continuan teniendo sus paredes delg-adas, pero alg-una vez toman la forma esclerosa y presentan puntuaciones, como en la fig-. 15 de la lam. ii. Por reg-la g-eneral puede decirse que las celdillas envolventes son tanto m^s reg-ulares, cuanto m^is separadas est^m del cen- tro del canal. Con lo diclio basta para disting-uir perfectamente este tipo del anterior; pero la diferencia se acusa rnas perfectamente tratando los cortes por el rojo de anilina preparado seg-un la formula de Frey. Se les deja tres 6 cuatro minutos en un cris- tal de roluj que conteng-a alg-unas g-otas de disolucion roja, se lavan lu6go con alcohol, hasta que su color no baje nicVs, y despues con ag-ua, y se montan en g-licerina. El tejido envol- vente se colora de un rojo muy vivo que difiere bastante del de las traqueidas, que es de tono m4s bajo y alg-o violado; mien- tras que en los canales del l." tipo, en identicas condiciones, el par^nquima permanece incoloro. Una diferencia an alog-a se obtiene empleando, en lug-ar del rojo, el verde y el azul solu- ble en alcohol. Tratados los cortes sucesivamente con el azul soluble de anilina, y una disolucion concentrada de ^cido picrico, se po- nen tambien muy en relieve las diferencias entre los canales de los dos tipos, por las coloraciones amarilla y azul que res- (63) Castellarnau.— MADERA de las conieeras espanolas. 103 pectivamente toman el par^nquima y el eschrenquima. Con el mismo objeto puede usarse el cloro-yoduro de zinc, y tambien la luz polarizada, puesto que si las membranas no son eschrosas 6 lig-nificadas, no tienen accion sobre ella; pero elreactivo que parece llamado -k decidir si las paredes de las celdillas son ce- lulosas 6 no. parece ser el indol [\], seg-un las ultimas investi- g-aciones de Mr. Max Nig-gd, que puede verse en el articulo Das Indol, ein Heavens avf xerhohte Mem'branen. (Bot. Cen- tralb. IX, 1882.) Demasiado tarde ha lleg-ado k mi la noticia del empleo de esta sustancia para disting-uir la lig'nificacion de las membranas, para que haya podido utilizarla en este trabajo, sobre todo porque no me lia sido posible procurc\r- mela: asi es, que en lug-ar de hablar de resultados obtenidos, indicare lig-eramente el modo de usarla, y las coloraciones que produce, seg'un el mismo Max Xig-g-1, pues creo de utili- dad divulg-ar su conocimiento. Unas g-otas de disolucion de indol en ag-ua caliente se colocan encima delcorte, quese cu- bre en seg-uida con la laminilla de cristal, y lueg-o se quita el exceso de disolucion por medio de un trozo de papel de filtros. y se hace lleg'ar al corte, por capilaridad, unas g-otas de Acido sulfurico diluido (de p. e. 1-2). Tan pronto como el acido se pone en contacto con la madera, las paredes lig-nificadas toman un liermoso color rojo-cereza, \2.'&escleTenq%iimatosas,^\w^ViY?i, y las celulosas permanecen incoloras. Puede usarse tambien, en lug-ar del 4cido sulfurico, el clorhidrico, pero ofrece alg-u- nas desventajas. 3." tipo : Larix euro])aa. — AdemAs de la especie tipo, perte- necen k este g-rupo los canales de la Picea excelsa. El tejido envolvente es e^cleroso, como en el anterior, pero su forma y disposicion es diferente, y ofrece caracteres bien marcados que permiten distinguirlos a primera vista. En la seccion perpen- dicular de los canales, las celdillas que forman las paredes del espacio ocupado por el tejido secretor, estan libres por su parte interna, y no forman una linea continua como en el tipo del P. pinaster, sino que por el contrario, presenta una porciou de inflexiones, y dng-ulos entrantes y salientes redondeados, como se ve en las fig-uras 9 y 12 de la l^m. iii. En los cortes tras- (1) Su formula es Cs H7 N, y sirve de base a los compuestos indigoticos. ANALES DE HIST. NAT.— XII. 13 194 ANALES DE HISTORIA -NATURAL. (Ct) versales, las paredes de las celdillas envolventes tienen el mismo grueso y aspecto que las secciones de las traqueidas, y entre ellas hay tal union, que nunca se presentan espacios intercelulares como en los dem^s tipos. Si no fuese por lo que ensenan los cortes radiales y que muclias veces se ven las pa- redes punteadas de los tabiques de union vertical de las celdi- llas, es tal la semejanza que hay entre la seccion de 6stasy de las traqueidas, que seria dificil senalar hasta d6nde lleg*a el tejido envolvente. Por esta circunstancia se diferencian tam- bien perfectamente de los del tipo anterior. La fig". 12 de la l^m. iv, demuestra bien la forma de las cel- dillas esclerosas envolventes. Las m^s interiores, que son las que forman el borde del espacio en los cortes trasversales, se desarrollan libremente en la mayor parte de su superficie, y son semi-g-lobulosas, de paredes g-ruesas, con puntuaciones g-randes. Las dem^s, dispuestas en varias hiladas alrededor del canal, tienen entre si estrecha trabazon, y sus poros, casi lineales, son como representa lafig-ura citada. El tejido secre- tor que ocupa el centre del canal es m6nos permanente que en los tipos anteriores. y ha sido suprimido en las fig-uras de las 14minas iii y iv. 2/ PARTE, DETERMINAGION DE LOS GENEROS Y ESPECIES. Despues de describir todos los elementos histol6g'icos, y de ver el modo como se agrupan para constituir los distintos apa- ratos de que se compone la madera de las coniferas, estamos en el caso de utilizar los caracteres y modificaciones que pre- sentan, con el fin practice de determinar los g6neros y las es- pecies que son objeto de este trabajo, y que quedan indicados en la introduccion. A ese fin, escogiendo los caracteres m^s determinantes, y ^ la vez m^s faciles de observar, he formado la clave analitica que figura m^s adelante, que espero condu- civk de un modo seguro a los g"6neros y especies; y para cada una de estas pondr^ al final una descripcion, en la que se ha- llar^n reunidos todos los caracteres importantes. De esta ma- nera el trabajo queda tan simplificado, que bastar^n alg-u- nos minutos para saber con certeza de qu6 especie procede la (.")o) Castellarnau.— MADERA de las coniferas espanolas. 195 madera objeto del ex^men; y para mayor facilidad trazar^. tambien otras claves parciales, teniendo en cuenta las modifi- caciones de un s61o car^cter, 6 los caract^res sacados de un solo tejido 6 aparato. Cada una de estas claves ser^ incomple- ta, pero servir^ para orientdrse, y saber poco m*As 6 in6nos de qu6 especie se trata; y en su conjunto. complet^ndose imas h otras, ofrecer^n el an^lisis ordenado de loscaract^res m^s im- portantes. Respecto a 6stos, es preciso tomarlos estrictamente en el mismo sentido y acepcion que les doy en la primera parte de este trabajo; y k ella me refiero siempre al hablar de tipos, clases, etc., etc., que para evitar repeticiones no liar6 aqui m^s que Indicar con el nombre que anteriormente les he dado. De otra manera ser^ imposible servirse. lo mismo de las cla- ves, que de las descripciones de las especies, pues la maj'or parte de las veces los nombres empleados tienen una sig-nifi- cacion puramente convencional, y sirvenpara indicar un con- junto de caract^res. Asi, por ejemplo, cuando se lea: «las aber- turas radiales son del tipo cuadrado» 6 «del tipo eliptico,» no debe tomarse al pi6 de la letra que la forma de la abertura sea un cuadrado 6 una elipse, sino que presentar^ un conjunto de caract^res constantes y f^ciles de disting-uir, mas 6 m^nos re- lacionados con su forma, y que al hablar en la primera parte de las aberturas radiales de las traqu6idas dejo descritos. Esta observacion es de la mayor importancia para comprender bien las claves sig-uientes, puesto que no son otra cosa que los ca- ract6res y particularidades de los elementos histol6g-icos des- critos en la primera parte, ordenados met6dicamente. A. — Clave analitica para los generos. A Radios medulares formados por una sola clase de celdillas. Sin canales resiniferos. /M Poros areolados siempre en una sola fila, y el diametro de los may ores de las tra- queidas de primavera no pasa de 15 /^. TV Traqueidas de primavera y otofio con un filete espiral bien marcado. Gen. Taxus. ■H Traqueidas sin espiral , y entre ellas, y sin ningun orden, varios hilos celulares Gen. Juniperus. 19ii ANALES DE HISTORIA NATURAL. (fifij A\ Poros areolados de los tabiques de union longitudinal de las traqueidas de prima- vera en dos filas. Su diametro manor de 20 [A A A Radios medulares corapuestos de dos clases de celdillas. Con canales resiniferos. )-( Poros areolados de las ultimas traquei- das de otofio en las caras tangenciales. Canales resiniferos del tercer tipo. = Traqueidas con las paredes lisas, = Traqueidas, por lo menos las de otono, con ondulaciones espirales bien marcadas )-( Poros areolados, nunca en las caras tan- genciales. Canales resiniferos del prime- ro y segundo tipo Gen. Abies. Gen. Pieea. Gen. Larix. Gen. Pinus. B. — Clave analitica para las especies. Genero Abies. Celdillas secretoras en el borde exterior de los ani- llos anuales A. i^ectinata DC. Sin celdillas secretoras en el borde exterior de los anillos anuales A. Pinsapo Boiss. Genero Pinus. A Radios medulares formados por celdillas con poros areolados y celdillas celulosas de pare- des lisas. Traqueidas con aberturas radiales. .11 Aberturas radiales de las traqueidas del tipo cuadrado. = Celdillas areoladas de los radios con crestas muy marcadas. ~ Aberturas radiales de la forma normal del tipo. Formacion de priraavera pasando gradual- mente a la de otofio. Parenqui- ma envolvente de los canales re- siniferos celuloso y liso P. sylvestris Linn. ((37) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 197 TT Aberturas radiales casi siempre incompletas. Formacion de pri- mavera, pasando de un modo brusco a la de otono. Parenqui- ma envolveute de los canales re- siuiferoB escleroso y punteado.. = Celdillas areoladas de los radios sin crestas Ai Aberturas radiales de las traqueidas elip- ticas. )^ Seccion trasversal de las traqueidas del tipo ovalado. Parenquima envol- vente de los canales radiales celuloso y liso (primer tipo) )-{ Seccion trasversal de las traqueidas del tipo poligonal. Parenquima en- volvente de los canales radiales grue- 80 y escleroso (segundo tipo) A A Radios medulares formados por celdillas con poros areolados y celdillas esclerosas con pun- tuaciones simples. Traqueidas con poros ra- diales. X Parenquima envolvente de los canales re- siniferos escleroso y punteado (segundo tipo). Celdillas areoladas con crestas muy salientes X X Parenquima envolvente de los canales resiniferos celuloso y liso (primer tipo). Crestas de las celdillas areoladas, cuando mds, rudimentarias p. amtralis Michx. P. Strobus Linn. (1). P. laricio Poiret. P. montana Duroi. P. pinaster Soland. P. pinea Linn. P. halepensis Mill, G. — Glaves analiticas de los principales caracteres. POROS AREOLADOS. Diametro de los poros mayores de las traqueidas de primavera , menor de 1 5 [j. Taxus, Juniperus. Diametro de los poros mayores de las traqueidas ^ Abies , Picea , Larlc, de primavera , mayores de 20 [/. { Pinus. (1) En realidad a esta especie no le corresponden los caracteres del genero Phms dados en la clave para los generos. Vease, en la descripcion de las especies, la nota a I g-enero Piims, y mas adelante la diagnosis del P. Strobus. 198 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (68) Poros areolados de las ultimas hiladas de otoQo en \ Juniper us, Taxus, Abies., las caras tangenciales { Picea , Larix. Poros areolados siempre en las caras radiales. . . . Pinus. Poros areolados siempre dispuestos en dos filas en .los tabiques de union longitudinal de las tra- queidas Picea , Abies. Poros areolados sdlo algunas veces dispuestos en ^ ^ • r>- ,„, , ,. , ., .,.,/ ^nrix, Pmus sylveslris, dos iilas en los tabiques de union longitudinal ) . . , , , . , \ pmea y pinaster. de las traqueidas ; / Juniperus , Taxus , Pi- Poros areolados dispuestos en una sola fila | nus laricio , montana \ y halepensis. RADIOS MEDULARES. Celdillas de los radios de una sola clase. — Puntuaciones presentando toda la serie oval pseudo-areolada Juniperus^ Abies. — Todas las puntuaciones pseudo-areoladas.. Taxus. Celdillas de los radios do dos clases : areoladas y esclerosas punteadas. — Celdillas areoladas con crestas muy salientes. Pinus pinaster. — Celdillas areoladas con crestas apenas salien- tes Pinus pinea^ halepensis. — Celdillas areoladas de paredes lisas. Larix. Picea. Celdillas de los radios de dos clases: areoladas y celulosas de paredes lisas. — Aberturas radiales de las 'traqueidas del tipo cuadrado. Celdillas areoladas con crestas salientes Pinus sylvestris, australis. — Aberturas radiales de las traqueidas del tipo cuadrado. Celdillas areoladas con las pare- des lisas Pinus Strobus. — Aberturas radiales del tipo eliptico Pinus laricio y montana. Kadios medulares formados por dos clases de eel- I Especies con canales re- dillas ) siniferos. Radios medulares formados por una sola clase de ( Especies sin canales re- celdillas \ siniferos. (69) Castellarnau.— xMADERA de las coniferas espanolas. 199 APARATO DE SECRECION. Aparato de secreciou nulo, sin canales ni celdillas. Aparato de secrecion formado por hilos celulares diseminados sin ningun ordeu entre las tra- queidas Aparato de secrecion formado por celdillas secre- toras colocadas en el borde exterior de los ani- Uos anuales Aparato de secrecion formado por canales resini- f eros Aparato de secrecion formado por canales resini- f eros, y celdillas secretoras colocadas en el borde exterior de los anillos anuales Taxus, Abies Pinsapo. Juniperus. Abies pectinata. Picea, Pinus. Larix. r, , . .P , ,jMi 1 i I Pinus sylvestris, lari- Uanales resiniteros con las celdillas envolventes, \ . , , , IT { cio, montana. hale- celulosas y de paredes lisas t \ \ pensis, pinea. Canales resiniferos con las celdillas envolventes, ^ Larix , Picea , Pinui esclerosas y de paredes punteadas ( pinaster. Antes de dar la descripcion de las especies, creo no estaran fuera de su lugar algunas consideraciones sobre los caract6- res empleados y el modo de observarlos. De ordinario suele establecerse una gran division en la ma- dera de las coniferas, seg'un que tenga 6 no canales resiniferos, lo que tiene la ventaja de poderse observar con una simple lente; pero trat^ndose de verdaderas observaciones microsc6- picas esta ventaja no tiene valor, y se corre el riesg-o de supo- ner sin canales resiniferos especies que los tengan, cuando sean estosraros, y pequena la preparacion que se examine. Por eso doy la preferencia k los radios medulares para las gTan- des divisiones, pues siempre se ven algunos, hasta en las pre- paraciones m4s pequenas, y nos indican tambien si la especie tiene 6 no canales; y ya con la certeza de que existen, se pue- den buscar en preparaciones mayores, y sacar de ellos carac- teres para las divisiones de orden m^s inferior. Adem&s, los 200 ANALES DE HISTORIA NATURAL. fiQ) radios puerlen estudiarse en todos los cortes, lo mismo radia- les que trasversales y tang'eiiciales, lo que no sucede con los canales resiniferos. Los radios deben examinarse de preferencia en los cortes radiales, y despues, para ver los detalles de los poros y pun- tuaciones de las celdillas, y la relacion que g-uardan con los poros y aberturas radiales de las traqueidas, es conveniente el estudio de los trasversales. Cuando en su composicion entran las celdillas celulosas de paredes lisas, en los cortes radiales aparecen alg-unas veces como de paredes gTuesas y esclerosas, y esto consiste en que el corte atraviesa los espesamientos la- terales de las traqu6idas que aislan unas de otras las celdillas radiales, como en el lug-ar correspondiente de la primera parte dejo indicado. El error que esto puede producir ser4 s61o mo- mentaneo, pues se desvanecer^ en seg-uida con el ex6,men de los cortes trasversales 6 taug-enciales; y kun sin esto, ante la consideracion de que las celdillas celulosas de paredes lisas estan siempre en contacto con aberturas radiales y no con poros. En los cortes trasversales se estudiar4 todo lo referente a la forma y disposicion de las celdillas^ que asi llamo, por razones que quedan ya indicadas, k la seccion trasversal de las tra- queidas ; y tambien su modo de union y distribucion en cada anillo anual. Los poros areolados se ven bien en los cortes radiales; y para determinar si est^n s61o en las caras radiales y de divi- sion long'itudinal, 6 tambien en las tang-enciales, conviene el examen de estos y de los trasversales. Las modificaciones de las paredes de las traqueidas, estrias, filetes espirales, ondula- ciones..., etc., se estudiaran en los cortes radiales y tang-en- ciales, procurando que conteng-an las zonas de primavera y otono, pues en esta ultima es en donde suelen manifestarse con mas claridad. Las celdillas secretoras del limite exterior de los anillos, lo mismo que los hilos celulares intercalados entre las traquei- das, son bien visibles en los cortes trasversales y radiales; y los ultimos tambien en los tang-enciales. Los canales resini- feros, como son simetricos respecto a su eje, su estructura se pone de manifiesto en las secciones axiles y perpendiculares, lo que tiene lug-ar para los vasculares en los cortes trasversa- (71) Castellarnau.— MADERA de las coniferas espanolas. 201 les y radiales, y para los radiales en los primeros y en los tangenciales. Ocurre k menudo qi:e conviene disting-uir con seg*uridad si las celdillas son celulosas 6 esclerosas, como sucede con el pa- r6nquima envolvente de los canales resiniferos 6 con las cel- dillas radiales. El observador microgTafo que teng-a alg-una prt'ictica, no necesita para ello m^s que v^er el aspecto quepre- sentan examinadas con un aumento conveniente; pero para ponerlo mas en relieve, pueden usarse diversos reactivos 6 sustancias colorantes, como queda indicado en la Introduc- cion, y en la primera parte, al tratar de los canales resiniferos del 2." tipo. Estas ultimas, sobre todo, conviene usarlas siem- pre que quieran disting-uirse con facilidad diversos elementos liistolog'icos de una misma preparacion, pues es raro que tomen el mismo tono de color; y tambien es muy iitil su em- pleo para quitar el tinte amarillo que tienen casi todas las preparaciones de maderas, que es incomodo y fatig"oso a la vista, y que adem^s hace mas visibles los defectos de correc- cion crom^tica de los objetivos. El azul y el verde de anilina pueden usarse con ventaja en este caso. Las medidas micrometricas son tambien en muclios casos de g-ran utilidad, y nunca debe prescindirse de ellas, puesto que se liacen con tanta facilidad y poco tiempo. sin mas tra- bajo que el de cambiar el ocular microm6trico, por el ordina- rio que se este usando. En alg-unos casos sirven para distin- g'uir especies afines, como sucede con los Pinus imiea y liaJe- pensis; y el conocimiento del diametro mc\ximo de los poros areolados de primavera, es casi de necesidad para disting-uir ciertos g'6neros. A prop6sito de las medidas micrometricas, debo hacer aqui una observacion relativa al sig-nificado que doy a las palabras mdximo y minimo, en las sig-uientes des- cripciones de las especies. Por diametro m&ximo de las celdi- llas, poros..., etc., etc., no quiero indicar nunca que es el que presenta alg-una celdilla 6 poro de dimensiones extraordina- rias y raras, sino que, por el contrario, cuando un mismo ele- mento se presenta de distintos tamanos, al termino medio de los mayores es k lo que llamo mdximo, y minimo al t6rmino medio de los menores. Asi, por ejemplo, cuando dig-o en la descripcion del P. sylTestris, «diametro tang-encial maximo de 40 a 45 », no quiero decir que ix esta dimension alcancen solo 202 ANALES DE HISTORIA NATUEAL. (7-2) alg-unas celdillas raras por su tamano, sino que las celdillas grandesy del todo desarroUadas le tienen por tt^rmino medio. La medida micrometrica que uso siempre en este Estudio, es la milesima de milimetro (0""",001 = f^). Otra cuestion importante es la amplificacion bajo la cual se estudian las preparacioues, pues mientras que uii caracter se presenta claro y terminante con cierto aumento, podr^ parecer confuso, y k\in pasar desapercibido, vit^ndolo con otro distinto; y lo mismo puede perderse por demasiado g-rande, que por demasiado pequeiio. No me extiendo mas sobre el particular, porque es esa una cuestion de microscopia g-eneral, que podra estudiarse en los buenos tratados demicrog-rafia, y sig-uiendo las reg-las que en ellos se dan, se evitar^ con facilidad caer en ning'uno de los dos extremes. Por regda g-eneral, puede decirse que cuando unicamente se trata de determinar k qu6 especie pertenece una madera, bastara colocar en los brazos del re- wolver un objetivo de -^ pulg-ada, y otro de j 6 --, y servirse de los oculares A y B de Ross (2 y 1 — de pulg-ada) 6 los de otro autor que le scan equivalentes. Termino este Estudio poniendo a continuacion, en forma descriptiva, los principales caracteres de cada especie. Para ello me he servido del mayor numero de ejemplares que me ha sido posible, proeurando siempre que fuesen de localidades distintas, pero cl^sicas. Asl, por ejemplo, para el P. sylvestris he estudiado principalmente ejemplares procedentes de los Pirineos y Sierra de Guadarrama (Valsain), y ademas de los montes de Horta y Vandellos (Tarrag-ona); y de localidades extranjeras de Holanda y Riga. De esta manera he procurado evitar los caract6res locales ; y tanto para ello como para que hubiese los m6nos errores posibles, he puesto de mi parte cuanto me ha sido posible, sin omitir trabajo ni sacrificio alg"uno. D. — Descripcion de las especies. GenERO Junipcrus. Radios medtilares fonnados por una sola clase de celdillas. Sin canales resiniferos. Traqxieidas sin Mlo espiral, y diseminadas entre ellas se encuentran xarios kilos de celdillas secretoras [7i) Castellarnau.— MADERA de las coniferas espanolas. 208 (Alios celnJares de Hartig ). Poros areolados de las traqmidas de otoHo en las car as tangenciales, y en las deprimavera en las radiales, pero siempre en una sola flla, y el didmetro de los may ores no 2^asa de lb .". Este g'enei'o tiene en Espana cinco especies y seis varieda- des, que por falta de ejemplares y de tiempo 110 he podido de- terminar sus caract^res especificos. Los g'eii^ricos que acabo de apuntar, fundados en el examen de ejemplares de distintas especies y procedencia, servir4n para distinguir el g-enero Juniperns de los dem^s de las coniferas espanolas. Si me es posible recog-er madera de todas las especies y variedades, y disponer de tiempo suficiente, tal vez en otra ocnsion podre presentar la diag'nosis de las especies de este g'enero, y k la vez examinar sus caracteres diferenciales con los CV'Pressns, Thuja, Welling tonia.,. etc., etc. G^NEKO Taxus. Taxus baccata. Radios medulares formados por una sola clase de celdillas. Sin canales ni celdillas rcsiniferas. Traqueidas de priniavera y otoflo siempre con un Jilete espiral blen marcado, cuyo paso de espira es a lo menos deo^. Division de los anillos anuales poco marcada. Celdillas (cort. trasv.) del tipo ovalado, paredes gruesas, de ig-ual es- pesor en las de primavera que en las de otono, y disminucion radial uniforme desde el borde interior al exterior del anillo. Lamina media muy desarrollada en los ^ng-ulos, y algunas veces espacios intercelulares. Diametro tang'encial maximo: de 24 4 30 At (1) ; espesor medio de las paredes: 8 \j-. Filete es- piral muy distinto, lo mismo en las traqueidas de primavera que en las de otono, de unos 2 ft de altura, y a veces m6s; paso de la espiral entre 5 y 20 a. Por lo reg-ular la espiral es sencilla, pero alg-unas veces, sobre todo en las traqueidas de (1) Este diametro es el termino medio de medidas efectuadas en ejemplares espa- fioles prccedentes del Pinar de Valsain, Reales Jardines de San Udefonso, y Vande- llos (Tarragona). En un ejemplar de la coleccion Noerdlingor llega a 40 (*, 204 ANALES DE HISTOIUA NATURAL. (74) primavera, se presenta doble, y tampoco es raro ver en las cle otono que filetes anulares sustituyen 4 los espirales. Poros areolados siempre en una fila. y en las traque^idas de otofio en las caras tang-enciales; de 12 k 13 u de di^metro, con la abertura influida k veces por el filete, y entunces es li- neal alarg-ada en sentido de la espira. Radios medulares formados de una sola especie de celdillas esclerosas, con poros pseudoareolados siempre , de 7 ." de dik- metro, y abertura eliptico-inclinada. En las paredes superiores 6 inferiores de las celdillas radia- les puntuaciones sencillas, y las tang-enciales completamente lisas. Por lo reg-ular de 5 4 10 celdillas de altura, pero se en- cuentran tambien desde 1 k 25. Aparato secretor nulo. El tejo se disting-ue perfectamente de todas las demas espe- cies por el filete espiral, que observado con un aumento con- veniente — con un objetivo de j 6 - de pulg-ada — no es posible confundir ni con las estrias, ni con las ondulaciones espirales delAlerce. Ademas, deesta especie la separan otros caract^res esenciales. V6anse la fig-. 16 de la lam. ii , las 2 y 8 de la iii y la 18 de la IV. Geneho Abies. Radios medulares formados imr una sola clase de celdillas. Sin canales resiniferos; y cuando existen celdillas secretoras de un modo regular y co7istante, es siem2)re en el liniite exterior de los anillos anuales. Poros areolados dispiceslos en dos fdas en los kibiques de union longitudinal de las traqueidas deprima- mra. El didmetro de los mayores pasa de SO ,". Abies Pinsapo. Sin celdillas secretoras en el horde exterior de los anillos. Celdillas del tipo polig-onal ( cort. trasv. ) con los ang-ulos bien marcados, y forma g-eneral que se separa poco de la rec- tang-ular. Diferencia entre las de primavera y otono bien mar- cada por sus diametros radiales, y por el espesor de las pare- des, de modo que las dos formaciones se disting-uen bien, aun- i'-.o) Castellarnau. — madeua t>E las coniperas espanolas. 203 que se pasa de una a otra por transitos insensibles, desde un borde al otro del anillo. Grueso de las paredes de las ultimas celdillas de otofio mayor que el de las primeras de primavera; en aquellas la disminucion radial lleg-a algunas veces a tal punto que desaparece la abertura, quedando reducida 4 una linea. Disposicion radial de las traqu6idas muy reg-ular. La- mina media muy delg-ada, sin notarse espesamiento en los dng-ulos con un debil aumento. Diametro tang-encial m4ximo: de 40 a 45 m; radial maximo: 60 a GS."^; radial minimo (forma- cion de otono): 8 a 10 .t^; espesor maximo de las paredes: 7 /^; espesor minimo: 2 u. Poros areolados bien desarrollados y abundantes, con el diametro de los mayores superior k 20 m; en las caras tang-enciales en las ultimas traqueidas de otoiio, y en dos filas en los de union long-itudinal. La superficie inte- rior de las traqueidas no suele presentar estriaciones, por lo m^nos en las de primavera. Radios medulares formados por una sola clase de celdillas esclerosas, de 20 u de diametro, que en union de los poros de las traqueidas, presentan toda la serie descrita de puntuacio- nes ovales-pseudoareoladas. En todas las dem^s caras tienen las celdillas radiales puntuaciones sencillas; y para formar los radios se unen verticalmente de una k 25 6 m^s. El aparato de secrecion no se encuentra de un modo reg-ular y constante; si bien, como en todas las coniferas, puede pre- sentarse accidentalmente alg-una celdilla secretora. V^ase la fig". 1 de la h'un. 11, y las 3 y 10 de la iv. Abies pectinata. En el limite exterior de los anillos annaJes varios hilos de cel- dillas secretoras. La madera del Abeto y del Pinsapo se parecen muclio, de modo que la descripcion anterior le conviene, excepto en lo referente al aparato de secrecion. Este se compone de celdillas de la seg'unda variedad, descritas en el parrafo a). Celdillas secretoras. En los cortes trasversal y radial es f^cil disting-uir estas dos especies, pero conviene examinar cortes de alg"una extension, 6 varios de distintos puntos, para adquirir una verdadera seg-uridad de que existe 6 no el aparato secretor. V^ase la fig-. 6 de la lamina iii, y la 19 de la iv. •206 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (76) Estas dos especies del g-^nero A Mes no se confunden f^cil- mente con ning-una otra conifera europea. Genero Picea. Picea excelsa. Radios mednlares compuestos de dos clases de celdiUas esclero- sas. Canales resiniferos del 3.""" tipo. Sin celdiUas secretoras en el dorde de los anillos annales. Poros areolados de las traqiieidas de otono en las caras tangenciales. Paredes interiores de las Ira- queidas lisas, 6 a lo nids y accidentalmente, presentando simples estriaciones . CeldiUas del tipo polig-onal (cort. trasv.) con los Ang-ulos bien marcados, aunque no tanto como en el Pinsapo. Forma- ciones de primavera y otono muy distintas por la diferencia de di^metros radiales y del espesor de sus paredes. De la for- macion de primavera se pasa k la de otono de un modo bas- tante brusco, de modo que en cada anillo las dos zonas est^n bien marcadas, siendo el espesor de las paredes de la ultima hilada de otono mayor que ol de las de primavera del afio si- g-uiente. Borde interior de las celdiUas. ovalado por lo reg'u- lar, y reducido ^i una linea en las ultimas hiladas de otono. Di4metro tang-encial m^iximo: 40 k 45 ,"^; radial m&ximo: 80 k 85 m; radial minimo: 8 ^ 10 .".. Espesor m4ximo de las paredes: 13 k 15 P-; espesor minimo: 2,5 k 3. Poros areolados en dos filas en los tabiques de union long-itudinal de las traqu^idas de primavera. grandes. bien desarrolladas y de 25 k 27 ," de dia- metro; en las ultimas de otono en las caras tangenciales, con las aberturas m4s 6 m^nos lineales y de ordinario paralelas al eje de la traqu^ida, al contrario de lo qu(^ suele suceder en las denies especies, que est^n inclinadas y cruzadas. Superficie interior de las traqu6idas lisa, y cuando m4s , y no comun- mente. presenta las estriaciones comunes k todas las coui- feras. Radios mednlares compuestos de dos clases de celdiUas es- clerosas (1) dispuestas de la siguiente manera: en la parte su- (1) Vease en la primera parte respecto de la existencia de estas dos clases de cel- diUas en la Picea y Larix. 07) Castellarnau. — madera de las coniferas espanola.s. 20*; perior e inferior una 6 dos hiladas de celdillas con poros areolados en todas sus caras, de 8 ft de di^metro, y entre ellas varias liiladas con puntuaciones sencillas, que en union de las radiales de las traqueidas presentan toda la serie oval-pseudo- areolada. Las celdillas con poros areolados tienen siempre las paredes lisas. sin crestas ni espesamientos como los del g-enero Pinus, lo que liace que los poros est6n perfecta- mente desarrollados. La altura de los radios es variable de 1 4 20 celdillas 6 mas, pero de ordinario estan formadas por 10 6 12. El aparato de secrecion consta ilnicamente de canales resini- feros, encontr^ndose solo por excepcion, y muy raras veces, alg-una celdilla secretora. Los canales pertenecen al 3" tipo; y los vasculares, no muy abundantes, si bien predominan en la zona de otoiio, se encuentran tambien en la de primavera. Su di^metro oscila entre 70 y 150 At. Los radiales presentan los caracteres del tipo m^s marcados; son m4s pequenos y de di&- metro m4s constante, que por reg'ular mide de 40 a 50 .". Vease la fig-ura 13 de la lamina iv. GitiNKRO Larix. Larix europaea. Radios medulares compitestos de dos clases de celdillas esclero- sas. Canales reshiiferos del S.*"" ti2)o. Celdillas secreioras en el horde exterior de los anillos amiales. Poros areolados de las tra- queidas de otono en las caras tangenciales. Paredes de las tra- queidas de otofio siempre con ondidaciones espirales. Celdillas poligonales (cort. trasv.), g-eneralmente de fig-ura exag"onal, con el borde interior paralelo al exterior y dispues- tas de un modo poco reg-ular. Formaciones de primavera y otono distintas por la diferencia de diametro radial y por el distinto espesor de las paredes, pero que se pasa de una a otra por tr^msitos insensibles desde el borde interior al exterior de los anillos. Lamina intermedia delg-ada, con poco espesamien- to en los 4ng"ulos. Diametro tang-encial m^ximo: 35 6 40 m; ra- dial m^ximo: 40 4 50 ju; radial mlnimo: 8 u. Espesor mA.ximo de las paredes: 6 ."; espesor minimo: 2 m. Poros areolados en las caras tang-enciales en las iiltimas traqu6idas de otofio y 208 ANALES DE HISTOBIA NATURAL. {%) alg-unas veces en dos hileras en los tabiques de nnion long-i- tudinal de las de primavera. Di^metro de los mayores de 22 k 25 fj-. Traqueidas de otono siempre con una escultura espiral, y k veces anular 6 reticular, de la forma y con los caract^res descritos en la primera parte, en el pc\rrafo c) Ondulaciones es- pirales, y que consiste en un filete 6 eminencia triang-ular de base anclia y poca altura y con todos sus ^ng-ulos redondea- dos. Con un objetivo de -^ 6 — de pulg-ada no se ve linea al- g'una bien determinada, sino que la espiral se representa por una fajabrillante que corresponde al foco prism^tico del filete. Radios medulares corao los de la Picea, excelsa\ y sobre la existencia de dos clases de celdillas en ellos, liag-o la misma observacion que en la especie anterior. Aparato secretor formado por los canales resiniferos y las celdillas secretoras. Los canales pertenecen al 3" tipo, pre- sentando sus caracteres en alto g-rado; y los vasculares se lia- llan diseminados indistintamente en las dos zonas de los ani- llos anuales. Su didmetro es de 40 a 60 /x; y el de los radiales m^s pequeno aiin , pues s61o alcanza de 20 k 30 i^. En los bor- des exteriores de los anillos se ven abundantes celdillas secre- toras de la seg-unda variedad, descritas en la primera parte y que se observan f^cilmente en los cortes radiales y trasversales. V6ase las fig-uras 4, 9 y 12 de la lamina iii. Genero Pinus. Radios medulares compiiestos de dos clases de celdillas. Canales resiniferos del i." y 2." tipo. Sin celdillas secretoras. Poros areolados nimca pai las car as tangenciales de las traqueidas (1). §. — Radios medulares compuestos de celdillas esclerosas con cres- tas salientes y poros areolados y celdillas celulosas de paredes lisas (radios del 3." tipo). TraquMdas con alertvras radiales. (1) Este caracter es completamente exacto en todas las especies espanolas y de fuera de Espana {P. australis) que he examinado correspondientes a la seccion Pinas- ter, y tal vez puede ser caracteristico de dicha seccion; mds el P. Strobus tiene poros en las caras tangenciales de las ultimas traqueidas de otono. No se la constancia de este caracter, y si comprenderd todas las especies de la seccion Strobus, (79) Castellariiau.— MADKRA de las coniferas espanolas. Pinus sylvestris. Aderturas radiales de las traqveidas del tipo cuadrado. ■m) Celdillas polig-onales (cort. trasv.)predominando el tipo rec- tang'iilar; la Mmina media delg-ada y los ^iig-iilos g-enei'almeu- te bien terminados. Disposicion radial bien marcada y reg-ii- lar. Bordes interiores de las celdillas de otono de forma ova- lada, no concentrica con el limite exterior y aproximandose m^s a los bordes radiales, de modo qne el g-rueso de las pare- des en ese sentido es menor que en el radial. El m^ximo es- pesor de las paredes corresponde al centro de la zona, disminn- 3-endo h^cia el borde exterior, de manera que en la ultima 6 las dos ultimas hiladas de celdillas no tienen sus paredes m^s g-rueso que las contig'uas de la primavera sig-uiente. Di^me- tro tang-encial m^ximo: 40 a 45 ,"; radial maximo: 55 a 60 ,"; radial minimo: 8 a 10 ,". Espesor maximo de las paredes: 10 ."; espesor minimo: 2 ft. Poros areolados raros en las traqueidas de otoilo y abundantes en las de primavera, de 22 y- (en alg-u- nos ejemplares de Valsain los be visto hasta de 25 m), coloca- dos en una sola fila, raras veces en dos en la extremidad de las traqueidas, y cuandoesto sucede es en un cortonumero de poros solamente. Radios medulares, por lo reg'ular, de 8 d 10 celdillas de altu- ra, aunque se encuentran alg-unos de muclio mayor 6 menor numero. Las dos 6 tres biladas superiores 6 inferiores son siempre de celdillas areoladas, con poros de 10 ^ de di&metro y las crestas muy proniinciadas , de 10 /i de altura y k veces m^s, hasta unirse las de una pared con las de la opuesta. Esta union es muy frecuente entre las caras radiales, que son las m^s aproximadas. Celdillas celulosas de 20 4 25 .« de altura (el diAmetro trasversal es siempre menor). Aberturas radiales de las traqueidas del tipo cuadrado. Aparato de secrecion representado unicamente por los ca- nales resiniferos, que pertenecen al P"" tipo de los descritos en la primera parte. El diAmetro de los vasculares es de 130 a 150 a y el de los radiales de 30 a 40 ,". Los primeros est^n co- locados sin orden alg-uno hacia la mitad exterior del anillo anual. Vease las tig'uras 2, 5, 7. 10 y 11 de la lam. ii, la 1 de la iit y la 1 do la iv. AXALES DE HIST. NAT. —XII. 14 ^l 21(1 A\ALi:s DE HISTORIA NATURAL. (SO) Pinus laricio. Ahertt'ras rad tales de las Iraqncidas en rontactu con las ceUli- Jlas cclulosas de los radios, del (ipo eUptico. Cortc trasrersal dc las traqueidas de forma oralada. Celdillas (eort. tra.sv.), sohre todo en la zona de otono, del tipo ovalado, con los Ijordes interior y exterior jiaralelos. Zona de otofio no muy marcada por la diferenciapoco notable entre el espesor de las celdillas. Este disminu^'e en las otoiiales lia- cia el borde exterior de la zona, liasta ig'ualarse al de las tra- queidas de la priraavera sig-uiente. DiAmetro tang-encial niA- ximo: 40 .«; radial maximo: 45 ."; radial minimo: 10 f. Espesor maximo de las paredes: 5 a^; espesor minimo: 2 u.. Poros areo- lados abundantes. de 22 ^ 24 /x de diametro. en una sola fila. Paredes interiores de las traqueidas, sobre todo las de otono, con frecuentes estriaciones. que infiuyen en la forma de los poros de la manera descrita en la primera parte. Radios medulares de id6ntica composicion que los del P. syl- xestris, pero las aberturas radiales de las traqueidas pertene- cen al tipo eliptico. lo que los disting-ue perfectamente. Canales resiniferos. unicos representantes del aparato se- cretor, ig-uales h los del P. sylTcstris. V^ase las fig'uras 3.4. () y 12 de la b\mina n, las 10 y 11 de la Tii y las 8 y 11 de la iv. P. montana. Aberturas radiales de las traqiieidas ^ en contacto con las cel- dillas cehilosas del ti}w eliptico. Corte trasversal de las traquei- das de otofio del tipo poligonal. Canales resiniferos radiales con las celdillas envohentes de paredes gruesas. Celdillas (cort. trasv.) pequenas, del tipo polig-onal, con los bordes interior y exterior paralelos. Zona de otono, mas mar- cada por las diferencias de diametros radiales, que por el dis- tinto espesor de las i)aredes. La ultima y penultima hilada de celdillas de cada anillo con las paredes de ig"ual 6 menor gTueso que las primeras de primavera del anillo sig-uiente. Diametro tang-encial maximo: 25 ^ 30 p.; radial maximo: 35 k 40 u.; radial minimo: 8 4 10 \j.. Espesor mAximo de las paredes: 5 [>■: espesor minimo: 2,5 y.. Poros areolados en una fila, con la (HI) Castellarnau. — ^rADE[?A de las ooni'feras espa55olas. 211 abei'tura infliiida por la estriacion espiral de la membrana, nunqiie alg-unas veces no es visible, El diametro de los inavo- res de primavera es de 20 k 22 ."-. Radios medulares iguales k los del P. laricio e ig-uales tam- bien las aberturas radiales de las traqii^idas. que son del tipo eliptico. Aparato secretor rediicido a los canales resiniferos. Los vas- culares se asemejan miiclio a los del P. sylvestris y pertene- cen como ellos al 1."'' tipo aunque el tejido envolvente esta m^nos desarrollado. Los radiales son del 2." tipo. Las celdillas envolventes tienen las paredes gruesas, sobre todo en los ^in- g-ulos. El diametro de los yasculares es de 80 a 100 u. y el de los radiales do 30 a 40 p.. §§. — Padios medulares compnestos de celdillas areoladas y de celdillas escJerosas conjnin tuaciones simjyles (radios del 2 . " tipo) . Traqueldas con j^oros radiales. Pinus pinaster. Parenquima enxohente de los canales resiniferos, sobre todo de los radiales, escleroso y conptmtiiaciones (2.° tipo). Celdillas areo- ladas con crestas mny salieiites. La forma g-eneral de las celdillas (cort. trasv.) es bastante parecida a la del P. sylrestris, disting'uiendose, no obstante, en que el g-rueso tie las paredes de las dos ultimas hiladas de otono es siempre mayor que el de las primeras que se forman a la sig"uiente primavera, y con las que estan en contacto; y adem^s porque la lamina intermedia es mas g-ruesa, sobre todo en los lados radiales y en los ^ng-ulos. Di&metro tang-en- cial m^ximo: 50 a 55 .. Poros areolados alg-unas veces en dos filas en la ex- tremidad de las traqueidas. Diametro de los mayores de prima- vera: 24 [1.. Superficie interior de las traqueidas. por lo g-ene- ral lisa y sin presentar estriaciones. Radios medulares compuestos de celdillas areoladas con crestas salientes y celdillas esclerosas con puntuaciones senci- llas. ovales, irreg-ulares, de 10 i,. de diametro por t^rmino me- dio, y que en union de los poros radiales de las traqueidas prosentan toda la serie oval-pseudo-areolada •212 ANALES DE HISTORIA NATURAL. [ST,- Cauales resiniferos, lo mismo los radiales que los vasculares, del 2." tipo, esto es, con el par6nquina envolvente escleroso, de paredes griiesas j pimteadas. Di^metro de los canales vas- culares: 150 k 200 y.; de los radiales: 40 h 50 [>.. V^ase las fig-uras 13, 14 y 15 de la lamina ii, la 4 de la iii y la 5 de la iv. Pinus pinea. Parenqiiima envolmnte de los canales resiniferos celidoso y de paredes deJf/adas ylisas (i:'' tipo). Celdillas areoladas de Jos ra- dios mediil ares sill cresias, nyor lo menos miiy pGco desarroUadas. La madera de esta especie es miiy parecida k la del P. pi- oiaster, y s61o se disting-ue por los dos caracteres que acabo de indicar, que sirven perfectamente para diferenciarlas sin nin- g-un g"6nero de duda. Los demas elementos y aparatos son tan semejantes, que para evitar repeticiones no describo; y solo har6 notar que en el corte trasversal de la madera de otono casi siempre el borde interior de las celdillas esparalelo al ex- terior, lo que no sucede ni en el sylrestris ni en el pinaster, y que la influencia de la estriacion se deja sentir en los poro^; de un modo mas notable que en el P. pinaster. V6ase las fig"uras 8 y 9 de la lamina ii y la 6 de la iv. P. halepensis. Celdillas con el borde interior ovalado y de ordinario tam- bien el exterior, si bien alg-unas veces se presentan polig'ona- les. Di^metro tang-encial predominando en las celdillas de pri- mavera. (En las demas especics de este g-6nero predomina el radial). Espesor de las paredes de la ultima hilada de otono Unas veces ig^ual y otras mayor que el de las de primavera del ano sig"uieute. Diametro tang-encial m^ximo: 40 ^ 45|a; radial maximo: 35 k 40; radial minimo: 10 u.. Espesor m^ximo de las paredes: 8 - de dia- metro. Abertura comunmento influida por la disposicion es- pecial de la mcmbrana. Radios medulares como los del P. pinea. Canales resiniferos como los del P. pinea. Los vascuianvs de 100 k 120 a de diametro, y dc 30 a 40 ]>. los radiales. V^ase las fig'uras 3 y 5 de la l;»mina iii. (H3) Castellarnau. — madera de las coniferas espa5;(»las. 213 K. B. — No lie encontrado iin carActer I'lnico bien terminan- te para diferenciar esta especie de la anterior y poderla cxpre- sar en una corta diag-nosis; pero los senalados son suficien- tes para caracterizarla sin ning-un g-^nero de duda. Adem^s, puede decirse de iin modo g-eneral. que todos sus elementos liistoldg-icos son siempre relaUTamente mas 2)cqiimos que los del pino pinonero. ApEN'DICE AL GENERO PillUS. Pinus australis. Esta especie sedisting-ue, no solo delos pinos, sino tambien de todas las coniferas espanolas, porque sus zonas de otono estan bruscamente terminadas por ambos lados^, y adem&s tambien de los primeros por lo incompletas que suelen ser sus aberturas radiales, que pertenecen al tipo cuadrado, como queda diclio en la primera parte. Los radios son semejantes k los del pino silvestre, y he notado que alg-unas celdillas celulosas al envejecer lig-nifican sus paredes, pero de un modo desig-ual, produciendo una por- cion de crestas que tienden k la disposicion en espiral. Y^ase en la clave analitica para las especies del g-enero Pinus sus afinidades con las especies espanolas. y^ase la fig-ura 4, lc\mina iv. P. Strobus. Los caracteres g'en^ricos que lie senalado anteriormente para el g"6nero Pinus no convienen todos k esta especie, pues mientras que todas las espanolas y la cmstraUs de los Estados-Unidos solo tienen poros radiales y en las caras de union longitudinal, t^sta los tiene tambien en las tang-en- ciales en las ultimas traqu^idas de otono. Fij^ndome en que todos los pinos de Espana y el australis pertenecen a la sec- cion Pinaster, me ha ocurrido si la existencia s61o de poros radiales podr4 caracterizar las especies de dicha seccion, mientras que las de la Strohus lo estaran por tencrlas tambien en las tang-enciales en las ultimas traqueidas de otono; mas nada positivo puedo decir sobre el particular, pues por falta de ejemplares de especies convenientes no he podido hacer observaciones. 211 ANALES DE HISTOUIA >;ATURAL. (81) La madera de este piuo es miiy parecida h la del P. sykcs- tris, sobre todo eu los aparatos de reserva y secrecioii; pero adem^s del caracter que acabo de indicar relativo a los poros areolados, le disting'ue bien el tener las paredes de las celdi- llas radiales areoladas, lisas y sin crestas. Sus afinidades con los denies pinos se expresaii en la clave analitica para las es- pecies, y lie de advertir qne esta especie la he estudiado prin- cipalmente en ejemplares cultivados. Explicacion de las l^minas. Todas las fig*uras representadas en las laminas las he copia- do de preparaciones microsc6picas hechas por mi mismo. He puesto el mayor cuidado para que el dibujo exprese lo mas posible la realidad, y para ello me he servido a menudo de las camaras claras de Ross (Wollaston) y de Nachet, modificada por el profesor Govi. Mis dibujos ban sido exactamente repro- ducidos por la fotolitog-rafia, y claro est^ que en las tres k\mi- nas s61o fig-uran los mils interesantes, entre los muchos qui^ he tenido necesidad de hacer para este Estudio. LAMINA II. Fig'ura 1." Corte radial (X -25) en la reg-ion de primavei';i del AMes Pinscqm, qne pasa por el piano axil de un radio medular. Radio del l/"" tipo. Fig'ura .2." Corte trasversal en la reg-ion de otono del Pinu.s sylvestris: a, radio medular. El corte esta dado k la altura de las celdiilas celulosas del radio. Fig'ura 3.' Corte trasversal en la reg-ion de otoho del P'hms laricio: a, radio medular. El corte estd dado a la altura de las celdiilas celulosas del radio, y muestra perfectamente la for- ma oval oblicua de las aberturas radiales, cuyo alzado se ve en la fig-ura siguiente. Fig'ura 4.^ Corte radial de la madera de otoho del Pinns la- ricio. El corte va por entre las celdiilas radiales y las traqu^i- das, de modo que las primeras no estan fig-uradas. Se ve bien la forma oval inclinada de las aberturas radiales, que en sec- cion horizontal estan representadas en la fig'ura anterior. (85) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 215 Fig'ura 5." Corte radial en la region de primavera del Fi- nns sylvestris (X 250). Con objeto do que se vean bien las aberturas radiales del tipo cuadrado, la seccion va por entre las traqueidas y las celdillas radiales, no estando representa- das estas ultimas. Los poros areolados que se ven en la parte inferior pertenecen a los poros radiales. Fig-ura G." Corte radial del Pinus laricio en identicas con- diciones que el de P. sylvestris, que representa la lig-ura an- terior, y sirve para apreciar bien las diferencias entre las aber- turas radiales del tipo cuadrado y del oval. Figfura 7.' Corte radial en las ultimas traqueidas de otono del Pinus syhestris. El corte va entre las traqueidas y las cel- dillas radiales: a, cara de union de las traqueidas con las cel- dillas radiales; h, aberturas radiales. Comparese esta fig'ura con la 2.'"', que representa su corte horizontal, y veanse las di- ferencias con las S." y 4.' Fig-ura S.' Corte trasversal en la region de primavera del Pimis pinea, dado a la altura de las celdillas con poros areola- dos de un radio medular: a, celdilla radial areolada, con las crestas poco desarrolladas; 5, poro areolado puramente radial; c, corte de un poro formado a la vez por una traqueida y una celdilla radial. Fig'ura 9." Corte trasversal de la madera del Pinus j)hiea que contieneun canal resinifero (l/'tipo): a. canal resinifero; /j, d, /j, celdillas envolventes celulosas; c, radio medular h la altura de las celdillas con puntuaciones ovales. Fig'ura 10. Corte trasversal de la madera del Pinus sylves- tris (X 150). Se ven las paredes blandas y celulosas de las cel- dillas radiales arquearse introduciendose en las aberturas ra- diales. Fig-ura 11. Pared de una traqueida de Pinus sylvestris con las aberturas radiales hinchadas por el cloro-yoduro de zinc y el acido sulfurico muy diluido. El objeto de esta fig-ura es de- mostrar la forma de las aberturas radiales ^ disting-uirlas de las del P. laricio que representa la fig-ura sig-uiente. Figura 12. Pared de una traqueida de Pinus laricio, hin- chada por el cloro-yoduro de zinc y el acido sulfurico. Compt\- rese con la fig-ura anterior. Fig-ura 13. Corte trasversal del Pimis pinaster que contie- ne las celdillas envolventes esclerosas de an canal resinifero 21G ANALES DE HISTORIA NATURAL. (86) radial, en la zona de primavora. EI corte pasa a bastante dis- tancia del centro del canal. Fig-ura 14. Corte trasversal del canal resinifero del Pinus 2miister, 2." tipo (x 125): a, centro del canal; d, J), celdillas es- clerosas envolveutes; c, radio medular ^i la altura de las celdi- llas con puntuaciones ovales. Fig-ura 15. Corte trasversal que contiene las celdillas en- Tolventes y esclerosas de un canal resinifero radial del Piims 2)inaster en la reg'ion de otono. El corte esta mas pr6ximo del centro del canal que en la figura 13. Las celdillas con las paredes rayadas de las tres fig'uras an- teriores, indican que son esclerosas y se tifien fuertemente con el rojo de anilina. Fig-ura 16. Corte trasversal de la madera del Taxus haccata que contiene un radio medular. Los poros pseudo-areolados est&n en seccion axil. LAMINA III. Fig-ura 1." Radio medular en la zona de primavera del Pi- mis syhestris (cort. rad. x 200). En la parte superior cuatro hiladas de celdillas e^c/^ro^^^, areoladas y con crestas salientes y en la inferior varias de celdillas celulosas, lisas que corres- ponden k las aberturas radiales del tipo cuadrado. Los tabi- ques liorizontales y gruesos que en esta parte se ven, corres- ponden, no h las celdillas radiales celulosas, sino a las pro- long-aciones de las paredes de las traqu^idas. V^ase sobre el particular en la primera parte «c). Union de las celdillas en la formacion de los radios. » Este radio es del 3.'''' tipo. Fig-ura 2." Corte tang-encial de un radio medular de Taxus haccata. Las paredes de las celdillas radiales toman un color m&s subido con el rojo de anilina que las de las traqu6idas; «, poro radial. Fig-ura 3." Corte trasversal en la reg-ion de primavera y otono del Pimis Jialepe^ms, que contiene la seccion de un ra- dio medular k la altura de las celdillas punteadas. Se ve bien la relacion entre los poros radiales y las puntuaciones de las celdillas. Los g-r^inulos que fig-uran dentro de las celdillas son de almidon. Fig-ura 4.' Radio medular del Larix euvojxpa (X 200). Las <87) Castellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 217 €eldillas areoladas alternaii con las punteadas. El radio estk terminado en su parte inferior, 2." tipo. Fig-ura 5/ Corte trasversal de la madera del Phms /lalepen- sis (X 200) que comprende las zonas de primavera y otofio, y cue pasa por el centro de un canal resinlfero medular del 1" tipo. Fig-ura 6." Corte radial entre la zona de otono y primavera del A iies 2^cctiniia, que contiene una liilada de celdillas se- cretoras entre las dos zonas (2." variedad). A la izquierda: tra- qu^ida de otono con poros areolados tang-enciales; k la dere- cha: traqueidas de primavera con poros areolados en dos lii- leras en sus extremidades, y en el centro una liilada de celdi- llas secretoras. Estas celdillas secretoras se ven en corte tras- versal en la fig-ura 19 de la lamina iv. Fig'ura 1:' Radio medular del Pinns pinaster, (X 200). Esta terminado en su parte inferior, y cs del 2." tipo. Fig'ura 8." Corte radial de la madera del Taxus Mccata que comprende: k la izquierda. la formacion de primavera y k la dereclia, la de otofio. En las traqueidas de otono se ven los poros areolados tan- g-enciales, y el filete es anular en vez de espiral. Fig-ura O." Seccion trasversal de un canal resinifero vascu- lar del Larix enro])a>a (S."' tipo). Las celdillas envolventes se disting-uen de las traqueidas por sus paredes punteadas. A la izquierda un radio medular a la altura de las celdillas pun- teadas (X 200). No se ven trazas de las celdillas secretoras. Fig-ura 10 y 11. Secciones de dos radios medulares del Pi- mis lancio. En la 10 las celdillas inferiores son eschrosas y areoladas, y las superiores celulosas. A sus lados se ven las secciones de las paredes de las traqueidas. En la fig-ura 11 las celdillas celulosas est^n intercaladas con las escJerosas areoladas, y encima de la ultima celdilla celulo- sa liay un tabique escleroso, producido por la union de las pa- redes de dos traqueidas, y que en corte radial produciria el fe- n6meno descrito en la fig-ura 1." Fig-ura 12. Seccion de un radio medular deXLarix mropmi (X 200) que contiene un canal resinifero. A la dereclia fig-ura la seccion de la pared de una traqu^ida, y he tratado de ensa- yar el efecto de las ondulaciones espirales. No quedan trazas de celdillas secretoras. 218 ANALES DE KISTOKIA NATURAL. (88) LAMINA IV. Fig'ura 1." Corte trasversal de la madera del Pinus sylves- tris, que cumpreiide las reg-iones do primavera y otofio (X 100). Los dos radios medulares que en 61 fig-uran estan cortados a la nltiira de las celdillas areoladas. Fig-ura 2.''' Fig-nra teorica para demostrar la dificultad que ofrece la interpretacion de los cortes radiales en cuanto ix la verdadera forma de las traqueidas. Vease en la primera par- te: ^'B. Morfolog-ia de las traqueidas. » Fig'ura .S.'' Corte trasversal de una celdilla de A Jjies Plnsa])o junto a un radio medular, con el objeto de hacer ver la for- macion de los poros pseudo-areolados. Debujo. y al lado de ella estan representados varios poros de la serie oval pseudo- areolada, tal como se ven en e! Pinns pinafiter. Fig'ura 4." Paredes rndiales de las traqueidas de primavera (\(i\ Plnus anslralis en contacto con las C(dd illas celulosas de los radios medulares. Fig'ura o." Corte de un radio medular de Pinus pinas- ter (X 130), que contiene un canal resinifero radial. Fig-ura 6." Corte de un radio medular de Pinus pinea (X 130). que contiene un canal resinifero radial. Fig'ura 7." Corte de un radio medular del Ahies Pinsap)o (X 250). A, forma anormal con dos liiladas de celdillas;^, forma normal. Fig'ura S." Corte trasversal de la madera de Pinus Jaricio (X 150), que contiene las dos formaciones. A la dereclia un radio medular a la altura de las celdillas celulosas. Fig'ura 9." Traqueida de otono del Juniperiis Sa¥ina, que presenta las lineas elipticas que unen unos a otros los poros- areolados. Fig'ura 10. Corte tang'encial de la madera del Ahles Plnsa- po (X 60). Fig-ura 11. Seccion de un radio medular del Pinus Jaricio que contiene un canal resinifero radial en su centro. En sus dos extremidades celdillas esderosas areoladas. Fig-ura 12. Seccion axil (cort. rad.) de un canal resinifero del Lavix ciiTopo'a. Se ve que las celdillas que forman el borde 1&9) Gastellarnau. — madera de las coniferas espanolas. 21» del coiulucto ciliiidi'ico ocupado por las ccldillas secretoras^ son diferentes de las denic'is envolventes, pues tieneii una for- ma g'lobulosa, poca adherencia entre ellas y puntuaciones g-randes. Fig'ura 13. Corte trasversal de la madera de la Picea excel- sa (X 100), que contiene las zonas de primaveray otono. En la formacion de otono se yen los poros areolados tang'enciales, y a la izquierda la seccion de un radio modular a la altura de las celdillas punteadas. Fig'ura 14. 1, 2 y 3, aspecto de los poros areolados k la luz polarizada, con los Nicoles cruzados, y orientadas sus seccio- nes seg-un las lineasN.-S. y E.-O. En el num. 1 el eje de la traqu^ida es paralelo a la linea N.-S,; en el 3 forma con ella un 4ng-ulo de 45" y el poro es de prima- vera, y el 2 forma el mismo aiig-ulo y el poro pertenece a la formacion intermedia entre la de primavera y otono. Num. 4, poro de otono con liendidura lineal; niim. 5, poro de otono con las dos aberturas elipticas y cruzadas; num. 6 y G', poro con la abertura formada por la interseccion de dos elipses, y num. 7, poro de otono con las aberturas prolong-adas fuera de la areola y en disposicion cruzada. Fig'ura L5. Fig'ura teorica para demostrar la estructura de las aberturas radiales elipticas. Vease en la primera parte, «c) Aberturas radiales. >^ Fig'ura 16. Corte de la pared de las celdillas radiales areo- ladas con crestas del P. sylvestris^ en la que se ven dos poros que conservan el tabique intermedio eng-ruesado en su centro. Fig'ura 17. Corte axil de un poro areolado de la albura del Pmus laricio^ que presenta la lamina intermedia desprendida. Fig-ura 18. Corte trasversal, que contiene las zonas de pri- mavera y otoiio, en el Taxus Mccata (X 160). Fig-ura 19. Seccion trasversal del AMes pectinata en el 11- mite de las formaciones de otono y primavera de dos distintos periodos de veg-etacion. Presenta dos celdillas secretoras de la 2.' variedad. APENDICE AL CATALOGO DE PllTAS RECOIICIADAS M ESTADO ESPOlilO EN LA PROVINCIA DE TOLEDO, FOR (Sesion del 2 de Mayo de 1883.) Dando ante todo las mas expresivas g'racias k la Sociedau EsPANOLA DE HisTORiA NATURAL pop cl lioiior dlspeiisado a mi anterior trabajo, public^ndole en el tomo xi de los Anales, p^g-ina 241 , paso inmediatamente a cumplir con los proposi- tos que ent6nces proyect(^, de ir adicionando a aquel Catalogo las especies que fuera recolectando en la provincia de Toledo, con el objeto de completarle lo mejor posible, contando con mis d^biles fuerzas y la escasez del tiempo y medios de que me es posible disponer. Sig-uiendo ig'ual 6rden que ent6nces en la enumeracion de las especies, liar6 presente en el lugar correspondiente alg-u- nas notas 6 correcciones k ciertas erratas ii omisiones escapa- das en la publicacion de mi anterior ensayo. En esta adicion no deber4 nunca suponerse la abreviatura /«(?. (indicacion de ejemplar facilitado), aunque se cite a Los Yebenes como punto en donde se recolecto la planta, pues habiendo sido este t6r- mino municipal el sitio en el cual he desempeiiado I'lltima- mente mi cargo oficial, dicho se esta que he tenido ocasion de recog-er por mi mismo las especies que se citan, mas las enumeradas en mi anterior trabajo, como facilitadas para su clasificacion. 222 ANALES L)E HISTORIA NATIHAL. (68). Las abreviaturas Mar. y Yeh. iiulicaii las localidades de Mar- jalizay Los Y^benes, pueblos ambos de la i)i'ovincia de Toledo. Gracias mil al Excmo. Sr. I). Mig-uel Colmeiro, al Excelen- tisimo Sr. D. Mdximo Lag'uiia. al Sr. D. Mig'uel Gandog-er, etc., per haberme ayudado en alg-unas determinaciones de espe- cies dudosas para mi, y alentado con sns bnenos consejos que agradezco en el alma. Pomata. — i-lantas espontaxea.s de toledo. -^i DICOTILEDONEAS EXOGENAS. TALAM I FLORAS. Ranunculaceas. Ranunci^leas. 700. — Ranunculus flammula L., var. re]}tans L. Arroyos, Mar.. Yt'b, Julio. 701. — R. arvensis L. Huertas de la Veg"a-baja. Tol. Abril, NoTA. Debe suprimirse del Catalog-o la especie num. 8. Para no alterar el numero total de las especies reg'istradas sc repite en este lug-ar el num. 701. 701." — Ficaria ranunculoides Miencli. Arroyos de los moutes. Y6b. Marzo. 702. — Ceratocephalus falcatus Pers. Barranco de la Cabeza. Cig-arrales. Veg-a. etc. Abril. Helebdreas. 703. — Paeonia corallina Retz. — Peonia. Montes de Yeb. Mayo. xVOTA. Este es el lug-ar donde se debe advertir que el nom- bre vulg-ar de la especie num. 21 es el de amapola morada y no dorada. como alii se dice por una errata de imprenta. 224 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (70) Cruciferas. NoTA. Antes del num. 55 debe decir AJiscas en vez do Ha- instreas, y anadase: 704.— Roripa nasturtioides 8p. Arroyo y barranco de la Poveda, Yeb. Junio. Iberideas. 705. — Iberis? pinnata Gou. Montes, Yeb. Julio. (Ejemplar incompleto.) 706. — Senebiera coronopus Poir. Alrededores del pueblo de Yeb. Ag-osto. (Ejemplar fac.) Cistaceas. 707. — Cistus populifolius L. — Jara estepa, como el num. 70, Monies de Yt^b. Junio. (Ejemplar consultado al Sr. D. Mig-uel Colmeiro.) Violaceas. 708. — Viola odorata l..— Violeta. Huertas y prados de Mar. y Yeb. Resedaceas. 709.— Reseda phyteuma L. Huertas, Tol. Marzo. Poligalaceas. 710. — Polygala vulgaris L. Arroyo de la Poveda, Yeb. Junio. En este mismo sitiO; aun- (71) Pomata. — plantas espontaneas de toledo. 225 que hacia las alturas, encontr^ la especie num. 84 en la mis- ma epoca, 711. — Polygala chamsebuxus L. Barranco de la Poveda, Y6b. Junio. Cariofilaceas. Sil6neas. 712.— Dianthus? hispanicus Asso. — Clavelillos sihestres» Cig'arrales, Tol. Juiiio. 713.— Silene cerastoides L. Morteron, Tol. Abril. (Consultada al Sr. D. Miguel Col- meiro.) 714. — S. hirsutissima Otth. Montes, Y6b. Junio. Alsineas. 715. — Alsine lanceolata M. et K. Barrancos de la Poveda y otros, Y^b. Junio. Linaceas. 716.— Linum maritimum L. Arroyos, Mar., Y6b. Julio. 717.— L. suffruticosum L. — ;-. Lino de flores Uancas y grandes. Montes, Y6b. Julio. Malvaceas. 718.— Malva? althseoides CdiX.—Mahilla como k otras es- pecies. Zubalcaide, Pol. Julio. ANALES DE HIST. NAT. — XII. l-> 226 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (-2) Geraniaceas. 719. — Erodium malacoides Willd. Monies, Y6b. Agosto. Hipericaceas. 720. — * Elodes palustris Sp. Esta especie fu6 cleterminada por M. Michel Gaiidog"er. con cuya correspondencia me honro. A este senor debo el conoci- miento y adqiiisicion de alg-unas plantas que me remitio de Francia, y priiicipalmente una bonita coleccion del g'6nero Hosa, que implica profundos estudios llevados h cabo poi' di- cho sefior. Soy deudor adem^s al Sr. Gandog-er del conoci- miento y adquisicion de algunas de sus obras botanicas que teng-o en muclia estima; por todo lo cual le doy publico testi- monio de la m^s sincera gratitud. El sig-no * indicara en lo sucesivo una consulta heclia k diclio sefior para determinar sin g-^nero de duda la especie k que preceda. La que nos ocupa crece k orilla de los arroyos y aun den- tro de los mismos en la Raiia de la Casa de Mora, Y^b., y en la Fuensanta, Mar. Julio.. 721. — Hypericum tetrapterum Fr. Huertas, Mar. Ag-osto. Oxalideas. 722. — Oxalis stricta 'L.—Acederilla. Kara. En 8an Bernardo, Tol. Mayo. (73) Pomata. — plamas espontaneas de tolkdo. -ai CALICIFLORAS. Leguminosas. Genisteas. NoTA. La especie num. 161 debi6 fig-urar entre la 181 y la 185. 723.— Genista scorpius DV.—Romero-saiUo^ en Y6b. y Mar. Cig-arral de la Rosa. ToL: Rafia de la Casa de Mora. Y6be- nes, floreciendo en Mayo. 724. — G. tridentata L. — Carquesa. Monies, Y^b. Julio. (Recolectada sin flor). 725. — Sarothamnus scoparius Koch. — -]-. Arroyos y valles, Y6b. Julio. NoTA. Suprimase la especie num. 149. cuyo nombre vul- gar conviene a la que aqui se cita con el numero 725.'— Cytisus albus Lk. Cig-arrales, Tol. Tierras de labor, Pol. Abril. (Consultada al Sr. D. Maximo Lag-una). Trifoliadas. 726. — Lotus corniculatus L. Huertas, Mar. Arroyos, Yeb. Julio. NoTA. El num. 166 corresponde k la especie conocida vul- g^armente por mielga. 727.— Melilotus altissima Lois. Sitios humedos de los montes. Y<^b. Julio. 228 ANALES DE HISTORIA ^"ATURAL. 174>> NoTA. El segundo nombre vulg-ar de la especie 180 que alii se cita. falta en el indice alfab^tico del tomo xt de los Anales. Edisdreas. 728.— Coronilla juncea L. Cerros de los Cig-arrales y Morteron. Tol. ]\rayo. Vicieas. 729. — Vicia cracca L. Montes, Yeb. Junio. Rosaceas. Potentileas. 7.30.— Geum sylvaticum Pour. Barranco de la Poveda y otros, Y6b. .Junio. 731. — Spiraea filipendula L. Barrancos de la Sierpe, Valle de San Marcos, etc.. Yebe- nes. Junio. Isnardiaceas. 732.— Isnardia lacustris L. Charcos y arroyo de la Fuensanta. Mar. Setiembre. Paroniquiaceas. 733.— Telephium Imperati L. Yeb. Verano. (Ejemplar fac.) Crasulaceas. 734.— Sedum latifolium Bert. Huertas, Pol., Mar. Setiembre. "hs) Pomata. — plantas espontaneas de Toledo. -w'.* 735. — Sedum hirsutum All. Penascos del cerro de las Minillas y otros, Y6b. Juiiio. Gactaceas. 736.— Cactus opuntia L. (Cultivada.) Tol., Pol., Y6b., Mar. Mayo. Umbeliferas. Peuceddneas. 737. — Peucedanum venetum Koch. Monies, Mar. Setiembre. NoTA. El num. 249 corresponde a una especie que lueg'o he podido ver mas desarrollada en los montes de Mar. , y se refiere k 737.'— P. alsaticum L. Cerros de Banuelos, Pol.; montes, Mar. Octubre. Ammineas. 738. — Bupleurum rigidum L. Montes, Y6b., Mar. Julio. 739. — Carum verticillatum Koch.— Cominera horde. Arroyos de los montes, Y^b. Julio. 740.— Ptychotis Timbali J. Arroyos de los montes, Yeb. Julio. (Ejemplar comparado con uno francos remitido por D. M. Gandog-er.) Caprifoliaceas. NoTA. La especie 266 existe tambien en ciertos eriales de los alrededores de Mar., h^cia la Fuensanta. 230 ANALES DE HISTOIUA NATURAL. (76> 741.— Lonicera hispanica Boiss. et Rent. — Madreselm. Setos de las huertas de Mar. Julio. Rubiaceas. 742. — Rubia peregrina L.—J^uMa. Setos de las huertas, Mar. .Julio. 743. — Galium palustre L., var. elongatum Gwq^. Arroyos y sitios liumedos, Yeb. Julio. 744.— G. ellipticum Willd. En ig-ual sitio que la especie anterior, Yeb. Junio. Dipsaceas. 745. — Scabiosa succisa L., var. inwlucrata Br Valle de Gil-Garcia, Yeb. Julio. Compuestas. ('I'lihiilifloras.) Centaureas. 746,— Serratula nudicaulis DC. Montes de Y6b., Ag'osto. Carlineas. 747. — Lappa major L. — Bardana. Soto de Ventosilla, Pol. (Recolectada sin flor). Camomileas. 748.— Anthemis arvensis L. — Pajitos, como otras especies. (11) Pomata. — plantas espontaneas de toledo. 231 Senecionideas. 749. — Aster arragonensis Asso. Abimda en los montes de Y6b. Agosto. (Consultada con el Sr. D. M. Colmeiro.) (Ligulifloras.) Escolimeas. 750.— Rhagadiolus edulis Gsertn. Sitios hiimedos, Pol., Mar. Junio. Crepoideas. 751. — Lactuca scariola L. — Leclmgidlla. Eriales y barbechos. Mar. Ag'osto. 752. — Sonchus maritimus L. Reg-iieras y sitios humedos, Mar. Setiembre. 753.— Barkhausia bellidifolia DC. ►Sitios hiimedos. Mar. Setiembre. Lobeli^ceas. 754. — Lobelia urens L. Valle de Gil-Garcia, Y6b. Julio. Carapanulaceas. 755.— Wahlenbergia hederacea Rchb. Valle de Gil-Garcia, Y6b. Julio. 23i ANALES DE HISTORIA NATURAL. (78) Ericaceas. 756.— Erica australis L. — Bre/zo, como k las otras especies del mismo geuero. Monies, Y6b., Julio. (Esta especie fu6 determinada por el Sr. D. Maximo Laguna.) 757.— E. umbellata L. Montes, Y4b. Julio. 758.— E. tetralix L. Valle 6 barranco de la Poveda y otros. Y^b. Julio. NoTA. La especie num. 384 debe llevar":' pues ofrece dudas su determinacion. CO ROLI FLORAS. NoTA. La especie 389 debe fig-urar entre la familia de las Ajyocineas , como la sig-uiente: 759.— Nerium oleander L. — ^^^^/A (Cultivada?). Huertas, Tol. Mayo. Borragineas. 760. — Cynoglossum officinale L. — Cinoglosa. Montes, Y6b. Julio. 761. — Lithospermum arvense L. Safont, Veg-a-baja, Tol. Abril. 762. — Myosotis palustris With. Arroyos, Mar., Y6b. Junio. 09] Pomata. — PLANTAS ESrONXANEAS or TOLEDO. 233 763. — Myosotis strigulosa M. ef K. Arroyos, Mar., Y6b. Juiiio. 764. — Nonnea micrantha Boiss. et Rent. Yeg-a-baja, Tol. Mayo. 765.— N. alba DC, var. Tiolacea DC. Safoiit, Tol. Abril. NoTA. Suprimanse las especies numeros 406 y 411. Para no alterar el ni'imero total de especies reg'istradas se repite e\ num. 765. Solanaceas. Datureas. 765."— Datura? ferox L. Barbechos y eriales. Mar. Ag'osto. NoTA. La especie num. 146 es conocida en Tol. en estado de cultivo con el nombre de2)i"fiiieii(os de Manila. Verbascaceas. 765''. — Verbascum Bcerhavii T.. Eriales. Mar. Junio. Veronicaceas. 766. — Veronica scutellata L. Arroyos, Valle de San Marcos, Yeb. Julio. Escrofulariaceas. 767.— Linaria? lanigera Desf. (Difiere alg-o de la especie niimero 436.) Reg-ueros y sitios luimedos. Mar. Setiembre. 234 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (80) 768.— Trixago apula Stev. Montes, Y6b. Verano. 769.— T. viscosa Rchb. Soto de Ventosilla, Pol. Verano. 770.— T. latifolia Rchb. Cig-arrales, Tol. Junio. Labiadas. Estaquideas. 771.— Brunella alba Pallas. Eriales y montes, Yeb. Junio. Meliseas. 772.— Calamintha? clinopodium Benth. Montes, Y(^b. Junio. 773.— C. acinos Benth. Montes. Yeb. Junio. Primulaceas. 774.~Anagallis tenella L. Proximjdad de los arroyos, Yeb. Globulariaceas. 775. — Globularia alypum L. Rana de la Casa de Mora. (Recolectada despues de caer lo.f frutos). Esta especie fu^ consultada con el >Sr. D. M. Colmeiro. SI) Pomata. — pla^tas espontaneas de Toledo. Plantagineas. 776.— Plantago lanceolata L. Reg'ueras y arroyos, Mar. Ag"osto. 777.— P. media L. — Llanten. Sitios hi'imedos y cultivados, Tol.. Pol. Mar. MONOCLAM IDEAS. NoTA. La var. citada en el num. 525 debe ser la ziridey no mvide, corao alii se dice por un error de imprenta. Poligonaceas. 778. —Polygonum dumetorum L. Arroyo de la Fuensanta, Mar. .Julio. Raro. Gupuliferas. 779. — Quercus tozza Bosc. — RcJjoUo , como la especie si- g'uiente. Monies, Yeb. (Recolectada sin flor.) 780.— Q. lusitanica Lam., var. j3.— (^. hcetim, Q. Jlirbeckii Durieu. Montes de Mar. (Recolectada sin flor.) 781.— Q. lusitanica Lam. — Clnejigo. Montes, Y6b. Setiembre. (Recolectada con fruto joven.) 782. — Q. ilex L. — Forma agfiJWa. Mar., Yeb., Pol. Mayo. 236 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (82) 783. — Quercus suber L. — Alcornoqiie, drhol del corcho. Montes limitrofes entre Yeb. y los t^rminos de Retuerta y Fuente del Fresno (provincia de Ciudad-Real), (Recolectada sin flor.) Salicineas. 784. — Populus canescens Smith. — Alamo, como a otras especies. Safont, Tol. (Recolectada sin flor.) 785. — Salix? caprea L. — Sauce, como a otras especies. Valle de Torneros. Yeb. (Recolectada sin flor.) Coniferas. 786. — Juniperus oxycedrus h.— Enehro. Montes de Tol., Pol., Y(^b. y Mar. Setiembre. (Recolectada •con fruto.) Esta especie abunda m;\s que la num. 578. 6 sea ./. com- Qmmis L. MONOGOTILEDONEAS. Alismaceas. 787. — Alisma ranunculoides L. var. reimis DC. Valle de San Marcos y de Torneros, junto con la forma tipo. Arroyos, Yeb. Junio. Liliaceas. 788.— Allium oleraceum L. Eriales, Yeb. Julio. 789.— Urginea Scilla '^i^wiV.— CehoUa alharrana. Montes, Y6b., Mar. Ag'osto. (S3) Pomata. — plantas espoxtaneas de toledo. 23? NoTA. Suprimase la especie num. 586, 3' en sii lug-ar se repite aqui la num. 789 para no alterar o\ numero total de las e.si^ecies reg'istradas. Dioscoreas. TSO/— Tamus communis L. — Fspdrraffos, como a otras es- pedes de otros g-6neros. Reg'ueras y sitios liumedos, Fuensanta, ¥A Pocillo, etc., Mar. .Tulio. Irideas. 790. — Gladiolus communis L. — Yerba estoqne (en Toledo,, donde se halla cultivada). Espont&nea en los montes de Yeb. Abril. 791.— G. illyricus Koch. Montes, Yeb. Junio. 792. — Iris xiphioides Ebrh. — Lirio fino. Montes, Yeb. Junio. 793. — I.? florentina L. — Lirio bianco. Cig-arrales de Tol. Abril. Orquideas. 794. — Orchis? morio L. La Poveda, Y^b. Junio. Amarilideas. 795. — Amaryllis lutea L. — Azucenilla amarilla. Huertas y setos de 6stas, Mar., Pol. Setiembre. 796.— Agave americana L. — Pita. Setos, Cig-arrales, etc., Tol. (Cultivada. recolectada sin flor.) Yerano. •233 ANALnS DE HISTORIA NATURAL. {M] Potameas. 797. — Potamogeton perfoliatus L. Y6b. Arroyos del valle de San Marcos. Julio. (Esta especie fu6 consultada al Sr. D. M. Colmeiro.) 798.— P. fluitans Roth. Arroyos, Y6b. Ag'osto. 799.— P. trichoides Cham. Remansos del arroyo de San Marcos. Y6b., cliarca de la Fuensanta en Mar. Yerano. NoTA. La especie num. 605 debe suprimirse, y en su lug-ar se repite el num. 799 para no alterar el numero total de espe- cies reg'istradas. Aroideas. 799." — Arum maculatum L. Yeg-a-alta. proximidad de la estacion del ferro-carril, Tol. (Recolectada sin flor.) Juncaceas. 800. — Juncus lagenarius Gay. — Jxmco , como k otras e.^i- pecies. Arroyos, valle de San Marcos, etc., Y6b. Ciperaceas. 801.*— Carex remota L. Arroyos de Torneros y otros, Yeb. Julio. <85) Pomata. — plantas espontaneas de Toledo. 239 Gramineas. Paniceas. 802.— Setaria viridis P. B. Hiiertas, Mar. Setiembre. 803. — Panicum crus-galli L. Hiiertas, Pol., Mar. Setiembre. 804. — Digitaria sanguinalis Scop. Huertas, Mar. Ag-osto. Agrostideas. 805. — Agrostis alba L. , vav.^i^ntea Gaud. Sitios cultivados, Mar. Ag-osto. (Recolectada seca.] Aveneas. 806. — A vena sativa L. — Avena. (Escapada acaso de los cul- tivos). Tierras de labor, eriales, etc., ToL, Pol. Junio. Quelerieas. 807. — Holcus mollis L. Arroyuelos y sitios lu'imedos, ToL, Y6b. Mayo. Nota. La tribii citada con el nombre de Leslerieas por uii error de imprenta, debe llamarse Seslerieas. Festuceas. 808.— Briza minor L. Valle 6 barranco de la Poveda, Y^b. Julio. 240 ANALES DE HISTORIA ^'ATURAL. (86} 809. — Briza maxima L. Barranco de la Cabeza, Tol. Julio. 810.— Bromius maximus Desf. — Zaragv.elles , como a otras especies. Huertas. Tol. Mayo. 811. — Cynosurus elegans Desf. Barbechos, eriales, etc., Tol. Mayo. 812.— Melica Bauhini All. f. Montes, Yeb. Yerano. 813.— Molinia littoralis Lk. Erialps;, Tol. Mayo. ACOTlLEDOxNEAS. Helechos. 814.— Notochloena Marantse II. Br. Penascos hiimedos de Valdeyernos, Yeb. Ag'osto. Liquenes. 815.— Physcia Prunastri DC. Montes de Yeb.. para.sita de los quejigos. Noviembre. Esta especie, como la sig-uiente. fiieron determinadas por el Sr. D. M. Colmeiro. 816.— Usnea barbata IX". Parasita como la anterior sobre los troncos de qnejigos. EXPLORACIO^ IIERPETOlifilCA DE LA ISIj-A- IDIHj ICIBinZ-A-., DON EDUARDO BOSGA. (Sosion del 6 de Setiembre de 1882.) Las nuevas investig-aciones sobre nuestra Fauna de los rep- tiles y anfibios verificadas durante una parte del curso acad6- mico de 1881 a 82 en las provincias mevidionales de Espana (1) me decidieron k pasar en el mes de Marzo al g-rupo de las Islas Baleares m^s inmediato a nuestra costa, que por la falta de determinadas circunstancias y por su escasa poblacion es mucho m^nos visitado que el de Mallorca, residencia de las autoridades superiores de la provincia, y el de Menorca, cuya plaza fuerte de Malion esta unida h uno de los mejores fon- deaderos del Mediterr^neo. Al Sr, Barcel6, nuestro consocio y disting'uido profesor del Instituto de seg'unda ensenanza de Palma , dcbemos alg-unos datos sobre la Historia natural de la isla de Ibiza entresaca- (1) Por Real orden de 11 de Ag-osto del pasado afio se me autoriz(5 para que pudiera ausentarme de Ciudad-Real, utilizando asi los poderosos medios de exploracion que alcance de las companias de los ferrocarriles de Madrid il Zaragoza y a Alicante, Al- mansa a Valencia y Tarragona, y de la explotadora de las minas de Riotinto. Gracias a tan senaladas mercedes pude rectificar algun error y resolver varias dudas expre- sadas en mis trabajos anteriores sobre la Fauna herpetologica de la Peninsula, asi como explorar liasta treinta y siete distintas localidades nuevas para mi , repartidas entre trace de nuestras provincias. Los resultados se consignan en una Memoria en- tregada al Excmo. Sr. Ministro de Fomonto, en cumplimiento de lo dispuesto por la mencionada Real ordcn, permitiendome extraery detallar los adjuntos datos por tra- tarse de una expedicion no prevista al obtener dicho documento oficial. ANALES DE H ST. NAT. — XII. llj 242 ANALES DE HISTORIA NATURAL. ('2) dos de una de sus puhlicarioiies sobre la Fauna laalear (1) : y aunque por sus alusiones pudit^ramns tomar alg-unos otros datos como afirmativos para uuestro objeto, no obtante, los intereses de la ciencia contemporanea exig-en, con sobrada razon , el que las citas referentes k localidades sean concretas y Id mds determinadas que sea posible, en sustitucion k la tendencia g-eneralizadora que, sin duda para abreviar, em- plean alg'unos autores. Aquel proceder nos sirve de adverten- cia acerca del valor que acaso teng-a manana cualquier detalle cuya importancia hoy se nos oculta. Careciamos , por consi- guiente, de noticias expresas sobre los aniraales cuyo estudio especial nos ocupa, y que se crian sobre esta parte de nuestro territorio, el cual lleva en su pequenez quiza el m^s intere- sante atractivo para los naturalistas , ;\ prop6sito de los pro- blemas de la adaptacion y de los demas factores de la vida. La isla de Ibiza, formada en su mayor parte por terrenos esencialmente calizos, estd dominada por un sistema monta- fioso de violentas pendientes y elevados crestones, cuyos prin- cipales ejes se dirig-en de NE. a SO. y de NO. a SE. Las ver- tientes meridionales y varios de los islotes del mismo lado, desde Cala recuila k Santa Eulalia , fueron el objeto principal de mis excursiones, dejando de visitar la vertiente longitudi- nal NO. y la isla de Formentera , ya por falta material de tiempo, ya por la persistencia de un fuerte viento del 0. que inutiliz6 mis tentativas de viaje a la indicada isla 6 k alg'una de las otras adyacentes de mayor extension. En general la parte alta de los montes y sus flancos mas escarpados se liallan vestidos por bosques de pinos (2), cerce- nados recientemente por roturaeiones efectuadas en las faldas donde ha sido fAcil extender el cultivo del almendro, la hi- guera, el olivo y el algarrobo, que son los ^rboles mismos que earacterizan las partes mas lianas de la tierra de secano, muy bien aprovechada por cierto. En las inmediaciones de la ciu- dad de Ibiza y del caserio de Santa Eulalia se ven bastantes huertas regadas al par que por las aguas de las norias , que (1) C'atdlogn do Inx rrpliJfS y cnnclias tfrrcxfrex y de Ofjini dalce de las Boli'd res. Pal- raa, 1876. (2) YliTvOvda. (aluindanto en pinos\ nomlire creog'i'i'itico erapleado por Plinio para desig-nar estas islas del Meiliterraneo. (3) BoSCa. — EXPLOKACIOX HERPETOLOGICA DE IBIZA. 2i:! son muclias, por las canalizadas de los manantiales, que son m^s abundantes rolativamente en esta isla que en el resto de las Baleares, sin duda por los muclios bosques que aun se conservan. A seis formas especificas y una variedad nueva para la cien- eia queda reducido el ni'imero de anfibios y reptiles observa- dos en la isla principal y alg-unos de sus islotes , siendo de notar que ning-un ofidio se halle entre ellas, cuando la cule- brilla de ag-ua y otra pequena culebra, de costumbres terres- tres , se presenta abundantemente en Mallorca y Menorca (1): lo que bien pudiera atribuirse a una constante persecucion de dichos animales que, aunque inofensivos, repug-nan por tradicion h las g-entes. ANFIBIOS ANUROS. Buf o viridis Laur. , var. hciUarka Buttg-er. Abunda en las liuertas y en las tierras proximas. Yulg-o La circunstancia de liallarse en el periodo del celo me per- mitio observar al animal bien caracterizado, asi como las lar- vas que procedian de las parejas m^s adelantadas en sus amo- res. Este sapo, como la mayoria de los machos entre los anfi- bios raniformes, posee un canto propio de la especie, mediante el cual se g-arantiza la aproximacion de los sexos, que de otra nianera seria fortuita, en atencion a la falta de sociabilidad entre sus individuos, y tambien por sus costumbres, que son nocturnas; pudiendose anadir a estos obst^culos el ocasionadu por la irreg'ularidad en que pueden presentarse las ag'uas plu- viales, que a falta de otras constantes en extensas comarcas tienen que aprovechar para la cria. El apareamiento es del tipo axilar. cual se observa en las especies que tienen la pupila trasversal , seg'un los curiosos estudios lieclios en los batracios europeos por el Sr. Lataste. de Paris, liall^ndose en las albercas numerosas parejas flotan- (1) Troindonotus vi2)eriiu'S L.. Coronena rucHllata Geofl'r. 211 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) do, gracias a la plenitud de aire de los pulmones do las hem- bras, donde debieroii arrojarse despues de alg'unos rodeos, a juzg-ar por la disposicion de los muros, tan sulo dominados por el lado de la noria respectiva. El saco biical auxiliar de la fonacion es poco apareiite, y en nada lo diferenciariamos del de los machos de su cong-^nere el Bufo calamita Laur. ; mas no ocurre asi en el modo de can- tar, que tiene un marcado caracter capaz por si solo de podcr diferenciar ambas especies confundidas por Dumeril y Bibron, como hemos manifestado en otros escritos (1). La frase crreii, pronunciada con fuerzay repetidas veces, representabastante bien el canto del B. calamita, facil dc escuchar en la campiila durante la primavera y aun en el otono k las primcras boras de la noche. Son las voces del B. xiridis semejantes a esta frase; sin embarg-o, se nota que la r doble suena como pro- nunciada mediante la vibracion del velo del paladar, cual acostumbran alg'unas personas, y especialmente los extran- jeros al hablar el espaiiol. Los referidos g-ritos se oyeii k g-ran distancia, y me parecio que el numero de ellos, sin que me- diara descanso, era siempre menos que el que tenia observado en la otra especie de la Peninsula. Los ejemplares j6venes, cuyo crecimiento no pasaba del de una mitad de los ya adultos , se hallaban en tierra debajo de las piedras, alejados de las ag-uas, k las que seg-uramente no acuden para la cria 6.ntes de los diez y ocho 6 diez y nucve meses de su edad. Entre un ciento de individucs adultos que pasarian por mis manos, ning-uno alcanzaba la aventajada talla adquirida por las dos hembras examinadas en el Museo de Madrid, procedentes de la isla de Menorca, teniendo las dimensiones ordinarias senaladas por los autores. Las larvas mas adelantadas ap6nas tenian el rudimento de las patas posteriores,y senti no encontrarlas con el desarrollo perfecto de estas patas, pues es el memento m^s oportuno para clasificarlas y describirlas, seg-un el Sr. Lataste, autor a quien debe la ciencia los prog-resos sobre el conocimiento de las for- mas larvarias, ^ntes confuso y desatendido. Sin embarg-o, limit&ndonos ahora k la distincion entre si de las dos larvas (1) Adas de la Soc Esp. de H st. Nat. , tomo vii , sesion del 3 de Abril de 1&~8. (o) BoSCa. — EXPLORACION IIERPETOL(JGICA DE IBIZA. 2i3 de los sapos afines, ofrece la del B. mridis iin mayor tamafio, pues ami eii su estado de atraso mide en la loiig'itud total 38 milimetros, mi6ntras que la larva adulta del B. calamita, ya con sus cuatro extremidades , no pasa de unos 30 milimetros, asemej4ndose en cuanto a la coloracion superior, que es ne- g-ruzca en las dos especies. Rana esculenta L. A-bundante en las ag'uas muertas, y m6nos en las corrien- tes. Vulg-o Granot'X. Esta especie, universalmente esparcida, se lialla represen- tada por individuos de raya amarillenta dorsal y por otros que no la tienen, existiendo las variedades de coloracion comunes en la Peninsula, consistentes en la diversa intensidad del fondo verdoso de las regiones superiores y en la mag-nitud ^. irreg'ularidad de las manclias que sobre el se extienden. Son buscadas conio alimeiito para los enfermos. SAURIOS. Lacerta muralis L. , var. halearica Bedriaga. Escaso en iiumero, liabiendo visto sus individuos tan s61o sobre los muros de la fortaleza de la Mold, en la misma ciudad de Ibiza; pero debe estar m^s extendida, pues los lugarenos de Santa Eulalia distiiiguian bien esta forma de j^equena talla y colores claros, diferencic\ndolade la sig-uiente variedad, que es la que domina en la isla. Vulgo Sarjantana. Existen individuos con la coloracion superior gris cenicien- ta, casi uniforme, pero los mas ofrecen una baiida morena y mal definida , que de los costados de la cabeza se dirige por los fiancos liasta el arraiique de la cola; inferiormente, de un bianco verdoso 6 azulado sin manclia alg"una. 246 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (0> Lacerta muralis L., yaw pitf/nsensis (n. v.). Muy comiin on las tierras secanas y montanosas bajas hasta la misma orilla del mar, y tambieii en los islotes, Uevando el. mismo nombre viilg-ar qne la forma anterior. Ya en otro escrito (1) indicamos la conveniencia de adoptar el criterio del doctor J. de Bedriag-a con respecto al estndio de la especie polimorfa Lacerta muralis L. , cuya monog-rafia nos da en sn excelente Memoria sobre las variedades europeas. Hoy tenemos un testimonio mas en confirmacion de las doc- trinas sentadas por dicho disting-uido especialista, quien ha reconocido en la lag-artija comun de I'biza una variedad no descrita y tal vez exclusiva del jirea de las pequenas Baleares. Pertenece al cuarto g-rupo que alii se establece propio de aquel arcliipielag-o , teniendo que anadirse la nueva variedad pityusensis h la balearica y Giglioli (2), descritas por el mismo Bedriag-a, que ha hecho cesar la confusion estudiando Ins si- nonimias y Uevando k los g-rupos respectivos muchas de las formas consideradas como especificas por los autores , al par (juc las variedades y subvariedades profusamente esparcidas (Ml la larg"a bibliog-rafia de un saurio tan abundante en nues- tras reg'iones. La caracteristica comun a las variedades de dicho cuarto g-rupo, en el que se incluye tambien la subespecie LUfordi rriinth., es como sig"ue, traducida libremente : Long-itud total del macho, 175"""; idem de la hembra, 150 a 156""". \jd cola mide m^nos de una vez y media de long-itud tomada desde el hocico hasta el ano. Cuello en g-eneral nicis ancho que la cabeza. Reg-ion temporal, provista de disco ma- seterino. Tronco g-rueso, lig-eramente tetrc\g-ono en el macho, redondeado y esbelto en la hembra. Cabeza piramidal, fuerte- mente ag-uzada en el macho (3). Estos caracteres g-enerales convienen ^i nuestra variedad, (1) Anal, de la .Soc. Esp. de Hist. Nat., tomo x, pag-. 100. (2) Vease mi Ses-undo Catalogo general de los reptiles y anfibios, publicado en el Bull, de la Soc. Zool. de Fraace , Seance du 14 decembre 1880. (3) Bull, de la Soc. Zool. dc France, Seance du 9 decembre 1879 , p. 220. {-) BoSCa. — EXPLOEACION HERPETOLOGICA DE IBIZA. 247 que se (listing'ue al g'olpe de vista de cuaiitas otras variedades conocianios de la Peninsula Ibt^rica y de las Islas Baleares, por su g-ran talla y viva coloracion, que pasamos a descril)ir. Dimensiones de una pareja de individuos de talla ordinaria: Lung-itud total c-'SOg™" Q 161"'" Del extreme del hocico al limite de los es- cudos cef&licos 19 16 Del plieg'ue gular hasta el ano 59 54 Long-itud de la cola 131 91 Ancliura de la cabeza sobre el plieg'ue g-ular. 14 10 Altura de idem id 11 8 Circunfereucia maxima de la cabeza 37 31 Idem id. del cuello 40 35 Long'itud del mayor individuo observado. . 241 Cabeza con la mitad anterior, correspondiendo al volumen de una piriimide alg'o menor que la que formarian los diame- tros del craneo. Disco maseterino g-rande y constante. Cuello mks g-rueso que la cabeza, senaladamente en su porcion me- dia. Escamas dorsales casi liemisfericas liacia la mitad ante- rior del cuerpo, como esquinadas 6 lig*eramente aqullladas h^cia atras ; las que estan contig-uas a los escudos ventrales, poco mas gTandes que las de las otras reg'iones del tronco. Verticilos escamosos de la cola con el borde libre como trun- cado en las tres cuartas partes anteriores de ella, y como fes- toneado 6 dentado en la ultima porcion. El color dominante sobre las reg-iones superiores es el rojo amarillento de ocre m^s 6 menos vivo, seg"un los individuos, que liace fondo k un variado dibujo negro; no obstante, sobre las reg'iones de la cabeza, los flancos, extremidades y cola, diclio fondo toma un tinte verdoso^ y el dibujo negro suele ser menos intenso. La circunstancia de ocupar por completo la respecti-va tinta ocracea 6 negra k cada una de las escamas g-ranulares , da al dibujo un agradable aspecto de mosaico 6 bordado que se dis- tribuye con cierta regularidad. Ya, las m^nos veces, forma un simple punteado negro, ya manchitas de poca extension y angulosas, simulando signos jeroglificos variados, ya, por fiUj. toman gran incremento y se alcanzan unas a las otras aislando •218 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (S, espacios coloreados y tendieiido -k reple<^-arse en forma de ban- das long"itudinales, en niimero de tres 6 cinco^ comprendiendo los flancos. Sobre la cabeza aparece constantemente la tinta oscura, manch^ndola en analoga proporcion 4 la que se ma- nifiesta sobre el dorso. En las patas suelen presentar las man- cliitas el aspecto ocelado, y h lo larg'o de la cola van quedando peor definidas k medida que avanzan liAcia la extremidad. tomando el fondo el color verde que al fin invade por completo las caras superiores y laterales. Las reg'iones inferiores varian m^s en cuanto al color. El fondo bianco azulado es el m^s comun , siendolo menos el bianco amarillento y bianco verdoso; y no son raros los indi- viduos de un hermoso color rojo de ladrillo que desmerece muclio, como el tinte ocr^ceo, por la permanencia en el alco- hol. Sobre la mandibula inferior y toda la reg-ion de la g'ar- g'anta , liasta las escamas del collar, es frecuente ver alg-unos puntos neg-ros 6 pequeilas manclias que a veces se distinguen tambien h'Acia los lados de la superficie abdominal y sobre las patas. Otras mancliitas de un bianco sucio azulado suelen verse esparcidas con cierta reg-ularidad sobre la superficie del peclio y abd6men , indistintamente en todas las variedades mencionadas, asi como una fila de otras manclias de azul co- balto que ocupan la parte alta de los escudos ventrales exter- nos k cada lado. Alg'unos individuos de ambos sexos ofrecen la anomalia de presentar la cola marcadamente fusiforme 6 con una notable bulbosidad m^s all4 de su base, siendo el caso m^s notable el de una hembra puesta en alcohol, cuya cola mide de circun- ferencia en la base 25""", y 29 en la parte mas abultada. Otra anomalia m^s frecuente , sobre todo en los individuos que proceden de los islotes, es la de presentar los dedos des- g-astados, lo mismo en las patas anteriores que en las poste- riores, faMndoles en ocasiones no solo la una, sino tambien dos 6 mas falanjes, hasta el extremo de que una hembra adulta conserva s61o la base de los dedos en su pata anterior dere- cha , y como en una mitad de su longitud los de la otra pata delantera; y con respecto k los pies posteriores, s61o ofrece in- teg-ros tres de los diez dedos. Esto debera relacionarse con la escasezde tierras y veg-etacion que se observa en los pefiasca- les descarnados, sobre los que por necesidad tendran que tre- [9) BoSCa. — EXrLORACION HEKPETOLOGICA DE i'bIZA. 21!) par repetidas veces para proporcionarse la alimentacion or- dinai'ia. Su caza en los islotes , que casi todos tienen en su suelo las condiciones apuntadas, es dificil h no buscarlas en sus escon- dites debajo de las piedras durante el fresco y la humedad de la manana; pero, dada la confianza que mostraban para con el hombro, podrian atraerse en g-ran niimero, por medio del cebo, k una red I'l otro arte cualquiera. No todos los islotes las tienen, encontr^ndose con alg-una abundancia en £a Cirosa y La JReclona, frente h Santa Eulalia, y en El Malxi Gros , Malvi Pla J La Grosa, frente k la ciudad de Ibiza. Los numerosos is- lotes como La EsjwncJia, La Negra, La Petita , Les Selles, Els Fraus y otYOi^ . sin diida quedan por su pequcfiez demasiado expuestos en las g-randes mareas para que puedan existir lia- bitantes. Esta nueva forma ofrece mas puntos de contacto con las va- riedades de la parte continental ^ insulas de Italia que con las que conocemos liasta la feclia de nuestra Peninsula, te- niendo, por lo tanto, que buscar su filiacion para con el tronco primitivo ideal Lacerta mnralis, mediante las indicadas va- riedades. Hemidactylus turcicus L. Junto k las murallas del Mediodia de la poblacion , debajo de las piedras; escaso como en la isla Plana 6 nueva Tabarca (Alicante), El Estacio (Miircia), y las demas localidades cita- das en mi seg'undo Catc\log-o g-eneral (1). Yulg-o Dragonet. Platydactylus mauritanicus L. Comun , pero mucho menos abundante que en la isla de Mallorca, en donde son raras en cambio las lag-artijas; debajo de las piedras, sobre los arboles anosos, g-rietas de los muros (1) Solo he poilido encontrar esta especie con una abunrtancia relativa en las fal- das de la sieiTa de Carrascoy (Murcia) , en sitio descubierto de veg-etacion, debajo de las piedras, y tambien en la casas de cainpo, liabiendo observado los cambios de colfi- racion que experinientan, scyun sus estados, como ocurrc en la especie siguiente. 250 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) y dentro mismo de las casas, donde se les mira con alf>-ini re- celo, a pesar de ser iin animal completamente inofensivo. Vulg'o Br a (J 6. QUELONIOS. Thalassochelys caretta L. Muy frecuente en el mercado durante los nieses de prima- vera y verano, viendose por todos lados de la poblacion los rectos de su espaldar que emplean los vecinos como artesas y vasijas para varies usos domesticos, y en especial como bra- sero a bordo de las barcas jiescadoras. Aparecen de preferen- cia liacia la isla de Formentera, y en •^•eneral en una zona alg-o apartada de tierra. Vulg'o Tortuga. No terminare sin liacer constar que fueron vanas mis ofer- tas para conseg'uir alg-un individuo de la tortuga terrestre (Testudo (/rceca L.), que en el estado natural se encuentra aim en alg'unos terrenos incultos de las islas de Mallorca y de Me- norca. Seg-un referencias adquiridas de los cazadores en Santa Ealalia, y tambien en la ciudad y en alg'unas de las casas de campo visitadas, es indudable que alii se conocen diclias tor- tugas de bosque, pero hara muclios anos que no se ha visto ning-una; y en opinion de las personas interrog-adas, 6 ya no existen en la isla, 6 si acaso las hay seran sumamente raras. El cultivo establecido en las pendientes m^s suaves de las montaiias, antes dedicadas k los pastes 6 a las lehas, X'^^^de haber contribuido de una manera muy directa k la desapari- cion del indicado animal, falto de sitios a j^roposito para po- der vivir. NOTES COMPLEMENTAIRES SUR LE GENRE 0"^I?.T03^"CrS, M . L ]<: O N F A I R M A I R E (Sesion del 6 de Janio de 1883.) Depuis Tessai monofi-raphique que j"ai public .siir ce g'enre on 1849(1), bieii pen d'especes sont venues I'enricliir. Mais g-ruce aux reclierches de M. de la Brulerie et aux interessan- tes communications de M. le Professeur Perez Areas, je puis aujourd'liui en aug-menter notablement le nombre. Les espe- ces n'oceupent en g-eneral que des localites restreintes et il est probable que les nouvelles investigations rendront le g'enre Cyvtonns aussi riche que le g*enre Timarclm (2). Les especes sont difticiles a gTouper d'une maniere satisfai- sante; la lig-ne crenelle de la base des elytres est parfois bien difficile a disting-uer ; quant an sillon du prosternum, il est assez variable. Le g-roupement que je propose n'est pas tres- satisfaisant, mais enfin il limite les reclierches dans un cercle restreint. li) Ann. Socirtr Ent. dc France, 1850, p. 53."). (2) C"est un soin ([ui incombe aux naturalistes de la peninsule. ■25-1 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) I. Corps brievement ovalaire, elliptiqiie, ayant sa plus g'rando larg-eur au milieu. Base des 61ytres iion cr6neI6e. a. Corselet a peine plus etroit a la base que les ^lytres, retreci en avant. * Coloration uniforme , d'un bronze m^diocremcnt bri- llant. C. onajor, 2^hunl)eus, Fairmairel, graUosus , Pazii , covformis, contractus, dorsoUneatus, rotimdatits, 2nincti])ennis. ** Coloration uniforme, d'un bronz6 metallique eclatant. C. corrnscans. ** * Coloration d'un vert metallique, a bandes cuivreuses. C. elegans. h. Corselet pas plus etroit que les elytres , au moins chez les Q^, a cotes presque paralleles en arri^re. * A.ng-les posterieurs embrassant la base des 6l3^tres. C. denticulatns, montamis. ** Ang-les post6rieurs plus courts, n'embrassant pas la base des elytres. C. thoracicus, curtus, Irems, imncticei^s. II. Corps plus ovalaire. Corselet a peine plus 6troit que les 61ytres. Celles-ci finement cr^nelees a la base. C. curtulns , strictus, cupreomrens, sycoplianta , gihdicoJlis. scutellatiis. III. Corps ovalaire , un pen 61arg-i en arriere. Corselet sensi- blement plus etroit que les 61ytres. Celles-ci crenelles a la base (I). C. MartoreUn , Dufouri, ruficornis , eiunoljms, angusticoUis. minor , pimctiilatns. IV. Corps ovalaire. Corselet trapezoidal. Elytres non crenelles a la base. C. oomorplms. 1. — Cyrtonus major. Long'. 8 X mill. Cette espece, la plus g-rande du g-enre, ressemble extreme- ment au C. Fairmairei pour la forme g-^n^rale et la coloration; (1) Sauf chez ^r, Ci/rtonns 2)Imnbeo simillimvs, sed minvs Ijrevis, latior, w.agis miens capite jwothoraceqve exidentins 2>^^''ictatis , hoc lateriMts , magis rectis et amgnlis posticis acutius prolongatis, sen iello hand persincne punctalo , elytris minus brevihis, magis ovaiis, magis pwiictatis, lineis punctatis minus distinctis metap>Ieurisqi(,e mi- nus par all elis, 2)ostice angustiorilns distinct us. Ron da (La BruUrie!) Ressemble aiissi an C. contractus, mais bien plus grand, moins court, et a elytres, a lig-nes ponctu^es bien moins nettes. Le sillon du prosternum est pen profond et n'atteint pas Textremit^. 7. — Cyrtonus contractus Fairm., Le Natnraliste. P' ft^- vrier 1882, p. 19. Long*. 6 a 6 /a miU. Brevissime ovatus , ralde convexus, xirescenti-o'neus, modice nitidvs, antPynnis drunneis , articulo 1." odsciire ferrugineo: cayite sat tenuiter punctata, linea arcuata mediocriter imp)ressa, iitrinqne fere for eolata; antennis dimidio corpore t)revioribiis , articulis ultimis oJjIongis, ultimo aciito, evidenter ap)pendiculato: 2yrotJiorace elytris xix angnstiore, antice attenuate et post medium magis angustato, longitudinaliter 2)(i^'^i'>'^^ convexo, margine 2}os- tico late arcuaio, ante angulos utrinque sinuato, fortiter hicre- nato, anguUs acutis, elytrorum Msim ampilectantihis, dorso sat dense leviter 2ii('nctulato, laterihis punctis majorihus sparsuto: scntello IfEvi; elytris Irevissime ovatis, apice obtuse rotundatis, tenuiter punctato-Uneatis , punctis sat minutis, intervallis tenui- ier ptmctulatis, lineis a2nce et extus confusis , margine externo punctis majorihus sat densis intus crenulato: suMus obscure aut fusco-cyanescens , oiitidus , tibiis a2)ice rufo-2nibescentibus , tarsis interdum j)iceis : prosterno letiter sulcato . metap)leuris fere Ifpvibus. Sierra Xevada, Ronda (La Brnlerie!), Andalousie (ScJiavfuss! sous I.e noni de C. rotundatus). Ressemble assez au C. p)lumbeus. mais notablement plus petit, plus court, plus convexe dans le sens de la long-ueur, avec le corselet a ponctuation un pen plus distincte et les lig'ues ponctu^es des elytres un pen plus nettes. Les points plus g'ros qu'on remarque snr les cotes du corselet ne sont pas constants. 250 ANALES DE IlISTORIA NATURAL. (6) 8.— Cyrtonus dorsolineatus. I-onjA*. 6,4 mill. Oi'oideus , aiitice Jiaud attennains , posiice leviter anr/iistatus, modice couvexus, ffuco-Tlrens, modice nitidus, autennis ohsciiris, hasi ferrugineis; •eapitesiiMUiter laxe punciulato, antice angiiste arcu'itim impresso, snmmo obsolete snlcatulo; antennis dasi sat (jracilihus, apice crassiorihiis, articulo ultimo oUongo hand appen- dkuJato ; protliorace transterso , elytris mx sensim angnstiore, antice tantnm angustato, mwgine 2'>ostico ante angulos prof nude J)icrenato, impresso, dorso l(Bvi, laterilms lyunctato , antice panto fortius; scutello triangulari, ajnce puncto impresso; elytris sutu- ram versus lineis 4 vel 5 pnnctatis, extus irregutariter, ad mar- ginem magis tinea to-pnnctatis ; prosterno fortiter sulcato, meta- pleuris hand ptnnct'itis, extus longitudinaJiter striatis , tarsis brmineo-cenescentidns . Espece bieii remarqiiable par la tete presque imponctuee, le corselet ample, presqiie aiissi larg-e que les ^lytres, ponctu6 seiilement siir les cot^s et fortement crenele au bord poste- rieur avant les ang"les qui forment presque un crochet; la sculpture des t^lytres est eg-alement remarquable , mais ii'ayant vu qu'un seul individu, je ne puis affirmer qu'elle soit normale. Ce Cyrtonus ressemble assez au cnpreo-virens Perez; mais d'abord, sa coloration est bien moins brillante, le corselet est plus larg-e, plus lisse sur le disque et plus ponctu6 sur les cotes; les ^lytres sont de forme presque semblable, mais les lig-nes pouctuees qui font de faibles stries vers la suture paraissent un peu plus obliques, avec les intervalles faiblement convexes et non distinctement ponctues. Le pros- ternum est fortement sillonn6 cliez les deux especes. Andalousie (Paz!), un seul individu communi(ine par M. Pe- rez Areas. \)—C. rotundatus H. Sch., Faun. Germ. 1838, 157. — Muls. Acad. Sc. Lyon, 1847, 411, tig-. 1-3.— Fairm. 1. c. 539. Long'. 6 a 6 /4 mill. Brevis, crassus, snl>orJ)icnIaris , o'neus, nitidns, antennis fns- cis , articulo \.° testaceo, apicem versus crassiorilns , articulis penultimis sat late obconicis , iiltimo acuto, rage ap>pendiculato; capite punctato , llnea arcuata valde impresso; prothorace infiato, suhtiliter punctato. ad angnlos posticos pnnctis majorihis spar- (7) Fairmaire. — notes sur le genre «cyrtonus.» •257 suto, margine postico ante angulos sinuato et Mdentaio; scutello lavi; elytris hrevilus, ])ostice valde rotmidatis, ohsoJete pimctato- lineatis, intertaUis tenuissime parmn dense puncMatis; siiMus mag is olscxirns, prosterno lemter sulcatiilo, metapleuris vlxpwic- tatis, tihiis apice hTemterfnUo-sericanUlus, tarsisfuscis. Midi de la France; ne parait g-uere s'^loig-ner des environs de Marseille; Albaida (i)rov. de Valence) (Boscd!), communi- que par M. Perez Areas. 10.— Gyrtonus punctipennis Fairm., Ann. Soc. Ent. Fr., 1857, 744. Long-. 6 mill. Siihohlongo-ovatus , crassus, aiitice vix atteniiatus, virescenti- rpneus, nitidus; capite pauIo mceqiiali, sat dense sat fortiter punc- tato; antennis ohscure rnfo-testaceis , articulo l." dilutiore, sat ralidis , articidis penultlmis sat Irezihus, iiltimo aciito, J/and appendlculaio ; prothorace uilde convexo, later ihis postice fere rectis, antice arcuatis, temuter ac panim dense pimctato, ad an- gulos posticos fortius; elytris prothorace paulo latiorihus, sat dense satfortiterpu7ictatis,punctato-siil)striatls, striis sutnram ■cersiis et extus evidentiorihis ; svMm obscure xiridi-Cfprulescens, TMtallicus, prosterno fortiter sulcato, metapleuris snt fortlter jtunctatis , tarsis obscure rufescentidus . Pyrenees orientales, vallee du Yernet. 11.— C. corruscans YuilL, AMIIe, 1868, 295. Long-. 7 mill. Breviter ovatus, crassus, supra cupreo riitilans, lemter viridi- micans, suitiis cum 'pedihus mx minus rutihms, sed magis tiridi- (rneo tinctus, orefiisco, antennis fa scis, articulis2 primis 2)iceis, sudmetallico-micantidus ; capite parurn punctato , linea arcuata profunda etiitrinqne ad oculos impressione ohliqua signato: an- iennarum articuHs odlongis , ultimo fere elongato, liaud aptpen- dlculato; p)rotliorace rialde convexo, late, antice leviter angustato, ■mhtilissimepunctulato, angiilis posticis productis , acutis, basin elytrorum amplectdntihus, sat fortiter p)unctatis, margine postico ante angulos tricrenato ; scutello triangulari, acuto; elytris Ire- xilus, ante medkmi latiorilus, postea leviter attenuatis temuter punctato -lineatis, in tertallis svMilissime punctulatis ; prosterno arcuaio, sulcaio; aMominis segmeatis apice angustc cyanescenti- ANALES DE UIST. NAT. — XII. 17 ^58 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) bus, meiapleuns convexiusculis , parce punctatis , tarsis fusco- (Bueis. Portal^g-re. Ce mag-nifique insecte , d^couvert en Portugal par M. de Vuillefroy, est tres-voisin du C. elegans, dont il differe, outre la coloration, par le corselet plus ample, a angles posterieurs plus aig'us, embrassant la base des 61ytres, et ces dernieres a ponctuation plus marquee. 12. — Cyrtonus elegans Germ., Mag. Ent. i, 127, 15 (Eiimol- pus). — Fairm. 1. c. 541 et Oener. Col. Etir. iv, pi. 66, fig. 315 (1). Long. 1 }i mill. Ohlongo-ovatus, crassiis, mtidissimtis, mieo-viridis metalUcus, ccqnte medio cupreo, prothorace lineis 2 cupreis, mtta viridi se- paraiis, postice et laterihis cnpfescente, ehjtris iitrinque mttis quinqne cupreis; capite laxe p^i^nctato ; antennis nigro-fuscis, articulo 1." odscnre ferrugineo; prothorace valde convexo, te- nuissime p^vnctiilato, pnnctis majorihis ad latera et angulos pos- ticos sparsiito, margine postico ante angulos Mdentato; sciUello Imvi; elytris laterihis mx arcuatis, temiiter laxe punctulatis et evidenter pimctato-lineatis ; subins aneiis, cupreo variegatiis. pxmct'is grossis parum dense impresso, prosterno panim profimde impresso, metapleiiris sat tenuiter 2Mnctatis , px^dihus cuprescen- tibns, tiliis apice dense flamdo-sericeis , tar sis obscure piceis. Portugal. 13. — G. denticulatus Chevr., Abeille, 1872, cxxxii. Long. 5 >2 a 6 X mill. Ovatus sed antice posticeque aqualiter angustatus etrotunda- tus, sat convexiis , mneiis, satnitidus, siibtus cum pedibus fusco- metallescens, nitichis, antennis tarsisque obscure rufescentibus: capite lato, temiiter ptmctato, antice densius.prope oculos trans- mrsimfoveolato, linea arcuata fere recta, sat profunda^ antennis apice crassiusciilis , articulo ultimo ovoideo, parum acuto , haud appendiciUato; prothorace lato, antice vix angustato, postice ely- (1) La planclie du Genera se rapporte bien a cctte espece, raais non au C. roUindn- tus comme I'indique le Catalog-ue de Munich qui cite ce dessin aux deux especes. (9) Fairmaire, — notes sur le genre «cyrtonus.» 259 tris hmicl angustiore , longUndinalUer imnim convexo, margine postlco 'parum armmto, ante angidos lUrinque fortlier bicrenato, angulis acutis, J)zsim ehjtrorum ami^Uctantiljiis , dor so teimiter 2mnctulato, ad laiera et angulos ])osticos imnctis imulo omijoriMs sparsuto; scuteUo Imm: eJyiris I?revihts, lasi fere par alUlis, lon- gitndinaliter parum convexis, emdenter imnctato-lineatis , inter- xallis temiiter dense yxmctulatis; iiUis apice dense fuho-sericeis, p)rosterno Medio panim prof imde sidcato^ metapleuris convexins- mUis, inmctatis^ intus lemter arcnatis. Medinaceli (Piochard de la Briilerie!) Ce Cyrtonus est remarquable par son corps presqiie 6g"ale- ment arrondi en avant et en arriere, a peine ^larg-i post6rieu- rement et par sa larg-e tSte; le contour et la surface des 61y- tres font , k la base , suite a ceux du corselet et la convexite transversale est moins forte que cliez la plupart des autres especes. 14.— Cyrtonus raontanus Fairm., 1. c. 542. — Graells, Mem. Acad. Madr., 1851. i, 2. 150, pi. 8, fig-. 11. Long-. 5 a 6 mill. Breviter ovatiis, cceruleiis, inter dnm fere molacens awt atro- caruleits, modice nitidus; capite ^^^'^ictatissiino , linea arcimta pariim impressa, smnmo temiiter ac parum dense pnnctato; an- tennis Ir embus, crassis , articnUs peniiltimis fere iransversis. ultimo aciito, hand apimidiculato,fmcis, articuJis 2pri')nis obs- cure ferrugineis ; prothorace parum convexo, sat tenuiter dense punctato, margine postico medio valde arcnato, ante angulos tri- dentato; scuteUo parum punctato; elytris sat dense punctatis. punctis majoribus seriatis ; sxibtus fitscus , lemter ccerulescens, prosterno profunde canaliculato , metapleuris fortiter pun.ctatis, extus longitudinaliter strlatis. R6pandu dans une g-rande partie des montagnes d'Espag-ne: Andalousie, Guadarrama, Gredos, Badajoz. Yarie un pen de coloration, quelquefois d'un bleu presque noir (Escorial); parfois d'un vert a peine bleuatre, plus brillant (Sierra de Gredos}. 15. — C. thoracicus Fairm., 1. c. 544. Long. 5 X mill. Breviter ovatus, vi^idi-aneus, nitidus, lemter cuprescens, 2>^'o- •m a:^ales de historia natural. [\0) thorace interdiim o'bscimore; ca2nie2)Ius minn.ne 2iunctato, Unea arcuata modice impressa, sed sulcis jitxta-ocularidus sat prof un- dis: antennis xalidinscuUs . obscure testaceis , ariicuUs 2 ^jrfw^/^ dilutis, artlcuUs 4 idtimis 2i(iulo onajoriMs, nUimo valde acuio; prothorace elytrishand angustiore, laterihnsrectis, ante angulos tantum araiath , margine postico medio mediocriter arcuato, iitrinqiie sinuato et leviter hicrenato, angulis posticis ohtitshiscu- lis , intifs leviter arcuatis, dor so siibtiliter dense piinctulato, ad latera et ad angulos posticos fortius pxmctato ; elytris medio mx sensim ampliatis. apice oMuse rotundatis, pnnctato-lineatis, in- tervalUs snltiliter 2ninctulatis; siihtus cum pedihus miens, tarsis piceis , pros tern o ha ud sn lea to . Cadix. Cette espece a de la ressemblance avec le C. (Pneo-tirens a cause de son larg-e corselet et des elytres ang'ulees a la base dans la sinuosite dn bord posterienr du corselet; elle en dilTere par le corps plus parallele, les elytres plus courtes, et k lig-nes ponctuees plus marquees et par le prosternum non sillonne. 16.— Cyrtonus curtus Fairm., 1. c. 547. Long-. 5 a 5 X mill. Owideus, antice nix attemiatns. valde convexns, ciipreiis, nili- dior, caplte 2^V(Psertim snturaque Tiridl-cpneo-mixtis , antennis testaceis aiit oMcuris, articiilis 22^rimls testaceis; capite pnncta- to, antice dense, Unea arciiata sat impressa; antennis sat longis, apicem versus paulo crassioribus, articulo 3." secundo hand dimi- dlo longiore; 'prothorace transfer so, elytris mx angustiore, antice tantum angustato , longitudlnaliter partem convexo, snbtilissime punctnlato, sed ad latera fortiter punctato , margine postico me- dio mxarcuato, ante angidos tricrenato, angnlis latis, sat aciitis, basim elytroriim amplectantlbns ; scntello triangnlari, lari: ely- tris breviter ovatis, apice obtuse rotundatis, sat fortiter punctato- lineatis, intervallis tennins 2^^'-'>ictatis , ^;r?r^e externa interdum hand lineata et irregular iter punctata , sutura leviter de2wessa; siibtiis mridi-aneiis, nitidus, parce cupreo tinctiis, pedibiis piceo- mieis. Asturies. Voisin du thoracicus, mais plus court, plus convexe, a cor- selet bien plus finement ponctue avec les ang-les post^rieurs pointus, mais moins convexe encore en long-ueur, et a Elytres (11) Fairmaire. — notes sue le genre «cyrtoxus.» 2gi plus larg-es, plus courtes, uu peu plus fortement ponctues; la •coloration est aussi plus cuivreuse et un peu plus brillante. 17.— Cyrtonus brevis Fairm., 1. c. 547. Long". 5 X null. Brevisshne ovatns , (sneiis, odsolete cupreo-micans ; capite sat dense punctato, linea arcuata obsoJeta^ ad ociilos tanium perspi- cua; antennis squalide ferrugineis , hasi diliitmnbus ; prothorace lateriMs anlice satfortiter rotundatis, ante lasim obsolete simia- tis, angulis posticis rotundatis, temiiter sat dense ac imiformiter punctiUato ; elytris brexibiis, sat temiiter piinctaiis, pwactato- lineatis; subtus cum pedibus mieus, tarsis piceis, prosterno cana- liculato. Catalog-ne, Montserrat. Distinct du C. citrtus par le corps plus court et plus con- vexe , le prosternum nettement sillonn6 et sa coloration n'ayant que de faibles reflets cuivreux. 18.— G. punticeps Fairm., Le Naturaliste, 1" fevrier 1882, pag-e 19. Long". 5 a 5 X mill- Oblongo-ovatiis, mediocriter convexus, miens, nitidis, ore, an- tennis tarsisque piceo-testaceis; capite sat for titer punctato, anti- ce densius ac tenuiiis, linea arcnata medio obsoleta , sed utrinqiie foveolata, et supra ad oculos plica brexi traoisversim convexa sig- nato; antennis sat gracilibus, medio corporis fere brevioribus; protliorace transfer so, antice a medio tantxim angustato, margine postico utriuqtievalde sinuato, sed leviter crenatulo, angiitis pos- ticis panim prodiictis, obtusiiisculis , dorso sat convexo, sat dense imnctato, lateribiis prcesertim ad angulos posticos p>aiilo magis for titer punctato; scutello fere Icezi; elytris breviter ovatis, basi temiiter cremdatis , piinctato-lineatis ^ lineis apice obsoletis et disco confusis, intervaUis sat temiiter pimctatis; siibtus parum dense punctatus, prosterno modice impresso, subsulcato. Albarracin (Zapater!) Cette espece est remarquable par la ponctuation assez forte et assez serrt^e de la tete, par la ligne arquee effacee au mi- lieu, d'ou 11 r6sulte que la partie anterieure forme un meme plan avec le vertex, par le corselet assez fortement ponctu6 et a cr6nelures peu profondes aux sinuosit^s du bord post6- 262 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (12). rieur. Ressemble un pen an C . (jilUcolUs , mais i)lus petit, a corselet moins droit sur les c6t6s, plus retr^ci en avant, a ponctuation plus forte, et a 61ytres tres-ponctuees, les lig-nes a peine distinctes. 19. — Cyrtonus curtulus. Long". 5 mill. C. curto simillimus, panlo brevior et minus cnpreo tinctus; ca- pite vix pimctulaio , antice sulco arciiato regulari, antennis in- fuscatis , articuKs 2 primis rufescentihus ; prothorace antice a medio angnstato etrotnndato^ JateriMs posiice rectis, margine postico ante anguios mx crennlato, dorso temiiter sat dense p%mc- tato, stipra anguios posticos impresso; scuteKo triangularis con- vexiusculo: elytris parum for titer lineato-punctatis, intervallis temiiter parum dense punctulatis, sutura leviter depressa; jjros- terno antice tantum oblong e impresso. Ressemble au C. curtus pour la forme, la taille et la colora- tion, mais il est moins court et le vert est moins m^lang-d de cnivreux qui ne forme pas de dessins r^g-uliers sur le corse- let. Le sillon ant^rieur du front est arque, entier, c'est-a-dire, atteig'nant les bords de la tete, tandis que cbez le C. curtus il s'arrete avant le bord dans une petite fossette; le corselet est teint de cuivreux tout autour, la ponctuation est plus dis- tincte, le bord post^rieur bien moins crenele pres des ang-les; Fecusson est un pen plus etroit, un pen plus convexe; les 61y- tres sont sensiblement moins courtes, a lig-nes de points bien moins g-ros ; le prosternum, au lieu d'un sillon assez larg-e dans toute la long-ueur, ne pr^sente qu'une faible impression en avant; enfin, les antennes sont un pen plus epaisses. Un seul individu d'Ebora (Baron del Castillo de Paiva! ), communique par M. Perez Areas. 20. — C. strictus. Long-. 5 mill. Extr^mement voisin du C imncticeps , de la taille des petits individus de ce dernier, meme coloration brillante; mais les antennes sont moins greles, les avant-derniers articles sont h peine plus long-s que larg-es, le dernier est plus long-, plus acumin^, les articles 4-6 k peu pres aussi larg-es que long-s; le corselet est moins fortement ponctu6 , surtout vers les bords, (13) Fairmaire. — notes sur le genre «cyrtonus.» 263 le bord post6rieur est plus fortement bi-6chancr(i de chaque cote; r^cusson est plus 6troit ainsi que les elytres, qui sont moins arrondies sur les c6t6s et plus fortement ponctuees; le prosternum est plus droit et plus fortement sillonn6 ; les me- tapleures sont h peine ponctu^s, tandis qu'ils le sont g-rosse- ment et fortement cliez le C. punticejis. Trois individus des montag-nes de Tolede (Mora!), commu- niques par M. Perez Areas. 21.— Cyrtonus cupreo-virens Perez Arc, Soc. Esp. Hist. Nat., 1872, 134, pi. 3, fig\ 3. Long-. 5X^7 mill. Ovatus, medio vix amjpliatus , fusco-virescens ant cmmlescens, nitidiis, elytris magis violaceo tinciis, antennis nifo-testaccis , articulis 3-7 ^Zzw minusve oiscuratis, tarsis piceis; capite sat suMiliter ptmctato , linea arcuata tenuiter impressa; antennis h'eviiisculis , articulis 5-8 latititdine vix longioribiis ; prothorace dytris vix sensim angnstiore, laterldnsfererectis, ant'ice tantwii arcuatis , angidis anticis obtuse rotmidatis , margine postico iitrinqiie sat fortiter sinuato et ante angulos tricrenato, angulis retroversis, dorso siibtilissimemx perspicue punctulato, ad latera et prmsertim ad angulos evidenter pwnctato ; elytris basi valde crenatis, siiMiUter sat dense punctatis, etpunctato-lineatis, lineis extus confiisis; siihtus panlo minus nitidus, 2)Toster no medio levi- ter impresso, aMomine ptarce imnctiilato. Moncayo (Perez Areas!) Ce Cyrtonus est assez facile a reconnaitre par son corselet a-peu-pres aussi larg-e que les elytres, a angles ant6rieurs pa- raissant obtusement arrondis en dessous, mais k extr6mit6 for- tement d^clive et assez pointue, vue en dessous; les Elytres sont finement et assez densement ponctuees avec quelques lig-nes ponctu6es vers la suture. Le C. Martorellii s'en rappro- cbe, mais ce dernier est plus petit, moins larg-e, le corselet est bien plus etroit, les elytres sont plus attenuees vers la base, plus ponctuees, ang-ul^es a la base dans la sinuosit6 du corselet et I'impression de la tete est moins marquee. 22. — C. Sycophanta. Long-. 6 mill. Ressemble au C. Pazii, n'en differe au premier abord que 2G4 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (H) par la taille notablement moiiulre; mais en outre les cot^s du corselet sont moins fortement arrondis en avant , le bord pos- tt^rieur n'offre que deux ecliancrures avant Tang-le post^rieur et rinterne est plus profonde et plus larg-e; la base des 61ytres est plus nettement crenelle; en dessous, le prosternum est nettement sillonne au lieu d'etre plan ; les m^tapleures sont aussi fortement ponctues; enfin les antennes sont moins g-re- les, les avant-derniers articles 6tant a peine plus long-s que larg-es tandis qu'ils sont bien plus long's que larg-es chez le C. Paz'd. Les antennes sont brunes avec le premier article testacy et paraissent un pen plus courtes et un pen plus 6pais- ses. Ressemble aussi beaucoup aux petits individus du C. ro- Umdatus, en differe par les ^lytres un pen moins courtes, a intervalles linement ponctues, a base finement crenelle, le corselet plus fortement ponctue et le prosternum a peine sillonn^. Un individu d'Alicante communique par M. Martinez; un autre acbet^ a M. SchaufTuss, sous le nom de C. rottmdatus. 23.— Cyrtonus scutellatus. Long-, 6 mill. OvMus, mieo-viridis , mlidits, p'othorace elytHsqite tage cn- preo Umdatis. capite antice leviter cuprescenie . antennis ohscwe kstaceis, artlculo 1." dilutiore ; capik imnctato , ante oculos pla- giila mimita siiblwvi notato; antennis sat gracilihis, artlculo 2." quarto hand brei'lore. articwJis 5 ultimis imiilo majorihus, sed 4 althnis tantum opicis; prothorace valde convexo , later ihi s pa- ralleJis, antice tantum a medio rotundatis, dorso dense satforti- ter imnctato, lateribiis pernio fortius, margine postico ante angu- los pcirnm crenato^ angnVis supra oblique impresses; scntello 1(pvi, im^jresso: elytris exidenter lineato-punctatis, intervaUis tenuiter pimctatis, sutura pauIo depressa. Portug-al, communique par M. Paulino d'Oliveira. Ressemble au C. p2i7ictipe7inis, mais avec le corselet a cot^s plus paralleles en arriere, a bord posterieur bien plus arque; la ponctuation g^n^rale est plus fine et la coloration differente. 24.— C. gibbicollis Fairm., Ann. Soc. Ent. Fr., 1866, 73. Long-. 6X mill. OMongo-ovatns , W7iens, nitidus, tarsis tibiarmnque apice Jul- (15) Fairmaire. — notes sur le genue auIo furtlus , Hnea arcuata pari/im impressa; antennis sat vaUdis, articuNs peimUlmis fere ohconicis, ultimo sat acuto. hand appcndicnlato. obscure ferrugi- neis , articuUs 2 2)yi'nis dilutioribv.s ; prothorace valde convexo. laterihis postice fere rectis, antice arcuatis, angidis posticis obli- q\ie imjiressis, elytrorum basi amplectantibiis. tenmter punctato, ad aiigidos emdentius, riiargine postico ante angiilos vix bicre- Rulato; scutello fere pentagono, Ifpvi ; elijtris sat temiiter p)W'^c- tato-Uneatis , intervallis fere Icevibtos aut indisti7icte punctiilatis. obsolete convexinsadis, margi/ie basali cremdato; subtus obscn- rius mieo-tirescens , prosterno vix sidcatido. metapleims parmu pwiictatis. Tang-er. Ressemble au ruftcornis , mais plus oblong, avec les angles posterieurs du corselet plus saillants, impressionnes, la ligne crenelle de la base des ^lytres moins marqu6e, les lig-nes ponctu^es peu r^gulieres. moins fortes; le corselet est aussi plus convexe. •25. — Cyrtonus Martorellii Fairm.. Ann. Soc. Ent. Fr. 18(S0. Bull. XXVII. Long*. 5 a (3 mill. Omitus, convexus, antice lei'iter attemiatus, cuptrescenti-ceneus. nitidus, elytrls paulo magis cvprescentibus , antennis pialpiisque piceo-testaceis , his articnlo ultimo apice fusco ; capite 2)^i^'wn dense punctato, linea arcuata fere nulla, sed utrinque ad oculos foveola im])ressa; prothorace transverso, lateribus postice par all e- lis, antice fere a medio arcuatis, margine antico fere recte trun- cato, margine postico medio late rotundato. ante angidos posticos sat for titer sinuato et bicrenato, angulis i2)sis sat acute produc- tis, dor so convexo, tenuiter sat dense imnctato, ad angulos posti- cos impressiusculo: scutello triangidari , Imvi ; elytr is prothorace latim^ibus, medio aut paulo post medium leviter ampliatis , apice rotundatis, tenuiter sat dense piinctaiis , lineis paulo irregulari- ter punctatis inqn^essis, margine buali tenuiter cremdato; subtus parce punctatus , tarsis piceo-miescentibus , prosterno parallelo, parumprofunde impresso; cf minor, prothorace magis amplo. angulis posticis fere truncatis, elytris minus amplis. Extremadure (Mar tor ell y Pern). Tres-voisin du C. ceneoxiirens , distinct par le corselet sensi- •266 AT^ALES DE HISTORIA NATURAL. (16) l)lemeiit plus etroit que les elytres, a ponctuation bien plus marquee, a ang-les post^rieurs plus saillants, le "bord poste- rieur ayant de chaque cote deux crenelures au lieu de trois, Tecusson plus grand, les Elytres elarg-ies plus en arri^re, a lig-nes de points non pas simples, mais un peu irreg-uliere- ment ponctu^es, et la tete sans ligne arqu(^e distincte. 26. — Cyrtonus Dufouri (Dej.) L. Duf. Ann. Soc. Ent. Ft., 1847, Bull, cm.— Fairm., 1. c. 546. — C. coarctatus Muls. Acad. Sc. Lyon, \U1,A\Z. Long-. 5^6 mill. OUongns , mieo-cnp'eiis , viridi-micans , valde nitidns; capite tenuiter pimctato, linea arcxmta'parumprofimda; antennis brun- neo-rujis, articulo \." ferrngineo; protJiorace sat ainplo, sedelytrls angustiore, mimis convexo, laterihis postice fere rectis, sub til is- sime pnnctato, nmrgine postico utrinque parum for titer sinnato, et parum crenato, lolo medio parum arcuato; scutello kevi, de- presso; elytris oblongo-ovatis , tenuiter sat dense punctidatis , et 2)lus minusve tenuiter lineato-punctatis , sntura basi depressa, interdwm anguste viridi-metaUica ; snbtus nitide (eneus, pedibus brunneo-aneis, tarsis picescentibiis , 'prosterno hand sulcato. Lozere, Pyrt^nees, Portug"al. 27.— C. ruficornis Fairm., I. c. 544.— Graells, Mem. Acid. Madr. 1851, i, 2, 151, pi. 8. fig". 12. Long-. 6 f\ 6 X niill. Oblongus, mieus, nitidus, interdum cainte ehjtrisqne leviter cuprescentibus.protliorace aneo-fuscato; capite sat for titer panim dense punctato; antennis flavo-ferrugineis; prothorace lateribus postice fere rectis, antice parum arcuatis. sat convexo, tenuiter sat dense punctato ; scutello fcTc pentagono , apice acuto ; elytris breviter ovatis, lateribus sat a^xuatis , prothorace latioribus, punctato-lineatis , fere tenuiter striatulis , intervallis Icexihis, lemssime convexiiisctilis, basi crenulata; subtus fusco-cenens, obs- curus ; pedibus piceo-(Bneis, tarsis dilutioribus. Rare aux environs de Madrid; se trouve aussi a I'Escorial. Collado Villalba, Sierra de Gredos. 28. — G. eumolpus Fairm.,, 1. c. 545. Long-. 6 mill. iH) Fairmaire. — notes stir le genre ^ nia IsahellfB, en la zona montaiiosa de las coniferas, en terreno' quebrado, cortado por estrechos desfiladeros, que abren el paso al rio Giiadalaviar y diversos arroyos, conteniendo entre sus alturas de 1.325 ^ 1.828 metres de altitud, elevados valles y veg-as con mag-nlficos prados de exuberante veg-etacion que k la vez que constituyen bellos sitios de recreo, son interesan- tes localidades bajo el punto de vista entomol6g-ico y botA-nico, Citaremos en primer lug-ar el valle de Valdecabriel (1.480);. las Salinas de Valtablado, el extenso puerto (1.690) de Bron- chales, donde se levanta el Caimodorro (1.902), g-ig-ante de la sierra; las dehesas de Grieg-os (1.632), y Guadalaviar (1.584),. inmediatas k la tan celebrada Muela de San Juan (1.830), no lejos de la cual nacen los rios Guadalaviar, Tajo, Gabriel y Jiicar; la bellisima veg-a del Tajo; el tan justamente renom- brado Santuario del Tremedal (1.746); las praderas de Orihuela (1.432), Broncbales (1.585), y Monterde (1.330); el alto de San Gin^s de Peracense (1.628), entre Rodenas (1.414) y Almohaja (1.220); la denominada Sierra Alta (1.860), desde donde se des- cubren el relieve y contornos de toda la Sierra de Albarracin: el Prado del Navazo; el accidentado y ameno valle donde tiene su asiento el prodig-ioso Castillo de Nog-uera (1.629) de roca eruptiva porfirica; la veg-a de este ultimo pueblo (1.387); su. bosque del Carrascal (1.420); la dehesa de Argalla en la veg-a de Tramacastilla (1.260); las pintorescas montaiias de Torres (1.250), y Entrambasag-uas (1.221); el valle de los cuatro Leo- pardes de Royuela (1.230); los Alg-arbes; los pinares de Calo- marde (1.238), y Moscardon (1.427), y los deliciosos prados del Maseg-ar y Lindazos, predilecta morada de raras especies ani- males y vegetales que all! ban fijado su estacion. Preciso es indicar tambien la Sierra de Camarena, poco ex- plorada, los prados por donde se asciende al famoso pico de Javalambre (2.002), en la zona alpestre 6 subnival, y el San- tuario de la Fuensanta en el t^rmino de Villel (825). Los alre- dedores de Albarracin con sus encumbrados cerros, Cortes (1.543); Loma Rasa (1.584); Cruz de Montoyo (1.651), y Monte- ag-udo (1.404), con sus bellos sitios; la Rabita (1.304); la Losi- 11a (1.382), y su asombroso puerto (1.574), de arenisca roja del trias, desde donde se descubre en un vasto horizonte las 11a- nuras de Teruel (912) y rio Cella (1.030): las masadas de Dor- naque (1.332), y Elig-ros (1.280), y las de Toyuela (1.234), Zorita '(5) Zapater y Korb. — lepid6pteros de teruel. 277 (1.287), y Rochilla, siendo muy dig-no de mencionarse en nues- tro cat^log-o, los barrancos 6 ramblas de las dehesas de Santa €roche en el trayecto que conduce k Jea (1.036), en cuyo ter- reno cambia repentinamente el paisaje present6,ndose los fres- nos en las orillas del rio, y en los pefiascos y declives el Rham- nus licyoides, la Pistacia TereUnthus, Ei^liedra Scoparia, Oxy- Hs alba, Thymus astivus (Reut.), la Artemisia fruticosa (xisso), y otras plantas que no existen en la sierra, constituyendo una estacion muy especial en donde hemos encontrado entre otras cspecies meridionales la Melitaa varietas (vera) Desfontai- 3iii God. Son buenas localidades para lepid6pteros las vegas de Jea y Teruel, la de Alfambra, el estrecho de Villel, los feraces campos de Cella (1.030), Monreal y Visiedo, Peila Palomera (1.562), cerca de Villarquemado, el t^rmino de Camanas, mon- tes de Rubielos de la Cerida y Banon , y las m^rgenes del Giloca. Y por fin, no podemos ni6nos de llamar la atencion de los que hag-an exploraciones entomol6g*icas y botdnicas, hdcia las importantes y poco exploradas localidades de la sierra del Pobo, San Just, Gudar y Mosqueruela. De suma trascendencia seria presentar un cuadro de la ve- getacion de esta comarca, relacionadas como est^n tan inti- mamente las plantas con las especies que de ellas se alimen- tan, pero esto reclamaya un trabajo de otra indole que publi- -caremos, y para el cual hemos reunido suficientes materiales. Los primeros datos de lepid6pteros que de Aragon poseemos •est&n consig-nados en la Introdiictio in Oryctographiam et Zoo^ logiam Arayonice (1784), de nuestro c61ebre compatricio don Ig-nacio de Asso , el cual cita 43 Papilio, 6 Sphinx y 29 Phalm- .na de Linneo, de cuyas 78 especies hay 46 con nombres lin- ueanos y 32 innominadas con breves diag-nosis , insuficientes hoy para poder reconocer con certeza la especie k que se re- fieren, quedando reducida bajo este concepto su lista k las 44 que k coutinuacion trascribimos : 278 ANALES DE HISTORIA NATURAL. {(^ Papilio Linn. (Diurna auctorum). 1. — Papilio Machaon. Zarag-oza, Huesca. 2. — P. Podalirius. Huesca, Jaca. 4,— P. Mnemosyne. Cerca de Salient. .5. — P. Apollo. Jaca. 6. — P. Crataegi. Zarag-oza;, Haesca, Jaca. 7. — P. Brassicse. En todas partes, vulg-ar. 8.— P. Rapse. Habita con la precedente. 9.— P. Daplidice. Zarag'oza, Huesca, cerca de Ricla. 11.— P. Cardamines. Monte Guara. 12.— P. Hyale? Cerca del Castillo de Sora, Huesca. (Probablemente se re- tiere esta localidad k un despoblado que hay en Eg-ea de los Caballeros.) 1.5.— P. Cleopatra. Zarag^oza , cerca de Jaca. 16.— P. Megsera. Cerca de Ricla, Tabuenca. i7) Zapater y Korb. — LEPiDorxEROs de teruel. 279 17. — Papilio -^geria. Turiasone (Tarazona). 18.— P. Galathea. Cerca de Taiiste. 19.— P. Hermione. Cerca de Graiis (proviiicia de Hiiesca). 21.— P. Gardui. Ubique frequens. 27.— P. Cinxia. Monte Lamata. 29.— P. Cydipe. Cerca de Jaca. (Debe referirse a la Adippe L.) 30.— P. Aglaja. Cerca de Jaca. :U.— P. Atalanta. Cerca de Graus. 36. — P. Arion. Cerca de Tag-uenca (Tabiienca). 37. — P. Argus. Frecuente en Zarag'oza. Marzo. 38. — P. Pamphilus. Zarag-oza. 41. — P. Arcanius. Cerca de Graus. 42. — P. Virgaureae. Cerca de Jaca. 43.— P. Rubi? varietas? Cerca de Jaca. 280 ANALES DE HISTORIA NATURAL. Sphinx. 1.— Sphinx Ocellata. In hortis frequeus. 2. — S. Ligustri. Cerca de Graus. 3.— S. Stellatarum. Zaragoza, Huesca. »— S. Filipendulse. Huesca, cerca de Luna, Jaca. 4. — S. Fuciformis, varietas? Cerca de Luna. 5. — S. Atropos. Cerca de Jaca. Phalsena Linn. 1. — Phalsena Pavonia major. Zarag-oza, Huesca, Tarazona. 4. — Ph. Dispar. Habita en los manzanos. 5. — Ph. Chrysorrhoea. Con la precedente , cerca del Giloca. 6.— Ph. Pudibunda. Cerca de Aragiies. 7.— Ph. Lubricipeda. Tarazona. (9) Zapater y Korb. — lepidopteuos de teruel. 28i 8. — Phalsena Grammica. Zarag-oza, cerca de Epila. 10.— Ph. Hera. Cerca de Graus. 11. — Ph. Jacobaese. Cerca de Ricla. 15.— Ph. Ancilla. Cerca de Ricla. 23.— Ph. Vestianella, vulgo 2)oHna. 24.— Ph. Melonella. En las colmenas, no rara. 27.— Ph. Pomonella. Frecuente en los manzanos y perales. 28.— Ph. Proletella. Cerca de Nuano. 29.— Ph. Alucita didactyla. Zaragoza. Necesita comprobarse la Mnemospte en Arag-on. Citanla del Pirineo Lederer en su JSj^ecies Zepidopterorum, p^g-. 39, y Cuni en su Caidlogo de C(italiifi%; pero esta especie, asi como la Phicomone, son muy alpinas, y dificilmente podrdn pertenecer ^i nuestra fauna espanola. La Galathea, hasta que Seebold la encontr6 en Bilbao, no sin g-ran sorpresa nuestra, no la consider6,bamos compren- dida en nuestra reg-ion, y eso k pesar de haberla citado Asso. ^.No podria ser una de esas especies accidentales 6 advenas procedentes acaso de la Provenza? La Hermione, iinica y exclusiva especie citada de Lusitania por Linneo en su Systema Natura^ p^g*. 773, no est^ seg-ura- mente en el Sur de Arag-on , ni tenemos noticia de que nadie la haya indicado del Escorial y San Ildefonso, estando adem^s ■i>^-2 ANALES DE HISTORIA NATURAL. UO; todos conformes en que novive en Andaluein. Los ejemplarcs que le remitieron de Huesca al Sr. Zapater con el nombre de /lermione son Alcyone; pero hemos visto ejemplares autenti- cos de //^r,/w«o^ze procedentes de Pontevedra, y liay fundamen- to para creer que el ^rea de dispersion de esta especie este re- ducida imicamente al Norte de nuestra Peninsula. Tambien convendria se comprobase la existencia de la Vir- ganretp. en Arag-on. Nosotros no la hemos encontrado en esta localidad, ni creemos est6 en Andalucia. Ha sido indicada de Catalufia: el Sr. Stauding-er cog-io en abundancia el tipo y la variedad Jf/fj^n en San Ildefonso, observando transitos gra- duales de esta k aqu61, y el Sr. Zapater recolect6 varios ejem- plares en Cercedilla. Entre las especies mas interesantes tig-uran la Lycmia Arion, hallada por Korb en Grieg-os y Camarena, por Seebold en Bil- bao y por Asso hace ya cien anos en Tabuenca; la Cmionym- pJia Arcania, indicada por el mismo Asso de Graus, por Him- mig-hofTen y Cuni de Cataluna, por Seebold en Bilbao y ulti- mamente por Korb en la Sierra de Albarracin; la At/mlia, que babian encontrado ya , Stauding-er en San Ildefonso y Him- mig-hoffen en Cataluna; la Zoraida, citada solamente de An- dalucia; la Ino que se habia neg-ado de Espana y la Daphne, consignadaya anteriormente en el Cat^log-o de Cataluna, des- cubierta su presencia en San Ildefonso por el Sr, Stauding-er, y reconocida por el Sr. Zapater entre las especies de una pe- quena coleccion del difunto Mieg-, procedentes del Escorial, que existe boy en el Museo de Madrid. Tres Erehias son las representantes de este g'6nero en la lo- calidad ;i que se ban extendido nuestras exploraciones, la Episti/yne, la Evias y la Zapateri: la primera indicada por pri- mera vez de Espana, la seg-unda por el Sr. Stauding-er en San Ildefonso, y la ultima, especie nueva, muy abundante en esta nuestra sierra en la estacion de verano. El Sr. Zapater tiene en su coleccion tres Evias, de las que dos fueron recolectadas por el mismo en las alturas de San Ildefonso, y la otra lo fue por nuestro consocio el Sr. Bolivar, en la Sierra de Gredos. Entre las nueve Zygmias que citamos, bay cinco de las que liacemos mencion en el concepto de muy notables y son la AcMllecB, Transaljnna, Eausta, CarnioUca y RhadamantJms , habiendo cog-ido en el Rincon de Ademui^, en los limites meri- (11) Zapater y Korb. — lepidupteros de teruel. 2!^:v (lionales de esta provincia, la variedad Kiesemveteri que no fig-ura en el ciierpo de nnestro Catc\log'o, y de las veintitres Lycmias deben considerarse como especies raras y poco comu- nes, la Orion, Admetus, Damon, Sehrus, Panoptes, Jolas, Avion, Corydo^mis y Escheri, siendo los puntos en que se ha presen- tado esta liltima especie, aquellos en que veg-eta la Genista chierea, que es precisamente laplanta donde la encontru Ram- bur en Alfacar. Podemos considerar como felices hallazgos el de \n Saiurnia Isaljellm esparcida por toda esta sierra, que sin duda es su patria principal, en la que vive alimentindose su orug"a del Pinus syhestris , el de la Frel?ia Zapateri, especie nueva, tan notable como abundante, el de la Satyrus Prienri que se su- ponia exclusiva de la Mauritania, y la qne podriamos llamar pirata de la anterior, constituyendo la singular y nueva varie- dad que presenta con frecuencia la liembra conocida con el nombre de varietas Uhagoni: siendo las tres especies que aca- bamos de indicar caracteristicasy peculiares de estacomarca, y sumamente conocidas por los coleccionistas extranjeros. Ci\mplenos aliora declarar respecto k la Prieuri, que aunque crey6 el Sr. Zapater que liabia encontrado un ejemplar en Madrid, y asi se consig*n6 al publicar su descripcion, se reco- nocio posteriormente este error a que diu lugar nn siniestro cambio de etiquetas en las especies coleccionadas procedentes de Madrid y Albarracin, y heclia esta rectificacion , queda re- ducida la localidad de esta mariposa unicamente k los alrede- dores de Albarracin. Y adem^s de las especies criticas de la fauna espafiola g-e- neral de que nos liemos ocupado por relacionarse con la nues- tra local, hay otras m^s controvertibles, como el P. Alexanor indicado por Felder, en su Sj^ccies Le2ndopterorum, pag\ 26 de Espafia y Pirineo, la Ajiatiira Iris, Colias PJdcomone, j las Lycanas Etimedon y OrUtnlus, citadas de Espana pero no admi- tidas aun por personas competentes, siendo preciso nuevas investig-aciones que conduzcan k la adquisicion de suficientes dates comprobantes, si es que queremos que se resuelvan de- tinitivamente estas cuestiones y se desvanezcan dudas 6 repa- ros que alg'un fundamento deben tener. 8e habr/vn colmado nuestros deseos y aspiraciones, si como esperamos contribuimos con nuestra iniciativa k abrir nuevos 284 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12> senderos, facilitando ulteriores exploraciones, sirviendo de g-iila nuestro CatAlog'o k los que dedicados k estudios de ig-ual indole en esta comarca nos reemplacen en lo sucesivo verifi- cando excursiones en m^s vasta escala, y extendiendo sa esfera de accion k las Sierras del Pobo, Gudar, San Just y de Seg-ura, poco exploradas, k fin de completar el conocimiento de nuestra fauna arag-onesa, adicionando nuevas especies, y comprobando las que en escaso niiniero hemos podido recog-er. GATALOGO DE LOS LEPIDdPTEROS DE U PRO^INCIA DE TERDEL. Y ESPECIALNIENTE DE ALBARRACIN Y SU SIERRA. PRIMERA PARTE. MAGROLEPIDOPTKRA. RHOPALOCERA. Familia I. — Papilionidae. Genero 1. — Papilio L. 1.— Papilio Podalirius L. Alcal4 de la Selva, Mosqueruela, Alcafiiz (Zap.). Miiy raro el tipo en la sierra de Albarracin, siendo reemplazado por la va- riedad sigfuiente. Var. Feisthamelii Dup. Alto de San Gin6s y Cerro de la Atalaya , cerca de Rodenas, Castillo de Monteagudo y Alto de la Bandera, Rocliilla, La Rabita (Zap.). — Carretera de Gea (Korb). — Abundante en la sierra, siendo muy notable el verla volar con frecuencia en grandes alturas. Su oruga en Junio y Setiembre, sobre el Crat(pgns, Pnmus y Amygdalus. 3. — P. Machaon L. Dornaque, Alto de San Gin6s, Noguera, Peracense , Teruel, Libros, Santa Eulalia, Valdecabriel, Pena palomera (Zap.). — Sierra de Albarracin y Camarena (Korb). Comun en todas par- tes, encontr&ndose ejemplares de gran tamano. Vnela todo el •28G ANALES DE HISTOKIA NATURAL. (14) verano. Su orug-a, en elliinojo, Foimculiim milgare, en la Ruta Montana j en la anf/usH/oNa , y tambien la hemos observado varias veces en la zanalioria. Gen. 2.— Thais F. 10 —Thais Rumina L. Esta bonita especie, que en tanta abiindancia liemos cazado alg-unos anos k princlpios de Marzo en el Escorial , escasea mucho en Albarracin , en que aparece muy poco esparcida. A un par de docenas se reducen los individuos que hemos visto volar ])oy estas montaiias en Mayo, y iinicamente en anos muy bonancibles en que se anticipa la buena estacion. Escasisima en la sierra, en que no liemos liallado m^s que dos 6 tres ejemplares; algo m^s abundante en el llano de Te- ruel, rio Cella, Ojos de Monreal y veg-a del Giloca; y sin duda se halla en la tierra baja en la reg"ion de los olivos, puesto que de alii proceden alg-unos individuos que poseemos en nuestra colcccion. Su orug-a en Mayo, sobre In AristoIocMa PistolocMa. Hemos liallado uno 6 dos ejemplares en Gea. Torres, Entram- basag-uas, La Losilla y Puerto de la misma, Yaldepesebres y Fuente del Judio, de un tamafio m^s i;)equeiio que los proce- dentes de Andalucia y el Escorial (Zap. y Korb). Gen. 5. — Parnassius Latr. 13.— Parnassius Apollo L. Abundante en la sierra. Desde Junio hasta fines de Ag-osto se la i^uede ver subiendo y bajando por los flancos inclinados que hay en el Arro3^o de las Tejeras de Nog-uera, en donde mas abunda, y tambien la hemos visto en los Leopardes, Mos- cardon, Bronchales, Loma Rasa, Camino de Saldon, La Nava y Puerto de la Losilla, Javalambre (Korb), en Julio. En Gua- dalaviar vive su orug-a en Mayo y Junio sobre la ^axifraga 1)anicuJata ^ que crece en los pehascos que dominan el rio del mismo nombre. En el Leoparde de la Torre la hemos visto en el Sedum. (15) Zapater y Korb. — leimdopteuos de teulel. 287 Fam. II. — Pieridae. Gen. 6. — Aporia Hb. 21. — Aporia Crataegi L. Esta especie, que ln•e^^enta el singailar caracter de carecer de franja en los bordes de .sus alas, es muy abundante en toda la sierra, volando por praderas y montanas desde media- dos de Mayo liasta fines de Julio, y a veces hasta Agosto. Los ejemplares de esta localidad estan provistos de manclias mris oscuras en el macho , exactamente como en los de Alfacar de Granada. Entrambasag'uas, Alobras, Almoliaja, Coscojar, Fuente del Cabrerizo y Veg-a de Albarracin , en Mayo (Zap. y Korb). Su orug-a en sociedad sobre los Cratcpgus y Priinus. Gen. 7. — Pieris Schrk. 3i. — Pieris Brassicae L. Esta mariposa, vulg'armente Uamada de la col por los des- trozos que en esta planta ocasiona su voraz oruga, tiene dos g-eneraciones al aiio, y liemos tenido ocasion de ver salir el insecto perfect© en Mayo de una crisalida que habia inverna- do. Deposita sus liuevos en Junio y Julio en el enves de las liojas de la col, rabano y otras Brasiceas espontAneas y culti- vadas. Es comunlsima en toda esta localidad (Zap. y Korb). La tenemos en nuestra coleccion de Calatayud, Zarag"Oza, Daroca, Castelseras, Huesca y Jaca. 34.— P. Rapae L. Tan comun como la precedente. y €on dos g'eneraciones tambien, una en primavera y otra en verano, indudablemente esta esparcida por todo Arag-on, seg^un los tipos que poseemos de diferentes puntos. Su oruga desde Junio a Setiembre en el rabano^. col y varias resedas (Zap.y Korb). 288 ANALES DE HISTORIA 'NATURAL. (16) 36.— Pieris Napi L. Bastante escasa en primavera y ^un mas en verano, en que s61o alg-una vez la liemos cog-ido en las veg-as procedente de una seg-unda g-eneracion. Albarracin, Alto de la Bandera y Coscojar, Valdecabriel, Ho- yos quemados, Los Algarbes, Banos de Teruel y Barranco de las Calaveras de Concud (Zap.). — Albarracin (Korb). — Su orug-a en verano y k principios de otono sobre la Brassica tuqms y Ra^lmnns Tax)hamstrnm. 40.— P. Daplidice L. Esparcida per toda esta comarca y probablemente por todo Arag'on, volando con frecuencia por valles, montanas y huer- tas, desde Mayo hasta Setiembre. La tenemos de varios pun- tos (Zap. y Korb). — Su oruga en verano y otono sobre el 8i- symhrmm So2)Ma y varias Reseddceas. Gen. 8. — Anthocharis Bdv. 42.— Anthocharis Belemia Esp. Un solo ejemplar, aut6ntico, entre Teruel y Albarracin en la masada del Sr. Cafiamache, y otro que nos fue remitido de CastelserAs, por el bot^nico D. Francisco Loscos. 44.— A. Bella Cr. Muy escaso el tipo en todo el Sur de Arag'on, aunque tene- mos suficientes datos para suponer que no escasea tanto en Alcaniz, y en toda la tierra baja en la reg-ion del olivo. Dos ejemplares en Santa Eulalia, y otro en Monreal del Campo (Zap.). El Sr. Korb la lia cogido en la Veg-a de Teruel en pri- mavera. En la sierra no la bemos encontrado jamds. Var. Ausonia. Esta seg-unda